REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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poesía

ÁNGELO NÉSTORE E chi sei tu?

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Málaga/Lecce. 24/07/2018.


Ángelo Néstore (Lecce, 1986 / Málaga). Es poeta, actor y profesor. Actualmente co-dirige el Festival Internacional de Poesía de Málaga Irreconciliables y la editorial de poesía La Señora Dalloway. Ha publicado Adán o nada (Bandaàparte Editores) y Actos impuros (XXXII Premio de Poesía Hiperión). Con dieciocho años se alzó con el Premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Concurso Nacional de Teatro Vittorio Gassman de Roma. Sus últimas obras teatrales son el monólogo en homenaje a Gloria Fuertes. Esto no es un monólogo, es una mujer (autor y director) y la pieza en solitario. Lo inhabitable, en la que dialogan poesía, teatro y performance.

Ángelo nació Adán, pero el espejo le devolvió nada. Desde entonces se destruye y se vuelve a construir cada vez que entra y sale de la ducha. Juega con su identidad y miente cuando marca la casilla del sexo en los formularios.

 

Expedición de nacionalidad española por residencia. Por favor, rellene el siguiente formulario.

Quisiera marcar la casilla de mi sexo
con la misma facilidad que tenía mi abuelo
para apilar ladrillos
y decir luego que construyó un hogar,
con la misma indiferencia que demostraba
para aguantar el cuerpo caliente de un ave
y segarle con un gesto seco la cabeza.
Y, luego, escuchar las alabanzas de mi madre:
mira, el pollo le quedó sabroso y limpio
mira, esta casa la levantó tu abuelo con sus manos
y sé que el día que se murió
ella lloró mientras fregaba los platos
te vi llorando, mamá,
mientras despegabas la carne de la cerámica
con la fuerza exacta y tan medida
de quien tuvo que marcar una casilla tantos siglos
y decir mujer
y esconder la gota de sudor
en aquel embalse de agua caliente y estancada.
Mamá, mira, este fregadero es un cementerio barato
de miseria ahogada por el bien de otros:
por eso no soporto la idea de vivir bajo un techo-casilla
que no es la tuya
como si este muro no lo sostuvieras
con los huesos duros de tus hombros.
Porque cuando te quitas los guantes, agotada,
cuando las arrugas en las yemas
se muestran con la franqueza de un epitafio
entonces imprimo una X gigante en el lugar equivocado,
y lo hago con el mismo ímpetu de un ave degollada
que con la cabeza colgando a un lado
corre y muere en busca de otra salida.

 

 

E io chi sono?

Por la mañana abandono mi sexo.
Al atardecer vuelvo
cuando me desnudo para entrar en la ducha.

Mi madre siempre dice que tengo los hombros de mi padre.
Con el vaho en el espejo el contorno es más ancho, más generoso.
Dibujo una línea recta con los dedos, con la mano la deshago.

En los ojos guardo la tristeza de las muñecas
que jugaron a ser hijas
y que mis padres acabaron regalando.
El agua fría me trae a mi cuerpo,
escondo el pene entre las piernas.

Mamá, ¿a quién me parezco?

 

 

Ave y Eva

Me resisto a la idea de ser
aquel niño que vivió en mi boca: recuerdo caer al suelo,
hacerme mil pedazos.
La habitación, limpia solo para mí;
la habitación
y este trozo de carne,
estirpe nómada ante el espejo.
Me miro en el cristal
y hay un animal huyendo del fuego,
una jauría con principio de hombre
o un desastre con nombre de niño.
Por eso busqué en el incendio la excusa,
en el aire el pretexto,
por eso me arranco la barba
con la mano que antes me besabas.
No hubo salvación para este pájaro,
juro que hice lo posible para domesticar la espera.
Ahora dejo que la tierra tape los huecos de la piel.
Digo casi no soy
mientras celebro los dos bultos de mi pecho.
Escribo la palabra ave, leo la palabra Eva.
Bajo este cielo ya no hay lengua que me nombre.

 

A continuación podéis gozar del vídeo poema de Ángelo NestoreEn mi casa siempre hubo una silla vacía’, del poemario ‘Adán o nada, un drama transgénero’, publicado en 2017 por Bandaàparte.

BERTA GARCÍA FAET No podemos olvidar y a la vez tener en cuenta: hacia una religión del alma recolectora

Edición: 
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Valencia. 02/08/2018


Berta García Faet por Johannes Vermeer

Berta García Faet (Valencia, España, 1988). Autora de los libros Los salmos fosforitos (La Bella Varsovia, 2017), La edad de merecer (La Bella Varsovia, 2015), y otros cuatro poemarios, reunidos en Corazón tradicionalista: Poesía 2008-2011 (La Bella Varsovia, 2017). La edad de merecer ha sido traducido al inglés, por Kelsi Vanada, con el título de The Eligible Age (Song Bridge Press, 2018).

 

 

Y LEES ESTE POEMA Y NO LO ENTIENDES

 

y lees este poema

y no lo entiendes

te fijas en si hay rima

aunque no sabes bien si la rima significa

no sabes bien si significar involucra

una energía más bien intransitiva

o más bien tocar algo y envolverlo

posesivamente

con un conjunto de límites

fin de la primera idea

la cursiva

es un misterio como el mismísimo corazón

pardusco tibio

de las gacelas

fin de la segunda idea o del segundo atrevimiento

te fijas en si hay rima digamos

ima ica iva

iva o

digamos

poema-emma / bovary-aquí

ah ya

flaubert

sabes que a la autora le gusta

así que flaubert es una pista?

tumbada en la cama

lees este poema

te fijas en el yo en el tú

en el paisaje

no he mencionado que estoy tumbada en mi cama

vivo en un ático en nueva inglaterra

locus amoenus quizás

ah ya

lírica pastoril

bueno cuidado no exactamente no

tengo algunos problemitas

eh como todos y además

balan tanto estas gacelas magentas (ojo rima) tanto tanto

que no puedo concentrarme en mi existir de andariega

por las sierras y por los lomos

de los volúmenes

olvídate de las ideas las ideas huelen a

pardusco tibio excremento de gacela

puaj

pero qué

te pensabas que las gacelas de mi lindo prado no hacían no hacen

sus asuntos socio-culturales privados?

tienes que entender que las palabras son previas

al mensaje

o en todo caso quizás

(como todos)

simultáneas al mensaje

(mensaje, dice…!)

voy a escribir un adjetivo mágico: “apriorístico”

para quedar bien y para quedar graciosa

en las fachadas de aquellos palacios tan caros tan bien alumbrados

en cuyos torreones

ocurren cosas que no puedo nombrar qué sé yo bautismos

nombramientos de jefes y de generales

generalizaciones en diversos idiomas y ah también

ocurren cosas de princesas y palacios

las princesas se alimentan de gacelas no-vírgenes pero eso

eso

lo sabes bien chica así que continúo

si no fuera por la rima

no hubiera mencionado a flaubert

sin embargo ya que lo mencioné

tiene sentido (potencialmente; nunca se sabe

con estas cosas…!) tendrá sentido

mi ceniza acalorada lo sé y me reconforta

si por mí fuera hubiera mencionado

a una chica muy lista muy sensible que eres tú (no yo)

a un chico ídem

a una vieja heroica (heroica en tanto que vieja) no te imagino

ni te deseo

parece que te imagino y que te deseo no obstante la abstracción

prohíbe ese exceso

de detalle

el amor es detalle no voy a explayarme en esto porque

no me apetece no me apetece

no querer tener más ganas de

hacerme

caso

omiso

y lees este poema

te fijas en si hay disonancias cognitivas

te fijas en los posibles encabalgamientos (enriquecen

o empobrecen en su

visibilidad? se predecían?)

(hacerme vs.

hacerme caso vs.

hacerme caso omiso

sí?)

en la aliteración

en las conjunciones

en las transiciones cromáticas

te fijas en si hay rima interna y siempre la hay la verdadera pregunta es

si la hermandad de los fonemas implica algo (por muy loco que sea)

extra-lingüístico

te aconsejo que no te fijes en la aliteración

sobre todo en la de la jota

la pongo sólo por buen humor y por española

qué sé yo si mi obsesión con la jota replica algo (loco) sobre el mundo

y lees este poema

y no lo entiendes

dónde están el crepúsculo y la espuma? paciencia chica

que luego los saco

ojo ahora vienen las transiciones cromáticas

(antes voy a referirme a las gacelas; las gacelas

son hermosas) (si son baratas robaré veinte o treinta

para mirarlas)

estoy tumbada en la cama

las sábanas son rosas (con manchas

sexuales honestamente) la ventana

negro pálido

el techo no sé no veo ya apagué la luz

y leo un poema

oscuro

claro

y lees este poema y claro

no lo entiendes

porque plantea la polémica tesis sobre el azar

como verdad-necesidad

fíjate en la triple rima interna ar ad ad

los fonemas huerfanitos pero familiarizados

con su propia repetición

se juntan como amantes incestuosos

puaj

ya sé da asco

pero es cierto

estos paralelismos sonoros implican paralelismos

de corte ontológico? implican la adecuación entre significante (siempre

travieso)

y significado (puedes googlear “significado” vas a ver qué tremendo lío)

sí o no? pregunto

esa es la verdadera pregunta lo demás son

silencios dijo shakespeare

soberanas tonterías dije yo

soberanas tonterías QUE NOS HACEN FELICES maticé

o sea que uno

puede pasarlo genial sin que esta adecuación se dé

dándose

dándose a la gente encantadora y a la mala vida

que es tan bondadosa

tan bondadosa

que hasta me emociono

me mira alguien como miro a las gacelas?

me mira alguien como me miro cuando me miro con

ternura?

y lees este poema

y piensas: ah ya

piensas: oh no

ME ABURRO

otra compulsión metaliteraria…! otra autoficción…! ojo cuidado

no hablo de mí ni del poema hablo de ti

si en realidad estoy diciendo que eres un poema o que eres mejor

que un poema

eso es algo que tienes que decidir tú

tú sabes leer mejor que yo yo me limito a un conjunto

de versos

cuando desaparezcan

estos límites

dónde te crees que estaré yo? ilusa…! la verdadera pregunta es

quién es el vocativo y por qué

lo amo

y si el amor tiene que ver más bien conmigo y no contigo y si

se veía

venir

y si

hay violencia en ese amor

por otro lado

como autora no estoy muerta simplemente me he fusionado

con unas gotitas de agua (versos = gotitas de agua: translúcidos con una muesca

de opacidad

móviles y sucesivos

líquidos y capaces de más ligereza o más pesadez)

por otro lado tú como receptora de mis gotitas de agua

date cuenta de que no eres la reina

tu ley no es mi ley

no eres la protagonista la protagonista es la figura geométrica

(un cuadrado? un rectángulo?) de la ventana

negro pálido

a la cual me asomo

me miran las noches

qué sé yo si todo es sincrónico sí sé que mirar de noche me da

nostalgia

ojo mira voy a cambiar de tema

te ofrezco mi imperfecto bathos

ojo mezclo una reflexión con un recuerdo (incontable qué más

da si

me lo quitan?): un flexionado aspaviento: un ojo

encima

de un ojo de un aire de rondó

de rodillas

tumbada en la cama

donde según recuerdo

lamí ascuas aliladas en em-

bobadas o soñadoras caballerizas o apriscos y

y

y

seguí enumerando-pastoreando

gacelas-poemas

tiempo-

ojos-)

ojo a partir de las próximas cinco palabras

bueno aún no aún no

abandonaré toda solemnidad

en la carretera

que lleva a los palacios

ojo a partir de las próximas cinco o seis palabras

procederé (procedo) a contar un chiste

AHORA SÍ

primer cuarteto

leo el firmamento de zafiro y vapor

el aleteo (puaj qué palabra) como cáliz

refulge como el cisne que es un florido ardor

de (ojo oxímoron) verdugo y mártir

segundo

el cielo (otro sinónimo) velo de Dios

vuela, azur corola, hélas céfiro ágil:

el crepúsculo (ah ya, fosco resplandor)

se cuaja de repente –espuma grácil─

/

el cáliz de tu cuerpo me lo trago

oxímoron mi vida los ocasos

el cisne del poema ebúrneo nácar

/

el velo cortinaje de pupilas

corolas esmeraldas modernistas

guión de versos tontos: fuego, nada

/

fin del chiste

YA

.

todas mis preguntas son verdaderas

me pregunto por qué me traje conmigo tantas gacelas

si ni siquiera tengo establos u hotelitos de san valentín

donde alojarlas

digo lo de san valentín porque las gacelas siempre andan lamiéndose

las orejas los hocicos la idea de gacela enamorada

mis lianas lilas de ascuas animales

me pregunto por qué las gacelas son tan tan tan suaves

por qué se me vinieron a la mente y me lamieron

con tanto entusiasmo las manos

ya de por sí brillantes

de nieve

de nueva inglaterra

en fin te duele el cuello

de sostener el libro

donde está este poema que lees

y no pasa nada que no lo entiendas

y no pasa nada que no entiendas

pasan muchas cosas sin mí más bien

todo

y eso es bueno eso es

vida

anda a dormir

y se va a acabar el poema y te vas a sentir tonta

fuego

nada

siglo

oro

y dirás “no entiendo la poesía”

y dirás que soy una elitista

que oculto mis trazos haciendo como que los aireo

que disimulo

que no se me entiende bien

que culpa mía

a ver yo sólo quería hablar de cómo anochece

negro pálido repito

me identifico con emma bovary

como caricatura claro

desde luego soy pálida

me enamoré de tres carricoches compré mucho terciopelo otro día

ya hablaré de esto con más calma

porque sería mucho trabajo hablar de esto hoy

adelanto que no me suicidé nada de nada

lo que sí hice fue hacer síes

síes y síes uno detrás de otro

síes traviesos

soñadores

síes hípicos

bóvidos

me preguntó por qué se me vino a la mente flaubert si hace nueve años

que no dejo de pensar en él

también me identifico contigo chica

perdón esto es confuso

anda a dormir

lo mejor es no pensar

en las gacelas

vienen solas sin que tú las pienses

vienen y se suben a lo más alto y se ponen a brincar en el purito borde

de la atalaya

comen lo que encuentran

entre las cosas entre otras cosas

caballos que no explicitaste

hojas azulinas

hígados de retórica modernista… puaj

cómo que puaj…?

chica no seas desagradecida que a ti los modernistas

te lo enseñaron todo

ojito con el olvido

las gacelas en conclusión comen manchas sexuales

honestos corazones

misterios de princesas

tumbadas en la cama exhiben sus vientres veloces

me miran

anochece luego escribo

amanece luego escribo

si te fijas voy a acabar el poema

con una palabra

espejo

no no con dos palabras

dos palabras

SARA TORRES Criatura que camina erguida

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Londres. 11/07/2018.


SARA TORRES por KATHERINE (2018).

Sara Torres. Tres libros de poesía: La otra genealogíaConjuros y cantos y Phantasmagoria. Una novela inédita escrita en un convento. Estudia el deseo desde la práctica y la reflexión. Se pregunta por los ritmos de la mente. Los desajustes en los ritmos. Nació lenta, busca conocer desde esa lentitud.

 

*
y el caracol con su pie único lo recorrería
la criatura que camina erguida sobre su única lengua
adherente al canto de la caña abierta
por donde bajó el aceite

sin desahogo

sólo a una retención
le sigue un ensanchamiento

de pronto lo tuvo entre sus manos
elástico manso
soltó la cola

¿qué parte debía perdurar?
a cuál dejar ir: ¿el torso o el apéndice?
así un cuerpo se divide
en haces de luz
sobre él junto a él empujando
hundidas sus rodillas en el limo
con su músculo singular lo transitaría

sin embargo, parece
que no ha de decirse sin tapujos

porque nada nunca se sabe
ahora tendrá que nombrar
lo denso y claro
por misterio
fingir un laberinto espesándose
rueda de seis púas
interrupción
donde no hubo tal

fue más bien un avance a la intemperie
una selva lechosa y húmeda
por la cual el caracol con su pie único
la criatura que camina erguida
sobre su única lengua

no dudará

 

**
y llegará pisando finas caracolas que cederán bajo su peso y al crujido

—porque no pudo ser ella todo silencio
aunque escondiera su respiración; apenas
un alambre curvado de perfil imposible—

llegará pisando finas caracolas, armaduras de cangrejo y la encontrará dormida
sobre montones de lavanda

—miente la historia, sabe que no dormía, la miraba con ojos oscuros
y abiertos. de nuez olorosa, segada—

avanzará aplastando sobre su vientre un tomate maduro, reventada piel dispersa, el jugo
verano bajando en riachuelos. inquirirá la palabra precisa para nombrar el color. porque
sólo ella tiene los nombres que a la otra le faltan. y quién es quién cuando empuja la
grupa contra la flor y la tierra seca

si les preguntas “¿cuánto queda?” no sabrán decir y aun así estarán gastando todo lo que
se produce. en su premio de exceso viven por encima del tiempo, sus recursos

por ejemplo: no sabe si es la última vez que conocerá al cuerpo en su estado vehemente
y por eso se arrodilla frente a ella y cantando la bendice.

 

***

contempla:

le ha lavado los lacrimales
lamiéndolos con cuidado
luego le ha hecho morder
la carne roja
de una ciruela ácida
ríe a carcajadas cuando por el sabor
contrae los labios

una pequeña rana amarilla
salta a la copa

 

::

mojada en lavanda
la lleva de la mano
al hogar de su familia

¿estores pesados protegen ventanas
contra el calor de julio?

todavía

no ocurrió
un cuerpo enamorado
alucina
los mapas del deseo

::

requiere el agua que rebosa
desde los hollares malaquita
de aquel dragón marino

 

 

A continuación, podéis disfrutar de la voz de Sara Torres y las imágenes/vídeos de la artista Marta Velasco que, por expreso deseo de la autora, aparecen en esta porción de eco y fuego para complementar sus textos:

 

FRANCISCO LAYNA RANZ La sospecha en los huesos

Edición:
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Vermont. 07/08/18


Francisco Layna por Elia Layna

 

Francisco Layna Ranz es profesor en varias universidades norteamericanas desde hace más de veinte años. Tiene una dilatada experiencia en la crítica académica, tres libros sobre literatura medieval, del Siglo de Oro  y de Cervantes, y decenas de artículos publicados en España, Alemania, Francia, México, Estados Unidos, Inglaterra… Co-dirige la revista eHumanista/Cervantes de la Universidad de California, Santa Bárbara. Dirige la editorial de poesía Ay del seis. Tiene tres libros de poesía: Y una sospecha, como un dedo. Madrid: Amargord, 2016. Espíritu, hueso animal. Santiago de Chile / Barcelona: RIL, 2017. Tierra impar. Santiago de Chile / Barcelona: RIL, 2018.

Nos regala un poema de su cuarto libro (en curso), Oración en 17 años:

 

 Amor vincit omnia, se preguntaba abundante

Oía rozar los segundos, despierto el insecto mayor.
En el único lado que quedaba, cerca de palabras caídas, sin comas ni puntos.  El
sueño era una tela de araña en las manos del niño.

Cae en la oscuridad y se hace muro y cobijo y altura y semilla en el nervio y en el cansancio.

Una fila de centauros. Todos vienen a verme, decía abriendo las vocales blancas.
Harán de mi olor a ungido aceite el grito espeso y fecundo. ¡Cuánto dolía entonces
la sensación de rabia o edad debajo de tu nombre!

En este poema debiera intentarlo. Aquella esposa de voz y de voz en forma de aspa.
Ella sabría decirlo en ritmo de canción y coito con el tañido de los hombres.

¿Me estás escuchando? ¿Lees estas miserias que hacen del escozor un pan y un
vino y después una leyenda?

¡Se fue llenando lo objetivo de caricias en el ápice de la mirada! Soñé, crédulo, en
los orígenes de la necesidad. Cualquiera sabe que es error que la Historia aborrece.

Agua improbable a las diez y veinte, a las once y diez.

Llegan. Llegan y te alcanza el aullido ajeno, es humillación que entra por esa
vergüenza tan mía que tiene forma de exhalación. La reconozco incluso en los
momentos anteriores, cuando no tenía color alguno la tristeza.

Después, la semana y los almanaques, la paciencia y la pérdida de la paciencia. Mi
madre murió una noche del mes de mayo.

He sufrido, debo decirlo. Rebusqué en la oscuridad de mis pulmones una solución
discreta. Y encontré lo de siempre,  los mismos misterios y la misma melodía.
Siempre es una palabra cuaresmal.

No estoy seguro, pero creo que  hubo alguna sonrisa suya en forma de carne
contraria. La egolatría del placer, pensé.

El puño completo en la consonante bilabial. De enero a enero. Drogas y sacrificio
de salón abierto, muy abierto a quien quisiera entrar. La palabra de Dios, en su
relato, se hizo interjección.

Yo tenía 60 años, una hija adolescente y un cuaderno con letras y números
desconocidos.

Veo la hilera de los ginkgos, árbol sin parientes vivos. Avisan una suerte de
plegaria para los rezagados.

Tendrás el café a tu gusto, me decía, me reiré horizontalmente y saldremos de
paseo por Boston y por las ciudades de tus amigos.

En su casa había un cenicero lleno de mañanas enteras.

Me negó el beso, me negó tres veces el beso.

Tres mil trescientos puntos suspensivos… Bebe este calor, me dijo omnisciente.
Luego duerme.

 

 

RAQUEL RAMÍREZ DE ARELLANO La reina de la luz sin armas en la mano

Edición: 
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Madrid. 02/08/2018


Raquel Ramírez de Arellano

 

Raquel Ramírez de Arellano nace en Madrid, el 6 de septiembre de 1975. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, ejerce desde el año 2000 como Profesora de Lengua castellana y Literatura en Educación Secundaria en centros de la Comunidad de Madrid, últimamente en el IES La Fortuna, de Leganés.

Además ha impartidos talleres poéticos en Centros Culturales y Asociaciones vecinales del Municipio de Leganés. Ha coordinado el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil Ana Pelegrín de Acción Educativa, Movimiento de Renovación Pedagógica en el que participa activamente.

Ha publicado artículos sobre promoción de la lectura infantil y juvenil y la escritura creativa en la Revista Lazarillo, así como textos poéticos en múltiples revistas literarias: Bostezo, Kokoro, Caligrama…

Ha Participado en encuentros literarios entre los que destacan el Festival Voces del Extremo en Madrid, 2014 o el X Encuentro de poesía “A orillas del Órbigo” que organiza la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Villarejo de Órbigo (León) en 2017.

En 2014 participó en la  Antología poética Voces del Extremo Madrid 2014 (Poesía y desobediencia) editada por Amargord ediciones, en 2017 ha colaborado en el fanzine Cruz editado por Libre Configuración y Genoma Poético y en 2018 aparecen sus textos en la antología Instantáneas junto al agua editada por Eolas.

En 2017 obtuvo el Premio de Poesía Blas de Otero Villa de Bilbao por el libro La arquitectura de las colmenas. En julio de 2014 publicó Riego automático en la editorial Ártese quien pueda. En mayo de 2018 ha publicado La arquitectura de las colmenas en la editorial Devenir.

 

VENENO PARA PÁJAROS

Y finalmente ¿por dónde la ceniza articuló los caminos que transitamos
fuera de los mapas?

Latidos cardíacos rápidos. Irregulares. Pérdida de conocimiento.

Disminución del estado de conciencia. Silvia Plath. Gas. Compañera de Ted
Hughes.

Envoltorio de plástico en los párpados.
Es extraño cómo abrimos grietas en
el interior metafórico

de un papel de cuadrícula
por terminar soñando de alquiler en la misma
cama

donde durmió William Butler Yeats.
Curiosamente, nuestros hijos son
también bipolares aunque

todo dependa de la primavera.
El edredón de plumas no es más que un gato
incómodo

dentro de una apacible infelicidad.
Su cuerpo sustenta la sed de los árboles,
con los bolsillos

llenos de piedras: Virginia Woolf.
Lágrimas que destilaron desde el Ouse
por las venas

abiertas del Canal de la Mancha:
soliloquio a dos voces de las olas hacia
las siete neuronas

de una estilográfica.
Pupilas dilatadas. Ausencia de pulso, casi nulo.
Apnea. Beatrice Hastings. Once retratos y un amor sin escrúpulos

en Montparnasse.

Terminar muriendo con la cabeza dentro del horno como un pastel que
exhala navidades.

A Beatrice no la inventó Modigliani. A Dora Maar no la inventó Picasso.

Todos los hombres que saben pintar caballos son una estafa en las apuestas
de carreras.

Todos los hombres que saben pintar caballos no saben acostarse sin la
corona de espinas.

Alejandra Pizarnik. Dificultad para pensar. Somnolencia. Lentitud en el
discurso oral.

Flora. Judía. Barrio de Avellaneda. Tartamuda. Anfetaminas. Insomnio.

La risa nos devuelve un puñado de clavos en la frente: el almidón que
adorna los espejos,

las cárceles que habitan en la concha blanquecina donde nacen sin permiso
los espejos.

Hay princesas que salen a la calle colgadas de los cordones de los zapatos.

Con veintiocho años colgada de una viga. A las 4.48 siempre es la hora de
la muerte.

Temblores matutinos, mareo, confusión. Sarah Kane. Prozac 20 mg.

Mundo de locos con aroma a lavanda en la escuadra incolora del tránsito
por las ciudades.

Veneno para pájaros y roedores. Insecticida. Asfixia. Semilla de las nueces.

Contracciones musculares. Convulsiones. Río de la Plata. Estricnina. Sin
antídoto.

Ir del brazo de Jorge Luis Borges a comprar palomitas en el quiosco de los
condenados

no le costó la vida a M.a Luisa Pavlovsky.

Detrás de cada hijo fallecido hay una madre muerta. Desde 1947 no quedan
ratas en los desvanes de la ciudad

de Mendoza ni vino caliente en las panaderías.
En la invención del siglo xxi
la causa principal de muerte
por intoxicación en Estados Unidos es la inhalación

de monóxido de carbono y mariposas.
Sólo encender la estufa y helarse en
las hogueras. Coma.

Desmayo. Shock. Dolor de cabeza. Deterioro

del juicio. Presión arterial baja.
Anne Sexton era hermosa y escribía largos
poemas sobre

la sangre que tejen las arañas.
Reside muerta en Boston y con un atril de
pulseras

y tacones recibe a los vencejos en verano.
Hablando de todo un poco, las
sílfides de los trampolines

no juegan a desangrarse.
La locura es la única tara que, obrera de la utopía,
aterra

a sus ínclitos herederos.
Charlotte Mew. Cáusticos con PH corrosivo

como el abandono.
Signos de perforación. Acidosis metabólica. Lesiones

en el esófago.
El cementerio de Hampstead está lleno de lápidas

de mujeres suicidas en Londres
pero sólo La mujer del granjero bebió
desinfectante

para arrancar la culpa de las locas
o de las cuerdas a miles de kilómetros de
la Isla de Lesbos. Ciento cincuenta años antes, Nietzsche levitaba

sobre la luz purpúrea de las farolas
y Sara Kofman lo celebraba huyendo
de las redadas

de atroces águilas e implorando a su padre asesinado en Auschwitz que la
encerrara en la alacena de las flores.

Quiso ser huérfana para tener dos madres en el consistorio donde aparcan
los trenes.

Eso significa matarse a fuerza de decir, por no decir, pequeña niña judía,
¿de qué color eran las noches en las que la estrechez del zulo archivaba sus
horas?

 

*

 

MARINA TSVIETÁIEVA, MADRE MÚSICA

Ninguna mentira es una exageración si circula despacio por el carril
derecho.

Allí la botánica guarda las esencias líquidas frente al cubículo de cristal de
los presentes.

En fila india decidieron lanzar su dardo las hormigas sobre el pentagrama
negro de los aerosoles.

Para la taquicardia del acento que pasea su tos bajo la falda de los compases
lo incomprensible esconde la llave de todos los enigmas.

La mano flexible para las teclas, la imaginería recóndita que acarrea el
timón semántico de las trescientas veinticinco mil palabras,

el color de la tachadura de todos los errores multiplicados por el ego de un
ovillo en cada aldea.

Los lechos son fragmentos para esquivar el rencor de la larga espera del
otoño

y nadie tiene licencia para purgar el fuelle de los acordeones por aplacar la
histeria del norte.

De hecho, todos somos extranjeros en el canal donde se inaugura la
infancia.

Pregunten a Sigmund Freud por qué escondió las lentes de Boris Pasternak
en mitad de un pensamiento del 15 de septiembre.

En esa fecha nacen todos los adeptos y el golpe de voz de la palabra
esdrújula se duerme en la memoria de un metrónomo a las puertas de los
mercados.

 

*

 

TAXI DISLÉXICO

Por favor, pida un taxi y llame a Vigotsky.

Ínstele a que apague el fulgor de los atardeceres.

Abra el libro por cualquiera de sus partes.

Espere a ser asaltado por la creación de los escolares.

Rememore tres veces al día el deseo de conversar con el basurero disléxico
de la caligrafía.

Tire líneas por el papel de estraza que esconde la encendida vanidad y la
sorpresa.

Tome infusiones de frambuesa y rooibos.

Las fuerzas creadoras filtrarán en su epidermis el catalejo de la melancolía:
fábrica de poemas, muecas para el trapecio de las ideas.

Que no le dure ni medio asalto el yugo del pronombre relativo entre las
sábanas de la sintaxis.

Brinde con champú y sople pompas fúnebres desde el balcón de la calle
más ancha.

Alicate tréboles.

Haga el amor en sabbat y encienda velas en los paseos marítimos.

Me he dado cuenta de que la divulgación de los nombres científicos de las
flores es un soberbio empeño
de los ángeles.

Ninguno de los primates encarcelados en las aulas de la nostalgia tiene
memoria para esos salmos.

Sea educado.

Desorganice el caos del infierno y aproveche la preinstalación del aire
acondicionado.

Y si acaso la nevera es un mal sitio para dormir la siesta, duerma la nieve
de todos los veranos.

 

 

De “La Arquitectura de las colmenas” (X Premio Blas de Otero Villa de Bilbao 2017) Devenir, 2018.

 

FRANCISCO JOTA-PÉREZ El ciudadano experimental

Edición:
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Barcelona. 02/08/2018


Francisco Jota-Pérez

 

Francisco Jota-Pérez nace en Barcelona en 1979. Es novelista, ensayista, guionista y poeta. Autor de las novelas Aceldama (Origami, 2014), Pasaje a las dehesas del invierno (Esdrújula, 2015) y Teratoma (Orciny Press, 2017), los poemarios Napalm Satori (Premio Ignotus de poesía 2010), Máscara:Muerte:Rojo (Albis Off, 2012), el poema largo Luz simiente (El Transbordador, 2017), los ensayos Polybius (Antipersona, 2016) y Homo Tenius (Gasmask, 2016) y el cortometraje Nuestra amiga la luna (mejor corto de ficción del Festival de Cine de Málaga 2017 y mejor obra de Género y Vanguardia del Festival Internacional de Buenos Aires – Bafici 2017); colabora habitualmente en publicaciones especializadas en literatura de género y teoría cultural (Supersonic, Proyecto Hermético o Kokoro).

Podéis saber más en https://fjotap.wordpress.com/category/proyectos/

El siguiente poema es inédito:

 

 

(la luz en los templos del futuro)

Cálculo, la probabilidad, lo translúcido. En algún otro final.

El ingeniero social posa desnudo y clavado en la cruz, la presencia que arroja sombra sobre el anonimato, el porteador de los lotes de datos.

Ausente y presente solo como canalizador de las lógicas del capital.

—Se puede emplear cualquier variación de imágenes… cosecha luna encima del maíz vainas y calabazas, niño que enseña los dientes mientras se hace una paja, lobo que aúlla, búho en un árbol…—

Está enviando una señal, comparte el contenido de sí en las redes superficiales de desidia de la ciudad virtual, forja una llamada en línea estática hollada por las voces de la historia al revolverse en su propia cicatería, la indigencia de la historia al ser sobrepasada por los pulsos herejes de la piara de desconocidos que velan el sitio, portones de cochiquera abiertos bajo los pies de unos usuarios que, como el depredador subnormal de los dibujos animados, de momento no se precipitarán a la sima, pues están por completo imbuidos de ellos mismos y sus tareas y ellos mismos y sus tirones de orejas y aflojamientos gomosos de tripas y ellos mismos y esas opiniones suyas que calcan los unos a los otros de forma que la secuencia de calca vaya degradándose a una tasa de a persona-por-error, desarman el algoritmo y la función-tras-la-función abandona el nido, poco a poco a poco a poco, estructura el nicho y que la procesión de los impregnados de manera inesperada peregrine de los nodos-actuales a una mejor forma de fetichismo de la mercancía, a un chamanismo capitalista.

—…silbido de un tren lejano, el Lazarillo sostiene su cuenco de sopa vacío, la luz del sol en las piernas, la luz en los templos del futuro, bocas, ojos…—

El misterio de hoy aparece rodeado de atolladeros desiertos, como un centro que solo pudiese ocupar la voz cuando se encuentra en ese estado en que no es cuerpo, aunque sea emitida por uno de ellos, ni lenguaje, al que no pertenece aunque lo sostenga.

Aquellos que viven a oscuras en la posibilidad de devastación han encontrado un campo fértil en el que plantar nada, y todo lo demás es herejía. Así se modula una ficción del porvenir absolutamente imposible: aquella por la que el cambio no acontece.

En lo inmóvil, las lenguas se cuartean; con la fricción, se calientan y supuran una bilis diluida; tras la excreción, el alivio.

—…huelgas, colas en comedores sociales, expresión de crisis de problemas subyacentes, deuda, préstamo, no producción, el coche fúnebre de camino al crematorio…—

Será, aunque el efecto de distorsión del tiempo sobre el mercado de lo que es traiga un estado transitivo que vestir, localizable, cuantificable y explícito, sangre chatarra, un ahora quieto en el ahora de su propia paradoja consciente, chatarra estímulo, el arrojo de lo que no puede no ser en la forma, estímulo consciente, la transformación que pierde sentido en el tiempo, consciente enlace que se pregunta dónde se es.

 

ANTONIO ACOSTA La danza del prisionero

Edición:
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Almería. 01/08/2018


Antonio Acosta por Andrea Company

 

Antonio Acosta escribe desde que aprendió la distinción masculino-femenino. A día de hoy busca a través de sus versos las preguntas que es incapaz de preguntar, las respuestas que no tiene y taladra las verdades -así duelen menos- para sellar la herida. Ahora vive en un sitio con playa con el fin de dejarse cicatrizar más lentamente. En sus palabras la teoría del género taconea para no olvidar lo poco que aprendió antes de que en casa consideraran el baile poco masculino.

 

Trilogía del deseo.

 

Total, que estoy prisionera, que hacen tiras de mi nombre
porque he puesto en mi bandera “a mí me gustan los hombres”.
No lo puedo remediar y me voy a condenar
porque a mí me gustan los hombres.

Letra de Rafael de León,
Popularizada por Lola Flores en Casa Flora (1973)

 

 

21:00 p.m.

Corro por la cinta e imagino a Klaus
flexionando todos los músculos de su cuerpo.
Junto a mí solo hombres que levantan pesas;
yo sigo sin saber hacer abdominales.
Klaus flexiona su torso desnudo
el dragón de sus costillas escupe fuego
sobre el cuerpo blanco.

Aumento el ritmo cardiaco,
la velocidad de la máquina,
con la pretensión de alcanzar un éxtasis impuro
me permito un margen de dos meses sin abandonar esta carrera,
uno-dos-tres-cuatro
levantar pesas,
hacer dominadas
hasta conseguir retener mi cuerpo en la clase de spinning.
Todo esto antes de ir en la búsqueda de Klaus.

Especialmente hoy tengo apetito
de un cuerpo de esquimal como el suyo
pero Klaus solo se relaciona con otros hombres como él:
hombres fuertes, hombres masculinos.
Nunca supe relacionarme con el desprecio de otros hombres.

Ignoro la situación política de su país,
en qué medida me escupiría su padre al oírme hablar de esto,
si sus paisanos me apartarían la mirada mientras corro sobre la cinta
uno-dos-tres-cuatro
pierdo oxígeno me ahogo
soportando el deseo de cambiar de estado
-revertir el envoltorio corpóreo:
tener de nuevo la oportunidad de adquirir lo masculino
lejos de este sentir ridículo sobre las máquinas.

Persevero. Corro sobre la cinta buscando a Klaus.
Klaus se convierte en todos los hombres de este gimnasio.

 

 

3.00 a.m.

Cinco hombres con uniforme sobre un camión de bomberos se desnudan para mí
apago la luz: quiero sentir un cuerpo dentro
acaricio mi vello púbico
pido perdón – consumo enlatada masculinidad
un hombre nuevo entra en escena:
aparece la culpa debajo de las sábanas.

como cada noche, sueño con el más joven,
hoy obedece órdenes
sí, quiero ser esclavo del crujir del uniforme que se cae.
No soy un monstruo.
Hay seis hombres en este ritual
quizás se miren a los ojos.

Pido el salpicar de níveo fuego en mi garganta.

 

 

5:00 a.m.

He vuelto a tener pesadillas
junto a mi cama en la mitad de la noche
mi padre sujeta una lavativa entre las manos
buscando explicaciones
con los dedos índice y pulgar unidos en un aro
junta una mano con la otra
choca los dedos entre sí
grotesco símbolo del sexo anal.
No dice nada. Solo me observa esperando la respuesta
evita la palabra antinatural.
Mi cuerpo se agita – experimento un calor etéreo
convulsiono, sudo,
me tapo la cabeza con la sábana.
Despierto sin querer saber la reacción.
Despierto aliviado ante la reacción inexistente.

Aunque creo fielmente en la comprensión de mi padre
siento que aún no estoy preparado
Ya lo sé. Algún día deberé admitir esta verdad
esta verdad pública en el ámbito privado
quizás cuando consiga no esquivar la respuesta
mis alumnos preguntan cuál es el nombre de mi novia
temo la reacción inevitable
Algún día estaré preparado.
Algún día estaremos preparados.

 

La poesía cósmica de David Eloy Rodríguez "Crónicas de la galaxia": un libro de poesía de ciencia ficción.

Por Sara Barragán del Rey
sarabarragan@gmail.com
Madrid 1/08/2018


¿Un libro de poesía que engancha? ¿Un libro de poesía pero de ciencia ficción? ¿Un libro de poesía pero de filosofía e historia de la ciencia? Pues sí, todo eso es Crónicas de la galaxia, de David Eloy Rodríguez, publicado por Ediciones El Transbordador dentro de la colección Pequeño Laboratorio Alternativo.

 

Entre la ficción documental, la fantasía poética y la “poesía cósmica”, Crónicas de la galaxia, de David Eloy Rodríguez, es un libro que levanta sonrisas por el sentido del humor que desprende en el juego formal que plantea el autor y, al mismo tiempo, despierta preguntas universales sobre el sentido de la vida, el miedo a la muerte, el deseo y la búsqueda de la verdad. En síntesis, podría definirse como una ventana al universo y una propuesta de viaje épico. La inspiración y las fuentes de las que bebe el autor, son cercanas y forman parte de nuestro inconsciente colectivo: 2001 Odisea en el espacio, de Stanley Kubrik y las grandes novelas de autores como Olaf Stapledon o Philip K. Dick, son solo algunas de ellas. La diferencia, en este caso, es que David Eloy Rodríguez se arriesga a explorar el universo desde la poesía.

Claro que poesía y ciencia ficción suelen ir de la mano. Aunque, efectivamente, la ciencia ficción se ha desarrollado en el terreno literario sobre todo en novelas, no deja de ser un género que no está exento de carga poética. Ya nos hablen de naves espaciales, viajes interestelares, civilizaciones perdidas o futuros posibles, las imágenes suelen ser tan poderosas y, a veces, tan abstractas, que rezuman poesía en muchas de sus páginas. Por otro lado, más allá de las batallas interestelares o los “efectos especiales”, la profundidad filosófica a la hora de plantear futuros para repensar nuestro momento actual es algo que ubica a Crónicas de galaxia, directamente en este género “cósmico-científico”.

En el caso del libro del que hoy hablamos, hermosamente editado, por cierto, poesía y narrativa comparten espacio en partes diferenciadas y complementarias. El recurso literario utilizado en la estructura, eso sí, no es nada nuevo. De hecho, uno de los mayores ejemplos conocido por todos es nuestro Famoso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Se trata del recurso del manuscrito encontrado, una técnica en la que se plantea un narrador que cuenta el hallazgo de un manuscrito en circunstancias excepcionales. El narrador da a conocer dicho manuscrito y, entonces, es cuando “comienza” la historia. Eso es exactamente lo que ocurre en el libro de este poeta extremeño, que ya ha publicado numerosas obras poéticas y algunos libros ilustrados.

Todo empieza en un prólogo, que no es prólogo, sino parte de la propia ficción. En él, en forma de crónica, el autor cuenta en primera persona las circunstancias que lo llevaron a encontrar el manuscrito. Se trata de un texto con toques incluso periodísticos, pues está cargado de referencias a documentos y eventos reales. De forma sintética, asistimos a un pequeño repaso de historia de la ciencia y la astronomía, con datos sobre las investigaciones en torno a la recepción de señales del espacio, teorías astronómicas y referencias a científicos que realizaron aportaciones a la historia, como el famoso astrónomo Percival Lowell, quien elaboró teorías sobre los canales de Marte, después descubiertos, y la existencia de un Planeta X más allá de Neptuno. “El ‘loco’ una vez más, tenía razón. La fuerza clarividente de la fantasía”, escribe David Eloy Rodríguez en el prólogo.

Pero la crónica, aparentemente en el plano de la realidad, se convierte en ficción cuando el narrador explica su descubrimiento de una sociedad secreta, llamada La Cooperativa, en la que han creado una máquina para recibir comunicaciones procedentes del espacio. Es en la sede de esta sociedad secreta donde el narrador se encuentra con el manuscrito: un texto escrito en Esperanto que es una traducción de unas comunicaciones recibidas desde el exterior. La labor del narrador protagonista de este prólogo será, entonces, traducir del esperanto al castellano esas comunicaciones anónimas. Ese es el libro que nos presenta, el libro de poesía. Y como todo buen traductor nos explica los procesos, las dificultades y las libertades que se ha tomado a la hora de darle forma. Así, siguiendo la técnica del manuscrito encontrado, el narrador aparece como simple traductor de la obra ajena. Él mismo se denomina a sí mismo “médium”, simple intermediario, sin conocimiento del contexto, de la voz autoral, de los objetivos. Su labor se reduce a dar a conocer al resto de la humanidad el hallazgo, como él mismo manifiesta.

Si mis amigos en su delirante laboratorio (¿pero no delira, de algún modo, la ciencia?) tienen razón estos textos nos permiten saber mucho sobre nosotros mismos. Uno qué sabe… Vayan aquí estas palabras desmandadas, diría el gran Agustín García Calvo, “valga para lo que valga”.

La segunda parte del libro comienza así, con esta propuesta de encontrarnos a nosotros mismos en la poesía. A partir de ahí, se hace presente otra voz, ajena, desconocida, de la que poco a poco vamos descubriendo sus miedos y pasiones. Es un viajero espacial, perdido, encontrándose, que, a modo de bitácora nos habla de sus viajes, su soledad y su miedo a la muerte. Y, a medida que se avanza en la lectura, la historia del viaje interespacial y la intriga de su resolución dejan de importar. Lo interesante es, precisamente, lo personal, lo existencial, el sentido de la vida. Conocernos a nosotros mismos a través de un relato en el que el autor (el real, el escritor), saca de las entrañas emociones personales que atraviesan todo el entramado de la estructura, la forma y los recursos literarios.

Aquí estamos,

siendo
parte
del
tesoro,

extraviados,

en el camino.

El rumor de lo real se confunde con la ficción y cada poema se convierte en una unidad autosuficiente en el que dejarse llevar por las imágenes personales y los temas universales con los que es imposible no sentir identificación y empatía. Con un estilo sencillo, de lenguaje claro y directo, la sucesión de imágenes dejan también espacio para un sentido del humor que tiene que ver con lo absurdo de la existencia.

Los sintetizadores saben sintetizar,
pero nosotros no sabemos vivir.

Saber buscar refugio salva vidas.

Mientras quede una canción, queda algo.

Las operaciones de mantenimiento

son fundamentales

Estar vivo no es poco.

La destrucción y la reconstrucción, el paso del tiempo, los duelos y los golpes del camino, enfrentarse a la verdad y buscarla sabiendo que no existe como un absoluto, convierten a este personaje en un Quijote, un Odiseo, un filósofo en busca de la verdad y de la libertad que no encuentra, pues está atrapado en una nave y, a la vez, en un recuerdo que no consigue olvidar. Incluso, está atrapado en el propio lenguaje. Al mismo tiempo, la caída de la mente hacia la nada, entendida como muerte y deseo, va haciendo que la poesía vaya ganando en profundidad según se avanza, hasta llegar a reflexiones mucho más filosóficas y abstractas, incluso, post-humanas, escritas desde una voz del futuro en el que el ser humano ya está extinto, pero en el que aún, parece sobrevivir el amor.

Usted es datos.

Usted cree que es otra cosa,

pero usted es el dato que resulta
de la estructura, gestión y análisis de datos.

Observe bien.

Es ineludible. Es inolvidable.

Son los datos.

Y después del libro de poesía, aún hay una divertida sorpresa final (que no quiero desvelar). Solo diré que el postfacio, a modo de ensayo, eleva la obra con ironía, proyectando el artificio narrativo hasta el infinito. Todo queda ficcionalizado dentro del libro: el autor, el narrador, los lectores presentes y futuros e, incluso, la propia editorial.

Desde estas líneas, entrando en esa ficción, escribo desde el año 2096: “Querido David Eloy del pasado-presente: Gracias por el viaje”.

 

Perdido el control de.

Aprender a perder. Destino Cero.

Nos lleva la nada / somos llevados / nada nos lleva.

Aprender a traspasar
y a ser traspasados.

La totalidad no es más que una partícula.
En cada partícula, la totalidad.

La sustancia está compuesta de indeterminación y mezcla.

Hay tantas dimensiones
que el propio concepto de dimensión
es inútil.

Cada tripulante lo sabe: todo es precipicio
y caemos
y eso es
ser.

 

FOTO: Angelina Delgado Librero
David Eloy Rodríguez – FOTO: Angelina Delgado Librero

 

 

MAITE MARTÍ VALLEJO La sacudida suave que usamos para despertar a alguien

Maite Martí Vallejo nació en Barcelona en 1979. Estuvo un mes llorando sin parar y tardó muchísimo en ponerse de pie. De niña no escribía poemas. Escribía los nombres de las cosas que le daban, en su mayoría nombres comunes. Su caligrafía era grande y respetaba poco las zonas.

Todos vienen al funeral de Rick es su primer libro.

 

Maite Martí Vallejo por Amós Söze

 

 

PELÍCULA EN LA CUAL UNA MADRE ABNEGADA ES LA HEROÍNA

 

No hay excusa para azotar bebés.

Nacemos en el centro de la noche

y en el centro de la noche morimos.

Oso de cara corta

que me enseña el cañón

y un poco el haz.

Se cierra la carne sobre sí misma.

El hombre who eats wood and raw fish.

El hombre with horns and legs whose breath kills

and is associated with jealous wives.

Maldito seas que pusiste fin a mi jornada

y multiplicaste en mí los hijos

y me llenaste de miel los cántaros.

 

 

LA SACUDIDA SUAVE QUE USAMOS PARA DESPERTAR A ALGUIEN

 

Empiezo a entender algo:

la madre y la niña en el árbol,

la madre se queda dormida.

La niña tiene hambre y trepa sola

hasta alcanzar las ramas más altas.

Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad percibiría

que los ángeles no disponen de pies.

Con voz de trueno me dice:

¿cuándo vas a dejar de fumar?

Alimento a mi cría con sangre del corazón.

Puede que ella ni sepa que existo.

No me importa.

De hecho, me siento aliviada.

Necesito una palabra para esto:

el paso de la pared a la arista.

 

 

ES  ARTIFICIAL ACUDIR A LA NOCHE DE AYER.

TRADÚZCASE O BÓRRESE.

 

¿Ha ido alguien corriente arriba a ver qué ocurre?

Las personas sin X son implacables entre ellas.

Un margen interior que se parece a un doble.

En el cine, el doble asume los riesgos.

Cuando hace frío, el gallo se sube a las ramas de un árbol y se queda inmóvil.

El loco me busca, en su demencia, se ha olvidado de que ya cabalga sobre mi lomo.

El agua embravecida no arrastra un mundo si está en llamas.

La rueda persigue a la pezuña. Ese hombre me persigue a mí.

Aunque la escritura sea recitada, comprendo que su cuerpo es frágil.

Estoy en los límites de las hojas naranjas, escondida en un jarrón ahora

que he empezado a espigar.

Y me contó

que se había educado en una familia en la que se prohibía a los niños encogerse de hombros.

-¿No irás a decirme que estás tenso?

Defenderse no es exactamente lo contrario de abandonarse.

Con la posición de la lombriz de tierra,

con la boca acercándose al ano

Rick se quejaba de impotencia.

-¿Y qué son todas esas mujeres rígidas?

No carezco de compasión. Me gusta que venga y me gusta irme

se sobreentiende que hasta el amanecer.

Escondida en un jarrón ahora que he empezado a espigar

no ven lo difícil que resulta saber

que solo me buscaba porque tenía hambre.

 

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