REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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FOTOGRAFÍA

SILVIA GRAV Un hombre atrapado en el espacio

Edición:
Déborah Guerrero
deborah.g.ca@gmail.com
Madrid/Los Ángeles. 12/04/2019.


Silvia nace veintidós años atrás en País Vasco. Hace fotos, dirige videoclips, diseña títulos de crédito. Empieza Bellas Artes en Madrid, pero aprende más como autodidacta y abandona al segundo año. Con dieciocho años se viraliza su trabajo por una publicación en un blog estadounidense.  Desde entonces trabaja profesionalmente como artista. Unos meses más tarde, Flickr la selecciona como una de los veinte mejores fotógrafos menores de veinte años del mundo y la lleva a Nueva York. Estando allí, consigue un proyecto en Los Ángeles. Se enamora, se queda a vivir.  Una agencia la contrata y su primer proyecto allí es para Lexus, dirigido por Jonas Akerlund. Desde entonces ha trabajado para títulos de series como ‘American Horror Story’ y ‘True Detective’.
El hecho de que me dedicara a la fotografía fue surgiendo. La crisis en España no nos permitió soñar en ese aspecto y el arte era un suicidio económico. Yo soy una de esas pocas niñas con suerte que nunca dejó de dibujar/crear al hacerse mayor, y la fotografía simplemente significó el siguiente paso al dibujo de una forma muy natural. El hecho de que se convirtiera en mi trabajo fue una sorpresa absoluta.
Trabajo de manera emocionalmente inconsciente y, cuando miro o pienso en mi trabajo, veo que proyecto cosas distintas cada vez. Como cualquier otro espectador ajeno a lo que ve porque no lo ha creado, pero aun así siente cosas. Quiero pensar que es una mezcla muy turbia de todo lo que ocurre fuera y dentro de mí. Se percibe siempre con más intensidad la mierda, aunque también haya muchas cosas bonitas en mi trabajo.
Trabajar impulsivamente me llevaba una y otra vez a una estética que refleja lo antiguo. Creo hacerlo porque supongo que mi generación se crió entendiendo el pasado de esa manera, mayormente a través de fotos rasgadas y turbias. Yo hablo del presente en mi trabajo, pero no puedo obviar el peso de donde vengo y de todo lo que viene detrás. Creo que la mezcla de una estética vieja y una forma de editar tan contemporánea, hicieron clic. Tenía sentido.
Si lo intentas puedes reflejarte en cualquiera, porque al final todos estamos
hechos de carne y de miedo a la soledad y a la muerte. La manera de afrontar una inseguridad
con honestidad, es un puente directo hacia el interior de alguien y, la confianza ciega que
requiere hacerlo, es una rebelión en contra del miedo. Y yo tengo tanto que aprender de eso.
Fue mi padre el que me enseñó a entender el espacio. Su manera de protegerse es
brutalmente intelectual y racional, como tantos hombres que aprendieron de la dureza de
otros padres que tampoco conocían otra cosa. A mí me ayudó mirar el mundo desde muy lejos
durante ciertas épocas, pero creo que de alguna manera él se quedó atrapado allí arriba.
De niña, pensar en el espacio significó pensar en la vida desde una perspectiva en la que yo y
mis problemas no tenían tanta importancia. La relatividad era un lugar más agradable desde el
que mirar las cosas cuando no tenía el poder de cambiarlas. Ahora me fascina el espacio, pero
ya no me escondo en él.
Vivo en Los Ángeles, sigo estando tan dispersa como siempre y diciendo que sí a proyectos extraños que
me generan curiosidad. En el último año he decidido aparcar un poco las fotos y centrarme en
trabajar en títulos de crédito, videoclips y en escribir y dirigir una historia a la que llevo
mucho tiempo dándole vueltas. Y por placer, estoy trabajando con una organización sin ánimo de lucro para introducir a personas de cárceles, cerca de Los Ángeles, dentro del mundo del arte.

IRENE CRUZ El límite entre lo real y lo ficticio

Edición:
Déborah Guerrero
deborah.g.ca@gmail.com
Madrid/Berlín. 03/04/2019.


Irene Cruz (Madrid, 1987). Es fotógrafa y vídeo-­artista. Actualmente vive y trabaja en Berlín. Licenciada por la Universidad Complutense de Madrid en Publicidad y Relaciones Públicas y en Comunicación Audiovisual. Realizó el Máster Internacional EFTI, especializándose en Fotografía conceptual y creación artística, además de un curso sobre iluminación narrativa cinematográfica (dirección de fotografía de cine).

Cuenta ya en su currículum con más de cuatrocientas exposiciones de fotografía, videoarte y vídeo-instalaciones en todo el mundo, destacando lugares como el Palais de Tokyo de París, el Círculo de Bellas Artes o el Palacio de Cibeles en Madrid, La KunstHalle o la Deutsche Oper de Berlín, Project Art Space de Nueva York, el MUA de Alicante y el Da2 de Salamanca. También ha participado en diversas ferias como ARCO o Art Madrid y Positions (Berlín). Además, en Abril de 2017 fue la artista invitada e imagen de la feria La Quatrieme Image de París.

Ha ganado premios importantes tales como el Accésit de Fototalentos de la Fundación Banco Santander en 2010, el segundo premio de Fotografía Fundación AENA, el primer premio en el II Certamen de Fotografía CFC‐Iberdrola en 2014, y el premio a mejor pieza de Videoarte de 2014 por la plataforma internacional Elmur.net.

Ha participado en el Festival PHotoEspaña ininterrumpidamente desde el año 2012 en diversas galerías y centros. También ha sido galardonada como la Artista Emergente con más proyección internacional por el jurado especializado de Why on White, formado por los galeristas y gestores culturales más importantes del momento. Irene además ha finalizado su primer largometraje como directora de fotografía, ‘Diana’, bajo la dirección de Alejo Moreno, que ha estado en cartelera nueve semanas en diversas ciudades españolas, además de pasar por festivales como Málaga, Montreal, Bahamas, Seminci, Abycine y Huelva.

También da clases y seminarios en Universidad Complutense de Madrid, en la Universidad de Darmstadt y en la Freie Universität de Berlín.

Me fascina la fotografía desde que tengo uso de razón.  Mi padre es aficionado y cuando era pequeña me parecía magia ver cómo proyectaba con diapositivas en la pared del salón de casa. Mis padres me regalaron en un cumpleaños la primera cámara que tuve, era una Nikon analógica compacta que perdí en una de las excursiones del colegio. Así empecé. Mi abuela me las  llevaba a revelar a los típicos chinos del barrio del Retiro (Madrid) y me preguntaba por qué hacía fotos siempre a perritos, gatitos, naturaleza… y por qué no retrataba a mis amigos o mi familia.

Hago casi todo en analógico. Tengo una cámara heredada de mi padre, una Nikon FA de 35mm. Con sus mismas lentes grabé partes de ‘Diana’, mi primer largometraje como directora de fotografía. Mi cámara predilecta ahora mismo es la Fuji GW690III 6×9, de formato medio, ya que tengo la posibilidad de revelar y escanear mis propios negativos con el escáner Imacon que comparto con los chicos de mi colectivo FKK de Berlín. Entre sacar fotos o grabar vídeo no sé qué elegir, depende del momento. Ahora me reta más el vídeo, pero si no hago fotos, no soy yo.

Durante mi proceso de búsqueda encuentro destellos que me hacen sentir afín, es un punto de reflexión ante la vida. Los colores que me identifican son el azul y el verde, pero también lo natural y lo desnudo. Me gusta separar el desnudo natural del erótico. Me interesa el ser humano como ser, como parte de la naturaleza. Es impersonal, somos todos. No hay que tenerle miedo al cuerpo, es nuestro templo y hay que cuidarlo. Dicen que mis fotos son la pureza y no se equivocan. También me gusta hablar de la feminidad, la mayoría de mis musas siguen siendo mujeres.

Los seres bajo el agua forman parte de la Madre Tierra, es el punto más importante. Hablo sobre cómo maltratamos nuestro planeta. Estoy muy concienciada con eso, evito usar plásticos en la medida de lo posible. Tampoco apoyo el hecho de consumir carne todos los días, aunque no me considero vegana, pero cuando acaban las cosas en la basura no puedo con ello. Tengo unos hábitos en los que busco un equilibrio, una concienciación, dentro de todo lo que puedo permitirme.

Las personas que levitan en mis fotografías representan la conexión entre lo real y lo ficticio. Está todo conectado y me gusta jugar con esa dualidad del límite. No me gusta cuando separan esos dos mundos. Somos mucho más que unos pies sobre el suelo, somos energía. Me gusta que los pies vayan descalzos por el hecho de estar unidos directamente con la tierra –generalmente húmeda– y todas las sensaciones que esta transmite.

El noventa por ciento de las veces que viajo, es por trabajo. Estuve en Japón trabajando con Isabel Muñoz, solo me llevé la cámara de mi padre porque no pude llevarme más equipo.  Si es por temas personales, echo algo más en la mochila. También me suelo llevar a todas partes una cámara Instax, me gusta sacar de forma instantánea los recuerdos.  Para mí la fotografía es como el habla. Si me la quitas, es como quedarme muda, me vuelvo profundamente infeliz. Necesito hacer fotos como forma de supervivencia, es la manera de encontrarme conmigo misma.

Ser la directora de fotografía de ‘Diana’ y formar parte del equipo de la película, fue para mí una experiencia muy gratificante, éramos muy pocos y tuvimos un buen resultado.  Alejo Moreno, el director, se fijó en mí por mi forma de mirar, por la poesía que requería la historia. Me eligió por el tratamiento de la luz y me sentí bastante libre a la hora de trabajar. Hasta en  la dirección de arte influyó mi visión, hay muchos azules y verdes (risas). El 4 de Abril se presentó en Berlín, en Factory (lugar donde trabajo, es una especie de club de emprendedores y autónomos). Uno de los distribuidores que vino a este primer visionado, la ha metido en un ciclo de Cine Español en el cine Babylon, así que estoy contentísima, la presentamos allí el 3 de Mayo. La peli ya ha echado a volar, además de en Alemania y en todos los festivales en los que ha sido seleccionada, se ha estrenado también en Polonia y en Portugal. Ya iré contando novedades cuando sean oficiales.

 

MONTSE CARNÉ En busca del 'EXIT' a través de sus ojos

Edición:
Déborah Guerrero
deborah.g.ca@gmail.com
Madrid/Barcelona. 10/12/2018.


Montse Carné, natural de Terrassa, vive a caballo entre Barcelona y Madrid. Cursó estudios de psicología, pero se dio cuenta de que la fotografía era lo que le removía por dentro. Después de investigar con varios tipos de técnicas fotográficas, decidió embarcarse en la experimentación mediante el autorretrato. Lo utiliza como terapia para deshacerse de las sombras del pasado, evolucionar y seguir conociéndose. Su cuerpo (o parte de él), junto con pocos elementos más,  son los que componen su obra. Busca remover el interior del espectador.

Participó en Stripart 2014 (Barcelona) con ‘Vita brevis’, su primer trabajo de autorretrato y desnudo. El mismo año colaboró en una exposición colectiva sobre Barcelona, en la galería Barcelona Visions, trabajo que reconoce no tener nada en común con lo que hace ahora. Le encanta la fotografía analógica. Tiene entre manos un proyecto con una cámara de placas 9×12 que piensa llevar a cabo en cuanto domine un poco más la técnica. Mientras nos habla de esto, nos susurra al oído que le apasiona la fotografía Post Mortem de la época victoriana.

‘Como por los ojos’

Mis ojos se encargan de hablar por mí.  Con la fotografía estoy empezando a mostrarlos en todas sus formas. En mi día a día siempre intento esconderme tras grandes cantidades de pelo y ellos me ayudan a contar las historias que yo no soy capaz. Me gusta jugar con ellos, llevarlos al límite y ver qué pueden llegar a transmitir.

‘Yo soy mi propia máscara’
‘Eye candy’

La fotografía para mí es romanticismo, una especie de utopía. Mi madre siempre me explica que ya desde pequeña cogía la cámara y, cuando miraban los negativos, estaban llenos de imágenes de cielos y nubes. Fotografiaba todo lo que me generaba curiosidad, pero casi nunca aparecían personas y mucho menos yo, odiaba que me hicieran fotos. Con el autorretrato empecé hace unos cuatro o cinco años, al principio obligada para clase, pero más tarde sentí una conexión tan grande con todo aquello, que se convirtió en lo  que ahora es mi fotografía.

‘Unrecognized’

 Ahora, lo que más temo en la vida es perder el control, olvidarme de todo, dejar de ser yo.

‘Nosotras. Luz y oscuridad’

Trabajo de una forma bastante visceral. Siempre que he querido desarrollar una idea, dibujándola, he fracasado. Siempre. Yo no busco la foto, es ella quien me encuentra. Recuerdo que en una ocasión, a las tres de la madrugada y en pleno insomnio, me vino una imagen a la cabeza, como una especie de flash, y en ese instante me tuve que poner a ella. De ahí salió ‘Letológica’. Trabajo así porque cuando esas visiones entran en mi cabeza, no paran de perseguirme.

‘Letológica’

En algunas de mis fotografías lo que intenta salir de mi cuerpo son palabras, la belleza siempre perseguida… pero en la mayoría, soy yo misma la que intenta salir. Siento que mi cuerpo es como una cárcel de la que siempre intento huir.

‘Belleza interior’

Al principio no me daba cuenta de que todo lo que hacía era autobiográfico, simplemente surgía y ya. La foto con la que más me he liberado, ha sido con la última que he publicado en Instagram sobre mi pasado con un trastorno alimenticio. En ella hablo de mi autoproclamada inteligencia autodestructiva, y me daba un miedo horrible mostrar algo tan oscuro de mi anterior vida, pero necesitaba hacerlo para poder pasar página. Hablar sobre la ansiedad también me ha producido mucho pudor. En mi recorrido había mostrado la fotografía varias veces, pero nunca de esta forma tan personal y real.

‘Ya es hora de pasar página’
‘A veces siento que me muero’

Mi fotografía es tan personal que me es imposible capturar a otras personas. En algún retrato puntual sí que me he apoyado en la aparición de otras manos, pero rotundamente no podría utilizar a nadie más. Con elementos u objetos me sería más fácil, ya que en ellos puedo verter toda mi alma.

‘Payaso’

Sufro migraña crónica. Mientras estaba estudiando un grado de fotografía, el último año, me dio una de las peores crisis de mi vida con la migraña y tuve que dejarlo. Me exprimieron mucho con las fotos y estuve más de dos años sin querer saber nada del tema. En 2017 estuve viviendo en Lille, una ciudad al norte de Francia. Allí tuve la necesidad de volver a coger la cámara y empecé a autorretratarme.

‘Migraine VI’
‘Migraine VII’

 

Podéis seguirla en su Instagram: montsecarne_photo

 

 

 

VALIENTE VERDE Marujo por defecto

Edición:
Déborah Guerrero
deborah.g.ca@gmail.com
Madrid/Alicante. 5/11/2018.


Valiente Verde, 1970. Natural del barrio de San Blas, Alicante, de toda la vida. Técnico Superior en Imagen y Sonido (IES Luis García Berlanga). Retratista de pensamiento, palabra y obra. Un cazador callejero de imágenes singulares, peculiares, con un estilo caracterizado por combinar —con sinceridad y sin prejuicios— la teatralidad de la puesta en escena y la verdad de sus personajes en una atmósfera de colores subyugantes. Nada que ver con los actuales colores empolvados de revistas de moda cool, sino de fritura, de verde aceitoso rancio, de claroscuros y de olor a churrería ‘con fundamento’, como diría Karlos Arguiñano. Colaborador del Diario Información en su suplemento dominical, con retrato de editorial. Docente dentro del Máster de Fotografía de Autor de Photoalicante y Escuela Mistos. Fotógrafo de varias diseñadoras alicantinas, conferenciante sobre el tema de retrato y Hartista. En su web encontraréis maravillas: http://valienteverde.com/

 

‘El loco de la mierda verde’

Al ser marujo por defecto, tengo la necesidad y la voluntad de contar cosas, y cuando van en una misma dirección, es la hostia. Pero si una falla, es una putada y entonces solo queda un ‘standby’. En fin, la fotografía son sensaciones, estados de ánimo, vivencias, simplemente ‘R&R’.

‘X-Man’

La primera vez fue a oscuras, era joven, en el cuarto de revelado y al amparo de una luz roja. Cuando estudiaba fotografía en el FPIIº Imagen y Sonido. Ahí descubrí este mundo, porque en un principio yo me matriculé para técnico de sonido, de hecho trabajé como quince años de técnico de radio, pero eso es otra historia. Entonces allí estaba ‘ella’, pero no fue hasta el 2006 – con mi primera digital – cuando me adentré en los mundos del Sr. Thomas Knoll.

‘Marchando’

‘Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas’ por parte de madre y Valiente por parte de padre, es lo que tienen los apellidos.

‘Promártir’
‘Llega la Navidad’

Las personas mayores me lo aportan todo a la hora de retratarlas. Mientras no les pida que me hagan el pino puente, todo genial. No tienen prejuicios cuando saben que las fotografías van a salir en internet o en cualquier otra parte, se prestan sin miramientos, con su autenticidad adquirida a lo largo de los años, y hay algunos que son muy punks. Resumiendo, me siento más cómodo sin dar tantas explicaciones.

‘Massai rural’
‘La criatura’

Por algún lado tienen que brotar mis orígenes manchegos y el gen ‘Made in Albacete’.
De nuestra ‘cultura’ me atraen hasta sus andares.

‘Valiente Verde’

Mi sentido del humor: Servicio 24 horas.

‘Mis padres rojos’

Si no me dedicara a la fotografía, también me sentiría realizado con el oficio que estoy haciendo paralelamente, cuando me llaman de la bolsa de Correos: ‘Cartero Rural’. Me hace sentir tranquilo, no me acuerdo de nada, disfruto con cada toque de timbre, respiro aire puro, y llevo a mi chica metida en la bandolera, por si quién sabe…

‘Quién teme a Amanda Wolf’
‘Un par’

Uno de mis próximos proyectos es ser premio Princesa de Asturias en breve y que con mi obra póstuma, ‘Massai Rural’, mis hijas puedan vivir cómodamente el resto de sus días. Este último es el único proyecto que llevo cara adelante y sin prisas. Hablo de mi pueblo, de sus gentes, sus animales, su terruño.

‘El hombre y la tierra’
‘La cosechadora’

Si no hay más preguntas, con su permiso me levanto y me voy a por una cerveza. Gracias. ¿Quiere una?

‘El último de la fila’

 

 

 

MONTSERRAT DIAZ La psique multidimensional

Edición:
Déborah Guerrero
deborah.g.ca@gmail.com
Madrid/Milano.


Fotógrafa autodidacta, Montserrat nace en Málaga y se traslada a Milán en el año 2000, donde se licencia en Lingue e Letterature Straniere por la Universidad Estatal. Actualmente se dedica a la fotografía, pasión que cultiva desde 2014, llegando a exponer por primera vez en Turín, en la feria de arte contemporáneo Paratissima XII. Desde entonces, su carrera como artista es imparable: ha ganado varios premios, se han publicado diversos artículos sobre su obra en algunas revistas digitales de fotografía italianas (Clickmagazine, Artevitae) y, a día de hoy, trabaja en diversos proyectos tanto en Italia como en otros países.

El arte siempre siempre captó su atención. Los padres de Montserrat tenían una marquetería en la que de niña pasaba horas mirando catálogos, fotos, pinturas y espejos. Las imágenes de la artista (tratándose principalmente de fotomontajes), responden a la necesidad de crear y reelaborar ese mundo onírico que le fascina. Esta reelaboración de imágenes capturadas a través del objetivo y que dan lugar a una nueva imagen, es un mecanismo semejante al que se produce cuando soñamos. De hecho, Montserrat nos cuenta que se inspira más en el realismo mágico de la literatura hispanoamericana, en la fantasía de Borges, que en el mundo de la fotografía.

Ritratto in bianco e nero – mattino

En la mayor parte de mis imágenes, la mujer que aparece soy yo, aunque cuando trabajo lo que hago es actuar. Me disfrazo, a veces incluso retoco mis facciones. Uso mi cuerpo como canal de comunicación. No hay narcisismo, no hay búsqueda de mí misma en sentido físico, pero sí psíquico. Me gusta descubrir, a trabajo terminado, de qué quería realmente hablar. Las otras figuras femeninas son chicas de mi familia con las que tengo mucha confianza y con las que trabajo cuando tengo ocasión. Creo que no podría trabajar con modelos porque amo la espontaneidad. Casi nunca parto con una idea fija y cuando sucede, como buena Aries que soy, no tengo tiempo ni ganas de esperar: lo tengo que hacer en seguida.

Blanca mañana, blanca espera (2016)
Atto poetico (2017)

Lo que intento con mi trabajo es desarrollar emociones semejantes a las que se viven cuando nos despertamos de un sueño perturbador. Todos hemos vivido alguna vez esa sensación de haberlo vivido realmente y hemos intentado comprender cómo y por qué hemos llegado a desarrollar ese sueño tan asombroso. Luego nos damos cuenta de que, tras esa creación onírica, se esconden miedos, dificultades, episodios y preocupaciones de nuestro día a día. Como decía antes, no siempre parto de una idea preconcebida, sino que me dejo llevar por el aquí y ahora, realizo fotografías de espacios durante mis viajes, o mías en casa (no tengo un estudio), o de mi hija. Después hago los fotomontajes dejándome llevar por sensaciones. Ahí es cuando me doy cuenta de lo que hay detrás de ellas, el mensaje que hay escondido … es como interpretar un sueño.

The Will to fly (2015)
Il mondo riflesso. Di ricordi e di ombre (2018)

El acto poético, como decía Borges, es absolutamente creativo, de la misma manera que lo es el acto onírico. Ambos actos producen creaciones absolutas que nacen de quien las produce sin interferencia de terceros, es decir, en total libertad. A través del fotomontaje disecciono fotografías y creo imágenes nuevas cargadas de simbolismo y de elementos conturbantes que cada uno puede interpretar basándose en su propio existir.

Malvasia (2017)

De pequeña me divertía jugando a disfrazarme para hacerme fotos “artísticas”. A veces mi hermano pequeño se ponía conmigo y pasábamos la tarde con la cámara, haciéndonos fotos. Hoy para mí en cierto sentido es como volver a la infancia. La fotografía me permite hacer algo que los mayores dejan de hacer normalmente, que es jugar.

VUOTO
SHADOWS I

A nivel artístico, retomé la costumbre de fotografiar hace cinco años. Con la excusa de hacerle fotos a mi hija, que ya andaba, me llevaba la cámara a todos lados y poco a poco empecé a hacérselas a edificios, a los árboles, a todo lo que me llamaba la atención. Descubrí que existía el minimalismo fotográfico gracias a internet y me introduje en grupos de Facebook para aprender y ponerme a prueba.  Me di cuenta de que tenía ojo y seguí aplicándome. De ahí nace mi pasión. Más tarde, descubrí las posibilidades artísticas que existían gracias a la manipulación fotográfica y me puse a estudiar cómo funcionaba Photoshop. En esto soy autodidacta (no tengo tiempo de seguir cursos y por otra parte siempre me ha gustado hacer las cosas por mí misma y a mi ritmo). Una de mis peores pesadillas hoy en día es perder mi cámara. Para mí, la fotografía es una forma de comunicar. Puedo dejar de hablar pero no de fotografiar.

Sogno lucido (2017)
Tempus fugit II 

Tengo varios proyectos, pero como buena andaluza, soy bastante supersticiosa y no me gusta hablar de ellos hasta que los haya realizado.

Terra madre I
Hic et nunc (2018)

 

YOLANDA GARCÍA El color se lleva por dentro

Edición:
Déborah Guerrero
deborah.g.ca@gmail.com
Madrid/Barcelona.


Yolanda García es una fotógrafa afincada en Madrid. Tiene dentro un mundo de sueños, dolor y risas, y le gusta exteriorizarlo. Empezó desde muy pequeña a trastear con las cámaras de sus padres. Hace unos años, consiguió su primera compacta, y más tarde, su primera réflex, coincidiendo con su entrada al Grado de imagen. Su fotografía habla de emociones, pequeños mundos interiores que muchas veces escupe por el autor o la crítica social. Amante de todos los tipos de arte, se centra en un tipo de fotografía con tintes oníricos, cinematográficos y pictorialistas, dándole mucho poder al concepto que subyace detrás de la imagen.

 

Chillhood
Mi discurso intenta abarcar de una manera teatral todo lo que me preocupa, me alegra, me asfixia y me enerva. Vomitar, mediante el lenguaje fotográfico, todo tipo de emociones y esperar a que se auto-alimente de los sentimientos que generan estas al público. En ocasiones, mi fotografía tiene fuertes referencias políticas y sociales, que funcionan como un grito de guerra imaginario. Otras veces, me centro en lo onírico, y la obra se convierte en una incógnita para el espectador, al que me gusta involucrar de una manera casi física.
Inner
Mi proceso para crear es complejo, pues tiene que nacer siempre de un concepto previo que me haga reflexionar y le de validez a la obra, ya que cuestiono la apariencia estética superficial de una imagen en contraposición con su significado. Mediante un lenguaje no hablado y conformado por tonalidades de color, intento la fusión de varios mundos aparentemente incompatibles con la imagen, como la literatura, la pintura y el cine. Todo ello culmina con un estilo un tanto marcado por la tristeza, pues yo me alimento de ella.
Contrapeso
Gender
El color – o la ausencia del mismo – para mí lo es todo. Creo firmemente que estamos hechos de colores. Unos días me siento azul, como si tuviera un mar dentro. Otros me siento verde bosque y me apetece huir de la ciudad. Parafraseo aquel famoso diálogo de ‘Desayuno con diamantes’:
– ¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
 
– ¿Color rojo? Querrá decir negro.
 
– No, se puede tener un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué.
My blueberry nights
Menú del día
Seguiría haciendo fotografía aunque no me dedicara a ello profesionalmente. Porque para mí es un mástil. Porque el arte sana.
Terrorismo emocional

LA PURGA es un proyecto que creó una compañera a la que admiro un montón: Fátima Ruiz. Se basaba en una lista de temas a realizar durante quince días para sanar heridas y bloqueos emocionales o creativos. Para mi fue un subidón, estaba en una etapa de transición con respecto a mi obra y supuso un empuje brutal. Podéis leer más sobre el proyecto aquí: http://fatimaruiz.com/la-purga-un-camino-artistico/

De sangre azul
Anti-ataraxia

Me empecé a autorretratar por comodidad. Hacía fotografías raras y había poca gente predispuesta a posar para cosas así. En poco tiempo se convirtió en una manera de volcar sentimientos. Para mi obra personal, siempre tengo que establecer una conexión íntima, por eso en la mayoría de mis fotografías aparezco yo o gente de mi círculo más cercano.

Ármate mujer
Clarividencia
The Handmaid’s tale

Ahora mismo estoy dedicándome a un proyecto de collage mixto/analógico y prosa que saldrá en algún momento a la luz en forma de fotolibro. Puedo contaros poca cosa, están todas las piezas juntándose, aún. Pero adelanto que versa sobre la depresión, la ansiedad y las enfermedades del alma. Os dejo unos cuantos retazos.

 

MICHAELA KNIZOVA Rasgando el olvido

Michaela Knizova (Hnusta, Eslovaquia, 1982). Fotógrafa que también dedica el tiempo a serpentear en el vídeo y la performance. Su enfoque general es más intuitivo y estético que conceptual. Las fotografías de Michaela están compuestas de tal manera que nos recuerdan a pinturas clásicas. Sus principales campos de interés son los mitos en todas sus formas, desde leyendas antiguas sobre cuentos de hadas hasta historias urbanas actuales.

El autorretrato fue para Michaela, durante el primer período, su principal medio de expresión, que consistió en reinterpretar arquetipos y mitos populares, traladarlos a los tiempos modernos y darles una visión femenina. Con el tiempo, el proyecto se amplió a la interpretación de los mitos contemporáneos y a la creación de los de ficción.

Últimamente está explorando nuevas formas de contar historias, con un estilo de narración más indirecto y complejo. En lugar de simplemente visualizar un mito, crea el escenario, el mundo en el que sucede. Ha dado un giro a esa pequeña serie de retratos que cuentan una historia lineal, dando paso a una multitud de tomas individuales que crean un patrón complejo. Este patrón se convierte en el objeto, transformando muchas imágenes en una sola.

Michaela Knizova
Michaela Knizova

Visito iglesias y cementerios antiguos, me gustan los sitios históricos espeluznantes, pero la oscuridad está más conectada a mi expresión artística que a mi vida personal. Tengo un particular interés en el esteticismo de las viejas fotografías y en la cinematografía antigua. Estas obras contienen cierto tipo de visualidad melancólica y sentimental. Parecen oscuras, no por los temas que abordan, sino porque muestran una distancia en el tiempo, la extrañeza de una edad enterrada durante mucho tiempo. Indirectamente, recuerdan al paso del tiempo y a la inevitabilidad de la muerte y del olvido. Es este tipo de oscuridad nostálgica la que me interesa y fascina.

Muchas de las fotos que hago son el resultado de mi propia intuición. Por lo general, suelo contar con un concepto a desarrollar desde el principio, pero este concepto a menudo evoluciona y cambia mientras trabajo. No intento expresar cosas específicas, es más como una especie de idea que trato de abordar y visualizar para mí, un viaje que se convierte en el objetivo en sí mismo. Mis diferentes series son el resultado de distintas ideas o que muestran enfoques diversos de ideas que conecto. Lo que siento mientras trabajo, lo que quiero expresar no es realmente importante. El espectador debe hacer su propia interpretación de lo que ve.

Michaela Knizova
Michaela Knizova

La sociedad sigue estando hecha un desastre en general. Algunas cosas están mejorando, otras no. Como artista y mujer, creo que todavía estamos en una situación en la que se sigue considerando que el arte más ‘caro’ es el que está realizado, fundamentalmente, por artistas hombres. Pero en lo que concierne a mi vida … la verdad es que me importa muy poco lo que suceda en el mercado del arte. Yo principalmente creo cosas para mí.

Michaela Knizova

No tengo un ideal de vida. La vida es compleja, las cosas cambian, la utopía no existe.

A menudo trabajo con temas relacionados con cierta percepción del mundo antiguo. La mitología, la religión, pero también los mitos urbanos contemporáneos reflejan una forma de pensar arcaica. Estas cosas ya no son tal vez necesarias en nuestro mundo moderno, pero guardan cierta melancolía en su interior, un relato sobre la percepción del mundo pasado, un anhelo por las historias sencillas. Nuestra historia y nuestro pensamiento mágico-histórico aún nos definen de alguna manera. La magia conecta todos mis trabajos.

Michaela Knizova
Michaela Knizova

En este momento estoy trabajando en un proyecto basado en una mitología futura ficticia, dando vueltas alrededor del romanticismo y del idealismo futuros. Aborda los viajes interestelares y la búsqueda de un nuevo planeta. Estoy viajando mucho en la vida real y buscando buenas localizaciones de ‘ciencia ficción’.

Michaela Knizova
Michaela Knizova
Michaela Knizova
Michaela Knizova

 

YOSIGO ¿A quién sigue José Javier Serrano?

El fotógrafo y diseñador José Javier Serrano (Donostia, 1981), más conocido artísticamente como Yosigo, ha conseguido una nueva forma de mirar y de afrontar paisajes y lugares que habitamos cotidianamente, a los que muchas veces somos incapaces de sustraer su valor y fortaleza estética.

Yosigo logra con sus fotografías dar un giro a lo que “normalmente vemos” y llevarnos a su inconfundible terreno y particular visión del entorno. Su pasión por la fotografía no esconde otra pasión más (también forma de sustento): el diseño gráfico. Es por esto que la simetría se refleja en la mayoría de sus fotos, dispuesta principalmente por la arquitectura de los edificios y la composición armónica de los elementos que utiliza.

En Thalamus nos encanta Yosigo por esa visión fotográfica, tan ordenada, que parece que quiera recoger esos instantes de silencio y soledad para huir del caos que tanto producimos. Observar su fotografía es como estar en el centro de una gran ciudad con tapones en los oídos y mirando el cielo.

Bañista, del álbum «Kresala».
Macarelleta, del álbum «Animal Turista».

No paso más de un par de horas en una playa para hacer fotos. No tengo paciencia, y cuando tengo lo que quiero, me voy. Admiro mucho a la gente con infinita persistencia, entiendo que se consiguen cosas maravillosas con eso. Yo soy más impulsivo y dos horas para mí ya es muchísimo tiempo. Además, no uso crema y siempre acabo quemándome los brazos y la cara.

Bañistas, del álbum «Kresala».
Bañistas, del álbum «Kresala».

El orden y el equilibrio en una imagen, me dan cierta tranquilidad.

Siempre he sentido fascinación por las cámaras, pero es cuando apareció lo digital y su enorme capacidad para la prueba y el error constante, que me hice amigo de ellas. Hasta entonces lo intenté, pero era mal alumno y todos esos números de obturación y diafragma me parecían matemática avanzada.

Hotel Monte Igueldo, Donosti.
Riu Avall
Riu Avall

BEATRIZ CASTILLA Memorias en blanco y negro

Beatriz nace en Madrid con la democracia, en 1978. Ella es lo contrario de la quietud, una revolucionaria tanto en lo emocional como en lo social. Vive danzando a pasos desiguales en el mundo de la fotografía mientras busca el equilibrio entre lo comercial para vivir y lo personal para no morir. En sus fotos paraliza, congela, estabiliza la bola energética con la que juega entre los dedos de las manos, entre reflexión y palabra.

Mis fotografías parten de la necesidad de dialogar con el dolor y la belleza.

Sostener la fotografía en blanco y negro es la única manera a día de hoy de conectar con mi historia analógica, es mi memoria, es el amor al proceso artesanal y emocional de instantes únicos.

Recuerdo el silencio y el asombro, la imagen emergiendo, la quietud de esas horas.

 

 

Sobrevivir en el sistema mundial actual me tiene bastante ocupada. Cuando recupere una suerte de calma, estoy preparando una serie de interpelaciones al cuerpo en relación a la identidad y diversidad.

 

Si  entendemos la poesía como hondura y revelación, como tránsito y dolor que nos acerca a esa íntima soledad que también nos trasciende, nos encontramos con la mirada de Beatriz Castilla.

Su mirar es ante todo un latir abierto, que desnudo nos mira y se convierte en presencia, es un llegar al lugar donde habitan las cosas en su profunda e intransferible esencia.

Estas imágenes recobran los instantes para recorrer junto a ellos la historia de su estremecimiento y despertar. Son una pregunta, una llamada a lo que vibra y calla, a lo que recorre un camino entre el temblor y la ausencia, un aliento llamado a encarnarse más hondo tras la piel, donde preservar la belleza, “para que no se nos vaya”.

                                                                         Susana Sanz Outes.

©Déborah Guerrero para THALAMUS MAGAZINE.

 

Los enigmas de COCO SERRANO

Jorge Coco Serrano. Perú, 1974. Vive en España desde el 2004. Es periodista, fotógrafo, pintor y poeta. Su poesía y fotografía están publicadas en diversas revistas, físicas y electrónicas, entre América Latina, India y Europa. En 2017 publica ‘Hypnerotomaquia’ junto con otros tres poetas. En España ha realizado varias exposiciones de ‘fotopoesía’ y de pintura, también ha rodado cortometrajes como guionista y director de arte. Actualmente prepara ‘La huella del uróboros’, libro-objeto en el que reúne su obra fotográfica. En definitiva, la poesía, la pintura y la fotografía son disciplinas que fluyen y emergen a través de su trabajo como hilos que nos invitan a tirar de lo que más nos pesa para que así caigan los velos más inútiles.

En la mayoría de tus fotografías aparecen figuras en movimiento, borrosas o desenfocadas … ¿qué NO intentas transmitir a través de ellas?

La cámara fotográfica es la herramienta que utilizo para pintar. Solo utilizo la cámara como mero instrumento que me permite descomponer y multiplicar el objeto o la persona a fotografiar. Cuando desmenuzo la imagen dejo una sensación espectral o de desvanecimiento. Destaco el movimiento y el desenfoque, porque me gusta que se mezclen las texturas, los trazos, el esfumato y los colores en la piel (si así lo amerita) con el fondo.

 

Paula Quintana

No quiero trasmitir lo obvio, no pretendo generar lo explícito. Mi intención es incomodar al observador, sacarlo de su rutina de foto masticada de Instagram, sacudirlo de lo evidente. Lo que me mueve al fotografiar es el enigma, por tanto mi propósito es generar misterio. Sin misterio no hay arte.

Para crear, para vivir, para resistir … ¿Lima o Madrid?

Para crear poesía o para pintar soy autista. Me da lo mismo Lima o Madrid. Solo necesito estar en poesía, para ello me remonto a mi niñez asmática (escribo como respiro). Para escribir poesía es necesario caminar y cerrar el campo semántico que se quiera tocar. Me gusta escuchar Chopin para reflexionar y luego escribir o pintar, para luego borrar y retomar la reescritura o la repintura. 

 

Paula Quintana

Para crear fotografía, todo depende de la iluminación. Yo amo la mala iluminación: si la fotografía es luz, yo trabajo tan solo con un ápice de ella. Si estoy decadente, me gusta Lima; si me encuentro colorista, me inclino por Madrid. Para fotografiar el mar y sus reflejos no hay nada mejor que la luz de Andalucía. Para vivir, elijo Cádiz. Para resistir, elijo mi pueblo amado, Lavapiés … o el barrio que me vio nacer, Barranco (hermoso balneario de Lima, Perú).

Escribes, describes, inmortalizas, representas … ¿cuál es la ‘indisciplina artística’ que te provoca más temblores?

Tengo que reconocer que la pintura (sus olores, texturas, sus procesos creativos) me ha tomado por asalto. Hace tres años que pinto con óleo y es una sensación sísmica y voraz. Tres horas pintando pueden convertirse en tres minutos.

 

Noemí Rodríguez

La poesía es mi vida, desde ahí parten todos mis impulsos.

Noemí Rodríguez

¿Qué puedes contarnos sobre ‘FOTOPOESÍA’?

[. . .] la fotografía desde una concepción mística del arte y a través de su equivalente, el motivo poético, puede comunicar lo inefable por medio de la imagen o, en términos visuales, registrar lo oculto que se encierra en el ver…

(Extracto del libro: Fotografía y motivo poético de Llorenç Raich Muñoz).

Si la poesía es la retracción del lenguaje, la fotografía es la extensión plástica del motivo poético. La fotografía artística o la fotopoesía nace y muere por su propio peso, y en muchos casos, no necesita de nadie que lo acompañe. Cuando opto por escribir un pie de foto en forma de verso, o incluso un poema, la foto adquiere doble singularidad, doble dimensión y tanto imagen como texto se entrelazan y dejan entre sus costuras historias paralelas.

 

Nereida Campillo

Muchas veces empiezo un poema después de observar una fotografía y otras tantas empiezo una secuencia fotográfica para vestir el poema (a eso también le llamo fotopoesía). Mi primer contacto con el arte en España fue en el 2008. En esa primera exposición de fotografía, no solo mezclé foto y poesía, sino también le añadí teatro (movimiento) para representar mis textos con actores. En el barrio de Lavapiés, donde actualmente vivo, he montado muchos eventos fotopoéticos siempre con un proyector e incluso, en algunas casos, acompañado con música ambiental electrónica.

 

Nereida Campillo

¿Tienes algún proyecto o derrumbamiento del que quieras hablarnos?

Tengo un proyecto desde que era pequeño. Se llama, se llamó y se llamará “Lima, ciudad purgatorio”. En su momento tenía un guión cinematográfico de casi treinta y ocho páginas. Aunque escritas en una habitación, cerca del metro de Alto de Extremadura (Madrid), la historia está pensada al cien por cien en Lima. Todo empezó a los ocho años. En un viaje desde Barranco a Pueblo Libre, el bus tuvo que desviarse por un barrio decadente y en él vi a un raquítico señor sentado dentro de una enorme llanta de camión. Estaba completamente desnudo, tenía largos cabellos y tupidas barbas. Muy cerca, una jauría de perros callejeros le ladraban agresivamente, pero él solo sonreía.

 

Carmen Del Conte

 

Carmen Del Conte

También por esos años observé en el centro de Lima a una mujer embarazada, semidesnuda que arrastraba ollas, bolsas y algunas muñecas antiguas por el medio de la pista. Esa imagen desencadenó el arte en mí. “Lima, ciudad purgatorio” es un proyecto que me gustaría volver a retomar y creo que lo haré. Agradezco esta pregunta ya que todos los años esquivo la respuesta.

 

Nuria López

 

Nuria López

©Déborah Guerrero para THALAMUS MAGAZINE.

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