REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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PABLO ALFARO Atmósferas y entornos concretos nada casuales

Edición: 
Txetxu González
thalamusxmagazine@gmail.com
Madrid/Albacete. 20/04/2019.


PABLO ALFARO en acción.

Hola, soy Pablo Alfaro. Soy pintor y profesor de dibujo y pintura en mi propio estudio, que abrí al público en 2016. En él, además de dar clases, realizamos exposiciones de artistas emergentes de Albacete y el resto de España. Somos lo más parecido a una galeria de arte que hay en nuestra ciudad.

Nací en Albacete el 27 de octubre de 1983 y, desde niño, tuve claro que quería ser pintor. Mi padre, profesor de historia y, sobre todo los libros que tenía, me marcaron profundamente en una época en la que no estábamos tan saturados de imágenes y se le daba valor al hecho de contemplar la fotografía de un cuadro en un libro, ¡y encima en color!

Me licencié en Bellas Artes en Cuenca y me Diplomé en Dirección de Cine en la TAI de Madrid, pero volví a mi ciudad y comencé mi carrera como pintor. Mi estilo figurativo y realista derivó en un surrealismo onírico (figurativo por supuesto), a raíz de recibir el Premio de Artes Plásticas del Ayuntamiento de Albacete en 2017 por mi obra “En los charcos”. Actualmente preparo una exposición individual para presentar mi nueva serie, aquí tenéis un adelanto.

‘El guardián’ de PABLO ALFARO.

Creo que mi pintura ha ido vinculándose a la naturaleza en un proceso paulatino pero constante. Solía pintar figuras humanas tratando de evocar a los antiguos maestros del Barroco, también pintaba paisajes urbanos, casi todos nocturnos, inspirados en un romanticismo tamizado por la obra de Hopper, pero el reino animal no era de mi interés más allá de algunas naturalezas muertas de algún pintor flamenco. Sin embargo, la descontextualización de los elementos en la composición del cuadro y el hecho de buscar emociones de una manera más indirecta me hizo dar un giro y empezar a utilizar animales integrados en entornos ajenos a ellos, esta irregularidad ha hecho que, sin buscarlo, haya empezado a preocuparme por la ecología o, al menos, a plantearla en mi obra de manera a veces velada, a veces manifiesta.

Creo que el ser humano es el reflejo de cómo tratamos a cada especie de la fauna y flora de nuestro mundo y, actualmente, ese reflejo no es muy favorecedor. Los animales han sido vehículo de mensajes, metáforas, símbolos, creencias e incluso deidades desde que el ser humano los plasmara en las cuevas paleolíticas, por lo tanto creo que no hay nada que nos devuelva más al origen que hablar del hombre a través de la representación simbólica de animales.

‘En los charcos’ de PABLO ALFARO.

Me nutro principalmente del propio arte, me inspiro en sueños, en la naturaleza o en el entorno urbano que me rodea, pero siempre bajo el prisma de lo que es susceptible de ser pintado. Siempre he sido amante del arte clásico, me encanta la pintura académica y realista del siglo XIX, los prerrafaelitas, el Romanticismo alemán y, por supuesto, la pintura flamenca y española del Barroco, pero bien es cierto que esas fuentes han de ser adaptadas, de alguna forma, a nuestros días, y creo que es en las redes sociales donde los artistas actuales encontramos nuestra inspiración.

Hoy en día, gracias a aplicaciones como Instagram, podemos conocer en qué y cómo trabajan un sin fin de artistas en todo el mundo, algo inconcebible hace a penas diez años. Algunos de los artistas actuales que más me inspiran son Richard Ahnert, Alan MacDonald, Kevin Peterson, Chris Austin o Joel Rea. Y estoy casi convencido de que nunca los habría conocido si no es a través de las, a veces denostadas (no sin razón en ocasiones), redes sociales.

‘El paso’ de PABLO ALFARO.

Trato de manejar emociones a través de atmósferas y entornos concretos nada casuales, como si se tratara de la puesta en escena de una película o una ópera. No busco un significado concreto en cada uno de mis cuadros, ni mucho menos, creo que el espectador debe tener el privilegio de dárselo.

Otra cosa es que la obra emane ciertas sensaciones o sentimientos que son recurrentes en muchas de las interpretaciones que los espectadores dan a mi obra. Trato emociones como la tristeza, la melancolía, la serenidad, el amor, la paz, el miedo, la incertidumbre, etc., pero cada espectador ha de aplicarlas a su significado particular, yo ahí no entro.

‘Oso polar en parking’ de PABLO ALFARO.

Creo que vivimos en la época en la que más fácil es acceder a la cultura, en la que más artistas hay y en la que más público objetivo está interesado, pero por otra parte, el arte se consume de manera inmediata, a golpe de clic, de like y, por supuesto, siempre de manera gratuita. La gente no está interesada en comprar un cuadro para ponerlo en su salón, o al menos no la suficiente, y la que sí lo está muchas veces no tiene el nivel adquisitivo para comprarlo, por eso funciona tanto la venta de láminas o prints, de obra gráfica reproducible y barata, porque la original es verdaderamente difícil de vender. Gustar en redes, tener muchos likes está bien y es una forma única de interactuar y conocer a tu público, pero no da de comer. Yo soy un afortunado y me dedico a dar clases de pintura y gestionar y organizar exposiciones en un estudio de arte que abrí hace casi tres años en mi ciudad natal (Albacete), puedo decir que me dedico al arte a tiempo completo, pero mi sustento es el que me da mi trabajo como docente, no como pintor.

Por otra parte, el mundo de las galerías es complicado y a veces desagradecido, pero hay que intentarlo, porque al fin y al cabo, somos pintores y las galerías son un vehículo más para vender nuestra obra, aunque no debería ser el único y, por supuesto, no deberían abusar del trabajo de algunos artistas con poca experiencia profesional, cosa que sucede a menudo.

¿Cómo vas a poder vivir de tu obra si por exponer en algunas galerías quince o veinte días te piden el 40% o 50% de las ventas, (más su 21% de IVA) y encima te cobran 400€ o 500€ (o una cifra similar) en concepto de alquiler de la sala? A lo que hay que sumar los gastos de transporte, enmarcación, materiales, etc. Es literalmente imposible. Debería estar prohibido pagar por exponer, una cosa es repartir beneficios sobre la venta de la obra, cosa totalmente lógica y lícita y otra es vivir de alquilar paredes en una sala supuestamente prestigiosa por el hecho de llevar el sobrenombre de galería. Yo recibo frecuentemente ofertas para exponer en galerías previo pago, así que sé de primera mano que esto sucede.

‘La salida del rebaño’ de PABLO ALFARO.

Creo que nuestro principal desafío es crear la necesidad de consumir arte por el gran público. Muy pocos son los artistas que tienen la oportunidad de entrar en el circuito de las grandes galerías, ferias o coleccionistas adinerados que puedan darles una seguridad económica y un sustento continuado en el tiempo. Esto sucede entre otras cosas porque son muy pocas las personas que coleccionan, quizás gasten grandes sumas de dinero en arte, pero lo hacen en unas cuantas galerías y benefician a muy pocos artistas.

Por tanto, el pintor de a pie, debe intentar atraer a un público más generalista, debe intentar crear obra “vendible”, formatos que literalmente quepan en un piso de 70 metros cuadrados y. sobre todo, que sean asequibles. Con esto no digo que haya que venderse barato o mal, pero tampoco hay que sobrevalorarse.

Organizo muchas exposiciones de artistas emergentes y locales en mi estudio y puedo asegurar que a nivel económico algunos artistas tienen un altísimo concepto de ellos mismos. Otros, en cambio, son conscientes del nivel en el que están y del público al que se dirigen y presupuestan su obra razonablemente. Estos últimos son los que más venden, los primeros conservan su orgullo y sus cuadros porque no han vendido ni uno.

La venta de obra gráfica y por supuesto los certámenes o concursos son otras de las vías a explorar. Pero principalmente, lo primero que les diría a los artistas que estén empezando es que no olviden que sus cuadros van a ser admirados por otros, y que está muy bien pintar desde uno mismo, pero no para uno mismo. El arte no tiene sentido sin espectadores que lo admiren.

‘El otro lado’ de PABLO ALFARO.

En la serie actual, podría decirse que hay varios elementos comunes que vertebran el hilo conductor que une a todas las pinturas: la fauna como elemento simbólico, el paisaje urbano, a veces camuflado en paisajes clasicistas y el arte urbano, los graffitis, que estoy usando como eslabones entre un cuadro y otro y que. por otra parte, me encanta pintar. Creo que es muy interesante introducir pintura dentro de la pintura, como en un ejercicio de metacine. Es ese ejercicio de metapintura el que quiero desarrollar en mis próximos cuadros, sin perder de vista todos los elementos anteriormente citados.

‘La senda’ de PABLO ALFARO.

En octubre voy a participar en una exposición colectiva “a cuatro” con mis compañeros y amigos de carrera Roberto Infantes, Gabriel Sosa y Juan Sánchez Borox. La exposición consiste en reinterpretar una serie de obras reconocidas de la historia del arte, adaptándolas a cada uno de nuestros estilos. Es un proyecto que me viene como anillo al dedo para desarrollar ese ejercicio de pintura dentro de la pintura que comentaba anteriormente. La exposición tendrá lugar en el Estudio de Arte Pablo Alfaro de Albacete durante el mes de octubre y me hace muchísima ilusión porque es la primera vez que vamos a exponer los cuatro juntos. Además de esa exposición colectiva, espero mostrar mi nueva serie de manera individual en el año 2020, pero todavía desconozco el lugar y la fecha concreta.

PABLO ALFARO trabajando en su estudio.

Podría citar decenas y decenas de obras que, a día de hoy, me siguen conmoviendo: las Venus de Boguereau, las ninfas y doncellas de Waterhouse, los paisajes de Friedrich, el Pablo de Valladolid y el Bufón Calabacillas de Velázquez (todo Velázquez en general), cualquier atardecer de Claudio de Lorena, El triunfo de la muerte de Brueghel, los paisajes de los fondos de los cuadros de Patinir, el Fusilamiento de Torrijos de Gisbert … ¿sigo?

‘Vado de un río’ de PABLO ALFARO.

¿Una ensoñación o deseo recurrente? Hacer una gran exposición individual en algún espacio grande, con algunas esculturas de gran volumen acompañando mis cuadros, algo que impactara y conmocionara de verdad. Desafortunadamente, no soy un ducho escultor y no tengo tiempo ni espacio para realizar unas esculturas semejantes, pero ¿quién sabe? Tiempo al tiempo.

 

ÍÑIGO NAVARRO DÁVILA Ser como los lirios y los pájaros

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Madrid.
06/12/2018.


IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Fui precoz. Me enamoré por primera vez a los tres años y a los cinco adiviné que los reyes eran los padres. Temía que, si mis padres me habían engañado con eso, también me habían podido engañar con lo de que Dios existe. Lo pasé muy mal con mi finitud, creía que me moría a cada momento. Una vez que mis padres se fueron a cenar cuando tenía trece años, puse a rezar a mis hermanos pequeños para curarme de un tumor cerebral que creía que tenía, estaban aterrorizados. Otra vez, en un campamento, pensé que tenía cáncer de mamá y aquello se convirtió en motivo de mofa y una leyenda que se iban contando los unos a los otros de verano en verano. Yo sabía por aquel entonces que Dios existía, pero aun así me había quedado el trauma de la enfermedad. Yo sé que Dios existe porque me habla, punto. No necesito convencer a nadie, ni justificarme, ni me molesto en explicar que no estoy loco. El saber que Dios está a tu lado te ayuda a hacer las cosas que debes hacer sin prisas ni ansiedad. Nadie puede contar nada sin vivir. Vivir de verdad es una tarea difícil que puede resultar exasperante si se ejecuta sin convicción. Sobre todo para unos padres que ven dilapidados sus recursos y aspiraciones por un muchacho sin oficio ni beneficio, tan imbécil que pierde los incisivos superiores cada quince minutos. La juventud de los artistas yace sobre la poesía y la épica, nunca en el claustro universitario, pero eso cuéntaselo tú a alguien desde la cama, un martes al mediodía. Por mucho que el evangelio recomiende ser como los lirios o los pájaros, muy pocos católicos lo toman en serio. La misma fe que me empujaba a ser indolente con las formalidades de la vida cotidiana me obligaba a trabajar muy duro en las cosas inservibles como el arte. Me he roto la mano dibujando, pintando y escribiendo para las mujeres que quería ver desnudas.

‘EL INSIDIOSO’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Siempre he querido pintar bien. Cuando los artistas de mi generación éramos adolescentes o jóvenes estaba mal visto pintar, aunque fuera mal. Así que pintar ya se puede considerar, en sí mismo, un acto de rebeldía y una decisión conceptual. No creo en la belleza de forma estática, es algo subjetivo. Un ejemplo: no creo que exista algo más horrendo que una boda, donde se supone que se han cuidado todos los detalles buscando la perfección. En ese sentido, me siento muy realista. Si alguien viene a posar al estudio con chaqueta, chándal o en pelotas me da igual. Me divierte improvisar con lo que tengo a mi alrededor y he descubierto que crea efectos más poderosos y complejos que si lo intento manipular todo yo. Por otro lado, sí creo en la belleza. Todas las escenas que pinto intento mostrarlas bonitas. Creo que lo que las hace bonitas es precisamente que relego la belleza a la parte intuitiva y me centro racionalmente en que sean ambiguas, divertidas, complicadas, anecdóticas, pictóricas e interesantes intelectualmente. Vamos, como cuando ves a un perro simpático con tres patas o a una chica narizotas y atractiva con un parche de ojo vago y no sabes muy bien qué pensar, pero no puedes dejar de mirarla.

‘CHICOS, SALID A JUGAR FUERA’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Vivo constantemente inspirado. Las ideas me las dicta Dios en cada momento. Cuando me acuerdo las apunto, pero no me preocupo mucho de hacerlo, porque las ideas verdaderamente buenas me las repite varias veces.

‘CASTELLERS INDOOR’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Fue a raíz de casarme y tener niños que caí del guindo coligiendo que si quería que todos viviéramos de la pintura me tenía que dejar de bobadas. Fue entonces cuando me puse manos a la obra. Decidí que la mejor manera de sacar la familia adelante era aspirar a hacer algo que te cayeras de culo al verlo. Conseguirlo me llevó unos cinco años en los que Mindi se tuvo que ocupar de mantenernos a todos, ya que yo apenas ingresaba dinero. El intento de ejecutar una verdadera obra de arte requiere mucha planificación y trabajo, dominar distintas disciplinas a la vez, estar al día teóricamente, con etapas de estudio y otras de rutina productiva. También es necesario entender que la vida es parte de la obra: hay que divertirse, salir, discutir, perder el tiempo e ir pescando gente interesante. Ayuda tener la convicción de que lo conseguirás. Vivo la pintura con pasión y alegría, todo gira en torno al arte e incluso en los peores momentos es un alivio llegar al estudio y hacer cosas.

‘COMO ENGAÑAR A UN GATO CON EL TRUCO DE LA LEVITACIÓN’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

El arte plástico ha perdido relevancia mundial confrontado con otras disciplinas, como la música o el cine. Somos unos ‘mindundis’. La causa es que se ha vuelto confuso y críptico por la intervención del academicismo institucional en connivencia con el mercado. La idea, flotando en el ambiente, de que el arte es un negocio especulativo o una tesis universitaria antes que una forma de expresión primaria, le ha restado mucho encanto y poesía. Esto, no obstante, lo veo como una oportunidad para mi generación, ya que tarde o temprano la humanidad se volverá a divertir con la pintura. Esta revolución iconoclasta es tan antigua como la propia historia del arte. Hay algo excitante en la idea de renovar el género para volverlo interesante. Me estimula ver que hay cosas que hacer.

‘LOS LOBOS Y LA GASOLINA’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Crear es muy fácil y barato, se puede hacer con un papel y un lápiz. Vivir de lo creado es mucho más difícil, esa es la cuestión y la confusión. La desesperación suele venir por no poder vivir exclusivamente del arte, pero es que somos muchos y no da. Solo logran sobrevivir los que tienen carácter suficiente para no creerse las grandes mentiras en forma de tópicos, como la del artista atormentado o el genio loco, esas tonterías que solo poquísimas veces se dan, en realidad, con éxito. Ser vulgar es la muerte del artista, pero no es fácil no serlo. No hace falta fomentar malos hábitos como el de estar siempre de mal humor, deprimido o triste. Para alguien que empiece le aconsejaría que mantenga intacta la ilusión y juegue limpio con el destino, si toca perder que no se amargue.

‘ORACIONES RESPONDIDAS’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA.

Hace no mucho expuse en Barcelona, en la galería Contrast, también inauguré en Budapest y en diciembre estuve en Miami, para la feria. Así que, en este momento, estoy exhausto y sin obra en el estudio. Voy a dedicar los próximos seis meses a una nueva serie que por ahora no es más que una nebulosa confusa de ideas, como lo es siempre que voy a empezar. Me apetece hacer algo sobre el erotismo que nunca termino de ejecutar. Soy muy primario, a mí gustan las mujeres desnudas, por eso me hace tanta gracia esa gente a la que le fascinan los pies, el cuero o qué sé yo, la farsa … en realidad es algo muy artístico, me atrae porque me parece ridículo.

 

IÑIGO comparte con nosotras esta foto de familia. Muy a menudo, los mejores modelos, los tiene cerca.

Las obras que, a pesar del paso del tiempo, siguen conmoviéndome son el ‘San Antonio Abad y San Pablo, primer ermitaño’ de Velázquez, bueno casi toda la obra de él; ‘El carro de heno’ de el Bosco;  ‘Los caprichos’ de Goya,  por las conversaciones con Luis Mayo; ‘Agnus Dei’ de Zurbarán; ‘Las señoritas de Aviñón’ de Picasso, sobre todo los cuadros preparatorios; ‘Brigitte Bardot’ de Saura; los paisajes de Antonio López, quien con su lenguaje oracular más me he enseñado sobre lo que es el arte; los paisajes de Peter Dodge, por nombrar un extranjero. Hopper, Neo Rauch, Tuycmans y muchísimos más. Pero el más importante de todos para mí ha sido Eduardo Arroyo, es con el que siento más afinidad. Le he estudiado, le he leído y le he admirado mucho.

‘Oui oui, nous rentrerons dans le Marché Commun (Sí, sí entraremos en el Mercado Común)’ (1971) de Eduardo Arroyo.

No tengo deseos más allá de los relacionados con las mejoras en mi obra. Sueño mucho que vuelo y cada vez lo hago mejor. Las primeras veces apenas flotaba, ahora soy capaz de sobrevolar bloques de edificios. Hay otro sueño en el que vuelvo a mi antiguo estudio y me doy cuenta de que allí reside el demonio y empiezan a suceder cosas muy extrañas y aterradoras, paso mucho miedo, pero también me divierto mucho con la aventura y si me doy cuenta de que estoy soñando fomento que el sueño se dirija hacia allí. Hay una pesadilla horrible que me atormenta. Es un sueño hiperrealista en el que me levanto y voy al súper a hacer la compra, luego llevo a los niños al colegio, hago funcionar el lavaplatos, etcétera.

‘TAKE OVER BID’ de IÑIGO NAVARRO DÁVILA. Óleo sobre lienzo.

En THALAMUS vais fenomenal, no necesitáis consejos, solo inversores. Pero he descubierto que hay dos cosas que nunca fallan: un culo y un caballo. Si ponéis alguna de esas cosas habitualmente en las portadas tenéis el éxito asegurado.

 

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