REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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LAIA LÓPEZ MANRIQUE Había una mujer que repararaba el equilibrio de las palabras arcillosas

Edición:
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Barcelona. 19/12/2018


Laia López Manrique por Virginia Monteforte

LAIA LÓPEZ MANRIQUE (Barcelona, ​​1982) estudió Filosofía y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Barcelona. Escribe poesía, prosa y artículos sobre temas literarios. Ha publicado los libros Transfusas (Ediciones del 4 de Agosto, 2018), Desbordamientos (Ediciones Tigres de Papel, 2015), La mujer cíclica (La Garúa, 2014) y Deriva (Prensas Universitarias de Zaragoza / La Gruta de las palabras, 2012) . Es coeditora de la revista digital Kokoro y de la colección de libros Kokoro Libros de Kriller71 Ediciones. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, al francés, al italiano, al esloveno, al griego y al maltés.

 

Tres poemas de Transfusas:

 

PÓRTICO

 

“Flores para los muertos. Coronas. Flores.”

(TENNESSEE WILLIAMS, Un tranvía llamado deseo)

 

con los nudillos he cortado la úvula  la raíz de un diente solo y movedizo como los brazos de las algas

tras el pescante  caído en el reflejo  he extraído todos los residuos:
melaza
astillas
un pólipo seco
una flor maciza y turbia

entonces
ha brotado crudo
mal nacido                                                  AQUELLO:

lo que más se parecía al deseo

 

*****

 

DÍAS DE 2018

 

en vez de llamar con sigilo a sombras
                                                                                                                    (HILDA  DOOLITTLE)

 

dijeron: “amor” no fue, sí “mordedura”, sarta de piel olivácea que las manos fingieron acariciar con “deseo”  con “turbación” con “sorna”

ahora
voy a hacer lo único que sé hacer con las palabras: voy a pedirte que vengas y tú vas a acudir

va a sacudir
al cloqueo  hosquedad el goce de las papilas chasqueando contra el paladar viscoso
la herradura interior

el poema es saliva
el timbrar de la puerta
una babosa que fluye y se desliza aquí en la superficie del verso
y dentro

la
re
querida

 

*****

 

RETALES, HABLADURAS

 

-la micela atrapa lo sucio atrayéndolo hacia el centro

-he olvidado tantas veces a las vivas, las he enterrado en la imaginación como un sarcófago

-se llamaba como no querían que se llamase, posiblemente bailaba desnuda en las paredes apoyando la palma de las manos, dando vueltas y vueltas como una autómata

-mimosa   la flor neutra balbuciente    estigma empapado sépalo de axioma

-tengo en la piel del muslo un corte de ámbar   una secreción resbaladiza

-lo que en algún momento se pudo considerar una merma también puede interpretarse como una gran donación

-hacía calor junto a las cañas de bambú que cercaban la ventana para que las animantes no pudieran saltar al vacío

-el calor hizo que recordase una promesa en falta

-la noche es el día en cuclillas; el día, sin embargo, es la noche escrutadora

-los labios tocan la cuerda lasciva del tendedero como si volvieran a (…)

-embebida y centrífuga   el coro de una tragedia de Eurípides

-quién hablaba de aquel amor que quedó truncado de un tajo en la calavera

-con lo que emana del pliegue  con lo que emana de ese lugar envolvente y sudoroso

-prensando la palabra viva bajo el vientre

– hacia ti
embriaguez
si me buscas

 

 

 Del libro Transfusas (2010-2018)
(Ediciones del 4 de Agosto, 2018.)

JUAN DOMINGO AGUILAR Escribir en defensa propia

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Jaén. 17/11/2018.


JUAN DOMINGO AGUILAR

Juan Domingo Aguilar (Jaén, 1993). Poeta, columnista y gestor cultural. Muy vinculado al mundo del teatro, ha sido director del grupo Viridiana Teatro, con el que consiguió el Premio a Mejor Obra en el Festival de Teatro Universitario de Granada, por la obra Un Dios Salvaje de Yasmina Reza, así como varias nominaciones en el Festival Nacional de Teatro Independiente de Barcelona, con una adaptación contemporánea que atendía a la diversidad de género, de la obra Tócala otra vez, Sam de Woody Allen. Colaborador habitual de Oculta Lit con artículos centrados en el papel de la mujer en la historia de la literatura y poesía joven contemporánea. Sus poemas han aparecido en revistas y programas como Tres en la carretera, Radio3.

Finalista de la V edición de Ucopoética, forma parte de la antología La Grieta, publicada por Bandaàparte Editores. Ha publicado La chica de amarillo (Esdrújula Ediciones) y Nosotros, tierra de nadie (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros). Ha antologado, junto con Jorge Villalobos, Algo se ha movido, 25 jóvenes poetas andaluces un libro que late al mismo ritmo que los temas tratados por los autores de su generación.

Adicto al Prozac (o no), de tanto interpretar a Woody Allen, el personaje terminó comiéndose a la persona. Perdido en mitad de la carretera busca inspiración en cualquier motel al que hubiera ido Carver. Intenta recuperar la memoria en tierra de nadie.

 

MEMORIA HISTÓRICA

En Polonia se ha prohibido
hablar de los campos de concentración
de los polacos en los campos
de los polacos vigilando los campos
de los polacos las palizas
todos los días a españoles
marcados con un triángulo rojo
del mismo color que la sangre
por el suelo cada mañana

se ha prohibido hablar de los campos
como si nunca hubieran existido
como si Auschwitz y Mauthausen
fueran una invención

como si Europa nunca hubiera sido
toda entera un cementerio

 

De Nosotros, tierra de nadie (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de
Granada)

 

 

 

LAS MADRES CANSADAS

 

Una patria Señor, una patria pequeña, como un patio o una grieta en un muro muy sólido.
Una patria para reemplazar a la que me arrancaron del alma de un sólo tirón.
MARÍA TERESA LEÓN

 

Quiero ser todas las madres
todas las mujeres que parieron
sobre este lugar a sus hijos
los que trabajaron el campo

quiero ser todas las madres
todas las mujeres que parieron a las trabajadoras
todas las mujeres que cantaron un himno
con la voz clara

ya no seremos pobres

quiero ser todas las madres
todas las mujeres que alumbraron soldados
que volvieron de la guerra que cantaron un himno
con la voz alta

no queremos más pistolas

quiero ser todas las madres
todas las mujeres que empuñaron un fusil
fotógrafas maestras reporteras
actrices músicas poetas

todas las madres
que ahora sirven de cultivo
para la tierra que sus hijos trabajan

quiero ser todas y cada una de las madres olvidadas
que yacen bajo las lápidas de este país

 

De Nosotros, tierra de nadie (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de
Granada)

 

 

POÉTICA II

 

A Ramón Repiso

A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir.
JAVIER EGEA

 

A pesar de tus ojos escribir
salir a la calle
decir algo que valga la pena

verte a lo lejos
sonriendo en un bar
escuchar tu voz
volver a casa sentarme
delante de un papel en blanco
escribir sentir el dolor
poco a poco las palabras
se colocan una detrás de otra
acaban pareciendo un poema
una herida abierta que sangra

esto debe ser la poesía me digo
esto es la poesía:

escribir en defensa propia

 

Escucha a continuación ‘POÉTICA II’ recitado por el propio JUAN DOMINGO AGUILAR.

 

De Nosotros, tierra de nadie (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de
Granada)

 

 

LAS BIBLIOTECAS SON COMO LOS TANATORIOS

Las bibliotecas son como los tanatorios
te encuentras con viejos conocidos preguntas
lo justo para que parezca que la conversación
te importa y que todo va como siempre bien
las cosas siempre tienen que ir bien si dices
que las cosas no van bien la conversación
se puede alargar más de lo recomendable

las bibliotecas son como los tanatorios
acaban apareciendo todos los que una vez
formaron parte de tu vida para dar el pésame
las bibliotecas son como los tanatorios
todo el mundo mira al suelo sin saber qué decir
esperando que llegue otro que ocupe el sitio vacío a su lado
todos caminan hacia la salida y vuelven
como si fueran a marcharse pero no quisieran

las bibliotecas son como los tanatorios
todos fuman en la puerta todos esperan en silencio
todavía estoy terminando un cigarro
pensando en las últimas palabras que me dijiste
antes de pedir que te dejara en paz que me dejes
es lo único que ha quedado de meses enteros sin dormir,
días llenos de planes al principio luego por la noche dudas
las bibliotecas son como los tanatorios
siempre escucho tu voz por los pasillos
como si fuera la primera vez que nos encontramos
después alguien se acerca me pregunta por ti
las bibliotecas son como los tanatorios
nadie quiere ir pero siempre están llenos

 

De La chica de amarillo (Esdrújula, 2018)

 

FRANCISCO CHAMORRO En las grandes máquinas de nada, el de la sensibilitá

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Badajoz. 08/11/2018.


FRANCISCO CHAMORRO por ROSA FERNÁNDEZ LEAL (www.rosafernandezleal.com)

Francisco José Chamorro Camisón (Fregenal de la Sierra, Badajoz, 1993). Desde 2014, mantiene el proyecto Gran Chamorro en Facebook. Ha estudiado Grado en Filosofía en la Universidad de Sevilla, con estancias también en la Universitat de València y la Faculdade de Letras da Universidade de Lisboa. En 2017, publicó Liberalismo político en Ediciones Hiperión (XX Premio Poesía Joven Antonio Carvajal).

 

2. Las cargas del juicio

En la medida en que apropiarse de las cosas
es el primer síntoma que provoca su pérdida
llegué a la conclusión de que soy un animal
de fábrica.

Número de taquilla: 88C.
Departamento: Exportación.
Clase social: ensayo en construcción.

Frente al deshuese ensayan la audición
cinco personas sin localizar el vientre.

Se escribe el poema en un parte de trabajo:

-POR LA TARDE: 1 PERSONA+FRAN CHAMORRO: VACIO DE EMBUTIDOS
-POR LA TARDE: 4 PERSONAS VACIO DE CARNE
-POR LA TARDE: 2 PERSONAS A GLP: VER CON ENCARGADO

Escribe alguien este poema.

Frente al deshuese ensayan la audición
cinco personas sin localizar la entraña.

No es por las horas extra,
ni por los años que pasan
tampoco por la temperatura
ni por las cajas de cartón.

Soy un animal de fábrica,
escribe alguien en este poema
sobre la factura de una paleta cocida.

Soy el precario, el necesitado, el de la sensibilidad
en las grandes máquinas de acero, el de la sensibilitá
en las grandes máquinas de nada.

Soy un animal de fábrica.

 

 

4. La condición del reconocimiento público: sus tres niveles

III

Por qué te sientes solo
si hay grandes aplicaciones para Android y Apple
donde puedes crear un perfil
para quedar con personas geniales,
espléndidas y de gran corazón.

Yo tengo un perfil en Tinder,
háztelo tú también y búscame,
cenaremos en algún restaurante del mundo y te contaré quién soy.
Te escucharé como te escucha el funcionario, el psicólogo,
el policía, el presidente del gobierno y su majestad majestuosa.

En las palabras descubrí lo inútil que resulta la estructura,
su intencionalidad, la escena que deja a la imagen sin luz.

En las palabras tracé con palabras mis aficiones,
antiguos trabajos, sitios habituales y sueños
para mostrar un perfil atractivo y con expectativas.

La soledad es el perfil donde todo se reconoce.

Escribí mensajes románticos, ya se sabe, ridículos,
quise recibir a todos con la habitación recogida y sin resaca,
pero en esos pisos que alquilábamos en el centro de la ciudad
con sus camas de noventa y sus sartenes en remojo
era imposible no reconocerse en el montón de la ropa sucia.

Los botellones que compré son un punto de encuentro,
Mercadona, Lidl, Día, Carrefour, tiendas pequeñas de ultramarinos,
supermercados 24 h y gasolineras, regresé a todos esos templos.

Los botellones que me bebí son ahora la única forma habitable:
quién sabe si fue Almirante con zumo de piña
quién sabe si fue Barceló con Coca-Cola Zero
quién sabe si fueron chupitos de Jägermeister
quién sabe si fueron gintonics sin limón ni tónica
quién sabe del porqué bebemos, así, con esa furia,
en masa, en bares, plazas, polígonos, habitaciones de hotel, salas de espera, pisos de
estudiantes, piscinas, polideportivos, desiertos, zonas de tránsito, barcos, aviones,
autobuses, gasolineras, estaciones de servicio, cuartos de baño, estudios de pintura, de
grabación, parques y playas.

Quién sabe del porqué estamos solos, abandonados,
si hay aplicaciones geniales, espléndidas y de gran alcance.

 

 

Sobre la temporalidad de un microondas

 

Su cuerpo desmembrado: maldita metralla.
Los periódicos: muertos de papel.
Lágrima de carbono: cielo azul.
Ciegos: los ojos del mundo.
Las paredes: obras de arte.
Un tupper: restos de una guerra.

IGNACIO MONTOTO, Espacios insostenibles/Mi memoria es un tobogán

 

04:15
04:14
04:13
04:12
04:11 digital no ya analógico
04:10
04:09
04:08 espacio sin nostalgia ni esperanza
04:07
04:06
04:05
04:04 espacio que moldea la temporalidad
04:03 para que así podamos seguir trabajando, amando,
04:02 más horas, más días, más tiempo
04:01
04:00 LA DESAPARICIÓN. Abro Instagram.
03:59 Caliento lentejas en el microondas durante cuatro minutos quince
03:58 segundos. Nadie habla de la dificultad que presenta calentar un tupper.
03:57 Esa pringue sobre el plástico sin intención de desaparecer.
03:56 Las paredes infinitas de plástico.
03:55 La escarcha del congelador.
03:54 Esa pringue sobre la carne sin intención de desaparecer.
03:53 Antes de comer me paso por la piscina. Me gusta
03:52 saludar a los nadadores que tienen más o menos
03:51 mi peso, los siento como iguales,
03:50 el peso es el dato que vertebra occidente.
03:49 Llega mi compañera de piso,
03:48 escucho sus problemas
03:47
03:46
03:45
03:44
03:43 Mi única intención es analizar los objetos, resaltar que jamás
03:42 se declararon neutrales, que son la cosificación del pasado.
03:41
03:39
03:38
03:37 Todo aquello que pretenda aspirar a la inmortalidad
03:36 carecerá de formato,
03:35 reducirá su presencia.
03:34 Un objeto sin características. Un mundo sin adjetivos.
03:33 .txt

Nota del editor: Los dos primeros poemas que se publican en esta selección pertenecen al libro ‘Liberalismo político’ (Hiperión, 2017). ‘Sobre la temporalidad de un microondas’ es un poema inédito.

 

JÈSSICA PUJOL La palabra dulce y descompuesta

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Santiago de Chile. 07/12/2018.


JÈSSICA PUJOL.

Jèssica Pujol Duran (Barcelona, 1982). Escribe y traduce poesía en catalán, inglés y español y ha publicado varias colecciones: Now Worry (2012); Every Bit of Light (2012); El país pintat (2015); Entrar es tan difícil salir (2016), Mare (2018) y, próximamente, ninó, (2019). Su obra, como ella, existe en la intersección de varios idiomas y lenguajes. Actualmente vive en Santiago de Chile. En Inglaterra dirige la revista de poesía latinoamericana Alba Londres (www.albalondres.com). 

 

El campo envolvente

 

 

The poem is a hormone.

Lisa Robertson, “The Seam”

 

 

 

I

 

no fue la primera escena

con árboles ladrillos avenidas

sino la trama que acontecía

lo que propició

la falta del símbolo

para nombrar objetos

asimilar acciones

el continuo

 

estar en desacuerdo

con el presente era una parte

silenciada de otro personaje

en calles parques cines

cafeterías fiestas

¿y qué hacer con la impresión

de lo no nombrado?

–preguntaba Lucía

 

¡no hay problema!

¡el cuerpo se encarga!

normalmente de noche

cuando el almacén de ángulos muertos

te deja la ropa empapada

en un estado de hipnagogia

paralizante las hormonas

han elaborado una vez más

la Ficción

 

sin detectar los easter eggs

del inconsciente la escritura

una traducción cuasi honesta

caía en absorbentes pañuelos de cocina

que nada que ver

(mejor envolver galletas de chocolate

chip que un solo rayo derretía

hasta la palabra dulce y descompuesta)

 

¿y quién se traga eso?

 

de hecho, prohibieron

llevarse comida del local

fuera del local

aunque por dentro

las lenguas tensas

en el paladar

buscaran morderlo todo

 

no era seguir órdenes

ni mejorar el sistema

ni ser la primera

ni clic en todos los enlaces

era toda la energía

de un cuerpo

dirigida a encontrar

un rincón donde respirar

 

desde un peluche unicornio blanco

hasta una bufanda

del mismo color que la tuya

desde un cementerio encerrados

hasta un autobús de dos plantas

vacío que te llevaba a casa

las correspondencias

recuerdos de una antigua

–quizás inexistente–

conexión entre cuerpos

salvavidas reafirmantes

de la futilidad de un presente

sádico y nada saludable

para las venas de las piernas

y la mente y los sentidos

 

que intercambiaban

sensaciones nuevas por sellos

en cartas

que todavía llegaban

a los buzones

una pequeña señal

como hilos anudados

como cuerda imaginaria

 

que atraviesa la textura

del campo envolvente

y cómo la tensaban mis manos

desde la primera escena

por árboles ladrillos avenidas

y calles parques cines

cafeterías fiestas

 

 

 

 

II.

 

 

qué palabra había hecho mía

y dañaba y había que cambiar

y cuál no todavía, pero debía

y cuál había que decir

o ya había dicho sin saber

qué consecuencias tendría

y si eran malas cómo

temblaba imaginándome

 

la experiencia de cambiar

de idioma

la experiencia de excavar

en el lenguaje

la experiencia de reconocer

lo impostado

 

que aquello que había hecho

mío –como mi sueño,

porque salía del interior–

quizás era de otro u otra u otros u otras

 

y así todo:

qué plástico

de mis labios

viajaba por canales

invisibles hasta el mar

para amontonarse con otros

en el gran océano plástico

de mis labios

micropartículas de colores

fluían con la corriente

creando remolinos

donde se posan las gaviotas

 

reconocer

que me bañaba en el contraste

de deshechos

por la noche

en la playa de Mataró

¿y qué plástico volvía para acariciarme la pierna?

¿acaso podía ser el mismo que había besado?

 

la cuerda que tensaba

me lo traía de nuevo

las correspondencias mágicas

también operaban allí

descompuestas

residuales

ese campo negro aumentaba

envolvente como la impresión

que almacenaba en los ángulos muertos

y juega a otro tiempo del verbo

con los recuerdos

que reviven para no verlo

 

como el pasto verde de Caldes

el agua de sus fuentes

cuando andaba más cerca

de los insectos

el diminutivo del cariño

estaba muy aquí

en este abrazo

 

rompimos algunas cadenas químicas

las hormonas se alzaron

contra el orden de producción

el amor la libertad

agarradas de la mano en la plaza

las sardanas

y desde ese otro lado

latíamos

frente a lo inesperado

Y ¡gracias a la vida!

 

cómo trotábamos

por el campo montados

en el caballo del óleo del comedor

que me ha dado tanto

la orquídea salvaje

los caracoles hirviendo

los zapateros y las ranas en el estanque

patinando por la belleza

en que confiábamos

demasiado

poco tiempo

 

porque caímos en la maleza

que señalaba la broma

más bien pesada

aunque más bien liviana

la carcajada

de que yo ya no estaba

en mi sujeto

ni en ningún idioma

temblaba imaginándome

cerca de los insectos

y ¿quién eras tú?

 

 

 

 

III.

 

 

cuando llamaste

estaba en blanco en el banco

calculando las fechas para viajar

otra vez, sí

con todas las criaturas del Hades

a otro país, sí

en otra lengua

y así acelerar, sí

la rotación de la tierra

la emisión de gases

y el tánatos

 

sin desesperación

la indignación diaria

propiciada por el diario

la renovación

de la suscripción

al pasado

 

vamos camaradas

a pintar de negro

las lágrimas de los ángeles

de la Inmaculada Concepción

lloro de solo imaginarlo

 

vamos a intoxicarnos

con el alquitrán como las aves marinas

en las playas de Galicia

y luego nos pegamos plumas rojas

para luchar contra el gallo negro traicionero

 

entre el cacareo del congreso

las personas tratan de resolver sus papeles

 

cuando llamaste

no distinguí tu voz

ni en qué idioma

debía responder

no nos conocemos

­–pensé–

los límites

aunque tanto

los hayamos cruzado

 

en el ring sagrado

esperé mi turno en fila

mientras el precio del oro subía

subían las participaciones

y las apuestas

y las opiniones en Twitter

el importe de mi visado

 

y tu voz

reinventada

no la entiende nadie

en el campo envolvente

las pantallas solo negocian

cómo expandir sus hipervínculos

unificando los idiomas

de la torre babélica

 

justo cuando reconocías

esa riqueza

de lenguas tensas

e ibas a morderlo todo

te sugieren no llevarte

fuera del local

envueltos en pañuelos de cocina

los caramelos del banco

 

justo cuando ibas a repetir

tu ritual dulce y descompuesto

las correspondencias

sus caminos enrevesados

su existencia paranoide

la mínima conexión

con los de casa

mi afecto en un pozo

 

o en alguna serie de policías

Collateral, Marcella, The Fall

You name it!

Allí, sí

o en cortos de gatos y perros

lamiéndose los hocicos, los bigotes

las patas entornadas soñando

sin parálisis corriendo

por el cielo, sí

 

o en otras gracias del presente

secuenciadas

para recuperarte

de la tragedia en gran formato

gigantografías del interior

que empapan

y así todo. ¡El cuerpo se encarga!

 

 

 

VIOLETA NIEBLA Contando las monedas de la virgen

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Málaga.
01/12/2018.


Violeta Niebla (Málaga, 1981). Toda su obra es poética. Sus textos están cargados de imágenes, la parte de la dramaturgia y la fotografía generan poesía y drama. Hay una especie de falta absoluta de respeto o conciencia, una intuición. Una dicotomía entre vivir detrás de su flequillo y ser una exhibicionista, su trabajo es siempre una búsqueda de la identidad donde la figura humana jerarquiza todas las imágenes del mundo y ella nunca ha dejado de asumir ese riesgo. Una clase de artista del romanticismo que bien podría no existir. Una carnicera poética, pero muy carnicera. (Esto lo dijo Anabel Perujo).

 

Ha publicado No serás mi baby (Kriller71), el cuaderno titulado Improvisaciones (Ediciones imperdonables) y su segundo libro de poemas COMPRO ORO está en camino.

 

A

Tecleo la contraseña para abrir la caja fuerte:
dentro están mis dientes de leche
el diente de oro de mi abuela
un cordón umbilical y la trenza
de mi primera comunión.

 

 

Epílogo

Si el viejo dice: “las palmeras son el león de las plantas”,
la vieja dice que los ángeles son el souvenir de los cristianos.

De fondo suena la música electrónica de los octogenarios
sillas de ruedas motorizadas
que compiten por las calles con hoeverboards
-la palabra que no saben ni cómo se escribe
ni cómo se pronuncia-.

Todo es eléctrico
en la residencia donde se aparca todo
es eléctrico:
cepillo de dientes, mando a distancia, ventilador.

Si la abuela dice: “cabeza, cerilla, llamarada”,
el abuelo dice:
“quiero que la música esté siempre muy alta
para que nos hablemos siempre al oído”.

A la música de fondo le cuesta respirar
le duelen los huesos de lo contemporáneo
todos los trabajos de fin de curso
las memorias de las lagunas
lo que duele
es una tristeza con muchas densidades

porque si no se muere una parte de ti
entonces no se muere nada.

 

 

Santa Luisa

después de ir a un colegio de monjas
la culpa es lo que más pesa

mi relación con el dinero empieza allí:
contando las monedas de la virgen

ha llegado el momento de manchar la poesía con dinero
con esa mugre que se queda en los dedos
después de contar muchos billetes.

 

 

Nota del editor: Todos los poemas de esta selección pertenecen al libro inédito ‘COMPRO ORO.

 

ÁNGEL CERVIÑO La seda americana de un gallego

Edición:
Maite Martí Vallejo
maite.mart.vall@gmail.com
Barcelona/Lugo/Madrid. 19/12/2018


Ángel Cerviño

 

Ángel Cerviño (Lugo, 1956). Escritor, artista visual y comisario independiente.
Ha publicado los libros: Meltemi (+Tomas falsas) (Ay del seis, Madrid 2017); Exogamia (Ediciones Liliputienses, Cáceres, 2017); ¿Salpica Dios como un expresionista abstracto? (Balduque, Murcia, 2016); Impersonal (Amargord Ediciones, Madrid, 2015); ¿Por qué hay poemas y no más bien nada? (Amargord Ediciones, Madrid, 2013); El Ave Fénix solo caga canela, con el que resultó ganador del XV Premio de Poesía Ciudad de Mérida, (DVD Ediciones, Barcelona, 2009); Kamasutra para Hansel y Gretel (Ediciones Eventuales, Madrid, 2007); y numerosos textos críticos en torno a la crisis de la representación y las nuevas prácticas artísticas en revistas, catálogos y publicaciones de arte contemporáneo.

Los siguientes poemas forman parte del libro en proceso La explotación industrial del gusano de la seda:

PLANIFIQUE SU RIGOR MORTIS
(Pieza de conversación #1)

HAMLET: (habla a una calavera que sujeta entre las manos) / ay / pobre Yorick / era un tipo de ingenio infinito / de fantasía estupenda / mil veces me cargó sobre sus hombros / y ahora ¡cómo me repugna pensarlo! / el estómago se me revuelve / aquí colgaban los labios que besé no sé cuántas veces / ¿dónde están ahora tus burlas y cabriolas? / ¿dónde… 

CRÁNEO DE YORICK: / ¡alto! / no sigas / (Hamlet se sobresalta al oír hablar a la calavera / separa las manos y la deja caer sobre el barro fresco que bordea la tumba / cuando su rodar se detiene, el cráneo continua hablando) / por favor / para un momento / no me vuelvas a colocar ese parlamento / dame un respiro / ¡te lo ruego! / / ya está bien de tanto ser y no ser / de tanto dormir o morir o tal vez soñar o qué más da / palabras / palabras / palabras / ¿no era silencio todo lo demás? / deja de repetir tus falsos poemas / no son más que ejercicios de dictado / palabras que alguien ha puesto en la cabeza y tú repites como cotorra de rebotica / / cuenta algo tuyo / aunque no sea más que una vez / salte del papel / ábrete las carnes / muéstrate tal como eres / ¿no tienes nada que decir? / algo se debatirá en tu mente mientras repites con mansedumbre esos soniquetes impostados.

HAMLET: / no sé si te entiendo / amigo / siempre creí que esas palabras eran mías / pues yo las profería / / qué otra cosa somos sino los pensamientos que nos damos / las frases que nos decimos / cada noche se abren incontables labios que susurran /¿cómo discriminar las voces? / ¿cómo olisquear lo propio? / ¿quién escribió nuestro nombre en el libreto? / ¿y qué sé yo de la hideputa Dinamarca? / / en todo caso el artificio ha llenado mis horas / y quizá con eso basta / me ha regalado pasiones / discursos / líos de familia / arrojo pospuesto / gestos grandilocuentes / incluso en los cara a cara del plano corto me fue permitido ejercitar el colorido de mi ingenio / y en algún recodo pude cortejar y perder a la dulce Ofelia / quizá deba mostrarme agradecido y satisfecho / no hacer preguntas / no hurgar las llagas con el dedo.   

CRÁNEO DE YORICK: / tu noche parlante no es más que noche americana / day for night / un truco cutre de producción / Ofelia apenas una sombra / una lámina de figurinista / el eco ahogado de unos desvaríos que ni siquiera son los tuyos / no sé qué pasará si abres los ojos / quizá muramos definitivamente y nuestro mundo calle para siempre / realmente estamos tejidos de una trama más sutil que la materia de los sueños / -si nos está permitido mudarnos por un instante de obra- / la ciudadela la defienden murallas de humo / la memoria se agita cual sombra de banderola / evasiva como el recuerdo de un perfume / en verdad toda palabra es de otro / haberes vacíos ebrios de trámites / canción de cuna lejos de casa / / podrías tener razón y ya no queda otra que echarse atrás / tomar distancia / en el juego de posiciones solo se dan acuerdos momentáneos / el sosiego no suele hacer acto de presencia / el ansia dobla siempre hacia otro lado y envía a sus comediantes / de este desierto solo saldremos por el portillo entornado del texto / tómame de nuevo en tus manos / sacude el barro de mis sienes / mírame a las cuencas y repite esas frases tan hermosas / Alas! poor Yorick / el show debe continuar / alcancemos de una vez el desenlace. 

(Se oscurece el escenario y cae lentamente el 

TELÓN)

 

*****

 

LA INVENCIÓN DEL FUEGO Y DE LA METÁFORA
(Pieza de conversación #3)

 

ASUNTO DEL POEMA: / soy el pardal que canta sin que nadie aplauda / quizá me faltó obsesión / con desconsuelo profesional picoteo la copiosidad / bayas ruedan de rama en rama / coceo un poco y me dejo estar / acicalo mis garras de caramelo / / pieza a pieza se levanta el edificio en el manglar / maderas de la playa y nubes de antaño / pecios pulidos por otras manos / su salitre / sus temporales / / pasa un perfume donde ya no estoy / soy el júbilo del colibrí posado en la guadaña / bebo en los charcos del Edén / con el desdén del joven esclavo / en los ademanes del trance me encrespo con desgana.

MUSA DE CONVENIENCIA: / en volutas aleteas / roto arabesco / rumor silábico del goce / la alusión sopla las velas / tu voz tirita de posibilidades que no acaban de llegar / / aquí mal se enjambra el viento / riza las aguas / eventual Narciso persigues tu rostro en cristales de afinidad / dualidades discursivas que la imagen cohesiona (valga aquel charco por este llanto) / a la greña jadean en direcciones opuestas / como perros enganchados tras el apareamiento / / crees seguir un rastro y caminas sobre tus propias huellas en el barro / explorador siempre a punto de ser devorado por sus porteadores.

 

*****

 

FINANZAS DE LOS CUENTOS DE HADAS
(Pieza de conversación #6)

EL ARMADILLO: / como el tuyo correr / mi don es ovillarme / solo volar el de los vencejos / sin otro equipamiento / la larva se contrae para avanzar / la alondra grazna su hambre en la floresta / cada perro relame su entrepierna / las capacidades se proveen al pormenor en la oficina del espasmo / tómalo por el asa llevadera / experimental el botín que nos toca / referir lo ralo lejos de siempre. 

LA LIEBRE: / cuando el mundo estuvo cantado / se repartieron los papeles / cada uno tomó cuerpo dentro de su enredo / cada criatura se enrocó en un savoir-faire / echando mano de la obstinación / madre de todas las virtudes / se fajó un rostro y tiró p’alante / o como suele decirse / ¡cógeme en vilo que vienen dando! / rolando el viento algunos se retiraron con su goce al toma y daca de los desiertos.

EL ARMADILLO: / en el desierto solo se divierten las víboras.

LA LIEBRE: / ¿eso no es de Lawrence de Arabia?

EL ARMADILLO: (en un aparte, dando la espalda a La Liebre, se dirige al público) risible por fuera / nos alcanza porque no viene / carente de lección dura La Liebre. 

 

*****

 

COMPLEJIDAD DEL DESALIENTO
(Pieza de conversación #11)

[Escenario: grandiosidad operística, majestuosas columnas palmiformes, mampostería de cartón piedra con inscripciones jeroglíficas, interior de un templo decorado con kitsch faraónico para la representación de Aida en un teatro de escasos medios. Falsos fuegos de papel de seda y ventilador.

Vestuario: los cincuenta embalsamadores del coro, cabezas rapadas, túnica talar rojo cárdeno y mandil blanco con abstractas y variadas salpicaduras de sangre. 

El CORO, brazos caídos y rostro sin expresión, canta en tono grave y monocorde sus parlamentos, la VOZ EN OFF responde a través de la megafonía de la sala.]

CORO DE EMBALSAMADORES: / las palabras vienen a nuestras mentes a aparearse y reproducirse / danzas de cortejo / guirigay caníbal de los prolegómenos / demoran la culminación del espasmo / posponen Krakatoas a diario / mentiras de cazadores en la voraz vigilia de la hoguera.

(VOZ EN OFF): / a esa profundidad no alcanza la cadena del ancla / procuren eludir los excesos coreográficos. 

CORO DE EMBALSAMADORES: / lexemas ciegos nos parasitan para permanecer / larvas de futuras emociones / autoerotismo que el lenguaje se infringe a nuestro cargo / negrura a la que se llegó por cálculo / en nosotros hace escala / bestia fiduciaria / tu diplomático ir y venir.

(VOZ EN OFF): / todo monstruo reclama su laberinto / no se lastimen las manos en los cristales de las bardas.

 

 

 

 

JAVIER FERNÁNDEZ Cantar y estremecer en voz baja

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Córdoba. 11/12/2018.


Javier Fernández.

Javier Fernández (Córdoba, 1971) es autor del poemario Canal (2016; XXIII premio de poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina”), el volumen de relatos La grieta (2007), la novela Cero absoluto (2005) y el libro objeto Casa abierta (2000). Está incluido en numerosas antologías de poesía y prosa, entre las que destaca Mutantes: Narrativa española de última generación (2007). Ha traducido a H. G. Wells, Robert E. Howard, J.M. Barrie y J. G. Ballard, entre otros. Es responsable del seminario de creación del certamen Ucopoética de la Universidad de Córdoba. Escribe sobre cómic en diversos medios impresos y digitales. Fundó las editoriales Plurabelle y Berenice, y en la actualidad codirige la colección Letras Populares de Cátedra.

 

47.

Mi hermana no puede evitar
estremecerse ante la imagen de su
madre frente a la tumba de Miguel.
Cuenta cómo limpia la lápida
con delicadeza, con fragilidad, con
mucho mimo. Pasa suavemente el
trapo húmedo, una y otra vez.
Coloca muy despacio las flores,
retrocede, mira, vuelve a colocarlas,
retrocede, mira otra vez. Dice que
no es una mujer limpiando una lápida,
sino una madre bañando a su hijo.

 

Podéis escuchar el poema recitado por el propio JAVIER FERNÁNDEZ aquí:

 

 

61.

Mi hermano Miguel murió el 5
de marzo de 1975, tres semanas
antes de su sexto cumpleaños.
La noche previa al accidente, le
preguntó a nuestra madre: «Si yo
no estoy el día de mi cumpleaños,
¿cómo vais a celebrarlo?».

 

Podéis escuchar el poema recitado por el propio JAVIER FERNÁNDEZ aquí:

 

 

62.

Mis padres estuvieron casados
veintinueve años, casi treinta.
Cuando mi madre supo que mi
padre le era infiel, le hizo jurar
sobre la fotografía de su hijo
muerto que los rumores eran
falsos. Convivieron un año más,
sin hablarse, hasta el día que mi
padre se fue de casa. Yo estaba
presente en el despacho, semanas
más tarde, el día que ella le arrojó
el anillo de matrimonio a la cara.
Mi padre esbozó entonces una
sonrisa, alzó lentamente las manos
y abrió los dedos para mostrar que
ya no llevaba puesto el suyo.

 

Podéis escuchar el poema recitado por el propio JAVIER FERNÁNDEZ aquí:

 

 

DEL PARAÍSO

Del paraíso en la jungla,
recuerdo, sobre todo, el olor
de los mangos podridos.

Del paraíso en el mar, la ola
que me arrastra violentamente
hasta el sucio fondo.

Del paraíso en la noche,
a mi padre mordiendo
la boca de aquella chiquilla

mientras yo canto, yo canto
en voz baja.

(Él y ella se esconden,
pero soy yo quien se esconde).

 

Podéis escuchar el poema recitado por el propio JAVIER FERNÁNDEZ aquí:

 

 

Nota del editor: el poema ‘47′ está incluido en Canal (Hiperión, 2016). El poema ‘61′ se ha publicado previamente en alguna plaquette. Los poemas ‘62′ y ‘DEL PARAÍSO’ son inéditos.

 

ÁNGELO NÉSTORE E chi sei tu?

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Málaga/Lecce. 24/07/2018.


Ángelo Néstore (Lecce, 1986 / Málaga). Es poeta, actor y profesor. Actualmente co-dirige el Festival Internacional de Poesía de Málaga Irreconciliables y la editorial de poesía La Señora Dalloway. Ha publicado Adán o nada (Bandaàparte Editores) y Actos impuros (XXXII Premio de Poesía Hiperión). Con dieciocho años se alzó con el Premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Concurso Nacional de Teatro Vittorio Gassman de Roma. Sus últimas obras teatrales son el monólogo en homenaje a Gloria Fuertes. Esto no es un monólogo, es una mujer (autor y director) y la pieza en solitario. Lo inhabitable, en la que dialogan poesía, teatro y performance.

Ángelo nació Adán, pero el espejo le devolvió nada. Desde entonces se destruye y se vuelve a construir cada vez que entra y sale de la ducha. Juega con su identidad y miente cuando marca la casilla del sexo en los formularios.

 

Expedición de nacionalidad española por residencia. Por favor, rellene el siguiente formulario.

Quisiera marcar la casilla de mi sexo
con la misma facilidad que tenía mi abuelo
para apilar ladrillos
y decir luego que construyó un hogar,
con la misma indiferencia que demostraba
para aguantar el cuerpo caliente de un ave
y segarle con un gesto seco la cabeza.
Y, luego, escuchar las alabanzas de mi madre:
mira, el pollo le quedó sabroso y limpio
mira, esta casa la levantó tu abuelo con sus manos
y sé que el día que se murió
ella lloró mientras fregaba los platos
te vi llorando, mamá,
mientras despegabas la carne de la cerámica
con la fuerza exacta y tan medida
de quien tuvo que marcar una casilla tantos siglos
y decir mujer
y esconder la gota de sudor
en aquel embalse de agua caliente y estancada.
Mamá, mira, este fregadero es un cementerio barato
de miseria ahogada por el bien de otros:
por eso no soporto la idea de vivir bajo un techo-casilla
que no es la tuya
como si este muro no lo sostuvieras
con los huesos duros de tus hombros.
Porque cuando te quitas los guantes, agotada,
cuando las arrugas en las yemas
se muestran con la franqueza de un epitafio
entonces imprimo una X gigante en el lugar equivocado,
y lo hago con el mismo ímpetu de un ave degollada
que con la cabeza colgando a un lado
corre y muere en busca de otra salida.

 

 

E io chi sono?

Por la mañana abandono mi sexo.
Al atardecer vuelvo
cuando me desnudo para entrar en la ducha.

Mi madre siempre dice que tengo los hombros de mi padre.
Con el vaho en el espejo el contorno es más ancho, más generoso.
Dibujo una línea recta con los dedos, con la mano la deshago.

En los ojos guardo la tristeza de las muñecas
que jugaron a ser hijas
y que mis padres acabaron regalando.
El agua fría me trae a mi cuerpo,
escondo el pene entre las piernas.

Mamá, ¿a quién me parezco?

 

 

Ave y Eva

Me resisto a la idea de ser
aquel niño que vivió en mi boca: recuerdo caer al suelo,
hacerme mil pedazos.
La habitación, limpia solo para mí;
la habitación
y este trozo de carne,
estirpe nómada ante el espejo.
Me miro en el cristal
y hay un animal huyendo del fuego,
una jauría con principio de hombre
o un desastre con nombre de niño.
Por eso busqué en el incendio la excusa,
en el aire el pretexto,
por eso me arranco la barba
con la mano que antes me besabas.
No hubo salvación para este pájaro,
juro que hice lo posible para domesticar la espera.
Ahora dejo que la tierra tape los huecos de la piel.
Digo casi no soy
mientras celebro los dos bultos de mi pecho.
Escribo la palabra ave, leo la palabra Eva.
Bajo este cielo ya no hay lengua que me nombre.

 

A continuación podéis gozar del vídeo poema de Ángelo NestoreEn mi casa siempre hubo una silla vacía’, del poemario ‘Adán o nada, un drama transgénero’, publicado en 2017 por Bandaàparte.

ROSETTA KEDZIERSKI La espía que me amó

Rosetta Kedzierski (Gdansk, 1979). A los tres años de edad su familia emigró a una conocida barriada del centro del imperio que nos provoca, aprieta y ahoga. Su padre, un fanático puritano, trató de educar a su hija en la fe. Pero el destino tenía otros planes reservados para ella. En 1997, deseando profundizar en algunos aspectos del movimiento, inicia estudios de kinesoterapia y ortopedia en París. Pocos años después escapa a Helsinki, desde donde inicia un periplo misterioso e imparable que le lleva a vivir y sobreponerse en San Petersburgo, Viena, Trieste, Fuerteventura, Barbados y Turín. En la actualidad, vive en algún lugar de Extremadura, en una aislada casa de campo, con sus tres gatas y una podenca a la que salvó —ab ovo— de la horca.

Este es el primer poema que comparte con las multitudes. Esperamos que no sea el último. No saben lo que nos costó convencerla.

 

Rosetta Kedzierski por Vicente Madness

 

 

 

IXXDVIIC

 

Uno.
Con hilo de plata.
Lo obtuve de la venta del reloj de bolsillo de la abuela Czeslawa.
Uno pues las palabras.
Hemos llegado hasta aquí y, ¿ahora qué?
¿Dónde está la gracia?
Una se pasa la vida encerrada en casa.
Obstinada, creciendo hacia dentro, como si lo que apremia alrededor solo fuera una burda
excusa para seguir viva.
LANGUIDECER es un verbo demasiado largo, imperfecto para describir los días que sajan
las vueltas de tuerca:/klak-klak-klak-klak-klak-klak/y pasa una nube y pasan dos/y así
hasta nombrar lo sucesivo/hasta penetrar el tejido adherido al alumbre.
¿Quién necesita a los demás?
¿Por qué he de hacer caso a mi perra?
Apaga ya la luz.
Búscate nuevas amantes.
¿Has leído ya a Jean?
Intenta hacerlo vibrar.
En el pasado las cosas no fueron demasiado distintas.
El padre de mi perra mordía a otras perras cuando se acercaban a olisquear su comida.
Mi propio padre hacía más o menos lo mismo con mi madre.
Odiaba que se enceraran los suelos cuando él estaba en casa.
Creo que porque resbalar boicoteaba su pose infalible de guardián y le hacía parecer torpe.
Os preguntaréis quién demonios encera hoy el piso, ahora que la fiebre de la tarima
flotante se ha convertido en epidemia.
Aquí una servidora.
Me ha traído muchos problemas con casi todos los amantes que he tenido.
Sobre todo con los más perros, claro.
El género de mis acompañantes es una excusa para duplicar el hastío que siento por la
especie que nos solicita.
Ellas también resbalan, no crean, sobre todo las que entre los muslos tienden,
inequívocamente, a tomar el control.
No me gustan las mujeres que en la cama, en la playa, en el supermercado o en la iglesia
actúan como esa subespecie del lobo.
Los machos son impulsivos.
Los machos son previsibles.
Los machos evitan regresar al principio.
Los machos pueden ser arañas.
Los machos traccionan.
Los machos son figuras oblicuas.
Los machos son hormigón.
Los machos que no son hormigón siguen siendo machos.
Ya saben a lo que me refiero.
No saben a lo que me refiero.
En el caso de mi madre, yo pensé que cuando él ya no estuviera, ese asunto de encerar el
suelo —y tantos otros— se desvanecerían.
Confieso que me duele, ocasión tras ocasión, comprobar que no ha sido así.
Ella continúa encerando el suelo y yo me he unido a la causa.
Con mayor fervor en los días en que se ha olvidado comprar vino.
No se lo digan a nadie, pero a veces también deseo que ella resbale.
No pretendo su torpeza, pretende mi rabia condecorar así el castigo que jamás perpetré.
Sus ataques de amnesia me dan ganas de abofetear a alguien y a menudo suelo acabar
desbarrando.
Lo mejor que puede pasar entonces es que decida no recoger las bragas sudadas del suelo
del comedor.
A mis acompañantes les gusta ese lugar.
¿Qué puedo decir?
En casa siempre se castigó la falta de pudor.
Me sabe tan raro como el tracto de las lombrices.
No lo supe hasta el día en que, por omisión de mis obligaciones como hija, mis labios
acabaron probando la tierra del bancal más pequeño.
Hace unos días, tomando zumo de chirimoya con una amiga, me confundí de palabra y dije
la bancal más cerda y extraña que puedas imaginar.
Le contaba la pesadilla más recurrente del siglo anterior.
El vino se ha convertido en el principio de un pequeño problema.
Es probable que eso sea lo único que compartimos Bukowski y yo.
Creo que a la gente le gusta porque es primitivo y obsceno.
A la gente le gusta que otra gente diga lo que cree que la mayoría piensa, sin tapujos.
Es un hecho que la existencia de las mayorías evoca la concentración del (des)poder.
Yo misma, cuando me dejo crecer las uñas, siento que he de actúar como si jamás hubiera
conocido la muerte.
Habrán comprendido que las multitudes que engendro ejercen la más abyecta de las
tiranías.
El problema se asemeja más a la mucosa infectada de una manada de rinocerontes.
Mis amantes han descuidado el misterio.
Mis amantes me han acabado tratando como a un problema de humedades en un baño
compartido.
Ninguno ha tenido, ni en este siglo ni en el anterior, la más remota idea de lo que es el
amor.

 

 

 

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