REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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POESÍA - page 2

FRANCISCO LAYNA RANZ La sospecha en los huesos

Edición:
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Vermont. 07/08/18


Francisco Layna por Elia Layna

 

Francisco Layna Ranz es profesor en varias universidades norteamericanas desde hace más de veinte años. Tiene una dilatada experiencia en la crítica académica, tres libros sobre literatura medieval, del Siglo de Oro  y de Cervantes, y decenas de artículos publicados en España, Alemania, Francia, México, Estados Unidos, Inglaterra… Co-dirige la revista eHumanista/Cervantes de la Universidad de California, Santa Bárbara. Dirige la editorial de poesía Ay del seis. Tiene tres libros de poesía: Y una sospecha, como un dedo. Madrid: Amargord, 2016. Espíritu, hueso animal. Santiago de Chile / Barcelona: RIL, 2017. Tierra impar. Santiago de Chile / Barcelona: RIL, 2018.

Nos regala un poema de su cuarto libro (en curso), Oración en 17 años:

 

 Amor vincit omnia, se preguntaba abundante

Oía rozar los segundos, despierto el insecto mayor.
En el único lado que quedaba, cerca de palabras caídas, sin comas ni puntos.  El
sueño era una tela de araña en las manos del niño.

Cae en la oscuridad y se hace muro y cobijo y altura y semilla en el nervio y en el cansancio.

Una fila de centauros. Todos vienen a verme, decía abriendo las vocales blancas.
Harán de mi olor a ungido aceite el grito espeso y fecundo. ¡Cuánto dolía entonces
la sensación de rabia o edad debajo de tu nombre!

En este poema debiera intentarlo. Aquella esposa de voz y de voz en forma de aspa.
Ella sabría decirlo en ritmo de canción y coito con el tañido de los hombres.

¿Me estás escuchando? ¿Lees estas miserias que hacen del escozor un pan y un
vino y después una leyenda?

¡Se fue llenando lo objetivo de caricias en el ápice de la mirada! Soñé, crédulo, en
los orígenes de la necesidad. Cualquiera sabe que es error que la Historia aborrece.

Agua improbable a las diez y veinte, a las once y diez.

Llegan. Llegan y te alcanza el aullido ajeno, es humillación que entra por esa
vergüenza tan mía que tiene forma de exhalación. La reconozco incluso en los
momentos anteriores, cuando no tenía color alguno la tristeza.

Después, la semana y los almanaques, la paciencia y la pérdida de la paciencia. Mi
madre murió una noche del mes de mayo.

He sufrido, debo decirlo. Rebusqué en la oscuridad de mis pulmones una solución
discreta. Y encontré lo de siempre,  los mismos misterios y la misma melodía.
Siempre es una palabra cuaresmal.

No estoy seguro, pero creo que  hubo alguna sonrisa suya en forma de carne
contraria. La egolatría del placer, pensé.

El puño completo en la consonante bilabial. De enero a enero. Drogas y sacrificio
de salón abierto, muy abierto a quien quisiera entrar. La palabra de Dios, en su
relato, se hizo interjección.

Yo tenía 60 años, una hija adolescente y un cuaderno con letras y números
desconocidos.

Veo la hilera de los ginkgos, árbol sin parientes vivos. Avisan una suerte de
plegaria para los rezagados.

Tendrás el café a tu gusto, me decía, me reiré horizontalmente y saldremos de
paseo por Boston y por las ciudades de tus amigos.

En su casa había un cenicero lleno de mañanas enteras.

Me negó el beso, me negó tres veces el beso.

Tres mil trescientos puntos suspensivos… Bebe este calor, me dijo omnisciente.
Luego duerme.

 

 

RAQUEL RAMÍREZ DE ARELLANO La reina de la luz sin armas en la mano

Edición: 
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Madrid. 02/08/2018


Raquel Ramírez de Arellano

 

Raquel Ramírez de Arellano nace en Madrid, el 6 de septiembre de 1975. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, ejerce desde el año 2000 como Profesora de Lengua castellana y Literatura en Educación Secundaria en centros de la Comunidad de Madrid, últimamente en el IES La Fortuna, de Leganés.

Además ha impartidos talleres poéticos en Centros Culturales y Asociaciones vecinales del Municipio de Leganés. Ha coordinado el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil Ana Pelegrín de Acción Educativa, Movimiento de Renovación Pedagógica en el que participa activamente.

Ha publicado artículos sobre promoción de la lectura infantil y juvenil y la escritura creativa en la Revista Lazarillo, así como textos poéticos en múltiples revistas literarias: Bostezo, Kokoro, Caligrama…

Ha Participado en encuentros literarios entre los que destacan el Festival Voces del Extremo en Madrid, 2014 o el X Encuentro de poesía “A orillas del Órbigo” que organiza la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Villarejo de Órbigo (León) en 2017.

En 2014 participó en la  Antología poética Voces del Extremo Madrid 2014 (Poesía y desobediencia) editada por Amargord ediciones, en 2017 ha colaborado en el fanzine Cruz editado por Libre Configuración y Genoma Poético y en 2018 aparecen sus textos en la antología Instantáneas junto al agua editada por Eolas.

En 2017 obtuvo el Premio de Poesía Blas de Otero Villa de Bilbao por el libro La arquitectura de las colmenas. En julio de 2014 publicó Riego automático en la editorial Ártese quien pueda. En mayo de 2018 ha publicado La arquitectura de las colmenas en la editorial Devenir.

 

VENENO PARA PÁJAROS

Y finalmente ¿por dónde la ceniza articuló los caminos que transitamos
fuera de los mapas?

Latidos cardíacos rápidos. Irregulares. Pérdida de conocimiento.

Disminución del estado de conciencia. Silvia Plath. Gas. Compañera de Ted
Hughes.

Envoltorio de plástico en los párpados.
Es extraño cómo abrimos grietas en
el interior metafórico

de un papel de cuadrícula
por terminar soñando de alquiler en la misma
cama

donde durmió William Butler Yeats.
Curiosamente, nuestros hijos son
también bipolares aunque

todo dependa de la primavera.
El edredón de plumas no es más que un gato
incómodo

dentro de una apacible infelicidad.
Su cuerpo sustenta la sed de los árboles,
con los bolsillos

llenos de piedras: Virginia Woolf.
Lágrimas que destilaron desde el Ouse
por las venas

abiertas del Canal de la Mancha:
soliloquio a dos voces de las olas hacia
las siete neuronas

de una estilográfica.
Pupilas dilatadas. Ausencia de pulso, casi nulo.
Apnea. Beatrice Hastings. Once retratos y un amor sin escrúpulos

en Montparnasse.

Terminar muriendo con la cabeza dentro del horno como un pastel que
exhala navidades.

A Beatrice no la inventó Modigliani. A Dora Maar no la inventó Picasso.

Todos los hombres que saben pintar caballos son una estafa en las apuestas
de carreras.

Todos los hombres que saben pintar caballos no saben acostarse sin la
corona de espinas.

Alejandra Pizarnik. Dificultad para pensar. Somnolencia. Lentitud en el
discurso oral.

Flora. Judía. Barrio de Avellaneda. Tartamuda. Anfetaminas. Insomnio.

La risa nos devuelve un puñado de clavos en la frente: el almidón que
adorna los espejos,

las cárceles que habitan en la concha blanquecina donde nacen sin permiso
los espejos.

Hay princesas que salen a la calle colgadas de los cordones de los zapatos.

Con veintiocho años colgada de una viga. A las 4.48 siempre es la hora de
la muerte.

Temblores matutinos, mareo, confusión. Sarah Kane. Prozac 20 mg.

Mundo de locos con aroma a lavanda en la escuadra incolora del tránsito
por las ciudades.

Veneno para pájaros y roedores. Insecticida. Asfixia. Semilla de las nueces.

Contracciones musculares. Convulsiones. Río de la Plata. Estricnina. Sin
antídoto.

Ir del brazo de Jorge Luis Borges a comprar palomitas en el quiosco de los
condenados

no le costó la vida a M.a Luisa Pavlovsky.

Detrás de cada hijo fallecido hay una madre muerta. Desde 1947 no quedan
ratas en los desvanes de la ciudad

de Mendoza ni vino caliente en las panaderías.
En la invención del siglo xxi
la causa principal de muerte
por intoxicación en Estados Unidos es la inhalación

de monóxido de carbono y mariposas.
Sólo encender la estufa y helarse en
las hogueras. Coma.

Desmayo. Shock. Dolor de cabeza. Deterioro

del juicio. Presión arterial baja.
Anne Sexton era hermosa y escribía largos
poemas sobre

la sangre que tejen las arañas.
Reside muerta en Boston y con un atril de
pulseras

y tacones recibe a los vencejos en verano.
Hablando de todo un poco, las
sílfides de los trampolines

no juegan a desangrarse.
La locura es la única tara que, obrera de la utopía,
aterra

a sus ínclitos herederos.
Charlotte Mew. Cáusticos con PH corrosivo

como el abandono.
Signos de perforación. Acidosis metabólica. Lesiones

en el esófago.
El cementerio de Hampstead está lleno de lápidas

de mujeres suicidas en Londres
pero sólo La mujer del granjero bebió
desinfectante

para arrancar la culpa de las locas
o de las cuerdas a miles de kilómetros de
la Isla de Lesbos. Ciento cincuenta años antes, Nietzsche levitaba

sobre la luz purpúrea de las farolas
y Sara Kofman lo celebraba huyendo
de las redadas

de atroces águilas e implorando a su padre asesinado en Auschwitz que la
encerrara en la alacena de las flores.

Quiso ser huérfana para tener dos madres en el consistorio donde aparcan
los trenes.

Eso significa matarse a fuerza de decir, por no decir, pequeña niña judía,
¿de qué color eran las noches en las que la estrechez del zulo archivaba sus
horas?

 

*

 

MARINA TSVIETÁIEVA, MADRE MÚSICA

Ninguna mentira es una exageración si circula despacio por el carril
derecho.

Allí la botánica guarda las esencias líquidas frente al cubículo de cristal de
los presentes.

En fila india decidieron lanzar su dardo las hormigas sobre el pentagrama
negro de los aerosoles.

Para la taquicardia del acento que pasea su tos bajo la falda de los compases
lo incomprensible esconde la llave de todos los enigmas.

La mano flexible para las teclas, la imaginería recóndita que acarrea el
timón semántico de las trescientas veinticinco mil palabras,

el color de la tachadura de todos los errores multiplicados por el ego de un
ovillo en cada aldea.

Los lechos son fragmentos para esquivar el rencor de la larga espera del
otoño

y nadie tiene licencia para purgar el fuelle de los acordeones por aplacar la
histeria del norte.

De hecho, todos somos extranjeros en el canal donde se inaugura la
infancia.

Pregunten a Sigmund Freud por qué escondió las lentes de Boris Pasternak
en mitad de un pensamiento del 15 de septiembre.

En esa fecha nacen todos los adeptos y el golpe de voz de la palabra
esdrújula se duerme en la memoria de un metrónomo a las puertas de los
mercados.

 

*

 

TAXI DISLÉXICO

Por favor, pida un taxi y llame a Vigotsky.

Ínstele a que apague el fulgor de los atardeceres.

Abra el libro por cualquiera de sus partes.

Espere a ser asaltado por la creación de los escolares.

Rememore tres veces al día el deseo de conversar con el basurero disléxico
de la caligrafía.

Tire líneas por el papel de estraza que esconde la encendida vanidad y la
sorpresa.

Tome infusiones de frambuesa y rooibos.

Las fuerzas creadoras filtrarán en su epidermis el catalejo de la melancolía:
fábrica de poemas, muecas para el trapecio de las ideas.

Que no le dure ni medio asalto el yugo del pronombre relativo entre las
sábanas de la sintaxis.

Brinde con champú y sople pompas fúnebres desde el balcón de la calle
más ancha.

Alicate tréboles.

Haga el amor en sabbat y encienda velas en los paseos marítimos.

Me he dado cuenta de que la divulgación de los nombres científicos de las
flores es un soberbio empeño
de los ángeles.

Ninguno de los primates encarcelados en las aulas de la nostalgia tiene
memoria para esos salmos.

Sea educado.

Desorganice el caos del infierno y aproveche la preinstalación del aire
acondicionado.

Y si acaso la nevera es un mal sitio para dormir la siesta, duerma la nieve
de todos los veranos.

 

 

De «La Arquitectura de las colmenas» (X Premio Blas de Otero Villa de Bilbao 2017) Devenir, 2018.

 

FRANCISCO JOTA-PÉREZ El ciudadano experimental

Edición:
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Barcelona. 02/08/2018


Francisco Jota-Pérez

 

Francisco Jota-Pérez nace en Barcelona en 1979. Es novelista, ensayista, guionista y poeta. Autor de las novelas Aceldama (Origami, 2014), Pasaje a las dehesas del invierno (Esdrújula, 2015) y Teratoma (Orciny Press, 2017), los poemarios Napalm Satori (Premio Ignotus de poesía 2010), Máscara:Muerte:Rojo (Albis Off, 2012), el poema largo Luz simiente (El Transbordador, 2017), los ensayos Polybius (Antipersona, 2016) y Homo Tenius (Gasmask, 2016) y el cortometraje Nuestra amiga la luna (mejor corto de ficción del Festival de Cine de Málaga 2017 y mejor obra de Género y Vanguardia del Festival Internacional de Buenos Aires – Bafici 2017); colabora habitualmente en publicaciones especializadas en literatura de género y teoría cultural (Supersonic, Proyecto Hermético o Kokoro).

Podéis saber más en https://fjotap.wordpress.com/category/proyectos/

El siguiente poema es inédito:

 

 

(la luz en los templos del futuro)

Cálculo, la probabilidad, lo translúcido. En algún otro final.

El ingeniero social posa desnudo y clavado en la cruz, la presencia que arroja sombra sobre el anonimato, el porteador de los lotes de datos.

Ausente y presente solo como canalizador de las lógicas del capital.

—Se puede emplear cualquier variación de imágenes… cosecha luna encima del maíz vainas y calabazas, niño que enseña los dientes mientras se hace una paja, lobo que aúlla, búho en un árbol…—

Está enviando una señal, comparte el contenido de sí en las redes superficiales de desidia de la ciudad virtual, forja una llamada en línea estática hollada por las voces de la historia al revolverse en su propia cicatería, la indigencia de la historia al ser sobrepasada por los pulsos herejes de la piara de desconocidos que velan el sitio, portones de cochiquera abiertos bajo los pies de unos usuarios que, como el depredador subnormal de los dibujos animados, de momento no se precipitarán a la sima, pues están por completo imbuidos de ellos mismos y sus tareas y ellos mismos y sus tirones de orejas y aflojamientos gomosos de tripas y ellos mismos y esas opiniones suyas que calcan los unos a los otros de forma que la secuencia de calca vaya degradándose a una tasa de a persona-por-error, desarman el algoritmo y la función-tras-la-función abandona el nido, poco a poco a poco a poco, estructura el nicho y que la procesión de los impregnados de manera inesperada peregrine de los nodos-actuales a una mejor forma de fetichismo de la mercancía, a un chamanismo capitalista.

—…silbido de un tren lejano, el Lazarillo sostiene su cuenco de sopa vacío, la luz del sol en las piernas, la luz en los templos del futuro, bocas, ojos…—

El misterio de hoy aparece rodeado de atolladeros desiertos, como un centro que solo pudiese ocupar la voz cuando se encuentra en ese estado en que no es cuerpo, aunque sea emitida por uno de ellos, ni lenguaje, al que no pertenece aunque lo sostenga.

Aquellos que viven a oscuras en la posibilidad de devastación han encontrado un campo fértil en el que plantar nada, y todo lo demás es herejía. Así se modula una ficción del porvenir absolutamente imposible: aquella por la que el cambio no acontece.

En lo inmóvil, las lenguas se cuartean; con la fricción, se calientan y supuran una bilis diluida; tras la excreción, el alivio.

—…huelgas, colas en comedores sociales, expresión de crisis de problemas subyacentes, deuda, préstamo, no producción, el coche fúnebre de camino al crematorio…—

Será, aunque el efecto de distorsión del tiempo sobre el mercado de lo que es traiga un estado transitivo que vestir, localizable, cuantificable y explícito, sangre chatarra, un ahora quieto en el ahora de su propia paradoja consciente, chatarra estímulo, el arrojo de lo que no puede no ser en la forma, estímulo consciente, la transformación que pierde sentido en el tiempo, consciente enlace que se pregunta dónde se es.

 

ANTONIO ACOSTA La danza del prisionero

Edición:
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Almería. 01/08/2018


Antonio Acosta por Andrea Company

 

Antonio Acosta escribe desde que aprendió la distinción masculino-femenino. A día de hoy busca a través de sus versos las preguntas que es incapaz de preguntar, las respuestas que no tiene y taladra las verdades -así duelen menos- para sellar la herida. Ahora vive en un sitio con playa con el fin de dejarse cicatrizar más lentamente. En sus palabras la teoría del género taconea para no olvidar lo poco que aprendió antes de que en casa consideraran el baile poco masculino.

 

Trilogía del deseo.

 

Total, que estoy prisionera, que hacen tiras de mi nombre
porque he puesto en mi bandera “a mí me gustan los hombres”.
No lo puedo remediar y me voy a condenar
porque a mí me gustan los hombres.

Letra de Rafael de León,
Popularizada por Lola Flores en Casa Flora (1973)

 

 

21:00 p.m.

Corro por la cinta e imagino a Klaus
flexionando todos los músculos de su cuerpo.
Junto a mí solo hombres que levantan pesas;
yo sigo sin saber hacer abdominales.
Klaus flexiona su torso desnudo
el dragón de sus costillas escupe fuego
sobre el cuerpo blanco.

Aumento el ritmo cardiaco,
la velocidad de la máquina,
con la pretensión de alcanzar un éxtasis impuro
me permito un margen de dos meses sin abandonar esta carrera,
uno-dos-tres-cuatro
levantar pesas,
hacer dominadas
hasta conseguir retener mi cuerpo en la clase de spinning.
Todo esto antes de ir en la búsqueda de Klaus.

Especialmente hoy tengo apetito
de un cuerpo de esquimal como el suyo
pero Klaus solo se relaciona con otros hombres como él:
hombres fuertes, hombres masculinos.
Nunca supe relacionarme con el desprecio de otros hombres.

Ignoro la situación política de su país,
en qué medida me escupiría su padre al oírme hablar de esto,
si sus paisanos me apartarían la mirada mientras corro sobre la cinta
uno-dos-tres-cuatro
pierdo oxígeno me ahogo
soportando el deseo de cambiar de estado
-revertir el envoltorio corpóreo:
tener de nuevo la oportunidad de adquirir lo masculino
lejos de este sentir ridículo sobre las máquinas.

Persevero. Corro sobre la cinta buscando a Klaus.
Klaus se convierte en todos los hombres de este gimnasio.

 

 

3.00 a.m.

Cinco hombres con uniforme sobre un camión de bomberos se desnudan para mí
apago la luz: quiero sentir un cuerpo dentro
acaricio mi vello púbico
pido perdón – consumo enlatada masculinidad
un hombre nuevo entra en escena:
aparece la culpa debajo de las sábanas.

como cada noche, sueño con el más joven,
hoy obedece órdenes
sí, quiero ser esclavo del crujir del uniforme que se cae.
No soy un monstruo.
Hay seis hombres en este ritual
quizás se miren a los ojos.

Pido el salpicar de níveo fuego en mi garganta.

 

 

5:00 a.m.

He vuelto a tener pesadillas
junto a mi cama en la mitad de la noche
mi padre sujeta una lavativa entre las manos
buscando explicaciones
con los dedos índice y pulgar unidos en un aro
junta una mano con la otra
choca los dedos entre sí
grotesco símbolo del sexo anal.
No dice nada. Solo me observa esperando la respuesta
evita la palabra antinatural.
Mi cuerpo se agita – experimento un calor etéreo
convulsiono, sudo,
me tapo la cabeza con la sábana.
Despierto sin querer saber la reacción.
Despierto aliviado ante la reacción inexistente.

Aunque creo fielmente en la comprensión de mi padre
siento que aún no estoy preparado
Ya lo sé. Algún día deberé admitir esta verdad
esta verdad pública en el ámbito privado
quizás cuando consiga no esquivar la respuesta
mis alumnos preguntan cuál es el nombre de mi novia
temo la reacción inevitable
Algún día estaré preparado.
Algún día estaremos preparados.

 

LEONOR OLMOS La lengua salvaje de un software imperativo

Leonor Olmos (Chile, 1988). Sus textos han sido publicados en diversas páginas de poesía online como Transtierros, Jámpster, Digo Palabra TXT, La Zine, entre otras. Su primer libro llamado “;p0ema” ha sido publicado por Kokoro Libros. Tiene un blog cuya dirección es http://loscuadernosblancos.blogspot.cl

 

LEONOR OLMOS.

Hay lenguajes que necesitan más comillas que otros. Desde el poema se ejerce un control físico sobre los significados. Leonor Olmos lo cose sobre su cuerpo.

Para muestra, dos botones inéditos de esa costura:

MAITE MARTÍ VALLEJO La sacudida suave que usamos para despertar a alguien

Maite Martí Vallejo nació en Barcelona en 1979. Estuvo un mes llorando sin parar y tardó muchísimo en ponerse de pie. De niña no escribía poemas. Escribía los nombres de las cosas que le daban, en su mayoría nombres comunes. Su caligrafía era grande y respetaba poco las zonas.

Todos vienen al funeral de Rick es su primer libro.

 

Maite Martí Vallejo por Amós Söze

 

 

PELÍCULA EN LA CUAL UNA MADRE ABNEGADA ES LA HEROÍNA

 

No hay excusa para azotar bebés.

Nacemos en el centro de la noche

y en el centro de la noche morimos.

Oso de cara corta

que me enseña el cañón

y un poco el haz.

Se cierra la carne sobre sí misma.

El hombre who eats wood and raw fish.

El hombre with horns and legs whose breath kills

and is associated with jealous wives.

Maldito seas que pusiste fin a mi jornada

y multiplicaste en mí los hijos

y me llenaste de miel los cántaros.

 

 

LA SACUDIDA SUAVE QUE USAMOS PARA DESPERTAR A ALGUIEN

 

Empiezo a entender algo:

la madre y la niña en el árbol,

la madre se queda dormida.

La niña tiene hambre y trepa sola

hasta alcanzar las ramas más altas.

Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad percibiría

que los ángeles no disponen de pies.

Con voz de trueno me dice:

¿cuándo vas a dejar de fumar?

Alimento a mi cría con sangre del corazón.

Puede que ella ni sepa que existo.

No me importa.

De hecho, me siento aliviada.

Necesito una palabra para esto:

el paso de la pared a la arista.

 

 

ES  ARTIFICIAL ACUDIR A LA NOCHE DE AYER.

TRADÚZCASE O BÓRRESE.

 

¿Ha ido alguien corriente arriba a ver qué ocurre?

Las personas sin X son implacables entre ellas.

Un margen interior que se parece a un doble.

En el cine, el doble asume los riesgos.

Cuando hace frío, el gallo se sube a las ramas de un árbol y se queda inmóvil.

El loco me busca, en su demencia, se ha olvidado de que ya cabalga sobre mi lomo.

El agua embravecida no arrastra un mundo si está en llamas.

La rueda persigue a la pezuña. Ese hombre me persigue a mí.

Aunque la escritura sea recitada, comprendo que su cuerpo es frágil.

Estoy en los límites de las hojas naranjas, escondida en un jarrón ahora

que he empezado a espigar.

Y me contó

que se había educado en una familia en la que se prohibía a los niños encogerse de hombros.

-¿No irás a decirme que estás tenso?

Defenderse no es exactamente lo contrario de abandonarse.

Con la posición de la lombriz de tierra,

con la boca acercándose al ano

Rick se quejaba de impotencia.

-¿Y qué son todas esas mujeres rígidas?

No carezco de compasión. Me gusta que venga y me gusta irme

se sobreentiende que hasta el amanecer.

Escondida en un jarrón ahora que he empezado a espigar

no ven lo difícil que resulta saber

que solo me buscaba porque tenía hambre.

 

BEN CLARK Poeta de las galaxias

Ben Clark (Ibiza, 1984) ha publicado, entre otros, los poemarios Los hijos de los hijos de la ira (XXI Premio de Poesía Hiperión. 2006; Editorial Delirio, 2017), Cabotaje (Delirio, 2008), Basura (Delirio, 2011), La Fiera (Sloper, 2014), por el que obtuvo el Premio Ciutat de Palma Joan Alcover y el Premio El Ojo Crítico de RNE de Poesía 2014 y Los últimos perros de Shackleton (Sloper, 2016). En 2017 obtuvo el XXX Premio Loewe de poesía por su libro La policía celeste (Visor, 2018).

 

Ben Clark por Fabio de la Flor

Ben es cercano. Las zonas centrales de su galaxia se aprecian a simple vista; pero no se engañen, se encuentra lejos, en la Cabellera de Berenice, a 300 millones de años-luz. A la poesía le da a veces por dividir el cielo. El poeta debe ser generoso. El que escribe los siguientes versos, lo es.

 

El verso perfecto

No sueñes con el verso perfecto del pájaro.
Ese verso existía anoche, sí,
pero ya se ha perdido con el nuevo
día y todas las cosas que ese día
traerá. Son las cosas que no esperas.
Las cosas que vendrán
y que se llevan,
a cambio, sólo un verso perfecto sobre un pájaro
del que ya no te acuerdas,
pero que fue y podría ser de nuevo
si sólo te aplicaras, si durmieras
el mismo sueño, si pudieras ser
el mismo hombre de anoche;
extraño, joven
expectante por todo lo que el día
nuevo depara. El día que ya extiende
sus largas alas negras hacia el alba
y que en cualquier momento
puede echar a volar.

2018

 

 

Lorca imprime su tarjeta de embarque

Todavía eres joven
porque no es necesario que hagas scroll
al elegir el año en que naciste
al facturar en Ryanair. (El año
que viene es otro tema.) Pero mira,
gira la rueda y baja hasta el final
(Giraba, / giraba la rueda).
Verás el año mil
ochocientos noventa y ocho; el año
en que nació García Lorca alguien,
alguien en Ryanair con mucha fe
(alguien a quien yo amo desde ahora)
ha imaginado un Lorca
con ciento veinte años y ninguna
bala en el pecho frente a la pantalla,
introduciendo el código
de la reserva, el mail (¡el mail de Lorca!)
y eligiendo el asiento (ventanilla)
y dándole a imprimir (la vieja escuela)
y pensando en el viaje
y en la vida con ciento veinte años
y ni una sola bala.

2018

 

 

Roma

Al final se ha quedado buena tarde.
Hemos comido helado
y hablando del futuro
nos hemos deslizado unos cumplidos
sinceros. No se puede pedir más.
Dos cuerpos que se tienen y se hacen compañía,
el resumen de todo lo que nos hace humanos
y la suma de lo que nos importa.
Pero en esta habitación murió John Keats,
y hemos venido a Roma por los muertos.
Reclamo tu atención entre las lápidas
y tú contemplas triste la pirámide.
Debería decirte de una vez
que siempre quise estar aquí con alguien
que aguantara mis frases ensayadas.
Si, además, comentara, distraído,
que ese alguien ya no es alguien sino tú
(una nostalgia, ya, de ti, si pienso
en regresar a Roma de otro modo),
serían las palabras más hermosas
que ha dicho aquí un mortal en treinta siglos.

2017

                                                                                                               

MARTÍN LÓPEZ-VEGA El idioma cigarrés

Martín López-Vega (Poo de Llanes, Asturias, 1975) es autor de varios libros de poemas, el último de ellos Gótico cantábrico (La Bella Varsovia), así como del ensayo Obreros de la luz. Los poetas de la duración y la elegía posmoderna (Saltadera).

Martín López-Vega por Espina

 

RECITAL EN EL MANICOMIO

Uno de los internos del psiquiátrico
está escribiendo la Divina Comedia:
por la mañana lee unos versos
que rumia durante todo el día
hasta que por la noche
escribe su propia versión.
Los poemas de Luigina Palumbo
dicen que sólo sonríe si lo hace Renata
y se alegra cuando llega
el tiempo del Panetone.
Mientras leemos
otro interno toca una trompeta de juguete.
Sus poemas hablan
de Turquía y el telediario.
Y los míos
—yo soy el más loco de todos—
de encontrar la felicidad
y perderla.

 

DEMASIADA MEMORIA

Agendas viejas. Bosques en mayo. Camisas
compradas cerca de la playa. Cicatrices, una.
Tengo demasiada memoria. El ovillo de hilo
rueda y yo le sigo, de eso se trata, nadie
querría ser el que recoge hilo sucio. También escuché
a Mozart en Nueva York, pero cuando suenan
esas notas a donde vuelvo es a aquella iglesia
de la Via del Corso. Demasiada memoria.
Tenías el colchón en el suelo. Eso lo recuerdo.
Y también la cuesta que llevaba a tu casa en aquella
calle oscura, detrás de la estación. Me grababas
en una casete tus canciones favoritas y luego
traducíamos las letras. Recuerdo más cosas,
desde luego, pero esto es lo que llega ahora,
como el olor que nos sorprende en la calle
y nos devuelve un rostro, otro paisaje, más vida.
No quiero escarbar más, recuerdo demasiadas
cosas. Se me ha ocurrido decirte: recordarás tal vez
el día que nos despedimos, las frases vagas
que se dicen en esos casos y que no evitamos,
cada uno tenemos nuestro camino, seguir buscando
es lo que toca, es lo mejor, nos quedamos con lo bueno.

Arcos románicos. Semáforos en rojo bajo la lluvia.
Una mesa puesta frente al mar. El amor sin prisa.
¿Quizás tú encontraste lo que esperabas?

 

INFORME SOBRE LAS CIGARRAS

Las cigarras pasan diecisiete años
enterradas bajo tierra
recopilando información
que luego envían
durante un verano entero
a su planeta Chicharra
He dedicado dos semestres
a estudiar el idioma cigarrés
y ahora estoy al tanto de cuanto ya saben
La que vivía de la savia del árbol de mi jardín
se ha pasado el verano retransmitiendo a Montaigne
y la de enfrente
un poco más vulgar
—hay de todo entre las cigarras
no adelanta ser extraterreste—
el reglamento del campeonato de béisbol
Junto al río descubrí a una
que recitaba fábulas con humanos y perros
y en el vertedero municipal
una asamblea de ellas discutía
cómo explicar a sus congéneres
los conceptos de patria raza y capuccino
Ahora tal vez os preguntéis para qué acumulan
toda esa información
Nada que haya que temer
Miraos a vosotros
como ellas nos han mirado

 

RODRIGO GARCÍA MARINA Tras creer en el amor de los amores

Rodrigo García Marina (1996, Madrid). Estudió viola en el Conservatorio Profesional de Música de Las Palmas de Gran Canaria. Actualmente cursa el Grado en Medicina en la ULPGC y el Grado en Filosofía en la UNED. Ha publicado La caricia de las amapolas, Premio Saulo Torón 2015 y Aureus (Bandaàparte Editores), Premio Irrenconciliables 2017.

 

Rodrigo García Marina

 

Rodrigo es el primer autor irreconciliable y le sienta genial el premio. Nos habíamos acostumbrado a algunas palabras (véase tradición o pincho moruno) y él nos ha irreconciliado con ellas.  El poeta se crece en su herencia y dice muy libre y dice diferente desde un piso compartido, desde una inteligencia a veces translúcida, a veces trigueña, como los polvos de Maderas de Oriente que usaban mis madres.

A continuación, el Ylang-Ylang y el Óxido de Titanio, de las suyas:

 

Provengo de una tradición de madres
donde existe un rito culinario con el que espantar la tristeza
mondamos judías verdes
sobre nuestras frentes pende un hilo,
la temperatura herida
bajo el silencio de las hebras
las palabras no necesitan ser nominadas
los fantasmas de otras vidas posibles
se muestran impávidos, casi sujetos a su ficción

 

 

para nosotras la tortilla de patatas es el mito
como las alianzas, se hereda, mano a mano
mi bisabuela enseñó a mi abuela que enseñó a mi madre
todo en ella es ceremonioso
si las categorías pueden ser cuestionadas
soy yo la mujer que hereda
el conocimiento más preciado de toda Castilla
soy la hija
de la madre
de la abuela de un cúmulo
casi diminuto
de insignificancia

no hay ninguna clase de amnistía en esto.

 

 

la patata no se fríe, se debe pochar
es el instante clave
los movimientos más precisos presiden
el inicio de todas las cosas
fue el huevo
fue la gallina
o fuiste tú el eje de toda insatisfacción
debo cocinar judías verdes con más frecuencia
cuidar del gato que llora todas las noches
simbolizar la fuerza que me falta
llamar a esta herida de siglos por su nombre
cómo algo tan bonito puede romperse
¿quizá sea eso?

 

 

rompería la cara de todas mis ancestras
con el fin de recuperar tu cuerpo
darle cobijo entre mis manos, sentir que es posible
ser fruto del deseo que te profiere la pata de una silla
el acezo de un ventilador, una canica o una radio.
No mondaría nada
hablaría más bajo casi al punto de desaparecido
podrían darme por ahogado
el universo se expandiría sobre sus posibilidades
sin pedir perdón
he comprado vino
he cambiado las sábanas
el pollo en salsa de verduras está casi en su punto
por qué ya no vienes…
si rompes una promesa cae sobre ti lo creado

 

 

pero ellas no extrañan la nostalgia
ellas me enseñan la vuelta al mundo
¡han amenazado a hombres!
siembran una hueste de sordas atávicas
nunca mudas ante tan poca elección
si rompiera la cara de mis ancestras
pondrían el pecho, arañarían el erial
regarían las petunias hasta ocho veces
no olvidarían en ninguna parte el cuidado ni la discreción
por eso romperte
todo ya hecho para nadie
sin tortilla de patatas no hay catábasis
se disuelve cualquier tipo de vuelta
prefiero la furia a esta desasistida indiferencia
y ellas, que no aman la tierra que amasan
enseñando a espantar la tristeza
cantando malamente cualquier cosa
¡si les rompiera la cara! si naciera muda
si no encendiera el mito con estos nudillos de herencia
si mil orugas procesionarias no fueran suficiente veneno
quién escribiría
para quién

 

 

MIRIAM REYES La imagen maestra

Reyes nació en Ourense, a finales de 1974; Miriam nació en Caracas, a mediados de 1983. Estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela y Filología Hispánica en la Universitat de Barcelona. Ha publicado los libros de poesía: Espejo ne­gro (DVD, 2001), Bella durmiente (Hiperión, 2004), Desalojos (Hiperión, 2008), Yo, interior, cuerpo (Antología poética) (Argentina, 2013), Haz lo que te digo (Bartleby, 2015) y Prensado en frío (Malasangre, 2016). Ha editado y traducido la antología de poesía gallega Punto de ebullición (FCE, 2015), así como a poetas gallegos, catalanes y portugueses contemporáneos. Desde el año 2001 experimenta con la escritura audiovisual y el recital multimedia. Mantiene la página de escritura colectiva www.prensandonosenfrio.com

www.miriamreyes.com

 

Fotograma del vídeo: Cuerpo presintiendo el punto que atravesaría el anzuelo.

A nosotras nos encantan Miriam y Reyes.

Espejo negro fue, sin duda, un descubrimiento. El primer libro de una poeta que escribía desde el margen, violenta, cruel y grave. Repito de memoria:  Me he escondido debajo de las piedras / junto a los escorpiones / para que no me encuentres o encuentres la muerte. Resuena su voz más necesaria que nunca: desde el vientre, genital, que aborta.

Una teoría del deseo, o mejor, del deseo oscuro, que se afianza en Bella durmiente, finalista del XIX Premio de Poesía Hiperión y uno de nuestros favoritos.

Rescatamos aquí algunos de sus poemas:

 

Para algunas cosas fui una niña precoz.
Apretada contra las paredes del portal de los abuelos
pasaba las tardes.
El sabor a cal se me metía en las encías. El sabor a cal
de los buenos y los malos.
Una pared no necesita manos:
lo tiene todo
y puede ser lo que quieras.
Yo misma, a menudo, soy una pared.

-Nunca he tenido ideas, sólo imaginaciones.-

Dentro de casa
me escondía con Boby
bajo la oscuridad roja de la mesa camilla
para besuquear la goma de sus labios y apretar
su cuerpo mullido de muñeco.
Tenía una anilla colgando de la espalda
cuando halaba de ella, se retorcía.
Boby el rubio todavía tibio en mi cabeza
frente a los cuerpos borrosos
de los hombres que vinieron después
sin anillas
los hombres de carne contra la pared.

Ya me lo decía mamá:
– Así como eres no va a haber quien te lleve.
No hizo falta que nadie me llevase para irme
pero tenía razón:
soy imposible.

 

– Antes de que te lo enseñen por ahí
te lo voy a explicar yo
-me dijo-
mientras abría mi cama.
Ya no recuerdo cuantos años tenía entonces,
si era joven o vieja.
Sólo recuerdo el asco
arrastrándose dedo tras dedo
por las manos de todos los hombres
-por mis propias manos-
Por favor, pasen sin tocar, pasen pasen.

Hasta que un día encerré el dolor en un frasco
le puse al asco tu cara
y cerré la tapa.
Cuando abrí los ojos habías desaparecido
y por fin pude besar
los ansiolíticos dedos de mi amante.

 

Mi vientre es mi mundo interior:
el espacio vacío
de todo lo que fui dejando por el camino.

El mejor lugar donde buscarme.

 

Hay una distancia que me separa de todo.
El momento presente es algo
que no logro aprehender hasta que caduca.

Más que a mi cuerpo
un sexo excita mi memoria.
Empiezo a olvidar dónde y con quién he vivido cada recuerdo.

Desde lejos observo mis manos hacer
como quien observa las manos de un actor.
Y dentro de mí
nada que permanezca.

 

Nos apegamos demasiado a los hombres
esas criaturas bidimensionales e inocentes
a su piel
adherente como una tela de araña

Me quedaría allí hasta que no dejase nada de mí
Nada.

hasta que empezamos a pesarles
como si de pronto engordásemos.
Entonces nos preguntamos
qué pasó y
cuándo.
Inevitablemente nos ponemos
éticas patéticas pelenpenpéticas
pesadas peludas pelenpenpudas
nos salen canas arrugas
caries estrías verrugas
la sangre no circula.
Nos explotan por dentro.
Se llevan nuestra piel pegada a tiras
y en sus manos algún órgano fácil de vender.

En realidad no saben lo que hacen
sólo quieren liberarse de la carga.

 

Los reflectores encienden las caras de los muertos flotando por
el río.
Estrellas flotando en la noche.
Las excavadoras los recogen con sus brazos acunados
y los mecen hasta el asfalto abierto
de esta ciudad que los quiere a todos para ella
como una madre egoísta.

Debajo del asfalto hay charcos de sangre
percolación profunda de sangre
penetrando la tierra.

Sleepy Beauty no sueña
escapa.
Se le volvió abandono la fuga.
Sobre puentes de hilillos de sangre cruza el Atlántico.
Adiós, lo dejo todo
no me llevo nada.
Ceniza en las maletas
gravilla y arena
junto al cemento húmedo corazón.

 

En macizas sillas de madera de roble
se sientan los piadosos hombres
que quieren despertarme.
Sus abultadas pelucas blancas
de jueces ingleses
tapan la línea del horizonte.

Un viejo escritor gordo de unmetrochenta
quiere despertarme
para que le apriete el dedo corazón
mientras mueve su lengua.

Un viejo padre de una vieja amiga quiere
despertarme
para abalanzarse sobre mí
en un aula vacía.

Un viejo y afamado catedrático quiere despertarme
para que pruebe mis méritos
sobre su mesa.

Yo no le pedí nunca nada a ninguno

Pero todos tienden sus manos
para ensuciar la blancura que les deslumbra.

 

Si me lo pide me pongo en cuatro patas
en dos, en una
meneo la cola
doy vueltas
me hago la muerta
salto por una galleta
le lamo los pies.
Y es que me muero de gusto cuando me rasca panza arriba.
Soy la perra más perra
que jamás nadie haya abandonado.

Para ver, oír y callar:

-Poemas de Bella durmiente (Hiperión, 2004)

Hay una distancia que me separa de todohttps://vimeo.com/61304928

Antes de que te lo enseñen por ahí: https://vimeo.com/61304929

-Poemas de Haz lo que te digo (Bartleby, 2015)

Donde yo tengo el control:https://vimeo.com/211142309

Impenetrables:https://vimeo.com/265242839

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