REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

MAITE MARTÍ VALLEJO La sacudida suave que usamos para despertar a alguien

Maite Martí Vallejo nació en Barcelona en 1979. Estuvo un mes llorando sin parar y tardó muchísimo en ponerse de pie. De niña no escribía poemas. Escribía los nombres de las cosas que le daban, en su mayoría nombres comunes. Su caligrafía era grande y respetaba poco las zonas.

Todos vienen al funeral de Rick es su primer libro.

 

Maite Martí Vallejo por Amós Söze

 

 

PELÍCULA EN LA CUAL UNA MADRE ABNEGADA ES LA HEROÍNA

 

No hay excusa para azotar bebés.

Nacemos en el centro de la noche

y en el centro de la noche morimos.

Oso de cara corta

que me enseña el cañón

y un poco el haz.

Se cierra la carne sobre sí misma.

El hombre who eats wood and raw fish.

El hombre with horns and legs whose breath kills

and is associated with jealous wives.

Maldito seas que pusiste fin a mi jornada

y multiplicaste en mí los hijos

y me llenaste de miel los cántaros.

 

 

LA SACUDIDA SUAVE QUE USAMOS PARA DESPERTAR A ALGUIEN

 

Empiezo a entender algo:

la madre y la niña en el árbol,

la madre se queda dormida.

La niña tiene hambre y trepa sola

hasta alcanzar las ramas más altas.

Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad percibiría

que los ángeles no disponen de pies.

Con voz de trueno me dice:

¿cuándo vas a dejar de fumar?

Alimento a mi cría con sangre del corazón.

Puede que ella ni sepa que existo.

No me importa.

De hecho, me siento aliviada.

Necesito una palabra para esto:

el paso de la pared a la arista.

 

 

ES  ARTIFICIAL ACUDIR A LA NOCHE DE AYER.

TRADÚZCASE O BÓRRESE.

 

¿Ha ido alguien corriente arriba a ver qué ocurre?

Las personas sin X son implacables entre ellas.

Un margen interior que se parece a un doble.

En el cine, el doble asume los riesgos.

Cuando hace frío, el gallo se sube a las ramas de un árbol y se queda inmóvil.

El loco me busca, en su demencia, se ha olvidado de que ya cabalga sobre mi lomo.

El agua embravecida no arrastra un mundo si está en llamas.

La rueda persigue a la pezuña. Ese hombre me persigue a mí.

Aunque la escritura sea recitada, comprendo que su cuerpo es frágil.

Estoy en los límites de las hojas naranjas, escondida en un jarrón ahora

que he empezado a espigar.

Y me contó

que se había educado en una familia en la que se prohibía a los niños encogerse de hombros.

-¿No irás a decirme que estás tenso?

Defenderse no es exactamente lo contrario de abandonarse.

Con la posición de la lombriz de tierra,

con la boca acercándose al ano

Rick se quejaba de impotencia.

-¿Y qué son todas esas mujeres rígidas?

No carezco de compasión. Me gusta que venga y me gusta irme

se sobreentiende que hasta el amanecer.

Escondida en un jarrón ahora que he empezado a espigar

no ven lo difícil que resulta saber

que solo me buscaba porque tenía hambre.

 

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