REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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NUESTRA PLAYLIST (MAYO 2019) El verano empieza aquí

Por Andrea Farré
andrea.farre@gmail.com
Barcelona
25/05/2019


 

Es posible que para cuando hayas terminado de hacer “scroll down” en esta playlist el verano ya inunde la calle. Dependerá de lo rápido o lento que seas, de si eres de los que se terminan un cucurucho de helado de pistacho y fresa en cuatro lametones o lo saboreas a besos, como dicen los mexicanos que hay que tomar el mezcal. Dependerá también del clima y de tu ubicación en el mapa.

Mayo es el mes de las flores, el mes que es primavera pero ya es verano, los días son interminables y las terrazas inconquistables. Los festivales se amontonan en las agendas y tenemos ganas de escuchar música y bailar con la brisa en la cara.

Como siempre, hemos pedido a los protagonistas de este número que nos regalaran una canción. No sabemos qué impulso, qué estado de ánimo, qué recuerdo o qué n’importe quoi les ha llevado a decir esta y no otra, pero si os adelantamos que en general se han puesto bailongos.

1- La canción de Horacio Quiroz: “The Promise” de When in Rome,

Los sintetizadores pop de When in Rome nos llevan a los 80, década prodigiosa de hedonismo casi obligatorio en la que abundaron los “one-hit wonders”, grupos que alcanzaban una fama desmesurada con una sola canción que se aupaba en las listas. El álbum homónimo disfrutó un éxito más modesto, pero “The Promise” lo petó fuerte y entendemos porqué: nos vemos bailándola con falsa desgana, agitando peinados lacados y hombreras desproporcionadas.

2- La canción de Mercedes Helnwein: “We Can Get Down” de A Tribe Called Quest.

Seguimos décadas atrás, con otro grupo cuyo nombre podría ser el título de una canción. Hip hop old school, canciones que rebosan scratches, como esta frase rebosa anglicismos, y que te hacen bailar y cabecear, es casi inevitable. Raperos que reniegan de los que se acaramelan vendiendo su alma al pop.

Straight from the heart, I represent hip hop

I be three albums deep, but I don’t wanna go pop

Too many candy rappers seem to be at the top

Too much candy is no good, so now I’m closing the shop

3- La canción de Frankie Garsia: “Don’t call my name” de Skinshape.

Dormitar en una tumbona, al lado de una piscina de agua verde y una capa de hojas secas empapadas, y una ranita muerta, quizá. Hace calor pero aún nadie se ha ocupado de vaciarla y limpiarla y llenarla de agua nueva. Volver a saltar en bomba, salpicando a tu hermana pequeña, que toma el sol en el bordillo. Pero aún no. Deja que el sol te queme y recaliente esa cerveza que se balancea colgando de tu brazo.

4- La canción de Ana Bustelo: “Expectations” de Belle & Sebastian.

Una canción con trompetas no puede ser mala. Una canción del Tigermilk, el primer disco de Belle & Sebastian, tampoco. Una canción que es un galope, que parece que se acelera por momentos, que te hace chasquear los dedos y dar saltitos en la silla, que tiene tres estrofas castradoras antes de que puedas aullar hey you’ve been used, y que tras la desolación de quien se sabe condenado al aburrimiento de una vida ordinaria, ofrece una chispa de optimismo, una guitarra amiga, una puerta abierta a la grandeza.

5- La canción de Irene Cruz: “Rideaux Lunaires” de Chilly Gonzales.

Hasta tres álbumes ha sacado ya Chilly Gonzales como Solo Piano y “Rideaux Lunaires” pertenece al segundo, de 2012. Curioso tipo, este Chilly Gonzales, nombre bajo el que no se esconde Jason Charles Beck, porque si no fuera por la wikipedia dudo que nadie supiera qué pone en su documento de identidad. Identidad mutante, no solo cambia de nombre sino que abarca distintos estilos musicales, desde el techno a la composición clásica, y mudante, del Ontario natal a Berlín. “Rideaux Lunaires” invoca paz, calma. La música de un domingo de primavera a mediodía, con la brisa moviendo las cortinas, textiles estas, entre las que se cuela un sol aún clemente.

6- La canción de Natalia Litvinova – “Кончится лето” de Кино (Kino).

Nos ha dejado perplejas. ¿Habías escuchado alguna vez rock soviético? Nosotras no. Así que le agradecemos a Natalia el descubrimiento, al menos por lo que representa saber que en la URSS, ese concepto tan lejano como la Mirinda, en los ochenta, hubo quien hizo rock, así se definían, aunque a nosotras nos suene más a disco. Circulan varios vídeos con esta canción, impagables todos.

7-La canción de Rosa Berbel – “Never be mine” de Angel Olsen.

El rock folk de Angel Olsen tiene dejes country. Muchas etiquetas para una artista sólida que nos gusta mucho, que en esta canción canta con determinación y garra a la desesperanza y la resignación, una contradicción entre fondo y forma desconcertante. Funciona. Nunca serás mío pero lo canto de una forma que es una apuesta a que sí, un desafío. Y si es que no, haré como tú, darme la vuelta y largarme.

8-La canción de Lorena Blanco – “Abusey Junction” de Kokoroko.

Kokoroko es una formación paritaria de seis músicos en la que ellas encabezan la sección de vientos, ataviadas con tocados africanos, y ellos se encargan de guitarras y percusión. Kokoroko significa “sé fuerte” en la lengua nigero-congoleña de los urhobos. Fuerte nos parece el talento que desprenden sus composiciones. Afrobeat relajante, inspirador. Canciones con bucles sonoros interminables que lo mismo te elevan y te llevan eufórico entre notas agudas como te sumergen en un éxtasis introspectivo. 

9-La canción de Leticia Delgado – “Infinity Girl” de Stereolab.

Del flow del afrobeat al de este combo anglo-francés, seguimos en bucle, con la voz de Lætitia Sadier arrullándonos. Salimos a la calle, hace sol, la brisa de la mañana aún es fresca, hay que ir a trabajar, pero en la cabeza estamos bailando con languidez elegante, al borde de una piscina, con una piña colada en la mano. No, una piña colada no, mejor un Tom Collins, con su cereza al maraschino, por favor.

10-La canción de Txetxu González – “The sound of silence” de Silvia Pérez Cruz.

Hello darkness my old friend. Un escalofrío recorre tu espinazo. La voz de Silvia Pérez Cruz tiene poderes sinestésicos. Los punteos de los instrumentos que la acompañan estremecen. Qué barbaridad.

Esta canción forma parte de su proyecto “Drama”, en el que presenta canciones compuestas en colaboración con otras artes y otros artistas, aunque esta sea una versión del mayor hit de Simon and Garfunkel. Versión que figura en la película “La noche de doce años”, de Álvaro Brechner, y que es una muestra más de un talento que tiene detractores, es inherente a la fama, pero no se cuentan entre los que hacemos Thalamus. 

11-La canción de Txetxu González – “L’ocean” de Dominique A.

Sí, lo sabemos, Txetxu nos ha colado dos canciones. Le dejamos porque es un enchufado, porque nos encanta Dominique A y porque la canción elegida es una maravilla orquestal con la voz de Monsieur Anné haciendo filigranas, acariciando el alma, y una letra que es un poema, una oda al océano que no os copiamos aquí entera porque no es la idea de esta sección, pero que recomendamos encarecidamente que busquéis y leáis.

12-La canción de Déborah Guerrero – “Mantra” de Dave Grohl.

Dave Grohl se pone de nuevo tras la batería y no abre la boca en esa canción de casi ocho minutos. Redobla tambores mientras Josh Homme puntea el bajo y Trent Reznor teclea el piano. El título no es gratuito. En “Mantra” se repiten notas como un ídem, creando un estado semi-hipnótico de abstracción, que tanto te puede acelerar el pulso como calmártelo. Son ocho minutos pero podrían ser ochenta, porque es tal la sobriedad que crea adicción.

13-La canción de Sarah B. del Rey – “Violin Sonata No. 5, Op. 24 «Spring» – II: Adagio Molto Espressivo” de Beethoven.

No habíamos ido más allá de los ochenta en esta playlist hasta que esta “Sonata para violín” de 1801 ha irrumpido con delicadeza. Una parte de ella, al menos, este adagio “muy expresivo”, que es el segundo de los cuatro movimientos que la componen. Asociamos música clásica a tranquilidad y relajación, aunque no siempre es así. Hay aberturas que directamente acojonan, movimientos que ponen de los nervios y sonatas que en su día se consideraron casi pecaminosas por generar turbación erótica. Esta cumple con el tópico.

14-La canción de Maite Martí Vallejo – “Microdancing” de Babasónicos.

“Microdancing” es una canción del siglo XXI, puntualización pertinente porque el videoclip evoca estética ochentera y porque el grupo lleva en activo desde 1991. Un grupo argentino que allá es gigante, llena estadios. Nos imaginamos esta canción sonando en una fiesta en un piso, con invitados invadiendo estancias, desbordando pasillo y cocina, bailando y cantando a gritos, vasos que se vierten a un suelo cada vez más pegajoso, cerveza que se acaba hasta que alguien baja a la calle a por más. Una gran fiesta.

15-La canción de Javi Ruiz Gimeno – “An Openning” de Charlie Cunningham.

A veces solo un rasgueo de guitarra y una voz que se quiebra bastan para que se erice el corazón. Hay tanta belleza en “An Opening”, canción que abre Lines, que asusta. Delicada, sutil, hermosa, sencilla. Son claves la forma de tocar la guitarra y la forma de modular la voz de Cunningham. Aquí solo ponemos una canción, pero recomendamos el disco entero, lleno de hits instantáneos, clásicos atemporales. El disco y todos los EP anteriores.

16- Mi canción – “Hairpin Turns” de The National.

Si mi grupo favorito acaba de sacar disco (I am easy to find salió el 17 de mayo) era muy difícil que no os encasquetara una. Lo difícil ha sido escoger, pues aún no lo he escuchado lo suficiente como para tener ya una favorita. Si me pusieran en el brete de tener que elegir una canción, una sola solita de cada uno de sus discos, bueno, con dolor de mi corazón, lo haría. La lista sería diferente si las escogiera en otro momento, pero lo haría. Del Alligator es “Abel” (lo siento, “Mr. November”). De Trouble will find me, “Graceless”. De este último “Light years” me gusta mucho y “Rylan” también, pero no sé si van a convertirse en esas canciones que escuchas obsesivamente, que te cambian el estado de ánimo, que te pueden hacer llorar con tan solo escuchar una nota. Habrá que darles tiempo. “Hairpin Turns” tiene un vídeo precioso, así que os dejo esta.

Nos ha quedado una playlist bien ecléctica y resultona y, si has llegado hasta aquí, esperamos te haya inspirado, que te haya hecho googlear un nombre, buscar un dato, descubrir y recordar, asociar ideas. Que hayas disfrutado.

 

La ‘Cara B’ de Paul Zinnard Mucho más que una entrevista en diez cortes

Desde 2010 Paul Zinnard es ya un clásico imperdible en los principales festivales musicales de nuestro país, ese rock americano del bueno, que no deja indiferente en un vaso de cristal mediano y con una piedra de hielo. Alter ego o no, para mí Paul Zinnard es un habitante pasado de las muchas vidas de Carlos Oliver. Mallorquín de grandes ojos y voz rasgada (al cantar). Como la inspiración que llega cuando quiere y se va de la manera que lo hace, le he pedido a Carlos que nos haga una selección de SUS diez canciones favoritas. De alguna manera, espero que esta entrevista rara se vuelva unplugged, que disfruten escuchando la música de Paul Zinnard y leyendo los comentarios del señor Oliver.

PAUL ZINNARD.

1. You never get what you want. El título dice mucho. A pesar de eso, esta canción sí que te ha dado lo que buscabas. Háblanos sobre ella.

Cuando preparas un disco, suele haber una canción que te indica que ya tienes el repertorio. No porque esa canción haga la número 10 ó 14 o nada parecido, sino porque notas que has llegado a expresar todo lo que querías y que ha llegado el momento de pasar a la siguiente fase. Esta es la canción que significó el cierre del repertorio de mi primer disco en solitario, ‘Songs of Hatred and Remorse’.

2. Man for you. ¿Quién fue tu ‘man’ en esta canción?

Después de ver el documental sobre Lucio Urtubia ‘Anarquista y Albañil’, pude conocerlo en un viaje a París. Su conversación y su curiosidad me impresionó más de lo que hizo el documental. ‘Man for you’ es la canción que surgió del encuentro.

PAUL ZINNARD + ANSALAWI.

3. Listen Everybody. ¿Has tenido una relación de amor-odio o viceversa con alguna de tus canciones?

Antes de escribir esta canción no me sentía capaz de escribir sobre historias demasiado ajenas a mí. Me llevó mucho tiempo escribirla y llegó a resultarme odiosa. Después de algunos parones conseguí terminarla y hoy es una de mis canciones preferidas. La historia surgió de un recorte de prensa que todavía conservo, sobre un atraco a un autobús en Río de Janeiro.

4. Away from home. Comparto esa sensación, ¿qué historia hay detrás?

Esta es la historia de mi abuela, contada con admiración y seguramente coincidente con muchas otras historias del siglo xx, no supe gran cosa de mi abuela hasta que ya era muy mayor, pero esto está desde luego escrito desde la fascinación.

5. Beaches in the North. Siendo mallorquín el mar tiene que salir por algún lado, y más con un título tan evocador.

Esto es un día en la playa. Para mí, que me he criado delante del mar, las playas no se me habían presentado como tema hasta que fui al Pacífico, en concreto a Nicaragua. La canción la consideré un mero divertimento cuando la escribí, pero la verdad es que con el tiempo me ha resultado muy especial. Creo que es porque nunca pensé en grabarla hasta que la ensayé con la banda.

6. Rain or No Rain. ¿Uno puede decidir si llueve o no o como quiere enfrentarse a la vida? ¿Suena a punto de inflexión?

Sufrí un bloqueo muy severo después de Orbit One, dedicaba mucho tiempo a escribir y poco a vivir. Trabajaba un día entero y el resultado lo destruía al día siguiente porque era nefasto. Esta canción me ayudó a volver a empezar, volviendo a los planteamientos más simples y hablando de lo que tenía delante de mí. Creo que a partir de ahí no he vuelto a usar la imaginación.

PAUL ZINNARD.

7. What it takes. ¿Algún tema que se salga de lo habitual?

Esta es una de mis favoritas y no sé explicar el porqué. Creo que cuando uno escribe con continuidad llega a sitios que no creía posibles. Este es el caso. Si lo pienso fríamente, no soy capaz de escribir una canción como esta. Por eso me gusta.

8. Let me in. Creo recordar que hay una película que se llama así también, ¿con esta canción hacia dónde quieres adentrarnos?

En plena crisis de los refugiados de Siria, yo acababa de leer varias historias de la guerra civil española, sin darme cuenta establecí paralelismos con el tratamiento que recibieron los republicanos españoles que consiguieron escapar de la muerte a territorio francés. Sin plantearme escribir una canción, me salió ‘Let me in’.

PAUL ZINNARD.

9. Over again. ¿Repites una y otra vez tus temas al grabar o eres rápido de instintos cuando hay que tirar para adelante?

Esta es una canción que se quedó fuera cuando grabé ‘Clean-cut and Rude’ y que recuperé gracias a Cristian Chilo que hizo las veces de batería y productor, la grabamos en un día y el resultado nos sorprendió a los dos. Me gusta mucho trabajar rápido porque no me da tiempo a pensar, esto es verdaderamente lo que se llama una primera toma.

Songs Of Hatred And Remorse / PAUL ZINNARD.

10. Seven O´clock News. No son las siete en punto pero, ¿qué nos puedes decir de tu último trabajo?

Ésta es del último disco y está demasiado reciente para juzgarla, a veces he odiado algunas canciones que luego he pasado a adorar, en cualquier caso esta es mi actual preferida y representa bien mi momento actual.

PORTADA DEL ÚLTIMO DISCO DE PAUL ZINNARD / SONGS FOR A BETTER PAST.

NUESTRA PLAYLIST Marzo

Para comenzar nuestra andadura en esta sección de Thalamus no se me ocurre mejor tema que el ‘we can be heroes’ de Bowie. Toda una declaración de intenciones en los tiempos que corren. Tiempos difíciles, de crisis económica y de valores; se quiebra el sistema y nos deshumanizamos. Días oscuros para la profesión también: los medios bajo la sombra alargada de la manipulación, el arte poco apoyado por el estado, escasamente impulsado por la educación. Pero venimos a dar lo mejor de nosotros mismos y comenzamos este proyecto con mucha ilusión, subiendo el volumen de este himno a tope.

Tras la muerte hace dos años de David, se ha producido un revulsivo, si cabe, de su éxito. Hablamos de un  genio extravagante, de un ídolo eterno que hasta se atrevió con el cine, además de publicar veinticinco discos en más de cincuenta años de carrera. Por otro lado, tenía un don para la moda, sus estilismos nunca pasaron desapercibidos y se han copiado multitud de veces. Este tema de 1977 incluido en su décimo álbum ha inspirado a muchos artistas, entre ellos los que le han tomado su composición para ponerle otra voz, para unir voces en un grito a la valentía. Existen muchísimos covers de este tema: Blondie, Oasis, hasta David Guetta osaron intentar repetir la epopeya de este éxito. Incluso hay una versión en alemán: Rammstein tomó las musas de David y lo llevó a su lengua materna. Hay otros que han adoptado su tono, su estilo y su espíritu. Es el caso del último disco que acaba de publicar el cofundador de Talking Heads, David Byrne que, como si se tratara de una reencarnación de la esencia Bowie, parece recoger el testigo. Si no, prueben a escuchar el mágico trabajo que presenta bajo el nombre de ‘Utopía’.

Por todo esto y mucho más, afirmar su muerte no es lo más correcto. Podemos ver, o más bien escuchar, lo vivo que está en todos nosotros, en la sociedad que quiere aventurarse a rescatar héroes que persigan sin miedo sus sueños. Nosotros tenemos encargado nuestro destino, ya tenemos la criatura en nuestras manos, ya se materializó el proyecto.

Para acompañarnos en este inesperado e impredecible viaje, cada mes, algunos de los artistas y creadores que publiquemos nos regalarán algunas de las canciones fundamentales de sus vidas. Aquí tienen, recién sacadas del horno, las perlas de nuestro primer mes-número:

 

  1. UINVERSO aportan ‘Heroes’ de DAVID BOWIE.

 

2. TAXIPICTURES aporta ‘The Crawl’ de PLACEBO.

‘The crawl’ es el ascenso a rastras de los Placebo. Es uno de los temazos del segundo disco ‘Without you I’m nothing’ que cumple ahora veinte años. Muchos críticos dijeron que es su mejor álbum, ya que el primero quería haber sido el segundo y el tercero intentaba ser como el anterior. Estos londinenses, como muchos artistas (quizá sea el caso de nuestra admirada Taxipictures, que aporta este corte), hasta que no tocan fondo no pueden subir a la superficie, resurgir de sus cenizas o encontrar la inspiración. Se ha comentado y teorizado mucho sobre ese tópico de que en tiempos de crisis surgen más corrientes creativas. El sufrimiento nos inspira y nos visitan las musas para sacarnos de paseo por los caminos de la autoexploración y de la expresión más intimista. Todo para alcanzar el tan idealizado éxito, la obra de nuestra vida.

3. Txetxu González aporta ‘Bird on a wire’ de LEONARD COHEN, versionada por FATHER JOHN MISTY. 

Yo diría que a Leonard Cohen le pasaba algo similar cuando escribió el tema que añade a la lista Txetxu González. Tal vez andaba sumido en esa excelsa desesperación y desidia que solamente invita a refugiarse en uno mismo, incluso en la botella. Cuando uno se compara con gusanos o bebés nacidos muertos, es momento de levantarse y crear. De la mano y voz del estadounidense Joshua Tillman aka Father John Misty, que emprendió carrera en solitario en 2004 tras abandonar un par de grupos, ‘Bird on a wire’ suena mucho más folk. Si ellos eligieron este cover es que seguramente se buscan en sus infiernos para encontrarse, luchar contra sus demonios y liberar su hambrienta necesidad de expresión.

 

4. Maite Martí Vallejo aporta ‘Que me van aniquilando’ de SILVIA PÉREZ CRUZ & RAÚL FERNÁNDEZ MIRÓ. 

Maite Martí Vallejo se inclina por sacar de las entrañas con rabia flamenca esas contrariedades que nos golpean. Folclore adaptado a los tiempos, con guitarra de Refree (Raúl Fernández Miró). La desgarradora voz de Silvia Pérez Cruz, que podemos recordar desgarrándonos el controvertido músculo en la gala de los Goya 2017, cuando recibió el segundo cabezón de su carrera por la canción original de ‘Cerca de tu casa’.

 

5. Raúl del Valle aporta ‘La flor del azafrán’ de LA DÉBIL. 

Hay otros como Raúl del Valle que se lanzan a los mantras, a la llamada de la naturaleza, a los tambores rituales como los de La Débil. Este grupo punk de Torrijos, colorea y potencia con ‘La flor del azafrán’, el sabor de esta playlist tan variopinta.

 

6. Déborah Guerrero aporta ‘Kitchen Door’ de WOLF LARSEN. 

Déborah Guerrero comparte la bonita historia de No y Fe que narra Wolf Larsen (o Sarah Ramey). ‘Kitchen Door’ nos relaja a la par que estimula con esos instrumentos de cuerda sonando en secuencia sucesiva y con ritmo ‘in crescendo’. De esta manera casi oímos como llama a nuestra puerta de la cocina la imaginación.

 

7. ALBA CERES aporta ‘My favorite things’ de YOUN SUN NAH.

Algo parecido ocurre con el tema que propone la gran Alba Ceres, que mediante la repetición de mis cosas favoritas (‘My favourite things’ de Youn Sun Nah) crea un ambiente de belleza sobre lo cotidiano. Solo con la voz de la coreana y su kalimba, se origina una melodía mágica que nos envuelve en un trance ideal para ese proceso de abstracción.

 

8. Leticia Delgado aporta ‘Vitamin C’ de CAN. 

Una posibilidad muy cañera de música para invocar a las fuerzas del universo es la que propone nuestra compañera Leticia Delgado. Se trata de Vitamin C’, de los alemanes Can, que ya en los setenta tenían, como queda demostrado, un sonido electrónico y psicodélico muy enérgico. Además suenan descaradamente actuales, ¿no les parece?

 

9. MARÍA ALCANTARILLA aporta ‘Brown eyed girl’ de VAN MORRISON.

Otra forma de inspiración es la morriña o ese sentimiento de recuerdo alegre, ese agridulce que queda en el poso de ‘Brown eyed girl’ de Van Morrison, por ejemplo. Esta alegría que nos regalaba a finales de los sesenta el irlandés más influyente de la música actual sabe a verano, a buenos momentos, vacaciones, sol, playa, en definitiva a buen rollito. Pero no hay nada más triste que añorar un tiempo pasado, aunque desde esos fosos surjan también a veces muchas posibilidades de renovación.

 

10. SONIA CARBALLO aporta ‘I won’t complain’ de BENJAMIN CLEMENTINE.

Para cerrar nuestra primera playlist de THALAMUS, Sonia Carballo remata con su particular granito de arena. La vida es maravillosa, pero sin rechazar que existe el dolor, la pena, la lluvia y las lágrimas. La vida es bella con todo lo bueno y lo malo. Sin resignación, hay que entenderla para jugarla, comprenderla, asirla y quererla tal y como es. Todo un poema ‘I won’t complain’, acompañado de una partitura del cantautor Benjamin Clementine, que con menos de 25 años ya escribió una visión tan realista como positiva, una expresión sumamente cuidada. Se trata, como decimos, de un canto a la vida, que nos ha dado tanto: entre otras cosas, nuestra sensibilidad para materializarla con infinidad de formas, nuestra capacidad para engendrar corredores de resistencia y de ARTE.

 

©Eva Rodríguez para THALAMUS MAGAZINE.

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