BEATRIZ CASTILLA Memorias en blanco y negro

Beatriz nace en Madrid con la democracia, en 1978. Ella es lo contrario de la quietud, una revolucionaria tanto en lo emocional como en lo social. Vive danzando a pasos desiguales en el mundo de la fotografía mientras busca el equilibrio entre lo comercial para vivir y lo personal para no morir. En sus fotos paraliza, congela, estabiliza la bola energética con la que juega entre los dedos de las manos, entre reflexión y palabra.

Mis fotografías parten de la necesidad de dialogar con el dolor y la belleza.

Sostener la fotografía en blanco y negro es la única manera a día de hoy de conectar con mi historia analógica, es mi memoria, es el amor al proceso artesanal y emocional de instantes únicos.

Recuerdo el silencio y el asombro, la imagen emergiendo, la quietud de esas horas.

 

 

Sobrevivir en el sistema mundial actual me tiene bastante ocupada. Cuando recupere una suerte de calma, estoy preparando una serie de interpelaciones al cuerpo en relación a la identidad y diversidad.

 

Si  entendemos la poesía como hondura y revelación, como tránsito y dolor que nos acerca a esa íntima soledad que también nos trasciende, nos encontramos con la mirada de Beatriz Castilla.

Su mirar es ante todo un latir abierto, que desnudo nos mira y se convierte en presencia, es un llegar al lugar donde habitan las cosas en su profunda e intransferible esencia.

Estas imágenes recobran los instantes para recorrer junto a ellos la historia de su estremecimiento y despertar. Son una pregunta, una llamada a lo que vibra y calla, a lo que recorre un camino entre el temblor y la ausencia, un aliento llamado a encarnarse más hondo tras la piel, donde preservar la belleza, “para que no se nos vaya”.

                                                                         Susana Sanz Outes.

©Déborah Guerrero para THALAMUS MAGAZINE.

 

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