REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

BEN CLARK Poeta de las galaxias

Ben Clark (Ibiza, 1984) ha publicado, entre otros, los poemarios Los hijos de los hijos de la ira (XXI Premio de Poesía Hiperión. 2006; Editorial Delirio, 2017), Cabotaje (Delirio, 2008), Basura (Delirio, 2011), La Fiera (Sloper, 2014), por el que obtuvo el Premio Ciutat de Palma Joan Alcover y el Premio El Ojo Crítico de RNE de Poesía 2014 y Los últimos perros de Shackleton (Sloper, 2016). En 2017 obtuvo el XXX Premio Loewe de poesía por su libro La policía celeste (Visor, 2018).

 

Ben Clark por Fabio de la Flor

Ben es cercano. Las zonas centrales de su galaxia se aprecian a simple vista; pero no se engañen, se encuentra lejos, en la Cabellera de Berenice, a 300 millones de años-luz. A la poesía le da a veces por dividir el cielo. El poeta debe ser generoso. El que escribe los siguientes versos, lo es.

 

El verso perfecto

No sueñes con el verso perfecto del pájaro.
Ese verso existía anoche, sí,
pero ya se ha perdido con el nuevo
día y todas las cosas que ese día
traerá. Son las cosas que no esperas.
Las cosas que vendrán
y que se llevan,
a cambio, sólo un verso perfecto sobre un pájaro
del que ya no te acuerdas,
pero que fue y podría ser de nuevo
si sólo te aplicaras, si durmieras
el mismo sueño, si pudieras ser
el mismo hombre de anoche;
extraño, joven
expectante por todo lo que el día
nuevo depara. El día que ya extiende
sus largas alas negras hacia el alba
y que en cualquier momento
puede echar a volar.

2018

 

 

Lorca imprime su tarjeta de embarque

Todavía eres joven
porque no es necesario que hagas scroll
al elegir el año en que naciste
al facturar en Ryanair. (El año
que viene es otro tema.) Pero mira,
gira la rueda y baja hasta el final
(Giraba, / giraba la rueda).
Verás el año mil
ochocientos noventa y ocho; el año
en que nació García Lorca alguien,
alguien en Ryanair con mucha fe
(alguien a quien yo amo desde ahora)
ha imaginado un Lorca
con ciento veinte años y ninguna
bala en el pecho frente a la pantalla,
introduciendo el código
de la reserva, el mail (¡el mail de Lorca!)
y eligiendo el asiento (ventanilla)
y dándole a imprimir (la vieja escuela)
y pensando en el viaje
y en la vida con ciento veinte años
y ni una sola bala.

2018

 

 

Roma

Al final se ha quedado buena tarde.
Hemos comido helado
y hablando del futuro
nos hemos deslizado unos cumplidos
sinceros. No se puede pedir más.
Dos cuerpos que se tienen y se hacen compañía,
el resumen de todo lo que nos hace humanos
y la suma de lo que nos importa.
Pero en esta habitación murió John Keats,
y hemos venido a Roma por los muertos.
Reclamo tu atención entre las lápidas
y tú contemplas triste la pirámide.
Debería decirte de una vez
que siempre quise estar aquí con alguien
que aguantara mis frases ensayadas.
Si, además, comentara, distraído,
que ese alguien ya no es alguien sino tú
(una nostalgia, ya, de ti, si pienso
en regresar a Roma de otro modo),
serían las palabras más hermosas
que ha dicho aquí un mortal en treinta siglos.

2017

                                                                                                               

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