REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

ANTONIO ACOSTA La danza del prisionero

Edición:
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Almería. 01/08/2018


Antonio Acosta por Andrea Company

 

Antonio Acosta escribe desde que aprendió la distinción masculino-femenino. A día de hoy busca a través de sus versos las preguntas que es incapaz de preguntar, las respuestas que no tiene y taladra las verdades -así duelen menos- para sellar la herida. Ahora vive en un sitio con playa con el fin de dejarse cicatrizar más lentamente. En sus palabras la teoría del género taconea para no olvidar lo poco que aprendió antes de que en casa consideraran el baile poco masculino.

 

Trilogía del deseo.

 

Total, que estoy prisionera, que hacen tiras de mi nombre
porque he puesto en mi bandera “a mí me gustan los hombres”.
No lo puedo remediar y me voy a condenar
porque a mí me gustan los hombres.

Letra de Rafael de León,
Popularizada por Lola Flores en Casa Flora (1973)

 

 

21:00 p.m.

Corro por la cinta e imagino a Klaus
flexionando todos los músculos de su cuerpo.
Junto a mí solo hombres que levantan pesas;
yo sigo sin saber hacer abdominales.
Klaus flexiona su torso desnudo
el dragón de sus costillas escupe fuego
sobre el cuerpo blanco.

Aumento el ritmo cardiaco,
la velocidad de la máquina,
con la pretensión de alcanzar un éxtasis impuro
me permito un margen de dos meses sin abandonar esta carrera,
uno-dos-tres-cuatro
levantar pesas,
hacer dominadas
hasta conseguir retener mi cuerpo en la clase de spinning.
Todo esto antes de ir en la búsqueda de Klaus.

Especialmente hoy tengo apetito
de un cuerpo de esquimal como el suyo
pero Klaus solo se relaciona con otros hombres como él:
hombres fuertes, hombres masculinos.
Nunca supe relacionarme con el desprecio de otros hombres.

Ignoro la situación política de su país,
en qué medida me escupiría su padre al oírme hablar de esto,
si sus paisanos me apartarían la mirada mientras corro sobre la cinta
uno-dos-tres-cuatro
pierdo oxígeno me ahogo
soportando el deseo de cambiar de estado
-revertir el envoltorio corpóreo:
tener de nuevo la oportunidad de adquirir lo masculino
lejos de este sentir ridículo sobre las máquinas.

Persevero. Corro sobre la cinta buscando a Klaus.
Klaus se convierte en todos los hombres de este gimnasio.

 

 

3.00 a.m.

Cinco hombres con uniforme sobre un camión de bomberos se desnudan para mí
apago la luz: quiero sentir un cuerpo dentro
acaricio mi vello púbico
pido perdón – consumo enlatada masculinidad
un hombre nuevo entra en escena:
aparece la culpa debajo de las sábanas.

como cada noche, sueño con el más joven,
hoy obedece órdenes
sí, quiero ser esclavo del crujir del uniforme que se cae.
No soy un monstruo.
Hay seis hombres en este ritual
quizás se miren a los ojos.

Pido el salpicar de níveo fuego en mi garganta.

 

 

5:00 a.m.

He vuelto a tener pesadillas
junto a mi cama en la mitad de la noche
mi padre sujeta una lavativa entre las manos
buscando explicaciones
con los dedos índice y pulgar unidos en un aro
junta una mano con la otra
choca los dedos entre sí
grotesco símbolo del sexo anal.
No dice nada. Solo me observa esperando la respuesta
evita la palabra antinatural.
Mi cuerpo se agita – experimento un calor etéreo
convulsiono, sudo,
me tapo la cabeza con la sábana.
Despierto sin querer saber la reacción.
Despierto aliviado ante la reacción inexistente.

Aunque creo fielmente en la comprensión de mi padre
siento que aún no estoy preparado
Ya lo sé. Algún día deberé admitir esta verdad
esta verdad pública en el ámbito privado
quizás cuando consiga no esquivar la respuesta
mis alumnos preguntan cuál es el nombre de mi novia
temo la reacción inevitable
Algún día estaré preparado.
Algún día estaremos preparados.

 

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Latest from POESÍA

Ir a ... Top