REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

MAURIZIO MEDO "Para dejar un rastro en las pampas" o al auxilio del lenguaje

Edición:
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Arequipa. 11/05/2019.


Maurizio Medo

Maurizio Medo (1965). Vive en Arequipa, Perú. Es autor, entre otros libros de poesía, de Manicomio, Dime novel, Cuando el destino dejó de ser víspera [Antología] e Y un tren apareció en la curva con varias ediciones en Hispanoamérica. Su obra poética ha sido traducida al inglés, francés, checo, croata, portugués e italiano. Obtuvo reconocimientos tales como el Premio Internacional de Poesía “José María Eguren, 2005″, organizado por el Instituto de Cultura Peruana y el Latin American Write Institute en la ciudad de New York. Dirigió durante 10 años el espacio de escritura Transtierros. Desde el año 2011 está al frente del proyecto País imaginario: escrituras y transtextos.

Maurizio comparte tres poemas de Las interferencias. Libro que celebramos mucho. Lo tenéis en Ay del seisnou de trinca, con epílogo iluminador de Berta García Faet y prólogo con no menos luz de Julio César Galán.

 

14.

                                                         A Rafael Espinosa

 

La radio cantó la balada de una mujer
(tres veces muerta) hasta que secó
como uno de esos almiares dejados
atrás en la carretera. Yo seguía en
el auto, resignado cuando de pronto
cruzó un gato. Era negro, ¿la cábula
pactada se cumple cuando no hay
movimiento y en los hospitales las
diferencias entre sábana y mortaja
redujeron por una huelga en la oficina
de Recursos y Mantenimiento?

El gato cruzó otra vez sobre
todas las otras cosas.

La suerte es así.

Nunca está en frente.

Entonces la realidad hizo chasquear su tálero
y como sólo puedo conocerla a través de mí
(por el retrovisor de algo tan condicional
como la vida) a medio camino
de ningún sitio. Me sentí un huésped.

Después de tanto pisar los pedales el auto
ya no responde. Se abandonó por entero
(como la vida) sin ninguna esperanza de auxilio
hasta oír algo que los árboles
no pudieron contarme:

el gato estaba sobre el parabrisas, listo
para atentar contra mis pensamientos.
Tanto que me atreví a vaticinar:

los árboles hoy no me contarán nada.

Les hace falta cierto nivel de oscuridad para
que su fotosíntesis incluya también
la producción de símbolos.

El gato es un signo.

No es como la araña, o la idea
de la araña que existe al desaparecer
de la tela.

—Es un signo—me dije, en medio de
la crisis de los signos. La soledad
ha sido ocupada por cierta manía
de la historia: perpetuarse
aun cuando nada acontezca.

Y como no es superficie… para dejar
un rastro debe cruzar las pampas
de ciertas frases hechas (y los ribazos
de esas mismas frases) sin palabras
definitivas, de un lugar a otro
hasta desaparecer (como la araña
en medio de la tela).

No consigo descifrar qué callaron
los árboles en esos rojos de hibisco.

Esto no hará aparecer al Servicio de Grúa.
Ni conseguirá que el Hombre Manco aprenda
a preguntar qué flor expresa la fatalidad de
los días. Y como nadie le responderá azucena.
El oficio de florista existe solo en una canción
de una forma tan emotiva que consigue
conmover hasta a los perros.

*

21.

EL AVIÓN PLATÓNICO no existe
José Miguel Ullán

Mis contemporáneos se preocupan por escribir bien
sus nombres en los troncos de una red de palmeras
antes de descifrar la ideología que produce el
boosterism de un sistema adjetival.

Hablan desde un lenguaje adonde la poesía ladra
buscando cerrar la elipsis en vez de morder.
O caso contrario interpretan la hermenéutica de
lo que pudo decirse antes de que el símbolo
se eleve por el aire como un globo inflado
con helio caliente vaciando el valor
de los contenidos que tuvo alguna vez.

Yo no creo en un arte del lenguaje reciclado
con el tono causal de cualquier conversación.
Tampoco en la doctrina que lo confisca dentro
del material que lo forja antes de encontrar
el canal con qué transmitir sus naturales
sentimientos de dudas. Y menos en un plan
que no incluya lo indecible a través
de la mediación del error. En la Biblia existen
sesenta y tres referencias al cielo.
Pero no mencionan nunca un color.
Yo no creo en el cielo.
Prefiero leer a Lao Tzu.

*

22.

Hasta los 30 hablé con mis contemporáneos.

Hoy con la historia.

Pero no me responde.

La vecina dijo:

tampoco perdona.

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Latest from POESÍA

Ir a ... Top