REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

Entrando en LA ZONA Entrevista a ALBERTO SÁNCHEZ-CABEZUDO

Tras ‘Crematorio’, la nueva serie de los hermanos Sánchez-Cabezudo vuelve a descolocarnos con sus piruetas narrativas, múltiples tramas, personajes sólidos y una calidad final al nivel de HBO o los Cohen. No es de extrañar que ya se refieran a ella como serie de culto. Sin que sirva de precedente y dejando a un lado nuestra estupidez natural, nos ponemos muy serios en la entrevista que le hacemos a Alberto, uno de los creadores de la criatura, para que nos cuente un poco más sobre el proyecto del que todo dios habla.

¿Por qué volver tres años después a la zona donde se ha producido un accidente en un reactor nuclear?

Quizá fue porque retomamos el proyecto tres años después del accidente de Fukushima y lo que nos impactó fue el estado de las cosas después de un accidente de este tipo,  cómo se manejan los dramas personales y cómo se establecen mecanismos estructurales para depurar responsabilidades, quién se aprovecha y enriquece y quién paga las facturas que deja una herida que no se puede cerrar. 

Nos parecía  que la situación generada se asimilaba de forma muy realista a muchas de las consecuencias que ha dejado la crisis en nuestro país.

Los hermanos Sánchez-Cabezudo durante el rodaje de ‘La Zona’. Fotografía cortesía de Alberto Sánchez-Cabezudo.

La palabra ‘zona’ transmite represión, misterio y tal vez algo poético. En la serie, ¿qué connotaciones primarían?

Creo que esas palabras definen bastante bien lo que queríamos transmitir. Hay algo de recinto prohibido y por lo tanto misterioso en la zona de exclusión pero también de encierro y prisión. Personajes atrapados por sus dramas en un lugar cotidiano que ahora es intangible, casi fantasmagórico. Ese aspecto, muy en sincronía con el paisaje y la naturaleza abandonada o, mejor dicho, la naturaleza contaminada pero liberada del hombre, también le dan un carácter poético a la serie.

Las referencias de ‘Stalker’ de Tarkovski o ‘Voces de Chernóbil’ de Svetlana Alexiévich marcaban una pauta que nos interesaba mantener como atmósfera.

Desde el principio nuestra preocupación era hacer mantener el pulso del thriller sin perder este componente atmosférico y la sensación de desasosiego que genera la zona, como una especie de enemigo invisible.

¿Habéis salido de vuestra ‘zona de confort’ para crearla?

Creo que la serie está fuera de nuestra zona de confort desde su génesis. Por el tema que plantea y por la propia estructura donde cocinamos a fuego lento muchas tramas que necesitan la implicación del espectador.  La idea era servirnos del thriller y de la investigación de nuestro protagonista para ir descubriendo el universo que deja un accidente nuclear, un universo que remueve nuestras conciencias más allá del entretenimiento y, en ese aspecto, la serie hace pocas concesiones. También hemos tenido la suerte de poder producir nosotros la serie. Eso definitivamente te saca de tu zona de confort, te permite implementar esfuerzos a nivel narrativo donde intuyes que los necesitas. Nos encanta el hiperrealismo, y convertir Asturias en un lugar parecido a Chernóbil o Fukushima era todo un reto para nosotros.

Fotografía tomada durante el rodaje de ‘La Zona’. Cortesía de Alberto Sánchez-Cabezudo.

Al desarrollar los personajes, ¿teníais ya en mente qué actores y actrices iban a encarnarlos?

La verdad es que sí. La mayoría de los actores que han acabado en ‘La Zona’ estaban en nuestra carta de los reyes magos.

Escribimos muchos capítulos con el sí de Eduard Fernández y eso nos ayudó mucho a visualizar la serie. 

En el proceso creativo y de escritura con Jorge, ¿cómo os repartís el trabajo?

Trabajamos muy en tándem. La serie la diseñamos y la escribimos juntos al 50 % codo con codo. Hablamos mucho y escribimos poco. Cuando lo hacemos, una vez que todas las piezas encajan, solemos dividir los capítulos por mitades y luego nos reescribimos sin mucho miramiento. Al final, suele quedar lo mejor y siempre hacemos una ultima pasada a cuatro manos. En la preparación diseñamos la producción juntos, así como el casting, luego en rodaje nos desdoblamos. Esto es vital porque Jorge se queda en la trinchera como director y yo me mantengo fuera como productor ejecutivo, más pendiente de la segunda unidad para mantener la uniformidad de la serie e ir atendiendo a distintos fuegos normales de una producción: localizaciones, vestuario, cambios de plan de rodaje, etc. Esto nos permite llegar a muchas más cosas a nivel creativo y no perder la visión como director de Jorge. Es una delicia verle trabajar con la cámara y los actores. Tiene una capacidad increíble para mantener la tensión narrativa, y no lo digo porque sea mi hermano. 

Eduard Fernández es, sin duda, uno de los grandes atractivos de la nueva serie de los hermanos Sánchez-Cabezudo. Fotografía cortesía de Alberto Sánchez-Cabezudo.

¿Cómo surgió la idea? ¿Cuántas zonas habéis tenido que atravesar para que el proyecto viera la luz?

Nuestra primera imagen surge de la película de ‘Stalker ‘de Tarkovski. Ese guía rapado, vestido de negro, cruzando un paisaje abandonado, prohibido. El simple cambio del marco de referencia otorga a la película una atmósfera y tensión muy especiales. Era más la imagen, (tampoco vemos las películas de Tarkovski cada viernes) pero al pensar en Chernóbil funcionaba muy bien como premisa. Cuando empezamos a desarrollar el proyecto ocurrió el accidente de Fukushima. ‘La Zona’ quedaba en el cajón por razones obvias. Pero varios años después de Fukushima me dio por buscar noticias al respecto y lo que encontramos nos pareció muy potente como ficción. Nos permitía contar situaciones muy realistas y cotidianas donde el drama y el thriller podían conjugarse muy bien sin perder un componente moral de fondo que nos parecía muy oportuno después de haber hecho ‘Crematorio’. Así que arrancamos ‘La Zona fase 2’ con más vistas a producirla en Francia que en España. De hecho, estuvimos un tiempo en negociaciones con Canal Plus Francia hasta que apareció Movistar con una propuesta increíble. Nos reunimos y les encantó la idea. A partir de ahí, el trabajo con ellos ha sido una gozada. Nos han dado libertad pero al mismo tiempo no han dejado de aportar al proyecto. Estamos muy agradecidos y deseando ver el desembarco del resto de series que vienen de su mano.

Los hermanos en pleno rodaje de ‘La Zona’. Fotografía cortesía de Alberto Sánchez-Cabezudo.

¿Qué piensas de la industria de la televisión? ¿Qué influencia creéis que ha tenido vuestro trabajo en el marco de las series de ficción españolas?

En cuanto a producción de series, estamos en un momento tremendamente excitante y maravilloso, tanto a nivel global como en nuestro país. Y al mismo tiempo todo cambia a mucha velocidad.

La incorporación de Netflix, HBO y la propia Movistar ha sido muy reciente y el modelo muta a gran velocidad. El tipo de espectador también. Ahora consumimos series como antes leíamos novelas.

De hecho, su estructura creo que es muy parecida. Ahora podemos ver una serie en la cama en una tablet viendo capítulos en lugar de leerlos. Eso hace que la demanda sea muy alta y al mismo tiempo más especifica, más individualizada. Ya no hace falta (por lo menos en las plataformas) una serie que atraiga a todo el publico, si no muchas series muy especificas, lo que llaman ‘series nicho’. Y el conjunto de ellas genera un publico diferente, más exigente. De todas maneras, todos aprendemos sobre la marcha.

En cuanto a nuestro trabajo, no sé qué influencia hemos podido tener. Creo que además las influencias se manejan ahora en un contexto más globalizado. Sí que es verdad que ‘Crematorio’ y ahora la apuesta en ficción de Movistar se decantan claramente por historias muy locales.

El auge de la ficción europea es una muestra de que puede ser un buen camino frente al mercado americano.

¿Qué vendrá después de ‘La Zona’? ¿Estáis transitando ya nuevas ideas de cara al futuro?

Esperamos que venga la segunda temporada de ‘La Zona’. Aún tenemos que sentarnos a hablar con la cadena, pero espero que así sea. Tenemos más proyectos en la cartera, incluido un largo. El objetivo es también asentar nuestra propia productora. La idea es formar un pequeño equipo para poder dar salida a nuestros proyectos sin tener que ‘resetear’ todo el proceso al final de cada uno de ellos. Veremos, en ello estamos.

Fotografía tomada durante el rodaje de ‘LA ZONA’. Cortesía de Alberto Sánchez-Cabezudo.

¿Qué pregunta nunca te han hecho y te gustaría responder?

¿Cual va a ser vuestra próxima comedia? A veces somos muy densos …

¿Qué película o libro consideras tu biblia?

Seguramente ‘El Padrino’ sea la historia que más veces vuelve a colarse en mi almohada. 

 

©LORENA BLANCO para THALAMUS MAGAZINE.

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