REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

Tag archive

fotografía

GORKA BEUNZA Memorial tenso y lucidez en la incertidumbre

Edición:
Txetxu González
15/11/2019
Pamplona-Madrid


La ‘Baja Intensidad’ de Gorka es memorial tenso, tatuaje que libera lucidez en la incertidumbre. Una serie fotográfica que no elude la conveniencia de elevar la belleza que también puede encontrarse, por ejemplo, en una tensa espera o en una sonda hidrofílica. El frío de un pavimento hospitalario, la jeringa roja, las flores a los pies de otra efigie, a veces, nos procuran un afán que no le es ajeno a lo cotidiano. Tal vez entonces, henchidos de proximidad, creemos entender algo sobre el dolor más prosaico de la vida y nuestra vecindad con la muerte.

Fotografía de ©GORKA BEUNZA.

 

Mi filosofía es la diversificación porque a través de la cámara puedo encontrar belleza en todo lo que observo, y eso abarca mucho.  Cada campo que trabajo retroalimenta a los demás, todo atiende a un mismo lenguaje, pero hay que conocer muy bien cada técnica para poder afrontar los trabajos y poder desarrollarlos con fluidez.

Fotografía de ©GORKA BEUNZA.

Esta serie comenzó hace 9 años y aún sigue en producción. Son fotos del estado de las cosas desde la enfermedad y cómo, desde la  vulnerabilidad, se observa diferente.

Fotografía de ©GORKA BEUNZA.

 

Fotografía de ©GORKA BEUNZA.

 

Fotografía de ©GORKA BEUNZA.
La belleza es un buen recurso para trasformar la propia realidad, la belleza no tiene por qué ser algo agradable, ni hacerte sonreír, la belleza puede ser una gran putada. 
Fotografía de ©GORKA BEUNZA.

 

Fotografía de ©GORKA BEUNZA.
Fotografía de ©GORKA BEUNZA.

 

 

 

Madrid-Pamplona. Noviembre de 2019. 

MONTSERRAT DIAZ La psique multidimensional

Edición:
Déborah Guerrero
deborah.g.ca@gmail.com
Madrid/Milano.


Fotógrafa autodidacta, Montserrat nace en Málaga y se traslada a Milán en el año 2000, donde se licencia en Lingue e Letterature Straniere por la Universidad Estatal. Actualmente se dedica a la fotografía, pasión que cultiva desde 2014, llegando a exponer por primera vez en Turín, en la feria de arte contemporáneo Paratissima XII. Desde entonces, su carrera como artista es imparable: ha ganado varios premios, se han publicado diversos artículos sobre su obra en algunas revistas digitales de fotografía italianas (Clickmagazine, Artevitae) y, a día de hoy, trabaja en diversos proyectos tanto en Italia como en otros países.

El arte siempre siempre captó su atención. Los padres de Montserrat tenían una marquetería en la que de niña pasaba horas mirando catálogos, fotos, pinturas y espejos. Las imágenes de la artista (tratándose principalmente de fotomontajes), responden a la necesidad de crear y reelaborar ese mundo onírico que le fascina. Esta reelaboración de imágenes capturadas a través del objetivo y que dan lugar a una nueva imagen, es un mecanismo semejante al que se produce cuando soñamos. De hecho, Montserrat nos cuenta que se inspira más en el realismo mágico de la literatura hispanoamericana, en la fantasía de Borges, que en el mundo de la fotografía.

Ritratto in bianco e nero – mattino

En la mayor parte de mis imágenes, la mujer que aparece soy yo, aunque cuando trabajo lo que hago es actuar. Me disfrazo, a veces incluso retoco mis facciones. Uso mi cuerpo como canal de comunicación. No hay narcisismo, no hay búsqueda de mí misma en sentido físico, pero sí psíquico. Me gusta descubrir, a trabajo terminado, de qué quería realmente hablar. Las otras figuras femeninas son chicas de mi familia con las que tengo mucha confianza y con las que trabajo cuando tengo ocasión. Creo que no podría trabajar con modelos porque amo la espontaneidad. Casi nunca parto con una idea fija y cuando sucede, como buena Aries que soy, no tengo tiempo ni ganas de esperar: lo tengo que hacer en seguida.

Blanca mañana, blanca espera (2016)
Atto poetico (2017)

Lo que intento con mi trabajo es desarrollar emociones semejantes a las que se viven cuando nos despertamos de un sueño perturbador. Todos hemos vivido alguna vez esa sensación de haberlo vivido realmente y hemos intentado comprender cómo y por qué hemos llegado a desarrollar ese sueño tan asombroso. Luego nos damos cuenta de que, tras esa creación onírica, se esconden miedos, dificultades, episodios y preocupaciones de nuestro día a día. Como decía antes, no siempre parto de una idea preconcebida, sino que me dejo llevar por el aquí y ahora, realizo fotografías de espacios durante mis viajes, o mías en casa (no tengo un estudio), o de mi hija. Después hago los fotomontajes dejándome llevar por sensaciones. Ahí es cuando me doy cuenta de lo que hay detrás de ellas, el mensaje que hay escondido … es como interpretar un sueño.

The Will to fly (2015)
Il mondo riflesso. Di ricordi e di ombre (2018)

El acto poético, como decía Borges, es absolutamente creativo, de la misma manera que lo es el acto onírico. Ambos actos producen creaciones absolutas que nacen de quien las produce sin interferencia de terceros, es decir, en total libertad. A través del fotomontaje disecciono fotografías y creo imágenes nuevas cargadas de simbolismo y de elementos conturbantes que cada uno puede interpretar basándose en su propio existir.

Malvasia (2017)

De pequeña me divertía jugando a disfrazarme para hacerme fotos “artísticas”. A veces mi hermano pequeño se ponía conmigo y pasábamos la tarde con la cámara, haciéndonos fotos. Hoy para mí en cierto sentido es como volver a la infancia. La fotografía me permite hacer algo que los mayores dejan de hacer normalmente, que es jugar.

VUOTO
SHADOWS I

A nivel artístico, retomé la costumbre de fotografiar hace cinco años. Con la excusa de hacerle fotos a mi hija, que ya andaba, me llevaba la cámara a todos lados y poco a poco empecé a hacérselas a edificios, a los árboles, a todo lo que me llamaba la atención. Descubrí que existía el minimalismo fotográfico gracias a internet y me introduje en grupos de Facebook para aprender y ponerme a prueba.  Me di cuenta de que tenía ojo y seguí aplicándome. De ahí nace mi pasión. Más tarde, descubrí las posibilidades artísticas que existían gracias a la manipulación fotográfica y me puse a estudiar cómo funcionaba Photoshop. En esto soy autodidacta (no tengo tiempo de seguir cursos y por otra parte siempre me ha gustado hacer las cosas por mí misma y a mi ritmo). Una de mis peores pesadillas hoy en día es perder mi cámara. Para mí, la fotografía es una forma de comunicar. Puedo dejar de hablar pero no de fotografiar.

Sogno lucido (2017)
Tempus fugit II 

Tengo varios proyectos, pero como buena andaluza, soy bastante supersticiosa y no me gusta hablar de ellos hasta que los haya realizado.

Terra madre I
Hic et nunc (2018)

 

YOLANDA GARCÍA El color se lleva por dentro

Edición:
Déborah Guerrero
deborah.g.ca@gmail.com
Madrid/Barcelona.


Yolanda García es una fotógrafa afincada en Madrid. Tiene dentro un mundo de sueños, dolor y risas, y le gusta exteriorizarlo. Empezó desde muy pequeña a trastear con las cámaras de sus padres. Hace unos años, consiguió su primera compacta, y más tarde, su primera réflex, coincidiendo con su entrada al Grado de imagen. Su fotografía habla de emociones, pequeños mundos interiores que muchas veces escupe por el autor o la crítica social. Amante de todos los tipos de arte, se centra en un tipo de fotografía con tintes oníricos, cinematográficos y pictorialistas, dándole mucho poder al concepto que subyace detrás de la imagen.

 

Chillhood
Mi discurso intenta abarcar de una manera teatral todo lo que me preocupa, me alegra, me asfixia y me enerva. Vomitar, mediante el lenguaje fotográfico, todo tipo de emociones y esperar a que se auto-alimente de los sentimientos que generan estas al público. En ocasiones, mi fotografía tiene fuertes referencias políticas y sociales, que funcionan como un grito de guerra imaginario. Otras veces, me centro en lo onírico, y la obra se convierte en una incógnita para el espectador, al que me gusta involucrar de una manera casi física.
Inner
Mi proceso para crear es complejo, pues tiene que nacer siempre de un concepto previo que me haga reflexionar y le de validez a la obra, ya que cuestiono la apariencia estética superficial de una imagen en contraposición con su significado. Mediante un lenguaje no hablado y conformado por tonalidades de color, intento la fusión de varios mundos aparentemente incompatibles con la imagen, como la literatura, la pintura y el cine. Todo ello culmina con un estilo un tanto marcado por la tristeza, pues yo me alimento de ella.
Contrapeso
Gender
El color – o la ausencia del mismo – para mí lo es todo. Creo firmemente que estamos hechos de colores. Unos días me siento azul, como si tuviera un mar dentro. Otros me siento verde bosque y me apetece huir de la ciudad. Parafraseo aquel famoso diálogo de ‘Desayuno con diamantes’:
– ¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
 
– ¿Color rojo? Querrá decir negro.
 
– No, se puede tener un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué.
My blueberry nights
Menú del día
Seguiría haciendo fotografía aunque no me dedicara a ello profesionalmente. Porque para mí es un mástil. Porque el arte sana.
Terrorismo emocional

LA PURGA es un proyecto que creó una compañera a la que admiro un montón: Fátima Ruiz. Se basaba en una lista de temas a realizar durante quince días para sanar heridas y bloqueos emocionales o creativos. Para mi fue un subidón, estaba en una etapa de transición con respecto a mi obra y supuso un empuje brutal. Podéis leer más sobre el proyecto aquí: http://fatimaruiz.com/la-purga-un-camino-artistico/

De sangre azul
Anti-ataraxia

Me empecé a autorretratar por comodidad. Hacía fotografías raras y había poca gente predispuesta a posar para cosas así. En poco tiempo se convirtió en una manera de volcar sentimientos. Para mi obra personal, siempre tengo que establecer una conexión íntima, por eso en la mayoría de mis fotografías aparezco yo o gente de mi círculo más cercano.

Ármate mujer
Clarividencia
The Handmaid’s tale

Ahora mismo estoy dedicándome a un proyecto de collage mixto/analógico y prosa que saldrá en algún momento a la luz en forma de fotolibro. Puedo contaros poca cosa, están todas las piezas juntándose, aún. Pero adelanto que versa sobre la depresión, la ansiedad y las enfermedades del alma. Os dejo unos cuantos retazos.

 

MICHAELA KNIZOVA Rasgando el olvido

Michaela Knizova (Hnusta, Eslovaquia, 1982). Fotógrafa que también dedica el tiempo a serpentear en el vídeo y la performance. Su enfoque general es más intuitivo y estético que conceptual. Las fotografías de Michaela están compuestas de tal manera que nos recuerdan a pinturas clásicas. Sus principales campos de interés son los mitos en todas sus formas, desde leyendas antiguas sobre cuentos de hadas hasta historias urbanas actuales.

El autorretrato fue para Michaela, durante el primer período, su principal medio de expresión, que consistió en reinterpretar arquetipos y mitos populares, traladarlos a los tiempos modernos y darles una visión femenina. Con el tiempo, el proyecto se amplió a la interpretación de los mitos contemporáneos y a la creación de los de ficción.

Últimamente está explorando nuevas formas de contar historias, con un estilo de narración más indirecto y complejo. En lugar de simplemente visualizar un mito, crea el escenario, el mundo en el que sucede. Ha dado un giro a esa pequeña serie de retratos que cuentan una historia lineal, dando paso a una multitud de tomas individuales que crean un patrón complejo. Este patrón se convierte en el objeto, transformando muchas imágenes en una sola.

Michaela Knizova
Michaela Knizova

Visito iglesias y cementerios antiguos, me gustan los sitios históricos espeluznantes, pero la oscuridad está más conectada a mi expresión artística que a mi vida personal. Tengo un particular interés en el esteticismo de las viejas fotografías y en la cinematografía antigua. Estas obras contienen cierto tipo de visualidad melancólica y sentimental. Parecen oscuras, no por los temas que abordan, sino porque muestran una distancia en el tiempo, la extrañeza de una edad enterrada durante mucho tiempo. Indirectamente, recuerdan al paso del tiempo y a la inevitabilidad de la muerte y del olvido. Es este tipo de oscuridad nostálgica la que me interesa y fascina.

Muchas de las fotos que hago son el resultado de mi propia intuición. Por lo general, suelo contar con un concepto a desarrollar desde el principio, pero este concepto a menudo evoluciona y cambia mientras trabajo. No intento expresar cosas específicas, es más como una especie de idea que trato de abordar y visualizar para mí, un viaje que se convierte en el objetivo en sí mismo. Mis diferentes series son el resultado de distintas ideas o que muestran enfoques diversos de ideas que conecto. Lo que siento mientras trabajo, lo que quiero expresar no es realmente importante. El espectador debe hacer su propia interpretación de lo que ve.

Michaela Knizova
Michaela Knizova

La sociedad sigue estando hecha un desastre en general. Algunas cosas están mejorando, otras no. Como artista y mujer, creo que todavía estamos en una situación en la que se sigue considerando que el arte más ‘caro’ es el que está realizado, fundamentalmente, por artistas hombres. Pero en lo que concierne a mi vida … la verdad es que me importa muy poco lo que suceda en el mercado del arte. Yo principalmente creo cosas para mí.

Michaela Knizova

No tengo un ideal de vida. La vida es compleja, las cosas cambian, la utopía no existe.

A menudo trabajo con temas relacionados con cierta percepción del mundo antiguo. La mitología, la religión, pero también los mitos urbanos contemporáneos reflejan una forma de pensar arcaica. Estas cosas ya no son tal vez necesarias en nuestro mundo moderno, pero guardan cierta melancolía en su interior, un relato sobre la percepción del mundo pasado, un anhelo por las historias sencillas. Nuestra historia y nuestro pensamiento mágico-histórico aún nos definen de alguna manera. La magia conecta todos mis trabajos.

Michaela Knizova
Michaela Knizova

En este momento estoy trabajando en un proyecto basado en una mitología futura ficticia, dando vueltas alrededor del romanticismo y del idealismo futuros. Aborda los viajes interestelares y la búsqueda de un nuevo planeta. Estoy viajando mucho en la vida real y buscando buenas localizaciones de ‘ciencia ficción’.

Michaela Knizova
Michaela Knizova
Michaela Knizova
Michaela Knizova

 

Centro de serenidad Entrevista a MARÍA ALCANTARILLA

Con María Alcantarilla nos ha sucedido la agitación. Una suerte de persistente agitación de respuestas que nada tienen que ver con la falsa certeza de los arrogantes. Lo que ella escribe, lo que muestra, lo que expresa y lo que dice tiene mucho más que ver con la autenticidad de quien emerge humilde y libre, a pesar de cierta cotidianidad de inercias que ya nos es demasiado familiar. Y qué bien sienta el hallazgo. Y cómo nos invita a sacudirnos la caspa y la purpurina y la lozana farfolla (que también la hay, y bastante chunga, por cierto). Porque, a veces, cierta ‘familiaridad’ mata, pero no por cercana, sino por repetitiva, laxa, hueca, artificiosa. El arte de María nos devuelve siempre el cambio, es honesto, ‘stendhaliano’ (porque provoca vértigo, sudoración y lágrimas); el tiempo invertido leyéndola, mirando a través de sus fotos, sus imaginadas fobias y estancias, nos compensa como solo lo ha hecho la belleza concreta de las más grandes. Me atrevo a desmentir a su editor, Chus Visor. Me atrevo a contradecirle, sabiendo que me faltan tablas y sabiduría, pero me sobran antenas: María es ya una de las poetas más grandes en lengua española y además supera, con diferencia, a muchos de los hombres poetas de su generación y anteriores.  Y sabemos que no está sola: Elena Medel, Miriam Reyes, Chantal Maillard, Rosalía, Gloria, pero también Ángela Figuera Aymerich, Alfonsa de la Torre, María Teresa Cervantes, Trina Mercader, Margarita Ferreras y tantas otras que escribieron y lograron publicar o no, pero que jamás encontramos en las páginas de nuestros libros de texto. María nos reconcilia con la voz silenciada de aquellas heroínas y, en su particular ámbito de maestría, sabe lo que dice y lo que se hace. Con cada poema, su huella resiste al tiempo que es y que vendrá; con cada fotografía, la retina se guarda un as para cuando vuelva la tormenta. Su inocencia respira a prueba de provocación y de cortes, su edad es lo de menos, la niña que fue supura más allá de pertinentes comas, puntos finales y títulos. Y eso es precisamente lo que la diferencia del resto: María no pretende, pero María nos hace encontrar y cuestionar hasta la suela del piso que nos gobierna por debajo, sin apenas notarlo. En su voz existe profundidad y eco. ¿Quién sabe de dónde le nace? Tal vez de la oscuridad y de la pérdida, tal vez de la nicotina o del desafío de la neurastenia, del exceso de análisis, de la grieta del tiempo. No importa demasiado, pero una cosa es segura: leer a María equivale a entender un poco mejor las claves de la vida. Prueben.

MARÍA ALCANTARILLA.

Como mujer, como poeta, como artista ya consagrada ¿te sientes más cerca de la mirada que observa, del paisaje que se deja observar o del don o látigo que se le presupone a toda persona creativa?

Me siento más cerca de los sentidos que reciben y, sin embargo, me gustaría ir caminando hacia el paisaje que se deja observar. No por el hecho de ser foco de atención sino, más bien, por la tranquilidad subsiguiente que otorga el estar o el existir sin mayores pretensiones.

Un árbol, una roca, el mar. Inmóviles, en parte, pero centros de serenidad, muy lejos de intenciones añadidas, a diferencia de todo lo que nos es propio como humanos.  

Fotografía cortesía de ©María Alcantarilla, perteneciente a la antología visual «La verdad y su doble». Editada por Sonámbulos Ed.

Desde ese ‘estar o existir sin mayores pretensiones’, arraigado en la matriz de la naturaleza, parecen nacer muchos de tus poemas. También se percibe una especie de íntimo ‘deambular cotidiano’ en tus fotografías: existir, estar y al mismo tiempo deambular, como si tu proceso vital y creativo radicase en una búsqueda sin descanso o en un encuentro parcial contigo misma. 

Es muy cierto eso que dices y es curioso cómo, normalmente, somos capaces de vernos con mayor claridad a través de los demás. Como si ellos, los de afuera, te devolvieran ciertas realidades sanas y salvas, aquellas que uno mismo no es capaz de entender o de verbalizar. Incluso, el propio concepto de yo.

Mi proceso vital y, por tanto, también el creativo, radica en una búsqueda constante, en una pregunta diariamente abierta que, me temo, no tiene respuesta alguna más allá del mero proceso de indagación.

Fotografía cortesía de ©María Alcantarilla, perteneciente a la antología visual «La verdad y su doble». Editada por Sonámbulos Ed.

A veces, parece como si nos fuese toda la vida en ese proceso de indagación del que hablas. Cuando escribimos, cuando pintamos, fotografiamos o damos de comer al perro o al gato intervienen remanentes de lo cotidiano que son muy controvertidos o que sencillamente nos es imposible abarcar. ¿Tú cómo te llevas con esa parte de ti o del lenguaje que aún no has podido desvelar o comprender por completo? ¿Tienes algún antídoto contra la frustración de lo no escrito/expresado/sobrevivido?

Ya me gustaría conocer ese antídoto que, por otro lado, me parece el gran Talón de Aquiles con el que la mayoría bregamos. Aunque, por otro lado, a veces me pregunto qué sería de mí sin esa inquietud perpetua. Todo lo que no he vivido, todo lo que no he amado, todo lo que abandoné o todo aquello en lo que me equivoqué de pleno; aquello que echo de menos aunque no lo conozca —y aun conociéndolo—, todo el deseo frustrado o todas esas ganas de ser algo o alguien diferente. Me pregunto si habría podido llegar al punto en que me encuentro sin todo esto. Me temo que no.

La necesidad es tramposa y nos engaña. La frustración nace de ella o de cierta insatisfacción aprendida, familiar o socialmente, cuando lo cierto es que, sin dar demasiadas vueltas, podemos reparar en lo tremendamente afortunados que la mayoría somos. Es curioso, cuando le doy de comer a mis animales —o cuando cuido de mis plantas—, la vida es más sencilla. Como si, de verdad, todo fuese más fácil que este empeño, en la mayoría de casos un tanto inútil, de seguir buscando.

Fotografía cortesía de ©María Alcantarilla, perteneciente a la antología visual «La verdad y su doble». Editada por Sonámbulos Ed.

En la búsqueda, en la pérdida, en la imagen que resta y se instala, en el aprendizaje y sus contrarios, en la belleza que nos transforma desde las entrañas … en todos esos elementos (entre tantos otros), podemos dar con los ingredientes para la construcción de un libro o una obra-símbolo. ¿Cómo te enfrentas tú a ese primer instante en el que se cree intuir la posibilidad de un comienzo? ¿Escribes primero las coordenadas o los fogonazos? ¿Es la disciplina un animal al que también hay que alimentar y dedicar ‘cuidados especiales’? 

En general soy bastante caótica y suelo moverme por intuiciones. Prefiero abocetarlo todo y, una vez que la forma se hace relativamente visible, comenzar a perfilarla. Tanto en la fotografía como en las letras. Lo de ser disciplinada en una asignatura pendiente. Aunque, en realidad, tampoco sé si la disciplina es necesaria. Creo, en todo caso, que cada cual debe buscar su manera de estar en el mundo y de enriquecerlo. Sea día a día o a través de movimientos alternos.

Fotografía cortesía de ©María Alcantarilla, perteneciente a la antología visual «La verdad y su doble». Editada por Sonámbulos Ed.

Hablando de ‘maneras de estar en el mundo’… ¿cómo te llevas con el actual? La ansiedad, la abulia, la incertidumbre, la competitividad o el hartazgo parecen tomar el control sobre muchos de nuestros conocidos. Por otra parte, la rebeldía -dicen- se desvirtúa interesadamente cada día. ¿Percibes la presencia de esas ‘corrientes epidémicas’ a tu alrededor? ¿Crees que la poesía, la fotografía, el arte en general deben ejercer un rol determinante a la hora de desperezar y proponer alternativas al desorden establecido?

Sinceramente, estoy en un intento continuo de reconciliación con el mundo —al menos con el que me rodea—. Más que la ansiedad, la competitividad o la incertidumbre a la que has hecho referencia, lo que me parece más gravoso es la abulia y el desinterés general por todo —aunque, paradójicamente, muchos y muchas vendan su compromiso como una suerte de estar salvífico, sin precedentes—. No creo en el compromiso con la humanidad cuando ni siquiera existe el compromiso con uno mismo, con las personas con las que convivimos a diario. Somos especialistas en mentirnos, en seguir buscando afuera lo que nos negamos a ver dentro. Es decir, ¿a qué ese empeño en la defensa de “grandes causas” cuando ni siquiera somos capaces de ponerle nombre a un sentimiento propio, cuando ni siquiera somos capaces de decir lo que realmente pensamos? Es como querer construir una casa desde el tejado.

La función social (en sentido puramente teatral) me parece la misma desde hace siglos: una fiesta de máscaras en la que todo el mundo parece sentirse cómodo, interaccionar, bailar muy juntos pero la realidad es que nadie se conoce y, lo que es peor, muy pocos abandonan el salón y dicen: ¡basta!

Fotografía cortesía de ©María Alcantarilla, perteneciente a la antología visual «La verdad y su doble». Editada por Sonámbulos Ed.

Entonces, en esta fiesta de presentables máscaras, donde nadie en realidad conoce a nadie … ¿’abandonamos el salón’ para escribir, para vivir el espejismo de la lucidez, para dar de comer a los animales y condimentar el guiso, para des(a)nudarnos o … escribimos porque es nuestra manera de decir ‘basta’?

Creo que la escritura —y cualquier manifestación artística— tiene dos objetivos que pueden parecer muy difusos: dejar constancia de una época y rebelarse contra la mascarada, sí. El silencio que requiere el acto creativo cada día me parece más subversivo. Estar a solas con uno mismo y escucharse —no oírse, escucharse— debería ser el principio y terminamos por colocarlo a la cola de todo. Es necesario ese “¡basta!” en soledad para poder formularlo con coherencia en sociedad, donde todo suele volverse más difuso.

Fotografía cortesía de ©María Alcantarilla, perteneciente a la antología visual «La verdad y su doble». Editada por Sonámbulos Ed.

‘La edad de la ignorancia’ es el título de tu libro, galardonado en 2017 con uno de los premios de poesía más prestigiosos de este país, el ‘Hermanos Argensola’. ¿Es la infancia ese ‘nudo gordiano’ que a la sobrevalorada ‘madurez’ le cuesta toda una vida desenredar? ¿Cómo hacer para salir indemnes de nuestra propia insignificancia, de nuestra limitada capacidad para comprender y abarcar las claves que se nos presentan a lo largo del camino? 

Creo que la infancia está en todo lo que somos como adultos y que, por tanto, a la infancia hay que volver o, en la medida de lo posible, no relegarla a ese segundo puesto donde la solemos ubicar.

En realidad, lo adulto no existe. Es otra de esas ficciones mediante la cual se nos reconduce desde niños: en un primer momento, observada con admiración y, más tarde, con cierto tedio. No creo que el niño se haga adulto, creo que el niño crece y, si está sano, aprende que hay muchas maneras de estar en el mundo, no necesariamente más serias, no necesariamente más calladas y no necesariamente más aburridas. El niño que ha crecido y está sano es sólo un hombre más alto que mira hacia el cielo con la misma lejanía con la que lo observa el niño más bajo. Y también, con la misma admiración.

En cuanto a las claves para salir indemnes de esa insignificancia a la que te refieres, creo que la risa es importante. No la que se queda en el gesto, sino la que viene de la barriga y nos arruga los ojos y las camisas tan bien planchadas.

Todos conocemos a algún amigo o amiga poeta, actriz, directora de cine o de teatro, pintora, artista visual que en estos últimos años ha estado sobreviviendo ‘gracias’ a un trabajo paralelo precario o subsidio de apenas cuatrocientos euros al mes. Los hay que ni eso, pero incluso en esas circunstancias adversas han seguido creando y de alguna forma generando reflejos de la realidad que les ha tocado vivir. Esos reflejos no suelen ser complacientes. ¿Es la complacencia el enemigo principal de cualquier artista, María? 

Es curioso cómo la falta de recursos agudiza el ingenio. Cuando todo se vuelve relativamente cómodo, las ideas, las buenas ideas, también se acomodan, se vuelven laxas y lo que antes era una búsqueda constante o un hallazgo, ahora ya no tiene el mismo sentido o la misma hondura. La tensión es necesaria, mantiene nuestro esqueleto mental en forma.

Fotografía cortesía de ©María Alcantarilla, perteneciente a la antología visual «La verdad y su doble». Editada por Sonámbulos Ed.

Cuando hablábamos de ‘crisis’, yo también pensaba en las crisis personales, en las más íntimas, las que atañen a uno mismo y a su rol dentro del mundo que hemos creado o destruido. Tal vez me equivoco, pero encuentro que los ‘mejores’ libros de poesía, las mejores películas, interpretaciones o fotografías casi siempre surgen de un proceso doloroso o al menos difícil de desentrañar. ¿Estás de acuerdo?

Este tema lo he tratado mucho con mis alumnos, por ejemplo. ¿Se crea más y mejor desde el dolor o desde la alegría? En mi caso particular, la alegría me llama a vivir. Sin más. El proceso sucede de fuera hacia dentro, sin grandes digestiones. Por eso los momentos en los que surgen ciertas ideas dignas no suelen ser fáciles, a nivel vital. Es un asunto muy personal, creo. ¿Eros o Tánatos?

Fotografía cortesía de ©María Alcantarilla, perteneciente a la antología visual «La verdad y su doble». Editada por Sonámbulos Ed.

Más allá del contexto geográfico, España nunca ha brillado por haber sido país que cuide a sus creadores. ¿No crees que los ciclos económicos, sociales, políticos más controvertidos son también ‘generadores colaterales’ de cultura?

Claro que sí.

Íntimamente creo que actuamos, crecemos, tomamos decisiones o creamos mediante dos mecanismos: por afirmación o por negación. Si atendemos a las dinámicas sociales, suelen llevarnos, más bien, a la segunda opción: planteamos maneras distintas de ver el mundo, de concebirlo y, por esta lógica, de interpretarlo negando sus mecanismos o sus engranajes. El arte como propuesta que mira hacia el futuro desde el interior de cada individuo. El arte como motor para crecer y para cambiar ciertas sinergias. Empezando por cada uno de nosotros. Por el individuo que está de lleno en la obra.

Fotografía cortesía de ©María Alcantarilla, perteneciente a la antología visual «La verdad y su doble». Editada por Sonámbulos Ed.

María, para terminar, ¿puedes contarnos un poco en qué andas ahora? ¿Tienes algún proyecto, libro, aventura ya en el fuego o de cara al futuro, sobre el que te gustaría darnos alguna pista? 

Pues acabo de terminar nuevo poemario y nueva novela y me gustaría encontrar un poco de tiempo para perfilar un proyecto fotográfico que me hace especial ilusión. Todo llegará, no me cabe duda. Lo que sí es importante, creo, es mantenerme alerta. Como observadora y como ser humano que aporta, no solo contenido, sino emocionalidad.

©Txetxu González para THALAMUS MAGAZINE.

Los enigmas de COCO SERRANO

Jorge Coco Serrano. Perú, 1974. Vive en España desde el 2004. Es periodista, fotógrafo, pintor y poeta. Su poesía y fotografía están publicadas en diversas revistas, físicas y electrónicas, entre América Latina, India y Europa. En 2017 publica ‘Hypnerotomaquia’ junto con otros tres poetas. En España ha realizado varias exposiciones de ‘fotopoesía’ y de pintura, también ha rodado cortometrajes como guionista y director de arte. Actualmente prepara ‘La huella del uróboros’, libro-objeto en el que reúne su obra fotográfica. En definitiva, la poesía, la pintura y la fotografía son disciplinas que fluyen y emergen a través de su trabajo como hilos que nos invitan a tirar de lo que más nos pesa para que así caigan los velos más inútiles.

En la mayoría de tus fotografías aparecen figuras en movimiento, borrosas o desenfocadas … ¿qué NO intentas transmitir a través de ellas?

La cámara fotográfica es la herramienta que utilizo para pintar. Solo utilizo la cámara como mero instrumento que me permite descomponer y multiplicar el objeto o la persona a fotografiar. Cuando desmenuzo la imagen dejo una sensación espectral o de desvanecimiento. Destaco el movimiento y el desenfoque, porque me gusta que se mezclen las texturas, los trazos, el esfumato y los colores en la piel (si así lo amerita) con el fondo.

 

Paula Quintana

No quiero trasmitir lo obvio, no pretendo generar lo explícito. Mi intención es incomodar al observador, sacarlo de su rutina de foto masticada de Instagram, sacudirlo de lo evidente. Lo que me mueve al fotografiar es el enigma, por tanto mi propósito es generar misterio. Sin misterio no hay arte.

Para crear, para vivir, para resistir … ¿Lima o Madrid?

Para crear poesía o para pintar soy autista. Me da lo mismo Lima o Madrid. Solo necesito estar en poesía, para ello me remonto a mi niñez asmática (escribo como respiro). Para escribir poesía es necesario caminar y cerrar el campo semántico que se quiera tocar. Me gusta escuchar Chopin para reflexionar y luego escribir o pintar, para luego borrar y retomar la reescritura o la repintura. 

 

Paula Quintana

Para crear fotografía, todo depende de la iluminación. Yo amo la mala iluminación: si la fotografía es luz, yo trabajo tan solo con un ápice de ella. Si estoy decadente, me gusta Lima; si me encuentro colorista, me inclino por Madrid. Para fotografiar el mar y sus reflejos no hay nada mejor que la luz de Andalucía. Para vivir, elijo Cádiz. Para resistir, elijo mi pueblo amado, Lavapiés … o el barrio que me vio nacer, Barranco (hermoso balneario de Lima, Perú).

Escribes, describes, inmortalizas, representas … ¿cuál es la ‘indisciplina artística’ que te provoca más temblores?

Tengo que reconocer que la pintura (sus olores, texturas, sus procesos creativos) me ha tomado por asalto. Hace tres años que pinto con óleo y es una sensación sísmica y voraz. Tres horas pintando pueden convertirse en tres minutos.

 

Noemí Rodríguez

La poesía es mi vida, desde ahí parten todos mis impulsos.

Noemí Rodríguez

¿Qué puedes contarnos sobre ‘FOTOPOESÍA’?

[. . .] la fotografía desde una concepción mística del arte y a través de su equivalente, el motivo poético, puede comunicar lo inefable por medio de la imagen o, en términos visuales, registrar lo oculto que se encierra en el ver…

(Extracto del libro: Fotografía y motivo poético de Llorenç Raich Muñoz).

Si la poesía es la retracción del lenguaje, la fotografía es la extensión plástica del motivo poético. La fotografía artística o la fotopoesía nace y muere por su propio peso, y en muchos casos, no necesita de nadie que lo acompañe. Cuando opto por escribir un pie de foto en forma de verso, o incluso un poema, la foto adquiere doble singularidad, doble dimensión y tanto imagen como texto se entrelazan y dejan entre sus costuras historias paralelas.

 

Nereida Campillo

Muchas veces empiezo un poema después de observar una fotografía y otras tantas empiezo una secuencia fotográfica para vestir el poema (a eso también le llamo fotopoesía). Mi primer contacto con el arte en España fue en el 2008. En esa primera exposición de fotografía, no solo mezclé foto y poesía, sino también le añadí teatro (movimiento) para representar mis textos con actores. En el barrio de Lavapiés, donde actualmente vivo, he montado muchos eventos fotopoéticos siempre con un proyector e incluso, en algunas casos, acompañado con música ambiental electrónica.

 

Nereida Campillo

¿Tienes algún proyecto o derrumbamiento del que quieras hablarnos?

Tengo un proyecto desde que era pequeño. Se llama, se llamó y se llamará “Lima, ciudad purgatorio”. En su momento tenía un guión cinematográfico de casi treinta y ocho páginas. Aunque escritas en una habitación, cerca del metro de Alto de Extremadura (Madrid), la historia está pensada al cien por cien en Lima. Todo empezó a los ocho años. En un viaje desde Barranco a Pueblo Libre, el bus tuvo que desviarse por un barrio decadente y en él vi a un raquítico señor sentado dentro de una enorme llanta de camión. Estaba completamente desnudo, tenía largos cabellos y tupidas barbas. Muy cerca, una jauría de perros callejeros le ladraban agresivamente, pero él solo sonreía.

 

Carmen Del Conte

 

Carmen Del Conte

También por esos años observé en el centro de Lima a una mujer embarazada, semidesnuda que arrastraba ollas, bolsas y algunas muñecas antiguas por el medio de la pista. Esa imagen desencadenó el arte en mí. “Lima, ciudad purgatorio” es un proyecto que me gustaría volver a retomar y creo que lo haré. Agradezco esta pregunta ya que todos los años esquivo la respuesta.

 

Nuria López

 

Nuria López

©Déborah Guerrero para THALAMUS MAGAZINE.

Ir a ... Top