REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

MAITE MARTÍ VALLEJO El Superviviente

Maite Martí Vallejo (1979). Vive, se dispersa, sufre y conmueve desde Barcelona. Imposible no pensar en las hienas mientras la leemos. Tuvo un gato negro y una gata parda. Vivieron catorce años. Le dan miedo los caracoles y los ascensores. La próxima primavera publicará su primer poemario en Ril Editores (Sello Aérea) y desde ya les adelantamos que será uno de esos libros que dejan marca profunda.

 

Maite Martí Vallejo.

 

EL SUPERVIVIENTE

Había una vez un niño dispar.
Un gusano le hacía agujeros en el tronco.
Unos aviones lo bombardeaban.
Creció plagado de heridas y cicatrices.
Y era feo. Tenía la cara deformada y quería tenerla normal.
El alma ni viene ni se va.
Sorprende escribir mejor con los ojos cerrados.
De su futuro yo lo ignoraba todo.
Sus padres lo abandonaron en la calle y le atribuyo la edad que se plasma en los huesos.
El niño es su propio centinela; está flotando y es muy pequeño, pero está lleno de detalles.
Hace todo lo posible para no oír y no escuchar. El otorrino llegó a extraer de su oído más
de 20 bolitas de porexpan.
Se puede vivir en el misterio. Muchas personas serias han dado testimonio más allá de su
cuerpo.
Es posible experimentar el agua en el desierto y la paz durante un ataque cardíaco.
Aquel niño era un animal que buscaba un árbol para quedarse a vivir.
¿ Se se se pue e e de vi vi vir aquí?
Tartamudeó.
Cada día hay más tendencia a la tartamudez.
Es frecuente el empuje. El que repite sílabas respira con dificultad, comprime los labios,
expira con los pulmones vacíos, hace mímica, frunce las cejas, se coge la cabeza con las
manos.
¿Por qué has tardado tanto en contestar?
Repite la pregunta a media voz, levantando los ojos al cielo.
He buscado una cuerda pero como no la he encontrado voy a ver si tú puedes dejarme una.
Las frases hechas no sirven para tapar huecos.
La mejor manera de expresar el grado de tartamudez es contar las veces que tartamudea.
¿Se se se pue e e de vi vi vir aquí?
No quiero estar más
ostensiblemente
cruzando los brazos.
El niño pequeño molesta al grande porque le tira ramas viejas y le dice el viento que lo
despeine y le llama tonto.
Se suele preferir una respuesta positiva.
Presencia o ausencia aparecen en un lugar y un tiempo.
Recorremos el mundo fotografiando la piel del mundo.
Habitamos la corteza de una labor de hilo.
Un mal cierre puede echar a perder todo el trabajo. Se debe poner sumo cuidado en las
últimas vueltas para que nunca se suelten.
Eres un niño, un animal, un árbol, un soldado que sufrió heridas mortales durante la
Guerra.

Los recuerdos se ponen en tela de juicio.
¿Creéis que el niño se muere o solo se transforma?

 

©Txetxu González para THALAMUS MAGAZINE.

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