REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

MAITE MARTÍ VALLEJO Rompiendo el impedimento

Por Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid / Barcelona / Cagliari. 05/08/2018.


Portada de ‘Todos vienen al funeral de Rick’ de Maite Martí Vallejo.

A Maite Martí Vallejo la conocemos desde siempre y de nada al mismo tiempo. Durante años permaneció en la sombra, apenas dejando pequeñas pistas de su potencial en blogs y demás publicaciones digitales. Ahora, gracias a Ril Editores, para nuestra alegría y haciendo alarde inconsciente de cierta justicia poética (para nosotras del todo vital), aparece como un abismo, como una fractura múltiple, en la ya casi superpoblada escena poética del estado. Pero su libro ‘Todos vienen al funeral de Rick’ no sobra, todo lo contrario: suma y abastece órgano a órgano con cada página y la recompensa no puede expresarse sin miedo al fracaso. Por ejemplo, sucede así siempre que la vida, por los azares que convenga, nos planta ante un paisaje imposible de abarcar por completo. Diremos que este funeral que Maite nos propone trae consigo una liturgia propia. Y el ritual entusiasma, fascina, compromete, sacia, consume, marca: a veces —puede pasar— a dentelladas convierte la poeta un sorbo que acaricia en temblor de heridas abiertas o materia para el desbroce. Hacía mucho que un libro de poesía no nos gustaba tanto. Aun sabiendo que su voz será considerada nueva no resulta en absoluto joven (aunque lo sea). Su pericia, su capacidad y recursos para elevar las causas y las simas del lenguaje serían solo comparables a las de gente que consideramos demasiado imprescindible. No nos vamos a callar, tampoco vamos a borrar nada. Ya no nos cortamos como antes, no. Estamos ante una poeta con mayúsculas y hoy, además, tenemos el honor de poder entrevistarla, en exclusiva y por primera vez en medios, en su propia casa. Pasen sin avisar. Resulta que sobre la mesa hay salmorejo, cerveza, vino fresco y ventanas abiertas de par en par. Además, en esta época del año, las niñas ya no va a la escuela. Mejor así.

 

Maite, querida, la primera pregunta no es obligada, pero creemos que es pertinente: ¿es Rick de interés público? 

Esa es la pregunta que se lanza en la advertencia que abre el libro. El tono legal esconde un delito y muestra un pacto, el de la ficción. ¿Lo procedente es ficcionar? ¿Acaso nos queda otra opción? Lean esta comedia, se dice, digo. Al modo de las “comedias rotas”. Pensaba en “El público” de Lorca. Ese teatro imposible donde la poesía es adivinanza, acertijo, canción infantil y se escribe para ser silbado. Y al modo también de las comedias del XVII: la alabanza en forma de enigma. Respetando ese enigma las respuestas no acostumbran a ser importantes. Hay voluntad de juego y de justicia. (Silencio). He contestado primero pensando en los mecanismos del lenguaje, en mi propio gusto, en la poesía habitando cualquier registro. Pero en Barcelona la humedad no es relativa. La humedad es edema y retención. Y Rick es el tejido adiposo que se almacena en los órganos y debajo de la piel. ¿Es eso de interés público?

 

Maite Martí Vallejo.

Partiendo del enigma que quiebra la importancia y la tragedia de ciertas preguntas, ¿qué similitudes ‘contables’ comparten el Rick Blaine, marcadamente hierático, de ‘Casablanca’ y este otro Rick que en tu libro, entre otras muchas cosas, ‘abre la brecha’ o ‘jugaba a vestir a la Virgen’?

Comparten el nombre. Comparten tres días de diciembre en Casablanca y a veces el sombrero. No sé si ha cambiado algo desde 1941.
El patriotismo y el amor romántico sí creo que ya son vistos en toda su violencia hoy. Pero las mujeres siguen siendo asesinadas. De ahí la necesidad de dar voz y vuelta a uno de esos mitos. La canción “As time goes by” contiene alguna de esas premisas escalofriantes. Esa canción con la que Rick e Ilsa van dándose la réplica: tócala para mí, tócala para ella … “Es siempre la misma vieja historia, una lucha por el amor y la gloria, un caso de morir o matar. El mundo siempre perdona a los amantes”. Qué grave, ¿verdad? ¿Cuántos crímenes más en nombre del amor? “No es cierto que el amor pueda con todo” es el título del poema que cierra la jornada tercera, el último día que Rick pasa bajo tierra. El mensaje es claro y doloroso.  Es un poema además que contiene un futuro imperfecto de subjuntivo. Esa forma arcaica que es lo más parecido a la lengua del error, del olvido …  la que puede expresar el mayor grado de improbabilidad e incertidumbre. Me habías preguntado por el posible parecido con Humphrey Bogart y yo casi acabo hablándote de mi abuela. (Risas). 

Hablando de dolor y claridad, de evolucionar hasta la médula … ¿pudiera ser la poesía, el acto poético, ese ‘animal’ capaz de ‘infiltrarse en la escarpadura’ y plantar cara a la violencia remanente de fantasmas como Rick? 

El verso completo es: “Rick abre la brecha y se infiltra en la escarpadura”. Pertenece al poema “Nadie quiere estar con el cangrejo porque hace daño a todos con sus pinzas”. Es un poema dividido en nueve claves. Las claves indican la altura de lo escrito y anticipan el modo de relacionarnos con la vieja y la nueva herida, la del lenguaje y la del estómago. Digo “brecha” y diré “laguna” y “arista”. Chus Pato dice “grieta” y “borde”. No importa. Lo importante es el cuestionamiento. No se trata de hacer escritura terapéutica. Sé que tú tampoco me lo preguntas en ese sentido. Pero no quiero que nadie se confunda. En el libro también se dice: “Nadie podrá escribir nada que cambie lo que he vivido”.

La poesía no se va a comer a Rick ni va a acabar con la violencia. Los sacrificios y holocaustos se animaban en la Biblia con salmos de acción de gracias. El mundo siempre ha sido un lugar oscuro. (Risas). Si te parece, sigamos, habrá más tiempo para la fractura, la rendija … Te cito a Anne Carson. Las únicas citas que aparecen en Rick le pertenecen: “La ficción da forma a lo que se derrama en nosotros”. La ficción. ¡Hay gente que cree que la poesía no es ficción!

Ya sabes que en THALAMUS somos enemigas de la complacencia, que reivindicamos las grietas, los bordes, las artistas, las brechas, los compartimentos de la herida como estruendo necesario para acometer una cura o un debate en profundidad. Es nuestra manera de decir que no tenemos intención de acudir a la llamada a la oración de lo terapéutico por lo terapéutico. Como bien dices, lo importante es el cuestionamiento. Dicho esto y, tirando un poco más del hilo, tu libro está repleto de referencias ‘carsonianas’ a la fractura, a la belleza, también a la fealdad del marido (‘Rick lo lee todo’), al derrumbamiento necesario del ídolo. En la jornada segunda leemos: ‘El objeto de amor es casi siempre y al mismo tiempo objeto de agresión’. Llegadas a este punto de la historia, ¿crees que cuestionarse el significado del amor podría equivaler también a cuestionarse todo un sistema de valores?

Hablas de muchas cosas en esta pregunta. Has dicho ídolo, Anne Carson, belleza, fealdad … “Como muchas esposas elevé al marido a la altura de un Dios y allí lo mantuve”. Cito de nuevo “La belleza del marido”. Suena muy grande “todo un sistema de valores”. Pero bien, desde algún lugar se empiezan a desmontar los mitos. Una escribe, pero sobre todo lee poesía, buscando cierto extrañamiento, un plano en el que poner en juego la memoria, la imaginación y la inteligencia.

El poema se autogestiona desde ese lugar en el que todo es lenguaje. Sin duda, estamos en un momento en el que se está luchando por cambiar el lenguaje porque solo así se puede modificar el pensamiento.  Creo que en “Rick” la lucha no es solo contra el mito del amor. A modo de collage se escribe contra lo que olvidamos y lo que conservamos, los espacios vacíos, la protección, la legibilidad, la fragmentación y la repetición.  “Él jugaba a ser Dios y jugaba a vestir a la Virgen”, la liturgia renuncia a completar los nexos. Que las palabras encuentren en el lector lo que yo no conseguí.

 

Para nosotras, lo que has conseguido con este libro es algo muy difícil de hacer. Sucede en contadas ocasiones. De pronto, nos sumergimos en un viaje repleto de referencias que entroncan con aspectos que consideramos fundamentales. Tu libro es, como bien dices, una especie de collage, de mapa de fragmentos imposibles ya de quebrar, forman parte de la tierra, del movimiento y el devenir de cierta detonación que siempre insiste en desbocar la vida. Nos sirve tu libro para crecer desde la oscuridad, desde ese lugar cuyo acceso desafía la repetición. En la jornada tercera dices: ‘perdí la cuenta de los golpes/ dejé de hacer muescas / una ola no se puede dinamitar’. ¿Qué ha de dinamitarse entonces para evitar las dentelladas, las amarras o las preguntas que se parecen a esta?

Muchas gracias. Qué bonito leéis. Una ola. El agua. El agua aparece en momentos fundamentales del libro. Es algo de lo que he sido del todo consciente meses después de su escritura.  En lo que será, espero, mi segundo libro (La familia A veces Una trampa) vuelve a correr el agua: 

También soy muy capaz de mi propia singularidad y ofreceré

de los numerosos fragmentos el origen y el agua.

Sin agua, la poesía no es alcanzable.

En Rick se empieza manejando la lengua del drenaje por falta de agua y se acaba con una mujer que no debe andar sobre las aguas. Más acá del “día grande y terrible de Yahvé” y de las posibilidades pesimistas y de mi ejemplo favorito, son técnicas casi de supervivencia las que se emplean. ¿Será que la poesía ignora los mecanismos del texto? Entonces, lo único ‘dinamitable’ serán los mecanismos del texto. No sé si he sido un poco oscura o demasiado solemne. Se está dinamitando muy bien en la poesía ahora. ¿Os doy algunos nombres? 

 

¡Por favor!

(Risas). En realidad, bromeaba. Prefiero no dar nombres. No soportaría olvidarme de alguien. Y aunque vosotras habéis publicado ya a muchos de esos nombres, el nombre es lo de menos. Desde las imágenes mesiánicas hasta la escatología de la súplica, de “El libro de la almohada” al de Job, del “fuego funerario” a “las doce palomas”; siempre habrá poesía aunque no haya poetas. ¡Qué pena que suene tan cursi! Quería decir que es bueno formar parte de cualquier buen momento y sin duda para la poesía, hoy lo es. He leído en el último año, libros maravillosos. Sí os puedo dar algunos de esos títulos:

Espíritu, hueso animal.
Historial.
Meltemi + Tomas falsas. 
Dime qué. 
CO CO CO U.
Y un tren lento apareció por la curva.
Corazón tradicionalista.
Raíces. Antilogía.
La curva se volvió barricada. 
Medusario.
Aureus.
Tuscumbia.
Con pájaros que ignoro.
La ruta de la tos.
La arquitectura de las colmenas.
El año del cangrejo.
Tierra impar.

El panorama es brillante. Lo desolador es el espacio destinado a la poesía en las librerías y en la vida. Y la soledad de esas librerías. He trabajado muchos años en una y es muy complicado garantizarle un lugar a todas las publicaciones y seguir siendo una empresa rentable y justa, cuando por la puerta apenas entra nadie. Pero no quiero desviarme. Estábamos hablando de lenguaje. Y en eso soy muy optimista.

 

Hablamos del lenguaje como podríamos hablar del amor o del terror. En la jornada tercera dices que ‘no es cierto que el amor pueda con todo’ y, más explícitamente: ‘El subjuntivo es la estación de las inundaciones’. Maite, ¿de qué hablamos hoy cuando hablamos de amor, de inundaciones, de pobreza o del lenguaje que posibilita que la lengua drene? 

Nota para el lector: escribo esta pregunta a través de un smartphone que vibra a destiempo, con una inquietud casi hacendosa. Todo tiene lugar en mi viaje de vuelta imaginario de Barcelona a Madrid. Es uno de esos días en los que la tristeza y la tormenta eléctrica se cargan a empujones. En realidad
-pienso a toda leche- el futuro imperfecto de subjuntivo no habría de existir. 

Rescato unos versos de Trilce: “Y si así diéramos las narices en el absurdo, nos cubriremos con el oro de no tener nada, y empollaremos el ala aún no nacida de la noche, hermana de esta ala huérfana del día, que a fuerza de ser una ya no es ala.” ¿Vale con esto? Yo no soy socióloga ni política ni filósofa ni casi nada, pero el absurdo, en el absurdo, creo que es una posible zona cero. En ese sentido me ha interesado mucho Beckett. Vengo de visitar su tumba. No había estado antes en París. Ese poema del que hablas acaba con estos versos:

Y nos casaremos.
Un 10 de octubre en la Mairie de París.
Con enorme pobreza en la sangre. 
Con enorme pobreza 
en las fuentes. 
Y en los senderos. 
Y en las pérgolas.
Se dice en “Fin de partida” que “No hay nada más divertido que la infelicidad”.

 

Cuando escucho la palabra ‘infelicidad’ me es imposible no recordar, no mencionar también, a propósito de este diálogo-entrevista esos versos de Anne (otra vez Carson, sí): ‘Seguir siendo humano es romper un impedimento’. Aun sabiendo que no eres política ni socióloga ni filósofa …  siempre me atreveré a hacerte la siguiente pregunta porque en Thalamus y en la vida de quienes intentan iluminar sus estancias hay mucha admiración por ti. Dinos la verdad, Mai: el salmorejo que nos pusiste en Poblenou era de bote, ¿verdad? 

Querida, yo puedo hacer humor con casi todo pero con el salmorejo nunca. Y en el Poblenou lo tomamos con sardinas y estaba riquísimo. Hemos hablado poco del humor, ¿no?

 

Maite Martí Vallejo.

(Risas). Podemos ponernos serias cuando hablamos de salmorejo o sardinas, nunca cuando hablamos del ‘impedimento’ al que hace referencia nuestra querida Anne en ‘La belleza del marido’. En cualquier caso, como entrevistador aficionado y aprendiz de tantísimas cosas …  me interesa tu opinión y postura sobre el ‘impedimento’ y sus ‘rupturas’. A este respecto, diré también que, los últimos biógrafos de Beckett, señalan que en contra de lo que pudiera parecer, a este le encantaba el riesgo, los deportes de contacto y la confrontación física. Además, tenía una tendencia exagerada a la carcajada sin control. Maite, ¿crees que existe una alternativa a la ruptura total cuando se trata de sobrevivir al absurdo?

Dije humor y creo que tu pregunta es bastante seria.
Es una suerte vivir en el absurdo, tal y como yo lo entiendo. Así que supongo que no veo motivo para la supervivencia. Hay otra frase y no es de Carson. Es de Cioran, creo. La leí citada en un libro que no era de Cioran. Espero no estar alimentando un error anterior: “Solo un monstruo puede decir las cosas tal como son”. Me parece algo tremendo. “Decir las cosas tal como son”. Da para mucho, ¿verdad? En ‘Rick’ se dice poco: puede decirse poco con muy poco. ¿Ves al animal que se revuelve pero no se muerde la cola?

(Pausa). Me preguntabas por la ruptura total. En las relaciones, quizá. En la poesía no quiero supervivencia. Prefiero sobrevenir a sobrevivir. En el tango IV, Carson “gira al marido y muestra su lado oculto”. Atención al título: “ÉL ELLA NOSOTROS ELLOS VOSOTROS TÚ TÚ YO ELLA LOS PRONOMBRES INICIAN ASÍ LA DANZA LLAMADA ROPA SUCIA CUYO NOMBRE DERIVA DE UN FENÓMENO ALQUÍMICO: DESPUÉS DE UNA PEQUEÑA CALMA SOBREVIENE UNA PEQUEÑA CONMOCIÓN DESPUÉS DE UNA GRAN CALMA UNA GRAN CONMOCIÓN”.

(Por cierto, el salmorejo lo tomamos en el Poblenou pero yo soy de Nou Barris).

 

Tú de Nou Barris, yo de Vallecas, ella de El Molinar, Leganés o San Martín de Montal. No es ninguna broma, pero la rima interna casi siempre es escatológica y, de alguna manera, la mierda (entre tantas otras formas) nos ayuda a expresar lo que sentimos sobre ese otro gran absurdo del mundo sobrevenido y al que sobrevivimos. Era un poco a lo que me refería antes. Una rima a destiempo puede relajar la amígdala aunque, en general, ya sabes que a todas nos suele provocar una enorme conmoción. No quisiera yo frivolizar sobre los grandes títulos de Carson, que tienden a ser bellos, necesarios y largos, pero ¿te has imaginado alguna vez un mundo sin poesía y con las mismas criaturas revolviéndose sin parar y sin control? ¿Sobreviene la poesía al absurdo, a la toxicidad, a la carga de existir? Y por otra parte, ¿crees que aumenta el número de poemas o ‘poetas’ en función de la complejidad del tiempo, de la consiguiente conmoción?

Lo que yo llamo poema es 
una montaña lejos de la misma montaña
que me permite ver a media distancia 
si me pasará algo similar. 

El mundo sin poesía, no. Sin poetas, sí, claro. Aunque la poesía se llame en ese mundo “la vida cotidiana arrasa Europa” recuerda que estás mirando ese lugar secreto bajo la sombra.  Estoy hablando con versos sueltos. Pienso en “El acorazado Potemkin”. La escena de la escalera de Odessa: una mujer lleva en brazos a su hijo muerto, otra es alcanzada por una bala y el coche de su bebé rueda escaleras abajo. Es una película muda. La ausencia de palabras es lo que la hace especialmente poética, ¿no? Imágenes y música. Supongo, entonces, que ninguna reflexión debiera hacerse fuera de la poesía.

No sé si nacen más poemas en domingo ni más poetas en una guerra. Lo que sí tengo claro es que la poesía, la literatura en general, el lenguaje, cuando se ve sometido a un motín o decide sublevarse consigue colocarnos en la escena de la escalera de Odessa. 

En el año 2000 Juan José Millás escribió un artículo que me encantó. No he vuelto a leer a Millás. Pero en esa columna que tituló “Escribir” rescataba las últimas palabras de un oficial del Kursk, el submarino nuclear perdido con toda su tripulación en el mar de Barents, también en el 2000. Las dejó escritas en un trozo de papel. Se puso a escribir justo antes de morir. No era poeta.  Esta es su oración: “13.15. Todos los tripulantes de los compartimientos sexto, séptimo y octavo pasaron al noveno. Hay 23 personas aquí. Tomamos esta decisión como consecuencia del accidente. Ninguno de nosotros puede subir a la superficie. Escribo a ciegas.”

Maite Martí Vallejo.

Hermana, dijimos tres o cuatro preguntas de nada y al final han sido diez o doce. Uno, en esta mañana de un día trece, se encuentra deseando que no pocas cosas terminen. Lo de acertar es otra cosa. Pero esta entrevista, este verano antes del tifón, esta luz, deberían aguantar sin despedirse. En fin, más allá de tanto mareo y tanto gris, esto es lo que queda, y no es poca cosa. ¿Cómo imaginas nuestras vidas y la de Thalamus de aquí a cinco años? ¿Cómo mejoraremos? ¿Qué podemos hacer para evitar que la masa se corra con Coelhos?

“Así que pasen cinco años”…  Mi hija tendrá diez y quizá ya no llore en la puerta del colegio. No creo que nadie se corra con Coelho. Tal vez se masturben, sí. Pero no llegan a correrse. En cualquier caso, no debiera preocuparnos el placer ajeno. Imagino que decir “hija” y “correrse” tan cerca no ha sido una gran idea. (RISAS). “Así que pasen cinco años”. Ay … es poco tiempo para el mundo, supongo. Es bastante tiempo para mí, que voy teniendo una edad. Ojalá Thalamus pueda devolver de algún modo la generosidad de todos los escritores, los artistas que nos dijeron que sí y ojalá hayamos celebrado mucho. Al final he tenido que ponerme cursi, qué horror. ¿O lo he sido todo el tiempo? Gracias, de verdad. No puedo quejarme. Y gracias a las redes, también. A las sociales, que me han acercado a personas como tú, con las que seguir tejiendo fuera. ¿Alguien dijo cursi? Lo siento. Te abrazo. Desde mi cocina. Al norte de Barcelona. Tú estás en un avión. Y eso no sé si es al norte pero es muy arriba.

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