REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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HORACIO QUIROZ La condición humana inmersa en su dualidad

Edición: 
Txetxu González
thalamusxmagazine@gmail.com
Madrid/Ciudad de México. 03/04/2019.


HORACIO QUIROZ.

Afincado en Ciudad de México, Horacio Quiroz comienza sus estudios de pintura, de forma autodidacta, en el año 2013. Ese mismo año, motivado por su pasión hacia las artes visuales, decide dejar la publicidad para dedicarse por completo a la actividad artística. Durante los últimos años se ha lanzado en una nueva trayectoria vital y profesional, experimentando con varias técnicas propias de representación pictórica que le han guiado en la definición de su visión e identidad como artista. Este cambio en su vida ha dado lugar a una profunda introspección personal, estrechamente vinculada a lo que ahora da forma a su cuerpo de trabajo.

EN EL ESTUDIO DE HORACIO QUIROZ.

Creo que el cuerpo es el receptáculo de nuestra historia espiritual en este plano en el que vivimos. Es a través del cuerpo que aprendemos día a día la experiencia humana. La identidad y la anatomía son complementarias y opuestas, no puedes tener conciencia respecto de ti mismo y de lo que te hace diferente a los demás sin estas dos variables. El miedo para mí es la emoción que acciona al mundo en su mayoría, el trabajo está en hacerlo consciente para transmutarlo y poder actuar desde otro lugar más caritativo. La belleza no está en el resultado de la trasmutación sino en el proceso de catalización y cambio.

OBRA SELECCIONADA DE HORACIO QUIROZ.

Creo que propiciar espacios de paz mental, deshacerse del discurso interno que continuamente hace ruido en la cabeza ayuda bastante a mantener la creatividad viva y funcionando. Olvidarse del móvil y el trabajo durante ciertos períodos de tiempo tampoco me vendría mal. Cuando estableces estos parénesis o espacios de no pensar, dentro de la rutina de trabajo, la creatividad surge sola. Creo que releer el “Catching the big fish” de David Lynch no me vendría mal en estos momentos.

EN EL ESTUDIO DE HORACIO QUIROZ.

Creo que mi trabajo es emocional, catártico, confrontativo y que está lleno de dudas. Mientras trabajo invoco a la concentración, me distraigo muy fácil.

OBRA SELECCIONADA DE HORACIO QUIROZ.

No me siento cómodo del todo con las sinergias que genera el mercado del arte en la actualidad, pero hay que tratar de adaptarse. Gracias a los avances tecnológicos somos víctimas de la inmediatez, todo es cada vez más rápido y el mismo mercado exige al creador la misma prontitud con la que avanza el mundo, pero para mí la pintura es un ejercicio que no puede modificar sus tiempos de producción. Algo a favor es que las redes sociales están devolviendo autonomía al artista dentro del mercado del arte, de forma que puedes trabajar con galerías y tener clientes en prácticamente cualquier parte del mundo, sin estar limitado a la burocracia del mercado de tu país.

OBRA SELECCIONADA DE HORACIO QUIROZ.

Creo que el mercado del arte en México empezó a ocupar un lugar de importancia y crecimiento desde hace más de diez años, con el surgimiento de las ferias de arte internacionales que tienen lugar en mi país, pero incluso así falta todavía mucha diversificación y madurez en el mercado del arte en México. Falta educación en el coleccionismo, impulso a los nuevos coleccionistas y democratización hacia todos los tipos de arte. Como pintor figurativo en México extraño los circuitos bien establecidos que existen en el Reino Unido, Australia o Europa, donde cuentan con publicaciones, galerías y ferias que impulsan y validan conjuntamente el trabajo de los pintores figurativo-surrealistas.

OBRA SELECCIONADA DE HORACIO QUIROZ.

Mi consejo para los artistas que están empezando es que no se comparen. La carrera de un artista es única. También es muy necesario que planifiquen, en lo posible, sus finanzas.

OBRA SELECCIONADA DE HORACIO QUIROZ.

El hilo conductor que une la mayor parte de mi trabajo es la reflexión sobre la condición humana, inmersa en la dualidad.

OBRA SELECCIONADA DE HORACIO QUIROZ.

Prefiero no pensar en el futuro, es mejor trabajar y estar listo para cuando las oportunidades llamen a la puerta.

OBRA SELECCIONADA DE HORACIO QUIROZ.

Si tuviera que mencionar a un artista que, aún hoy, me sigue conmoviendo ese sería Egon Schiele.

 

MAYO-JUNIO #5

 

JUNIO, 2019

Why are you at a party if you’re sad?

La última vez que hablamos ya tenías esa expresión en lo escondido del cuerpo, ¿Alguien ha dicho mioma? Alguien dice, sin duda, le ha nacido una presencia oscura a aquel aliento de resistencia. Y nosotras nos revolvemos, sacamos toda la artillería y nos disponemos a dar, de lleno, a esos muñecos que se mueven como atracciones de feria, sacados de una versión chunga de BIG. Eso sí, preguntaos qué cartera ocuparán. Preguntaos cuáles son las migajas, pensad en esas piedrecitas en el zapato que siempre incordian el viaje por el poder de estos cipotes. Apostemos: igualdad, asuntos sociales, cultura. Lo que más les importa.

Hay un camarote en nuestro barco. Es el 7(77). Quien lo ocupaba, dejó entonces, sobre la cama, una serie de dibujos, tickets, empeños, recortes y apuntes bien apilados, sin notas de despedida o al margen, sin manual de instrucciones. Aquí una selección:

En el café: Claro, yo no pensé en las competencias transferidas. 

Salvini: Per i clandestini è finita la pacchia, devono fare le valigie.

Le Pen: Les statistiques ethniques sont réclamées pour faire de la discrimination positive.

Ortega Smith: Las mujeres tienen derecho a comer más o menos, cuidarse, cortarse el pelo o las uñas, pero lo que no es un derecho es acabar con la vida de un ser inocente.

Santiago Abascal: Apoyamos el derecho a la autodefensa de los españoles de bien, faltaría más.

Bolsonaro: Ella no merece ser violada porque es muy fea, no es de mi tipo, nunca la violaría. 

Pablo Casado: Aquí no hay ablación de clítoris, aquí no se matan los carneros en casa. O respetan las costumbres occidentales o se han equivocado de país.

Arcadi Espada (fundador de CS): Las personas con Síndrome de Down son tontas, enfermas y peores. 

Ana Rosa Quintana a María Teresa Campos: No airees cosas feas. 

Hemos decidido convertirnos en esa revista de arte y cultura que sale cuando le da la puta gana. Por el mar corre la liebre. Hemos sufrido bajas. Hemos descartado contenidos. Se está quedando una tarde y un añito lleno de cortes. La tripulación está cansada, herida, cada vez somos menos, pero sabemos  que, tal vez, queda lo mejor del viaje. Nos planteamos volver a los orígenes. Sobre el papel todo es imposible. Volver a  casa no es una opción. Eso del  hogar nos recuerda demasiado a un anuncio de turrón duro o a la esencia falconiforme de la familia Aznar. Llevamos una expresión parecida a temeridad nómada tatuada a la altura del músculo más hortera. Alguien perdió el móvil, la cabeza, más allá la motivación, la libido, parte de la córnea, algunos no perdieron el amor, pero se separaron. Ha habido mudanzas, terapias fallidas, trauma, casas que olían a azufre, colisión de opiniones, una abolición provocada de la fuerza. Existen diferentes maneras de enfrentar una ruptura: parapetarse en el interior del arco de inseguridad, renegar de cualquier atisbo de reunificación  o ir dejando, mordisco a mordisco, espacio para lo nuevo o lo desconocido. En 1939 termina una guerra y comienza otra. En 2019 no termina la guerra pero comienzan otras. Para algunos, la consecuencia de todo aquello y todo esto consistirá siempre en acabar con la desviación de los que fueron siempre dignos. Es 27 de mayo. En Madrid la memoria está amenazada por una sombra rampante de tripas. En su búsqueda inacabada por clavar el enésimo salto mortal, el conjuro del poder juega a no entender aún lo que pinta aquí lo abyecto.

El día después, Andrea, que en THALAMUS se encarga de montar la banda sonora, que nos cose las redes e investiga infinito, desde Barna, nos envía una carta preciosa en la que, entre otras cosas, puede leerse esto:

Hay oscuridad ahí fuera, demasiada. Ya lo adelantamos en el número anterior. Han perdido la vergüenza, pero aquí seguimos decididas a que asociéis ideas, leáis tres mil poemas que conmuevan, observéis los detalles de un cuadro, sintáis un cosquilleo, anotéis en un cuaderno, virtual o de papel, una fecha, el nombre de una ciudad que aún existe. Cuidarse también es combatirles. Si se os ha enfriado el café, calentado la cerveza, derretido el último cubito de hielo del vermut o solo os queda un culo de vino oxidado, servíos otro. De lo que sea. Invita la casa. 

El resto, lo importante, corre a cargo de gente preciosa como Mercedes Helnwein, Pablo Alfaro, Horacio Quiroz, Ángela Segovia, Natalia Litvinova, Carla Chinski, Luz Pichel, Maurizio Medo, Rosa Berbel, Frankie Garsía, Ana Bustelo, Adams Carvalho, Silvia Grav, Irene Cruz, Marcos, Yáñez, Rosetta Kedzierski, Sara B. Del Rey, Golgona Anghel, David Aceituno, Maite Martí Vallejo y Teresa Juan. Gracias a todas por confabular y resistir, con o sin drogas, más allá de la secuencia. De momento no hay tierra a la vista que valga, pero de camino hay un chino abierto, a las tres y pico de la madrugada, donde venden botellitas de Clandestine La Bleue y polos flash de fresa ácida.

 

Madrid-Barcelona-Las Palmas de Gran Canaria / JUNIO, 2019. ©Equipo de THALAMUS MAGAZINE para todas las estaciones públicas de penitencia.

NUESTRA PLAYLIST (MAYO 2019) El verano empieza aquí

Por Andrea Farré
andrea.farre@gmail.com
Barcelona
25/05/2019


 

Es posible que para cuando hayas terminado de hacer “scroll down” en esta playlist el verano ya inunde la calle. Dependerá de lo rápido o lento que seas, de si eres de los que se terminan un cucurucho de helado de pistacho y fresa en cuatro lametones o lo saboreas a besos, como dicen los mexicanos que hay que tomar el mezcal. Dependerá también del clima y de tu ubicación en el mapa.

Mayo es el mes de las flores, el mes que es primavera pero ya es verano, los días son interminables y las terrazas inconquistables. Los festivales se amontonan en las agendas y tenemos ganas de escuchar música y bailar con la brisa en la cara.

Como siempre, hemos pedido a los protagonistas de este número que nos regalaran una canción. No sabemos qué impulso, qué estado de ánimo, qué recuerdo o qué n’importe quoi les ha llevado a decir esta y no otra, pero si os adelantamos que en general se han puesto bailongos.

1- La canción de Horacio Quiroz: “The Promise” de When in Rome,

Los sintetizadores pop de When in Rome nos llevan a los 80, década prodigiosa de hedonismo casi obligatorio en la que abundaron los “one-hit wonders”, grupos que alcanzaban una fama desmesurada con una sola canción que se aupaba en las listas. El álbum homónimo disfrutó un éxito más modesto, pero “The Promise” lo petó fuerte y entendemos porqué: nos vemos bailándola con falsa desgana, agitando peinados lacados y hombreras desproporcionadas.

2- La canción de Mercedes Helnwein: “We Can Get Down” de A Tribe Called Quest.

Seguimos décadas atrás, con otro grupo cuyo nombre podría ser el título de una canción. Hip hop old school, canciones que rebosan scratches, como esta frase rebosa anglicismos, y que te hacen bailar y cabecear, es casi inevitable. Raperos que reniegan de los que se acaramelan vendiendo su alma al pop.

Straight from the heart, I represent hip hop

I be three albums deep, but I don’t wanna go pop

Too many candy rappers seem to be at the top

Too much candy is no good, so now I’m closing the shop

3- La canción de Frankie Garsia: “Don’t call my name” de Skinshape.

Dormitar en una tumbona, al lado de una piscina de agua verde y una capa de hojas secas empapadas, y una ranita muerta, quizá. Hace calor pero aún nadie se ha ocupado de vaciarla y limpiarla y llenarla de agua nueva. Volver a saltar en bomba, salpicando a tu hermana pequeña, que toma el sol en el bordillo. Pero aún no. Deja que el sol te queme y recaliente esa cerveza que se balancea colgando de tu brazo.

4- La canción de Ana Bustelo: “Expectations” de Belle & Sebastian.

Una canción con trompetas no puede ser mala. Una canción del Tigermilk, el primer disco de Belle & Sebastian, tampoco. Una canción que es un galope, que parece que se acelera por momentos, que te hace chasquear los dedos y dar saltitos en la silla, que tiene tres estrofas castradoras antes de que puedas aullar hey you’ve been used, y que tras la desolación de quien se sabe condenado al aburrimiento de una vida ordinaria, ofrece una chispa de optimismo, una guitarra amiga, una puerta abierta a la grandeza.

5- La canción de Irene Cruz: “Rideaux Lunaires” de Chilly Gonzales.

Hasta tres álbumes ha sacado ya Chilly Gonzales como Solo Piano y “Rideaux Lunaires” pertenece al segundo, de 2012. Curioso tipo, este Chilly Gonzales, nombre bajo el que no se esconde Jason Charles Beck, porque si no fuera por la wikipedia dudo que nadie supiera qué pone en su documento de identidad. Identidad mutante, no solo cambia de nombre sino que abarca distintos estilos musicales, desde el techno a la composición clásica, y mudante, del Ontario natal a Berlín. “Rideaux Lunaires” invoca paz, calma. La música de un domingo de primavera a mediodía, con la brisa moviendo las cortinas, textiles estas, entre las que se cuela un sol aún clemente.

6- La canción de Natalia Litvinova – “Кончится лето” de Кино (Kino).

Nos ha dejado perplejas. ¿Habías escuchado alguna vez rock soviético? Nosotras no. Así que le agradecemos a Natalia el descubrimiento, al menos por lo que representa saber que en la URSS, ese concepto tan lejano como la Mirinda, en los ochenta, hubo quien hizo rock, así se definían, aunque a nosotras nos suene más a disco. Circulan varios vídeos con esta canción, impagables todos.

7-La canción de Rosa Berbel – “Never be mine” de Angel Olsen.

El rock folk de Angel Olsen tiene dejes country. Muchas etiquetas para una artista sólida que nos gusta mucho, que en esta canción canta con determinación y garra a la desesperanza y la resignación, una contradicción entre fondo y forma desconcertante. Funciona. Nunca serás mío pero lo canto de una forma que es una apuesta a que sí, un desafío. Y si es que no, haré como tú, darme la vuelta y largarme.

8-La canción de Lorena Blanco – “Abusey Junction” de Kokoroko.

Kokoroko es una formación paritaria de seis músicos en la que ellas encabezan la sección de vientos, ataviadas con tocados africanos, y ellos se encargan de guitarras y percusión. Kokoroko significa “sé fuerte” en la lengua nigero-congoleña de los urhobos. Fuerte nos parece el talento que desprenden sus composiciones. Afrobeat relajante, inspirador. Canciones con bucles sonoros interminables que lo mismo te elevan y te llevan eufórico entre notas agudas como te sumergen en un éxtasis introspectivo. 

9-La canción de Leticia Delgado – “Infinity Girl” de Stereolab.

Del flow del afrobeat al de este combo anglo-francés, seguimos en bucle, con la voz de Lætitia Sadier arrullándonos. Salimos a la calle, hace sol, la brisa de la mañana aún es fresca, hay que ir a trabajar, pero en la cabeza estamos bailando con languidez elegante, al borde de una piscina, con una piña colada en la mano. No, una piña colada no, mejor un Tom Collins, con su cereza al maraschino, por favor.

10-La canción de Txetxu González – “The sound of silence” de Silvia Pérez Cruz.

Hello darkness my old friend. Un escalofrío recorre tu espinazo. La voz de Silvia Pérez Cruz tiene poderes sinestésicos. Los punteos de los instrumentos que la acompañan estremecen. Qué barbaridad.

Esta canción forma parte de su proyecto “Drama”, en el que presenta canciones compuestas en colaboración con otras artes y otros artistas, aunque esta sea una versión del mayor hit de Simon and Garfunkel. Versión que figura en la película “La noche de doce años”, de Álvaro Brechner, y que es una muestra más de un talento que tiene detractores, es inherente a la fama, pero no se cuentan entre los que hacemos Thalamus. 

11-La canción de Txetxu González – “L’ocean” de Dominique A.

Sí, lo sabemos, Txetxu nos ha colado dos canciones. Le dejamos porque es un enchufado, porque nos encanta Dominique A y porque la canción elegida es una maravilla orquestal con la voz de Monsieur Anné haciendo filigranas, acariciando el alma, y una letra que es un poema, una oda al océano que no os copiamos aquí entera porque no es la idea de esta sección, pero que recomendamos encarecidamente que busquéis y leáis.

12-La canción de Déborah Guerrero – “Mantra” de Dave Grohl.

Dave Grohl se pone de nuevo tras la batería y no abre la boca en esa canción de casi ocho minutos. Redobla tambores mientras Josh Homme puntea el bajo y Trent Reznor teclea el piano. El título no es gratuito. En “Mantra” se repiten notas como un ídem, creando un estado semi-hipnótico de abstracción, que tanto te puede acelerar el pulso como calmártelo. Son ocho minutos pero podrían ser ochenta, porque es tal la sobriedad que crea adicción.

13-La canción de Sarah B. del Rey – “Violin Sonata No. 5, Op. 24 «Spring» – II: Adagio Molto Espressivo” de Beethoven.

No habíamos ido más allá de los ochenta en esta playlist hasta que esta “Sonata para violín” de 1801 ha irrumpido con delicadeza. Una parte de ella, al menos, este adagio “muy expresivo”, que es el segundo de los cuatro movimientos que la componen. Asociamos música clásica a tranquilidad y relajación, aunque no siempre es así. Hay aberturas que directamente acojonan, movimientos que ponen de los nervios y sonatas que en su día se consideraron casi pecaminosas por generar turbación erótica. Esta cumple con el tópico.

14-La canción de Maite Martí Vallejo – “Microdancing” de Babasónicos.

“Microdancing” es una canción del siglo XXI, puntualización pertinente porque el videoclip evoca estética ochentera y porque el grupo lleva en activo desde 1991. Un grupo argentino que allá es gigante, llena estadios. Nos imaginamos esta canción sonando en una fiesta en un piso, con invitados invadiendo estancias, desbordando pasillo y cocina, bailando y cantando a gritos, vasos que se vierten a un suelo cada vez más pegajoso, cerveza que se acaba hasta que alguien baja a la calle a por más. Una gran fiesta.

15-La canción de Javi Ruiz Gimeno – “An Openning” de Charlie Cunningham.

A veces solo un rasgueo de guitarra y una voz que se quiebra bastan para que se erice el corazón. Hay tanta belleza en “An Opening”, canción que abre Lines, que asusta. Delicada, sutil, hermosa, sencilla. Son claves la forma de tocar la guitarra y la forma de modular la voz de Cunningham. Aquí solo ponemos una canción, pero recomendamos el disco entero, lleno de hits instantáneos, clásicos atemporales. El disco y todos los EP anteriores.

16- Mi canción – “Hairpin Turns” de The National.

Si mi grupo favorito acaba de sacar disco (I am easy to find salió el 17 de mayo) era muy difícil que no os encasquetara una. Lo difícil ha sido escoger, pues aún no lo he escuchado lo suficiente como para tener ya una favorita. Si me pusieran en el brete de tener que elegir una canción, una sola solita de cada uno de sus discos, bueno, con dolor de mi corazón, lo haría. La lista sería diferente si las escogiera en otro momento, pero lo haría. Del Alligator es “Abel” (lo siento, “Mr. November”). De Trouble will find me, “Graceless”. De este último “Light years” me gusta mucho y “Rylan” también, pero no sé si van a convertirse en esas canciones que escuchas obsesivamente, que te cambian el estado de ánimo, que te pueden hacer llorar con tan solo escuchar una nota. Habrá que darles tiempo. “Hairpin Turns” tiene un vídeo precioso, así que os dejo esta.

Nos ha quedado una playlist bien ecléctica y resultona y, si has llegado hasta aquí, esperamos te haya inspirado, que te haya hecho googlear un nombre, buscar un dato, descubrir y recordar, asociar ideas. Que hayas disfrutado.

 

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