REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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POESÍA - page 4

LOLA NIETO Acentos de realidad básica

Edición: 
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Barcelona. 11/03/2018.


Lola Nieto nace en Barcelona en 1985. Es Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Trabaja como profesora de lengua y literatura en un instituto de secundaria. Coordina, con Antonio F. Rodríguez y Laia López Manrique, la revista de creación artística KOKORO (www.revistakokoro.com) y la colección autónoma Kokoro Libros de la editorial Kriller71, en la que codirige además, con Aníbal Cristobo, la colección Púlsar. Ha publicado los libros de poemas Alambres (Kriller71, 2014) y Tuscumbia (Harpo libros, 2016).

Su voz está llena de excepciones, por no hablar de los acentos: de boca en boca, una sílaba final que se corta, una sílaba inicial que se añade.

Lola se vierte, lleva a otro sitio y el resultado no es cuestión de horóscopo.

LOLA NIETO por LOLA NIETO.

 

En el siguiente vídeo by Lola Nieto, la autora nos recita/regala ‘CAJITAS DESPRESURIZADAS’ y … mucho mucho más:

DÉBORAH GUERRERO Magulladura

Nació en el 83 con el frío de Noviembre, según su madre, ‘disparada como la bala de un cañón’. Sus orígenes son confusos, fue probando involuntariamente ciudades del mediterráneo, aunque hace más de una década que Madrid le ha vuelto a parir. Actriz desde que descubrió que la gente aplaude en los espectáculos, se dedica a escribir cuando nadie la observa. Amante de la comida con mucho aceite de oliva, dialoga con los insectos que habitan entre las plantas. Se considera un alma perdida pero con el carácter suficiente como para apartar a patadas cualquier obstáculo que le impida llegar al punto blanco del final del túnel.

 

Déborah Guerrero según ©David Sagasta

 

Magulladura

 

Un sofá magullado, mis pies envueltos en calcetines gruesos sobre el reposabrazos. Suena Wolf Larsen. Mi lengua quiere café. Él hace sonar sus pasos desde su refugio de acrílicos hasta la cocina, con el peso de las zapatillas de leopardo. Y mientras Larsen pronuncia ‘quiet at the kitchen door’, se enciende la lumbre con el chasquido de un mechero.

 

A veces

hay un hilo muy agudo

en mis oídos

que se queja

como el poso 

que deja el ruido

de un concierto.

Aparece

cuando no ocurre

nada más

que la calma

para recordarme

que ésta

no es para mí

es para los que les gustan

las películas

fáciles de entender.

 

Estamos los dos sentados en el sofá rozándonos con alguna parte del cuerpo. Nos miramos fijamente sin decir ‘te quiero’, porque eso vendrá después de una palabra molesta y de un tono de voz que recuerda a épocas de asfixia. Vendrá un ‘TE AMO’ mucho más grande que la última vez. Lloraré al mirarle a los ojos porque la soledad que nunca tuve ni tengo, la temo ahora cuando por error me imagino que se ha marchado. Esta noche cenaremos las sobras de ayer o un vaso de leche con cacao.

 

No sé qué pasará 

cuando me despierte

y sienta que no he descansado bien.

No sé qué pasará 

cuando me levante

y vea que no hay nada hecho.

Hoy estás inquieto

y debemos cuidarnos

y acariciarnos el pelo

he debido decir algo

que has olvidado

y has debido decir algo

que no he sabido interpretar.

Casi sale la voz

que dispara

guerra

junto al apellido de mi padre.

Casi sale la aguja

que pincha

heridas

junto al apellido del tuyo.

 

Es un alivio tener la certeza de que es nuestra obra, que no está en venta porque nunca estará terminada; se irá expandiendo en secreto mientras él me pinta la piel de colores y yo le doy vida a su personaje.

Escucha y goza aquí ‘MAGULLADURAS’ recitado por la propia DÉBORAH GUERRERO para Thalamus Magazine:

 

©Maite Martí Vallejo para THALAMUS MAGAZINE.

ALBA CERES polen, polen

Alba Ceres nace en Nápoles en 1986. Treinta y un años más tarde y en Barcelona, Kriller 71 publica su libro Luciérnaga en la colección Kokoro. La poeta altera la sintaxis, la morfología; llena su voz de tachaduras, de error-acierto, de grito sordo. El lenguaje funciona como cataplasma caliente. Podéis acercaros a su extraña forma de vida en devidaextrana.blogspot.com.es

 

Alba Ceres por Alba Ceres.

 

polen, polen

 

Alces la piedra que alces – / tú despojas / a los que necesitan

la protección de las piedras: / desnudos, / renuevan

de inmediato la trama. // Tales el árbol que tales – / armas /

el lecho sobre el que / las almas de nuevo se acumulan

Paul Celan

 

 

se acaracolan, las geografías – es el baile imperceptible de milenios

que transcurren por debajo pero muy muy por debajo y sin embargo

a descobijo a la intemperie tenebrosa y corazona

de ir amando y desamando y oh – qué antiguas serpentinas

 

uhué lo ha comprendido al acercar su naricilla a los abismos casi

ciertos de los mil y un agujeros de su panza – se recurva se retuerce

se espirala en sí y en otros que la habitan como un pueblo que olfatea

con su púrpura ansiedad si se temblara y/o

 

alertara que los cuerpos tienen sueños y un cariño y una furia y/o

poseen como mentiras los corales que arrancaron del estar y/o-izados

y/o-anegados en las anchas primaveras del querer

 

había un suelo y era duro y las tortugas del silencio se agolpaban

contra el frío masticando palabrijas que encontraban deshuesadas

por los otros animales más veloces

 

mientras tanto casi es nada – remolinos de la brisa u-u-uuuh giraban

mucho en la cabeza helicoidal del universo – por la boca u-u-lular se

destrezaban reajustaban resquiciaban al venir llanto y azul de lo

primario

 

uhué huele los mundos su placenta sus edades en la piel bien

entramadas – hace hocico – se aproxima con su instinto roza y frota

los hallazgos son diríamos pequeños

 

en los dedos de pasadas criaturas que anhelaron y dañaron el estar

por poco tiempo sobre el tiempo los seísmos se rehacen los

principios se rehacen los afectos se rehacen sobre el lecho de sus

yemas todo es trrrr y es no es como el reposo de un lenguaje prenatal

del balbuceo

 

capa a capa polvo huella – polen, polen – uhué lo aspira todo y

estornuda – el asombro qué tenaz con sus milenios geoamados,

geoabiertos al encanto y al dolor

 

©Maite Martí Vallejo para THALAMUS MAGAZINE.

TXETXU GONZÁLEZ Orígenes de la hiperestesia

Edición: 
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Madrid. 20/02/2017.


Txetxu González nace en 1980. En Vallecas aprendió a encajar y a resistir mientras admiraba las dotes de sus progenitores para el afecto, el cuento, la cocina, la hipocondría, el dibujo y el ajedrez. Hoy es maestrillo en cremas y legumbres. Aprendiz de cactus. Adicto a los ansiolíticos del campo y la sombra desde la innombrable edad del caos. Ha cargado con la misma mochila y se ha colgado del cuello de sus lienzos en insuficientes geografías deformes. Tiene un hermano presente y otro que ha fundido sus sarcasmos a negro. Hace no demasiado tiempo, la familia Windsor le regateó cincuenta euros por uno de sus cuadros.

 

Txetxu González por Txetxu González.

 

ORÍGENES DE LA HIPERESTESIA

 

Me detengo frente a un cuadro.

El cuadro es una navaja entreabierta.

Si la pintora hubiera decidido abrir más la navaja

ese cuadro también seguiría siendo mi vida.

Antes, no existían servicios especializados de limpieza.

La peor manera de suicidarse

es tirarse al vacío desde, digamos, un séptimo piso.

Las madres limpiaban los restos de sangre

cuando sus hijos o sus yernos decidían volarse la cabeza

en la casa de campo familiar.

Estamos en 1909

en el caserío de algún lugar del País Vasco.

Es verano.

Las moscas están de celebración.

INTERIOR/DIA.

Las madres se dejaban las uñas

para que de aquellos muros

salieran los restos de plasma y de cochambre.

Lo hacían mientras el gramófono

emitía melodías antiguas e ininteligibles.

Su madre tuvo que aprender

sobre la marcha

a hacerse cargo de la sombra.

Y cuando la aguja de diamante se partió por la mitad

construyó una de cristal

con la que, sin querer,

se acabó cortando.

Escucha y goza aquí ‘Orígenes de la hiperestesia’ recitado por el propio Txetxu González para THALAMUS MAGAZINE:

 

CACOFONÍAS

Mayo.

1968.

París.

Una pareja joven.

Ejemplo de la enajenación social de un limbo a la deriva.

Efecto de la botánica demudada.

Cacofonía rohingya

cacofonía siria

sudanesa

marfileña.

Anticipo cinematográfico de la inconsciencia.

Como la pesca de arrastre.

Entes que ni siquiera mandan sobre su propio hambre.

Les persigue un coche con las lunas tintadas.

Clinique du Château de Garches.

Conviven con la locura de la gente rica.

Asisten al advenimiento del monstruo

que engulle adoquines huecos.

El anís del mono es el ansiolítico de las novicias

y la adicción confesable de las madres superioras.

Les persigue una lancha con la luna teñida.

Se salvan de ser torturados como Junko Furuta.

No saben que el futuro es una trampa.

Ignoran que la familia es el primer escalafón de la explotación.

Ella tiene un aborto años después.

Él desarrolla un trastorno obsesivo

silenciado por el éxito de ventas

de la multinacional finlandesa

para la que se luce y trabaja.

Por entonces, nadie se atreve a ponerle nombre a las curas de reposo

a los corderos degollados

o a sus víctimas.

Dan a luz cuatro veces más.

La luz a veces también se amorata.

Atardeceres de tonos violeta

que nada tienen que ver con la belleza oculta de los hipódromos

o las habitaciones del personal de servicio.

Así llegué yo:

siempre supe que en las estrías del muro

entre los restos de estropajo

tras el armario que arrastró la crin de la bestia

se escondía la estela que muda con la muerte.

Escucha aquí ‘Cacofonías’ recitado por el propio Txetxu González para THALAMUS MAGAZINE:

 

.

GSÚS BONILLA Destruid el termostato de los microondas

Gsús Bonilla tiene tardes de agua estancada, y sólo ojos para la serenidad de los peces. Le hace bien, mientras los patos reinen en el aire. No sería justo con él mismo, si se calla,  que los nenúfares son como coños que nos parieron desnudos seres humanos. En esas tardes de silencio las libélulas, en su baile tartamudo, asienten. Hay indicios de que, en breve, aplaudirán. 

Gsús Bonilla en Bukowski Club según ©Federico Romero.

 

Ι

Mientras los oficios de ayer los trabajos memorables se acomodan, el sol sale para
buenos y malos. Que nada difumine tu mirada. Debe ser terrible experimentar que la
respiración se interrumpe. Imaginar cómo los ojos se agrandan y extienden hacia el
cielo en busca de unas pocas moléculas más de oxígeno, como si su azul fuese el centro
de la muerte
Tendrán que trabajar muy duro esas señoras que se dedican a llorar en los entierros, ese
aire tan necesario, que nos insufla, que nos llena por dentro y nos expande y ensancha,
ese anciano que hila cuerda de pita, de donde pende anudado el globo hinchado que
sostiene la endeble muñeca del niño, o aquel otro, que cincela el latón con un escoplo de
plata y bebe agua de nieve
Recordad lo que habéis aprendido, las cosas inútiles. Si la ley fuera también justicia las
manos serían aves y nubes… aviones, o qué sé yo, helicópteros extraños que vuelan por
encima de nuestras cabezas, tratando de capturar un poco más de tiempo, el minuto de
antes, el delicioso viento que surge de una flauta de caña, ese sonido al fin, cuando ya
no hay nada
Y con suerte, las escuelas despedazadas por la diplomacia y los servicios secretos, los
retorcidos colmillos del miedo, volverían de nuevo a lo que habían dejado de ser. Me
gustaría, que compartieseis esa felicidad, un hueso de azúcar, la voz de las personas que
amas, el sonido de la lluvia lenta que tropieza en esta ventana y el canto de los pájaros,
cliché de los amaneceres
Ya lo veréis. Al llegar la hora acordada destruid los relojes de arena, el termostato de los
microondas, la prisa que nos acelera y todo aquello que te marque un mínimo plazo de
vida. Romped la primera orden de quienes se alimentan de carne humana, de los
maestros de la sabiduría en el arte de hacer daño, de quienes administren el pan.

 

ΙΙ

Seguramente no hemos nacido para esta época, pero siempre hay, y encuentras, un
poema que vive dentro de ti, como una salvajada a la que volver de vez en cuando. Si
acaso, mirad esta hermosura
es como una estampa de otro siglo, representa a una leona de cuatro cabezas y cuatro
nombres posibles. Hay luz, pero no es de día nunca, mientras se siga empadronado en la
enfermedad de cada verso
en las baladas y romances, y en todo aquello, adonde la mirada se vuelve como agua y
se diluye, como acontece en los vientres de las multinacionales de la palabra y en todo
conjunto de normas que determinen el uso correcto del silencio y la literatura
más allá de los índices exactos de los calcetines de lana desparejados, los adoquines se
llenan de esputos como resultado de la purificación del aire y del Ser, y de todo aquello
que le oprime. Y, sin embargo, Louise Michel
enarbola una falda negra anudada a un palo de escoba, símbolo de clase, bandera negra,
que se opone a todas las demás banderas y disipa los límites de género, como una
hermana que busca a su hermana, como la perturbación emocional de la poesía
anticiparse, de esta suerte, a las coronas de inocencia para nuestros retornos de siempre,
a las pequeñas porciones de ternura que coger entre los dedos, al extremo agudo de la
pupila puñal, a las acículas
que recorren los surcos de la base de un tronco y reproducen el sonido inscrito en sus
anillos de madera vieja, exacta a una música repleta de canciones inolvidables. Dichosa
Louise Michel. El nosotros se mueve demasiado para ser un cadáver.

 

NATIONAL GEOGRAPHIC

El Estado me gratifica con 426 euros al mes
por ser parado de larga duración, por haber
consumido todos los recursos previos, por
tener una hija a cargo, porque el computo
de la unidad familiar no supera el 75%
del Salario Mínimo Interprofesional
por cabeza. De manera que, hemos de ser consecuentes
con el Estado y comer barato, beber agua
no fumar, nada de drogas, olvidar la Play Station
y conducir, como mucho, un utilitario de baja gama
y segunda mano. A veces, en la casa
de nuestra entidad financiera danzamos
y bailamos bajo la lluvia y le dedicamos
oraciones y cánticos en las noches de luna,
porque queremos un Estado feliz y le agradecemos
tanta generosidad, tanto desprendimiento,
mostramos así nuestro agradecimiento
por lo que recibimos. Aunque el Estado no sepa
que llevo una calabaza en el pene a modo de funda
y mi compañera se decore los pechos desnudos
con ceniza y resina de árboles. El Estado no entiende
por qué la pequeña sonríe a la cámara
y hurga en el bolsillo de los contribuyentes

como buscando su premio de azúcar.

 

©Maite Martí Vallejo para THALAMUS MAGAZINE.

MAITE MARTÍ VALLEJO El Superviviente

Maite Martí Vallejo (1979). Vive, se dispersa, sufre y conmueve desde Barcelona. Imposible no pensar en las hienas mientras la leemos. Tuvo un gato negro y una gata parda. Vivieron catorce años. Le dan miedo los caracoles y los ascensores. La próxima primavera publicará su primer poemario en Ril Editores (Sello Aérea) y desde ya les adelantamos que será uno de esos libros que dejan marca profunda.

 

Maite Martí Vallejo.

 

EL SUPERVIVIENTE

Había una vez un niño dispar.
Un gusano le hacía agujeros en el tronco.
Unos aviones lo bombardeaban.
Creció plagado de heridas y cicatrices.
Y era feo. Tenía la cara deformada y quería tenerla normal.
El alma ni viene ni se va.
Sorprende escribir mejor con los ojos cerrados.
De su futuro yo lo ignoraba todo.
Sus padres lo abandonaron en la calle y le atribuyo la edad que se plasma en los huesos.
El niño es su propio centinela; está flotando y es muy pequeño, pero está lleno de detalles.
Hace todo lo posible para no oír y no escuchar. El otorrino llegó a extraer de su oído más
de 20 bolitas de porexpan.
Se puede vivir en el misterio. Muchas personas serias han dado testimonio más allá de su
cuerpo.
Es posible experimentar el agua en el desierto y la paz durante un ataque cardíaco.
Aquel niño era un animal que buscaba un árbol para quedarse a vivir.
¿ Se se se pue e e de vi vi vir aquí?
Tartamudeó.
Cada día hay más tendencia a la tartamudez.
Es frecuente el empuje. El que repite sílabas respira con dificultad, comprime los labios,
expira con los pulmones vacíos, hace mímica, frunce las cejas, se coge la cabeza con las
manos.
¿Por qué has tardado tanto en contestar?
Repite la pregunta a media voz, levantando los ojos al cielo.
He buscado una cuerda pero como no la he encontrado voy a ver si tú puedes dejarme una.
Las frases hechas no sirven para tapar huecos.
La mejor manera de expresar el grado de tartamudez es contar las veces que tartamudea.
¿Se se se pue e e de vi vi vir aquí?
No quiero estar más
ostensiblemente
cruzando los brazos.
El niño pequeño molesta al grande porque le tira ramas viejas y le dice el viento que lo
despeine y le llama tonto.
Se suele preferir una respuesta positiva.
Presencia o ausencia aparecen en un lugar y un tiempo.
Recorremos el mundo fotografiando la piel del mundo.
Habitamos la corteza de una labor de hilo.
Un mal cierre puede echar a perder todo el trabajo. Se debe poner sumo cuidado en las
últimas vueltas para que nunca se suelten.
Eres un niño, un animal, un árbol, un soldado que sufrió heridas mortales durante la
Guerra.

Los recuerdos se ponen en tela de juicio.
¿Creéis que el niño se muere o solo se transforma?

 

©Txetxu González para THALAMUS MAGAZINE.

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