REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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ÍÑIGO NAVARRO DÁVILA Ser como los lirios y los pájaros

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Madrid.
06/12/2018.


IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Fui precoz. Me enamoré por primera vez a los tres años y a los cinco adiviné que los reyes eran los padres. Temía que, si mis padres me habían engañado con eso, también me habían podido engañar con lo de que Dios existe. Lo pasé muy mal con mi finitud, creía que me moría a cada momento. Una vez que mis padres se fueron a cenar cuando tenía trece años, puse a rezar a mis hermanos pequeños para curarme de un tumor cerebral que creía que tenía, estaban aterrorizados. Otra vez, en un campamento, pensé que tenía cáncer de mamá y aquello se convirtió en motivo de mofa y una leyenda que se iban contando los unos a los otros de verano en verano. Yo sabía por aquel entonces que Dios existía, pero aun así me había quedado el trauma de la enfermedad. Yo sé que Dios existe porque me habla, punto. No necesito convencer a nadie, ni justificarme, ni me molesto en explicar que no estoy loco. El saber que Dios está a tu lado te ayuda a hacer las cosas que debes hacer sin prisas ni ansiedad. Nadie puede contar nada sin vivir. Vivir de verdad es una tarea difícil que puede resultar exasperante si se ejecuta sin convicción. Sobre todo para unos padres que ven dilapidados sus recursos y aspiraciones por un muchacho sin oficio ni beneficio, tan imbécil que pierde los incisivos superiores cada quince minutos. La juventud de los artistas yace sobre la poesía y la épica, nunca en el claustro universitario, pero eso cuéntaselo tú a alguien desde la cama, un martes al mediodía. Por mucho que el evangelio recomiende ser como los lirios o los pájaros, muy pocos católicos lo toman en serio. La misma fe que me empujaba a ser indolente con las formalidades de la vida cotidiana me obligaba a trabajar muy duro en las cosas inservibles como el arte. Me he roto la mano dibujando, pintando y escribiendo para las mujeres que quería ver desnudas.

‘EL INSIDIOSO’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Siempre he querido pintar bien. Cuando los artistas de mi generación éramos adolescentes o jóvenes estaba mal visto pintar, aunque fuera mal. Así que pintar ya se puede considerar, en sí mismo, un acto de rebeldía y una decisión conceptual. No creo en la belleza de forma estática, es algo subjetivo. Un ejemplo: no creo que exista algo más horrendo que una boda, donde se supone que se han cuidado todos los detalles buscando la perfección. En ese sentido, me siento muy realista. Si alguien viene a posar al estudio con chaqueta, chándal o en pelotas me da igual. Me divierte improvisar con lo que tengo a mi alrededor y he descubierto que crea efectos más poderosos y complejos que si lo intento manipular todo yo. Por otro lado, sí creo en la belleza. Todas las escenas que pinto intento mostrarlas bonitas. Creo que lo que las hace bonitas es precisamente que relego la belleza a la parte intuitiva y me centro racionalmente en que sean ambiguas, divertidas, complicadas, anecdóticas, pictóricas e interesantes intelectualmente. Vamos, como cuando ves a un perro simpático con tres patas o a una chica narizotas y atractiva con un parche de ojo vago y no sabes muy bien qué pensar, pero no puedes dejar de mirarla.

‘CHICOS, SALID A JUGAR FUERA’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Vivo constantemente inspirado. Las ideas me las dicta Dios en cada momento. Cuando me acuerdo las apunto, pero no me preocupo mucho de hacerlo, porque las ideas verdaderamente buenas me las repite varias veces.

‘CASTELLERS INDOOR’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Fue a raíz de casarme y tener niños que caí del guindo coligiendo que si quería que todos viviéramos de la pintura me tenía que dejar de bobadas. Fue entonces cuando me puse manos a la obra. Decidí que la mejor manera de sacar la familia adelante era aspirar a hacer algo que te cayeras de culo al verlo. Conseguirlo me llevó unos cinco años en los que Mindi se tuvo que ocupar de mantenernos a todos, ya que yo apenas ingresaba dinero. El intento de ejecutar una verdadera obra de arte requiere mucha planificación y trabajo, dominar distintas disciplinas a la vez, estar al día teóricamente, con etapas de estudio y otras de rutina productiva. También es necesario entender que la vida es parte de la obra: hay que divertirse, salir, discutir, perder el tiempo e ir pescando gente interesante. Ayuda tener la convicción de que lo conseguirás. Vivo la pintura con pasión y alegría, todo gira en torno al arte e incluso en los peores momentos es un alivio llegar al estudio y hacer cosas.

‘COMO ENGAÑAR A UN GATO CON EL TRUCO DE LA LEVITACIÓN’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

El arte plástico ha perdido relevancia mundial confrontado con otras disciplinas, como la música o el cine. Somos unos ‘mindundis’. La causa es que se ha vuelto confuso y críptico por la intervención del academicismo institucional en connivencia con el mercado. La idea, flotando en el ambiente, de que el arte es un negocio especulativo o una tesis universitaria antes que una forma de expresión primaria, le ha restado mucho encanto y poesía. Esto, no obstante, lo veo como una oportunidad para mi generación, ya que tarde o temprano la humanidad se volverá a divertir con la pintura. Esta revolución iconoclasta es tan antigua como la propia historia del arte. Hay algo excitante en la idea de renovar el género para volverlo interesante. Me estimula ver que hay cosas que hacer.

‘LOS LOBOS Y LA GASOLINA’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Crear es muy fácil y barato, se puede hacer con un papel y un lápiz. Vivir de lo creado es mucho más difícil, esa es la cuestión y la confusión. La desesperación suele venir por no poder vivir exclusivamente del arte, pero es que somos muchos y no da. Solo logran sobrevivir los que tienen carácter suficiente para no creerse las grandes mentiras en forma de tópicos, como la del artista atormentado o el genio loco, esas tonterías que solo poquísimas veces se dan, en realidad, con éxito. Ser vulgar es la muerte del artista, pero no es fácil no serlo. No hace falta fomentar malos hábitos como el de estar siempre de mal humor, deprimido o triste. Para alguien que empiece le aconsejaría que mantenga intacta la ilusión y juegue limpio con el destino, si toca perder que no se amargue.

‘ORACIONES RESPONDIDAS’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Hace no mucho expuse en Barcelona, en la galería Contrast, también inauguré en Budapest y en diciembre estuve en Miami, para la feria. Así que, en este momento, estoy exhausto y sin obra en el estudio. Voy a dedicar los próximos seis meses a una nueva serie que por ahora no es más que una nebulosa confusa de ideas, como lo es siempre que voy a empezar. Me apetece hacer algo sobre el erotismo que nunca termino de ejecutar. Soy muy primario, a mí gustan las mujeres desnudas, por eso me hace tanta gracia esa gente a la que le fascinan los pies, el cuero o qué sé yo, la farsa … en realidad es algo muy artístico, me atrae porque me parece ridículo.

 

IÑIGO comparte con nosotras esta foto de familia. Muy a menudo, los mejores modelos, los tiene cerca.

Las obras que, a pesar del paso del tiempo, siguen conmoviéndome son el ‘San Antonio Abad y San Pablo, primer ermitaño’ de Velázquez, bueno casi toda la obra de él; ‘El carro de heno’ de el Bosco;  ‘Los caprichos’ de Goya,  por las conversaciones con Luis Mayo; ‘Agnus Dei’ de Zurbarán; ‘Las señoritas de Aviñón’ de Picasso, sobre todo los cuadros preparatorios; ‘Brigitte Bardot’ de Saura; los paisajes de Antonio López, quien con su lenguaje oracular más me he enseñado sobre lo que es el arte; los paisajes de Peter Dodge, por nombrar un extranjero. Hopper, Neo Rauch, Tuycmans y muchísimos más. Pero el más importante de todos para mí ha sido Eduardo Arroyo, es con el que siento más afinidad. Le he estudiado, le he leído y le he admirado mucho.

‘Oui oui, nous rentrerons dans le Marché Commun (Sí, sí entraremos en el Mercado Común)’ (1971) de Eduardo Arroyo.

No tengo deseos más allá de los relacionados con las mejoras en mi obra. Sueño mucho que vuelo y cada vez lo hago mejor. Las primeras veces apenas flotaba, ahora soy capaz de sobrevolar bloques de edificios. Hay otro sueño en el que vuelvo a mi antiguo estudio y me doy cuenta de que allí reside el demonio y empiezan a suceder cosas muy extrañas y aterradoras, paso mucho miedo, pero también me divierto mucho con la aventura y si me doy cuenta de que estoy soñando fomento que el sueño se dirija hacia allí. Hay una pesadilla horrible que me atormenta. Es un sueño hiperrealista en el que me levanto y voy al súper a hacer la compra, luego llevo a los niños al colegio, hago funcionar el lavaplatos, etcétera.

‘TAKE OVER BID’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA. Óleo sobre lienzo.

En THALAMUS vais fenomenal, no necesitáis consejos, solo inversores. Pero he descubierto que hay dos cosas que nunca fallan: un culo y un caballo. Si ponéis alguna de esas cosas habitualmente en las portadas tenéis el éxito asegurado.

 

EMILY GERNILD Not just another impressive scandinavian artist

Edición y traducción:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Copenhague. 10/07/2018.


EMILY GERNILD.

Emily Gernild (Odense, 1985). Soy una soñadora. Cuando era niña, siempre era la última en el patio porque estaba ocupada mirando cómo los otros niños se ponían sus chaquetas y zapatos. Todavía soy un poco así y si demasiadas cosas suceden a mi alrededor, no llego a ninguna parte. Esa es una de las razones por las que no puedo trabajar en espacios abiertos. Necesito mi soledad y privacidad para centrarme’.

Obra seleccionada de EMILY GERNILD.

El color por sí solo no es necesariamente importante, sino cómo se combina, cómo la luz y la oscuridad hacen vibrar las tonalidades y cómo hacen que las obras cobren vida. Los contrastes con respecto al color y la forma añaden energía a los motivos y brindan diversión a las composiciones de la vida cotidiana. Me gusta trabajar con los contrastes y con la ‘energía’. Tanto en forma como en fondo. Contrastes entre la profundidad y la superficie, entre las velocidades a las que los diferentes colores alcanzan al espectador, entre el sujeto y el objeto, entre la claridad y la oscuridad.

Obra seleccionada de EMILY GERNILD.

Lo que mantiene mi creatividad viva es pasar tiempo en mi estudio, a veces esperando que una pintura se construya en la imaginación. Pero también limpiando cosas viejas que ya no necesito. Tanto en casa como en mi estudio. Bosquejo mucho y utilizo mucho las redes sociales e Internet. Siempre estoy atenta a los colores y a las formas.

Obra seleccionada de EMILY GERNILD.

A menudo mi trabajo comienza con la indignación y la curiosidad que despierta una limitación. Podría querer expresar la convención que de alguna manera priva a una minoría de hacer lo que considera o siente que es lo más importante. Mis pinturas con flores comenzaron de esa manera, cuando descubrí que las mujeres artistas a menudo ‘elegían’ practicar con naturalezas muertas, retratos y flores en las escuelas de arte, simplemente porque se les impedía tomar parte en los estudios del desnudo, en clases impartidas por artistas y profesores varones en las academias de arte escandinavas. Los estudios del desnudo se consideraban como la forma más elevada de expresión artística. La separación institucional se ha alejado de las academias pero está muy presente en los museos que exhiben, coleccionan y archivan arte contemporáneo. Menos del 10% del presupuesto se gasta en arte realizado por artistas mujeres.

Obra seleccionada de EMILY GERNILD.

Como artista y como mujer ¿cuál es tu relación con el mundo/la sociedad actual? ¿Te sientes cómoda con las sinergias que plantea el mercado del arte hoy en día?

Probablemente, nunca tendrás que hacerle esta pregunta a nuestros colegas varones. Lo que significa que todavía es necesario hablar sobre ello. NUNCA se trata de poner en cuestión lo que creo que es más importante aquí: la calidad. Sin embargo, no estoy segura de que herramientas como las cuotas de género sean la solución correcta. Pero debo ser honesta aquí: algunos galeristas me han preguntado si estoy planeando tener otro bebé simplemente porque una gran parte del mercado y el mundo del arte actúa como un tren de alta velocidad. Si tragas, estás dentro, pero si te caes o te bajas demasiado tiempo del tren, estás fuera. Yo he decidido creer y mi experiencia hasta ahora es que el trabajo duro, la dedicación y el talento pueden permitirme vivir la vida como la artista que siempre quise ser.

Obra seleccionada de EMILY GERNILD.

El equilibrio es mi ideal de vida.

Obra seleccionada de EMILY GERNILD.

Este otoño, Royal Copenhagen y yo lanzaremos dos colaboraciones diferentes. La primera incluirá la producción de un cortometraje que se exhibirá en Copenhague (Dinamarca) y Tokio (Japón). Este proyecto se lanzará durante los meses de septiembre y octubre. La segunda colaboración tendrá lugar en Copenhague durante el mes de noviembre. Además, ese mismo mes, tendré mi primera exposición individual fuera de Dinamarca, que será en Berlín.

EMILY GERNILD en su estudio.

¿Cuál es el músico, compositora o canción que tiene el poder de rescatarte de una sacudida emocional?

 

Sin duda Frédéric Chopin o Claude Debussy.

EMILY GERNILD en su estudio.

Mi madre amaba a Paul Cézanne y teníamos un póster viejo en la parte posterior de la puerta de la cocina. Aquella obra representaba una naturaleza muerta con cebollas, una copa de vino y una botella. Creo que es ahí donde mi fascinación por el entorno de la vida cotidiana echa sus raíces. También nace de artistas daneses como J. F. Willumsen, Vilhelm Lundstrøm y Storm P. La casa de mi abuela estaba llena de arte y música clásica. Su sala de estar era naranja. Ella no tenía mucho dinero y mi abuelo pintaba copias de piezas de arte famosas para llenar las paredes. Todo en su casa era modesto y viejo, pero nunca carecía de encanto y espíritu. Otra vez, como ves, mi gran amor por los colores nace de cierta cotidianidad.

‘Nature morte aux oignons’ (1896-1898) / PAUL CÉZANNE. Paris, Musée d’Orsay.

Mientras nuestra hija sea pequeña, me mantendré cerca de las cosas y de las personas que ella conozca, incluidos los dos hijos mayores de mi marido, los hermanos mayores de Hannah. Ahora mismo veo Dinamarca llena de oportunidades para mí, pero tanto mi compañero como yo estamos muy por la labor de vivir en el extranjero en algún momento.

MAI BLANCO La invocación de los superpoderes

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Barcelona/Asturies. 24/07/2018.


MAI BLANCO en su estudio.

MAI BLANCO nació en una pequeña localidad asturiana. Pasó su infancia entre tubos de pintura y correteando detrás de las gallinas. Años más tarde, dejaría su pueblo rumbo a Barcelona, en busca del mapa del tesoro. El arte, que la ha acompañado siempre, es la forma que tiene de compartirlo con el mundo. En Thalamus celebramos el nacimiento de cada cuadro suyo como si fuera un hito o una excusa para apreciar, desde los márgenes y su carácter único, las mejores posibilidades de la vida.

‘Blue girl’ de MAI BLANCO.

Trabajo constantemente con conceptos que tienen que ver con la identidad. Vivimos en una sociedad megaindividualista, de la exaltación del yo, la libertad individual y la performance. El éxito social tiene mucho que ver con la capacidad de adaptación al cambio, así que cuantos más registros interpretativos tengas, mejor. Cuando estaba preparando ‘Mujer Flor’ (mi última exposición) invité a mis amigas a posar para una sesión de fotos y nos disfrazamos con todo lo que yo tenía por ahí. Al final, todos nos interpretamos a nosotros mismos en las redes sociales y ya casi no hay separación entre lo público y lo privado. 

‘Belén’ de MAI BLANCO.

Para mí, el arte es bello por definición. Puedes encontrar la belleza en un psiquiátrico, en las calles, en las cuevas de Altamira o en el Louvre. Otra cosa es el canon, el canon responde a unos estándares de belleza que van cambiando en función de la sociedad y las modas del momento. A mí eso no me interesa. A mí lo que me interesa es esa emoción profunda que sale del corazón y de la intuición del artista, que genera esa belleza como si fuera magia, no sabes de dónde viene, pero está ahí. Por eso me gusta jugar con los límites, me gusta romper esa tendencia a polarizarlo todo: realidad/ficción, belleza/fealdad, bueno/malo, masculino/femenino, blanco/negro, yo/el otro. Esa forma de entender el mundo es tan simplista como peligrosa y no sirve en absoluto para describir la realidad que habitamos, que es mucho más compleja.

‘Hermano’ de MAI BLANCO.

Hay días en los que una está más tristona, más melancólica, más recogida hacia el interior. En esos días me cuesta mucho pintar y aprovecho para meditar o escribir sobre las cosas que siento, que también es una parte muy importante del proceso creativo. Sin embargo, cuando pinto invoco mis ‘superpoderes’ y sale toda la fuerza, la intuición, la valentía, la vitalidad, el optimismo, la confianza, el amor que hay en mí. En ese momento, soy yo multiplicada por mil, la mejor versión de mí misma. Es algo así como una ingenuidad aprendida, es hacer como cuando los niños juegan y se toman el juego muy en serio. Pero eso no quiere decir que las cosas tristes se queden fuera, sino que es la forma que tengo de integrarlo todo. Con mi trabajo, lo que pretendo es coger toda esa gravedad existencial, que es parte inherente a todos los seres humanos y proyectarla al mundo con ironía y sentido del humor. Desde mi punto de vista, es la forma más sensata e inteligente de entender la vida.

‘Plátano’ de MAI BLANCO.

Tendríamos que empezar a vernos los unos a los otros como seres humanos, sin pensar qué tiene el de enfrente entre las piernas. Si algún día llegaran a visitarnos los extraterrestres, no se interesarían por nuestra ciencia (seguro que la suya es mucho más avanzada), en cambio encontrarían en el arte una fuente inagotable de conocimiento sobre lo que somos los seres humanos en esencia. El arte es lo más grande y lo más sagrado que tenemos, el arte verdadero trasciende el tiempo y el espacio, porque habla de lo fundamental, sin distinción de raza o sexo. Por eso me pone muy triste y no puedo entender por qué muchos galeristas miran diferente la obra dependiendo de si la ha hecho un hombre o una mujer. Todos somos seres creadores, que sienten, vulnerables, finitos, maravillosos, pero … luego te encuentras cosas como que cuanto mayor es la galería menos mujeres tienen en el catálogo o que en el top 500 del mercado de alta gama hay un 85% de hombres y solo un 15% de mujeres. También es cierto que cada vez hay más mujeres asumiendo papeles de liderazgo en las instituciones, galerías, museos y demás. 

‘Yolanda’ de MAI BLANCO.

Lo importante es que las cosas se mueven y tenemos que dejar de ver el futuro como un lugar al que nos conducen, somos las personas las que construimos el mundo en nuestro día a día, desde las decisiones más íntimas que tomamos, porque lo íntimo es público también. No sé vosotras, pero yo como ser humano, quiero morirme sintiendo que he construido un relato maravilloso y no estoy dispuesta a que nadie lo escriba por mí. 

MAI BLANCO en su estudio.

Muchas mujeres artistas se quedan por el camino y acaban ejerciendo otras profesiones, a veces por agotamiento o por falta de autoestima profesional, pero la mayoría acaban renunciando porque les resulta imposible conciliar su carrera artística con la maternidad. Personalmente, el tema de la conciliación es algo que me preocupa mucho y creo que es uno de los grandes desafíos que debemos afrontar como sociedad.

 

Todos nos sentimos incompletos, eso es algo que viene de fábrica, pero cuando llevas dentro una vocación verdadera, existe una especie de imperativo moral que te grita desde dentro, sientes que hay algo dentro de ti que lucha por salir y notas cómo te vas marchitando poco a poco si no puedes compartirlo con el mundo. Si eres una de esas personas tienes que ser valiente y afrontarlo. Es como el enamoramiento, al principio podrás sentir miedo, pero cuando te lanzas lo vives todo muy intensamente y muchas cosas en tu vida cobran sentido. Yo, a esas personas les diría: abraza tu ‘incompletitud’ como si fuera un regalo de los dioses y utilízala para crear, porque es la fuerza más poderosa que existe, el arte viene de ahí. Ten mucha paciencia y aprende a tolerar la frustración cuando se presente y a vivir el día a día en un estado de incertidumbre general, con una única certeza: este es tu cometido.  

‘Lirio’ de MAI BLANCO.

Yo lo que intento es crear un universo propio con mi pintura, no me gusta nada que me encasillen, porque entonces cuando este o aquel estilo se pase de moda dejará de interesar. Mi objetivo a largo plazo es hacer un arte de mi tiempo pero atemporal. Soy plenamente consciente de que eso es muy difícil y es probable que me lleve muchos años lograrlo, pero intento no caer en las recompensas rápidas y fáciles, prefiero trabajar en algo firme y duradero. Me gustaría hacer magia, recorrer el mundo con mi arte, llegar a cuanta más gente mejor, hacer vibrar, despertar emociones en los demás con mi trabajo, eso es lo que yo proyecto hacia el futuro.

‘Florindo’ de MAI BLANCO.

Las pinturas de mi padre las llevo en el alma y las llevaré por siempre. Una de mis favoritas es un retrato que me hizo de niña durmiendo en el sofá.

‘Sandra’ de MAI BLANCO.

¿Un deseo recurrente o ensoñación? Yo, pintando en una casa preciosa junto al mar, los pájaros, la brisa, el sol, el olor a pino, suena una canción a lo lejos, una cervecita bien fresca en la mano, the love of my life besándome en los labios … parece un anuncio. (Risas). ¡No podría pedir más! 

‘María’ de MAI BLANCO.

 

‘Samantha’ de MAI BLANCO.

Seguid siempre vuestro instinto, aunque vaya en contra de lo que haga y diga la mayoría, porque es la única forma de desarrollar vuestro propio método. Sobre todo, no paréis, cueste lo que cueste siempre a tope, non stop.

 

 

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