REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

NUESTRA PLAYLIST (SEPTIEMBRE, 2018) Un universo lleno de colores y auras

Por Eva Rodríguez
eva.rodriguez.adn@gmail.com
Madrid. 02/08/2018.


Los hay primarios, secundarios, complementarios, opuestos, aditivos y sustractivos, para impresión y para pantalla. Hay escalas, incluso sistemas de identificación o patrones. A veces se descomponen y, otras, se suman. Sí, efectivamente, hablo de los colores, los que no podríamos apreciar sin la existencia de la luz. La longitud de sus ondas hertzianas determina qué color percibirá nuestro cerebro, incluso puede ir más allá de nuestros límites de percepción, por encima y por debajo del espectro que somos capaces de reconocer (infrarrojos y ultravioletas).

En el universo artístico podemos movernos por colores. También en cuestión de sentimientos, ya que cada color puede provocar una sensación y no siempre la misma en cada uno de nosotros. La entrada del verano, de la época estival, está llena de colores. Comenzando por el orgullo gay, abanderado con el arco iris, aparecen los colores anunciando la llegada de las sensaciones,  del calor, el sol y, al mismo tiempo, el frescor de los chapuzones y los pelos de punta al son de la fresca brisa marina o los amaneceres en la playa. Por eso la playlist de hoy, la traduzco en colores.

  1. Summertime de Janis Joplin por Raquel Ramírez

Para mí es un violeta oscuro, casi negro, una nana desgarradora versionando la original de George Gershwin, que ha sido interpretada por voces tan grandes como la de Ella Fitzgerald, a la que intuyo como un elegante granate de terciopelo, por su dulce aunque fuerte timbre en versión jazz. Pero la voz de Janis roza el ultravioleta, ya que se queda en el umbral del sonido, como los silbatos que solo escuchan los perros. Porque no habría mejor color para definir a esta mujer, empoderada, como deberíamos estar todas. Raquel Ramírez de Arellano nos recomienda el tema identificada con ese purple power.

  1. A dins de Ferran Palau recomendada por Txetxu González.

Es un amanecer, pero el sol todavía no ha roto la aurora, por eso el color es un azul oscuro, ese añil del que se habla mucho pero que no es tan fácil de identificar, que viene a ser perturbado por un naranja que despierta el resto del espectro, como quien enciende la luz al entrar en una habitación. Todo en tonos pastel. Eso es lo que nos trasmite Palau en su electrónica chill, donde los tonos y los tiempos no son fuertes y contrastados sino todo lo contrario, una pequeña dispersión que permite la fusión de los mismos.

  1. Nobody Walkin Tim Buckley de Leticia Delgado.

Podría ser un azul cian o un celeste, ya que nos lleva a volar entre las nubes. El color del cielo es producto de la dispersión Rayleigh. Cuando los rayos de sol atraviesan la atmósfera la mayor parte de la luz roja, anaranjada y amarilla (ondas de longitud larga) pasa sin ser casi afectada, mientras que las azules (de longitud corta) chocan con las moléculas y se dispersan con más amplitud y frecuencia por el aire, coloreando al resto y el cielo se ve tan azul como la canción que elige Leticia.

  1. The pirate´s gospel de Alela Diane una propuesta de Déborah Guerrero.

Folk desde las montañas de Nevada que me dan un sentimiento de paz y recogimiento entre el azul profundo y oscuro de los cielos de invierno. Tiznados con alguna bruma y niebla gris, pero con ese verde botella, verde oscuro, de las acículas de los pinos. Este clima del Pacífico, llegando por el norte de California hasta el mar nos entrega al espíritu del pirata al que Alela Diane ofrece esta plegaria.

  1. Self Help Tape Moses Sumney por la ilustradora Milou Trowborst.

Es un verde, es la estancia en un bosque con su ecosistema, mucha vida desarrollándose a una velocidad acelerada. Veo cómo crecen las hierbas, las plantas, cómo se abren las flores cuando aparecen los rayos del sol. Observo desde mi quietud cómo se gira un girasol cabizbajo, levanta la mirada hacia el cielo en busca de la luminosidad y el alimento.

  1. Far too Good John Smith por Sara B. del Rey.

Es un country tranquilo, es un amarillo mostaza, un campo de cereales secos, en el que se sienta un vaquero sobre una alpaca de paja con una espiga de trigo entre sus labios, pensando, mirando al infinito de esos campos dorados que no tienen fin.

  1. La cura de Franco Battiato por Ángelo Nestore.

Esta canción tiene unos tonos musicales que invitan a la esperanza y la superación, con un mensaje de promesa, te curaré de todos tus males dice Battiato, impregnando de claridad y energía la estancia. Por fin, salió el sol que anunciaba Palau, que llegaría en la mañana rompiendo la aurora. Aquí está para cargarnos las pilas, con su aura en los cromas entre amarillos y naranjas revitalizantes.

  1. Insane Johnny B. Zero citada por Berta García Faet.

Venimos con energía y lo vamos a dar todo con este tema tan cañero, un rock muy a lo Nirvana o Artic Monkeys de Valencia. Un rock electrónico futurista que con esa entonación casi de cyborg transmite un rollo muy industrial y le otorga unas ondas para pasar del naranja al rojo, el color del óxido. Un color de atardecer contaminado, del smog de la boina de Madrid.   

  1. Is this what you wanted de The last shadow puppets por Maite Martí Vallejo.

Esta versión del genuino Leonard Cohen se tiñe de escarlata, es un country con mucha clase y elegancia, pero la letra me da un aire de contrastes, llena de dicotomías, lo que soy y lo que eres, y lo marcaría con unos opuestos como el rojo y el verde o, tal vez, con un par más elegante: blanco y negro, todos los colores o la ausencia de color.

  1. Robar Violeta Castillo por la ilustradora María Luque.

Este tema sería otro par de colores, esta vez, un fucsia, rosa intenso y chillón, con un azul eléctrico de los ochenta, muy apropiado para esta cantautora argentina que juega con baladas poperas y la electrónica. Combina irreverencia e inocencia, también en sus letras, sin seguir estructuras fijas como estrofas y estribillos. Su compatriota María Luque la propone y no es de extrañar, por su originalidad al romper las leyes físicas y porque no puede copiar algo de mala calidad.

  1. El palmar de Caloncho por Lorena Blanco.

Es la canción más veraniega y tropical de la playlist. Por lo que tendría varios colores: verde, coral o rosa salmón. Pero todos en tonos pastel, pues tiene un flow muy especial y caribeño, con la relatividad de la velocidad del tiempo, con esa medición que se hace en las zonas del Trópico, no sé si por su situación al nivel del mar y su influencia o por la humedad, pero las prisas desaparecen. Caloncho las elimina desde sus primeros acordes, con esa suavidad de los pasteles.

  1. I walk in this garden Derek Jarman por Sara Torres.

Derek Jarman es un creador nato, cineasta, escenógrafo, escritor, artista plástico. En este caso Sara Torres nos lo recomienda interpretado por la inspiradora voz de Donna McKevitt y un fondo de cuerda muy ligero, aunque intenso, que concede el don de la translucidez al tema, como si atravesásemos el bosque muy despacio, con los ojos cerrados, vislumbrando solamente la luz que traspasa los párpados.

  1. La noche inventada Family por Federico Granell.

Family se inventa una noche de colores y, finalmente, nos pide que lo pintemos todo de plata, un color muy astral, marciano, de naves y viajes al espacio, en esta velada que se inventa Federico Granell para todos nosotros.

  1. Nocturne Chopin por Emily Gernild y Koko Che Jota.

Los nocturnos de Chopin son una opción inspiradora elegida por dos de nuestras artistas. Es cierto que tienen un aura muy poderosa. Para mí el poder se representa con el negro, pero un negro brillante. Puede ser el negro de un piano de cola o de las teclas de los bemoles, o puede ser el brillo de unos zapatos o de unas botas militares. Este tema aparece en la banda sonora de El Pianista de Roman Polanski, donde el poder va calzado con betunes muy resplandecientes.

15. Arc en ciel Polo & Pan por Eva Rodríguez.

El arco iris es el corte de los franceses Polo y Pan que se me ha antojado ideal para representar todos los colores y todas las auras en menos de 4 minutos. Como ya dice el título y como se puede ir escuchando, se suman instrumentos y melodías pasando de un tranquilo movimiento a una alegre energía y sintonía que nos sube el ánimo. Incluso esa suma y resta, esa variación, lleva a un equilibrio que armoniza para prepararnos para el final de la temporada estival. Después de esperarlo todo el año, el verano pasa tan rápido como la playlist que hemos presentado entre todos los artistas que colaboramos en este número de Thalamus.

 

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