REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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FOTOGRAFÍA

MICHAELA KNIZOVA Rasgando el olvido

Michaela Knizova (Hnusta, Eslovaquia, 1982). Fotógrafa que también dedica el tiempo a serpentear en el vídeo y la performance. Su enfoque general es más intuitivo y estético que conceptual. Las fotografías de Michaela están compuestas de tal manera que nos recuerdan a pinturas clásicas. Sus principales campos de interés son los mitos en todas sus formas, desde leyendas antiguas sobre cuentos de hadas hasta historias urbanas actuales.

El autorretrato fue para Michaela, durante el primer período, su principal medio de expresión, que consistió en reinterpretar arquetipos y mitos populares, traladarlos a los tiempos modernos y darles una visión femenina. Con el tiempo, el proyecto se amplió a la interpretación de los mitos contemporáneos y a la creación de los de ficción.

Últimamente está explorando nuevas formas de contar historias, con un estilo de narración más indirecto y complejo. En lugar de simplemente visualizar un mito, crea el escenario, el mundo en el que sucede. Ha dado un giro a esa pequeña serie de retratos que cuentan una historia lineal, dando paso a una multitud de tomas individuales que crean un patrón complejo. Este patrón se convierte en el objeto, transformando muchas imágenes en una sola.

Michaela Knizova
Michaela Knizova

Visito iglesias y cementerios antiguos, me gustan los sitios históricos espeluznantes, pero la oscuridad está más conectada a mi expresión artística que a mi vida personal. Tengo un particular interés en el esteticismo de las viejas fotografías y en la cinematografía antigua. Estas obras contienen cierto tipo de visualidad melancólica y sentimental. Parecen oscuras, no por los temas que abordan, sino porque muestran una distancia en el tiempo, la extrañeza de una edad enterrada durante mucho tiempo. Indirectamente, recuerdan al paso del tiempo y a la inevitabilidad de la muerte y del olvido. Es este tipo de oscuridad nostálgica la que me interesa y fascina.

Muchas de las fotos que hago son el resultado de mi propia intuición. Por lo general, suelo contar con un concepto a desarrollar desde el principio, pero este concepto a menudo evoluciona y cambia mientras trabajo. No intento expresar cosas específicas, es más como una especie de idea que trato de abordar y visualizar para mí, un viaje que se convierte en el objetivo en sí mismo. Mis diferentes series son el resultado de distintas ideas o que muestran enfoques diversos de ideas que conecto. Lo que siento mientras trabajo, lo que quiero expresar no es realmente importante. El espectador debe hacer su propia interpretación de lo que ve.

Michaela Knizova
Michaela Knizova

La sociedad sigue estando hecha un desastre en general. Algunas cosas están mejorando, otras no. Como artista y mujer, creo que todavía estamos en una situación en la que se sigue considerando que el arte más ‘caro’ es el que está realizado, fundamentalmente, por artistas hombres. Pero en lo que concierne a mi vida … la verdad es que me importa muy poco lo que suceda en el mercado del arte. Yo principalmente creo cosas para mí.

Michaela Knizova

No tengo un ideal de vida. La vida es compleja, las cosas cambian, la utopía no existe.

A menudo trabajo con temas relacionados con cierta percepción del mundo antiguo. La mitología, la religión, pero también los mitos urbanos contemporáneos reflejan una forma de pensar arcaica. Estas cosas ya no son tal vez necesarias en nuestro mundo moderno, pero guardan cierta melancolía en su interior, un relato sobre la percepción del mundo pasado, un anhelo por las historias sencillas. Nuestra historia y nuestro pensamiento mágico-histórico aún nos definen de alguna manera. La magia conecta todos mis trabajos.

Michaela Knizova
Michaela Knizova

En este momento estoy trabajando en un proyecto basado en una mitología futura ficticia, dando vueltas alrededor del romanticismo y del idealismo futuros. Aborda los viajes interestelares y la búsqueda de un nuevo planeta. Estoy viajando mucho en la vida real y buscando buenas localizaciones de ‘ciencia ficción’.

Michaela Knizova
Michaela Knizova
Michaela Knizova
Michaela Knizova

 

YOSIGO ¿A quién sigue José Javier Serrano?

El fotógrafo y diseñador José Javier Serrano (Donostia, 1981), más conocido artísticamente como Yosigo, ha conseguido una nueva forma de mirar y de afrontar paisajes y lugares que habitamos cotidianamente, a los que muchas veces somos incapaces de sustraer su valor y fortaleza estética.

Yosigo logra con sus fotografías dar un giro a lo que “normalmente vemos” y llevarnos a su inconfundible terreno y particular visión del entorno. Su pasión por la fotografía no esconde otra pasión más (también forma de sustento): el diseño gráfico. Es por esto que la simetría se refleja en la mayoría de sus fotos, dispuesta principalmente por la arquitectura de los edificios y la composición armónica de los elementos que utiliza.

En Thalamus nos encanta Yosigo por esa visión fotográfica, tan ordenada, que parece que quiera recoger esos instantes de silencio y soledad para huir del caos que tanto producimos. Observar su fotografía es como estar en el centro de una gran ciudad con tapones en los oídos y mirando el cielo.

Bañista, del álbum “Kresala”.
Macarelleta, del álbum “Animal Turista”.

No paso más de un par de horas en una playa para hacer fotos. No tengo paciencia, y cuando tengo lo que quiero, me voy. Admiro mucho a la gente con infinita persistencia, entiendo que se consiguen cosas maravillosas con eso. Yo soy más impulsivo y dos horas para mí ya es muchísimo tiempo. Además, no uso crema y siempre acabo quemándome los brazos y la cara.

Bañistas, del álbum “Kresala”.
Bañistas, del álbum “Kresala”.

El orden y el equilibrio en una imagen, me dan cierta tranquilidad.

Siempre he sentido fascinación por las cámaras, pero es cuando apareció lo digital y su enorme capacidad para la prueba y el error constante, que me hice amigo de ellas. Hasta entonces lo intenté, pero era mal alumno y todos esos números de obturación y diafragma me parecían matemática avanzada.

Hotel Monte Igueldo, Donosti.
Riu Avall
Riu Avall

BEATRIZ CASTILLA Memorias en blanco y negro

Beatriz nace en Madrid con la democracia, en 1978. Ella es lo contrario de la quietud, una revolucionaria tanto en lo emocional como en lo social. Vive danzando a pasos desiguales en el mundo de la fotografía mientras busca el equilibrio entre lo comercial para vivir y lo personal para no morir. En sus fotos paraliza, congela, estabiliza la bola energética con la que juega entre los dedos de las manos, entre reflexión y palabra.

Mis fotografías parten de la necesidad de dialogar con el dolor y la belleza.

Sostener la fotografía en blanco y negro es la única manera a día de hoy de conectar con mi historia analógica, es mi memoria, es el amor al proceso artesanal y emocional de instantes únicos.

Recuerdo el silencio y el asombro, la imagen emergiendo, la quietud de esas horas.

 

 

Sobrevivir en el sistema mundial actual me tiene bastante ocupada. Cuando recupere una suerte de calma, estoy preparando una serie de interpelaciones al cuerpo en relación a la identidad y diversidad.

 

Si  entendemos la poesía como hondura y revelación, como tránsito y dolor que nos acerca a esa íntima soledad que también nos trasciende, nos encontramos con la mirada de Beatriz Castilla.

Su mirar es ante todo un latir abierto, que desnudo nos mira y se convierte en presencia, es un llegar al lugar donde habitan las cosas en su profunda e intransferible esencia.

Estas imágenes recobran los instantes para recorrer junto a ellos la historia de su estremecimiento y despertar. Son una pregunta, una llamada a lo que vibra y calla, a lo que recorre un camino entre el temblor y la ausencia, un aliento llamado a encarnarse más hondo tras la piel, donde preservar la belleza, “para que no se nos vaya”.

                                                                         Susana Sanz Outes.

©Déborah Guerrero para THALAMUS MAGAZINE.

 

Los enigmas de COCO SERRANO

Jorge Coco Serrano. Perú, 1974. Vive en España desde el 2004. Es periodista, fotógrafo, pintor y poeta. Su poesía y fotografía están publicadas en diversas revistas, físicas y electrónicas, entre América Latina, India y Europa. En 2017 publica ‘Hypnerotomaquia’ junto con otros tres poetas. En España ha realizado varias exposiciones de ‘fotopoesía’ y de pintura, también ha rodado cortometrajes como guionista y director de arte. Actualmente prepara ‘La huella del uróboros’, libro-objeto en el que reúne su obra fotográfica. En definitiva, la poesía, la pintura y la fotografía son disciplinas que fluyen y emergen a través de su trabajo como hilos que nos invitan a tirar de lo que más nos pesa para que así caigan los velos más inútiles.

En la mayoría de tus fotografías aparecen figuras en movimiento, borrosas o desenfocadas … ¿qué NO intentas transmitir a través de ellas?

La cámara fotográfica es la herramienta que utilizo para pintar. Solo utilizo la cámara como mero instrumento que me permite descomponer y multiplicar el objeto o la persona a fotografiar. Cuando desmenuzo la imagen dejo una sensación espectral o de desvanecimiento. Destaco el movimiento y el desenfoque, porque me gusta que se mezclen las texturas, los trazos, el esfumato y los colores en la piel (si así lo amerita) con el fondo.

 

Paula Quintana

No quiero trasmitir lo obvio, no pretendo generar lo explícito. Mi intención es incomodar al observador, sacarlo de su rutina de foto masticada de Instagram, sacudirlo de lo evidente. Lo que me mueve al fotografiar es el enigma, por tanto mi propósito es generar misterio. Sin misterio no hay arte.

Para crear, para vivir, para resistir … ¿Lima o Madrid?

Para crear poesía o para pintar soy autista. Me da lo mismo Lima o Madrid. Solo necesito estar en poesía, para ello me remonto a mi niñez asmática (escribo como respiro). Para escribir poesía es necesario caminar y cerrar el campo semántico que se quiera tocar. Me gusta escuchar Chopin para reflexionar y luego escribir o pintar, para luego borrar y retomar la reescritura o la repintura. 

 

Paula Quintana

Para crear fotografía, todo depende de la iluminación. Yo amo la mala iluminación: si la fotografía es luz, yo trabajo tan solo con un ápice de ella. Si estoy decadente, me gusta Lima; si me encuentro colorista, me inclino por Madrid. Para fotografiar el mar y sus reflejos no hay nada mejor que la luz de Andalucía. Para vivir, elijo Cádiz. Para resistir, elijo mi pueblo amado, Lavapiés … o el barrio que me vio nacer, Barranco (hermoso balneario de Lima, Perú).

Escribes, describes, inmortalizas, representas … ¿cuál es la ‘indisciplina artística’ que te provoca más temblores?

Tengo que reconocer que la pintura (sus olores, texturas, sus procesos creativos) me ha tomado por asalto. Hace tres años que pinto con óleo y es una sensación sísmica y voraz. Tres horas pintando pueden convertirse en tres minutos.

 

Noemí Rodríguez

La poesía es mi vida, desde ahí parten todos mis impulsos.

Noemí Rodríguez

¿Qué puedes contarnos sobre ‘FOTOPOESÍA’?

[. . .] la fotografía desde una concepción mística del arte y a través de su equivalente, el motivo poético, puede comunicar lo inefable por medio de la imagen o, en términos visuales, registrar lo oculto que se encierra en el ver…

(Extracto del libro: Fotografía y motivo poético de Llorenç Raich Muñoz).

Si la poesía es la retracción del lenguaje, la fotografía es la extensión plástica del motivo poético. La fotografía artística o la fotopoesía nace y muere por su propio peso, y en muchos casos, no necesita de nadie que lo acompañe. Cuando opto por escribir un pie de foto en forma de verso, o incluso un poema, la foto adquiere doble singularidad, doble dimensión y tanto imagen como texto se entrelazan y dejan entre sus costuras historias paralelas.

 

Nereida Campillo

Muchas veces empiezo un poema después de observar una fotografía y otras tantas empiezo una secuencia fotográfica para vestir el poema (a eso también le llamo fotopoesía). Mi primer contacto con el arte en España fue en el 2008. En esa primera exposición de fotografía, no solo mezclé foto y poesía, sino también le añadí teatro (movimiento) para representar mis textos con actores. En el barrio de Lavapiés, donde actualmente vivo, he montado muchos eventos fotopoéticos siempre con un proyector e incluso, en algunas casos, acompañado con música ambiental electrónica.

 

Nereida Campillo

¿Tienes algún proyecto o derrumbamiento del que quieras hablarnos?

Tengo un proyecto desde que era pequeño. Se llama, se llamó y se llamará “Lima, ciudad purgatorio”. En su momento tenía un guión cinematográfico de casi treinta y ocho páginas. Aunque escritas en una habitación, cerca del metro de Alto de Extremadura (Madrid), la historia está pensada al cien por cien en Lima. Todo empezó a los ocho años. En un viaje desde Barranco a Pueblo Libre, el bus tuvo que desviarse por un barrio decadente y en él vi a un raquítico señor sentado dentro de una enorme llanta de camión. Estaba completamente desnudo, tenía largos cabellos y tupidas barbas. Muy cerca, una jauría de perros callejeros le ladraban agresivamente, pero él solo sonreía.

 

Carmen Del Conte

 

Carmen Del Conte

También por esos años observé en el centro de Lima a una mujer embarazada, semidesnuda que arrastraba ollas, bolsas y algunas muñecas antiguas por el medio de la pista. Esa imagen desencadenó el arte en mí. “Lima, ciudad purgatorio” es un proyecto que me gustaría volver a retomar y creo que lo haré. Agradezco esta pregunta ya que todos los años esquivo la respuesta.

 

Nuria López

 

Nuria López

©Déborah Guerrero para THALAMUS MAGAZINE.

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