REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

PACO LAFARGA Sin alambradas

Edición: 
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid. 13/12/2018.


PACO LAFARGA EN ACCIÓN.

Empecé de niño, sentado en las rodillas de mi padre en aquella cocina de la calle Mayor, dibujando fondos marinos, con Lole y Manuel sonando en el radiocasete donde grabábamos mis fiestas de cumpleaños con los amigos. Con dieciocho años estuve a punto de irme a Madrid a estudiar Bellas Artes, pero para entonces yo seguía siendo un niño acurrucado entre las suaves manos de su yaya (siempre conmigo). Así que pronto desestimé la idea porque con esto no vas a comer, Paco / para esto no hay salidas. Y cuánta razón tenían los cabrones. Acabarás de profesor en algún colegio / ¡No, joder! ¡Yo quiero ser como Dalí! Conocí la obra de Antonio López, que me despertó un poco de aquel letargo. Decidí retomar, o más bien comenzar, siempre con el apoyo de mis padres y de la Tabu.  En mi vida se cruzó un señor, o tal vez lo busqué yo, el único verdadero artista vivo que conozco, el maestro Golucho, quien me acogió en su casa y me enseñó a descubrir hacia dónde fugan los sueños y el deseo, quien con su afilada mirada me trazó un sendero arriesgado y definitivo, lección de poesía y de vida. Y todo esto soy yo, o el yo que ahora soy, en construcción, como muchas de mis pinturas, busco la belleza inadvertida, el cuerpo y su sensualidad, la seducción de mi estudio, sus techos bajos de donde me crece gente, todo lo lo que no sé de mí.

Es obvio que me ajusto a unos parámetros realistas, quizá es con este lenguaje con el que más cómodo me siento, aunque es solo una excusa o una apariencia puesto que me interesa muchísimo lo que no se dice.
OBRA SELECCIONADA DE PACO LAFARGA.
Me cuesta engancharme con algo, me aburro rápido. A la hora de pintar, intento no crearme expectativas porque a veces me anticipo, pinto el cuadro en mi cabeza, henchido de emoción, para luego desinflarme enseguida.  A veces, por ese motivo, ya ni lo empiezo, por ello necesito un vínculo emocional muy grande con lo que quiero representar, para no abandonarlo en mitad del proceso, solo disfrutarlo improvisando un lenguaje y que este se me olvide rápido y no se convierta en un método.  Está claro que me inclino por el ser humano, por los desnudos, la carne, la sensualidad, por escarbar, aunque sinceramente se me escapan de las manos los motivos por los que me decanto por algo en concreto y no por otra cosa.
OBRA SELECCIONADA DE PACO LAFARGA.
No diré cosas como que intento encontrarme a mí mismo a través de la pintura o que pretendo descubrir aspectos de mí que desconozco o que yo me expreso mejor pintando o simplemente —y que esto suene muy solemne, por favor— que yo no puedo vivir sin la pintura, que necesito crear, que es como el aire que respiro o que lo que intento es colmar de belleza el mundo para hacerlo un poquito mejor. Todo eso es MENTIRA.  Es evidente que estoy hablando de mí con cada pintura, pero no trato de invocar, concienciar, hacer visible, reivindicar, transgredir, etcétera.  Lo siento, es todo mucho más prosaico, solo me pongo a dibujar o a pintar lo que me apetece. Para mí la pintura es intuición, seducción, intimidad, deseo y, ante todo, evitar que la razón interfiera en todo este proceso tan extraño.  Desconozco por qué pinto, tampoco me importa. Yo solo intento convertir en pintura, de la forma más convincente, todo ese desorden de ideas y deseos, sin apenas planificación, sin alambradas.
OBRA SELECCIONADA DE PACO LAFARGA.
Principalmente pinto para mí, y no digo esto como reclamo de creador marginado. Tampoco lo digo por todo lo contrario, como artista en la cúspide que se lo puede permitir. Lo digo porque siento que es así, porque no me queda más remedio, porque hay muy poquita gente que confíe o que apueste por mi trabajo, es decir el mercado del arte me es un poco ajeno. Comenzar una pintura con esa intención, con esa voluntad de independencia me parece acertado, te relaja, te apacigua y te ayuda a trabajar libremente. Por fortuna, somos más visibles que nunca gracias a las diferentes redes y esa es una buena forma de comunicación con el mundo para calibrar por dónde vamos, pero al mismo tiempo esto crea un caudal desorbitado de imágenes, excesiva competitividad y mucha ‘fast painting’ que muere al día siguiente de publicarse. Yo, a pesar de ese ingenuo deseo de pintar para mí mismo quiero mostrar lo que hago, porque vender un cuadro siempre es una celebración.
OBRA SELECCIONADA DE PACO LAFARGA.
Cualquier creador podría aspirar a que los que deciden si su trabajo es bueno o no tengan un poco más de gusto. No tengo consejos, quizá confiar en uno mismo pero sin pasarse.
OBRA SELECCIONADA DE PACO LAFARGA.
Golucho fue un antes y un después.  Conocerle allá por el 2005, justo después de la muerte de mi yaya, fue como tomar un rumbo y ‘decidir’ y unos meses antes, ver en compañía de la Tabu una exposición suya, estremecerme y sentir una emoción que ya no he vuelto a sentir en lo artístico.  Guardo aquel recuerdo como un tesoro.
OBRA SELECCIONADA DE PACO LAFARGA.
Una canción que me gusta mucho es ‘John Wayne Gacy Jr’ de Sufjan Stevens. Es pura delicadeza. ¿Una ensoñación recurrente? Tener el pelo de Bunbury en el vídeo ‘La chispa adecuada’, ¡qué pelazo! Para vosotros no tengo consejos. Pero, por favor Thalamus, no renunciéis a vuestros sueños, luchad por ellos … frasecitas hechas del doctor Lafarga.

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