REVISTA DE ARTE CONTRA LA CORDURA

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JUAN DOMINGO AGUILAR Escribir en defensa propia

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Jaén. 17/11/2018.


JUAN DOMINGO AGUILAR

Juan Domingo Aguilar (Jaén, 1993). Poeta, columnista y gestor cultural. Muy vinculado al mundo del teatro, ha sido director del grupo Viridiana Teatro, con el que consiguió el Premio a Mejor Obra en el Festival de Teatro Universitario de Granada, por la obra Un Dios Salvaje de Yasmina Reza, así como varias nominaciones en el Festival Nacional de Teatro Independiente de Barcelona, con una adaptación contemporánea que atendía a la diversidad de género, de la obra Tócala otra vez, Sam de Woody Allen. Colaborador habitual de Oculta Lit con artículos centrados en el papel de la mujer en la historia de la literatura y poesía joven contemporánea. Sus poemas han aparecido en revistas y programas como Tres en la carretera, Radio3.

Finalista de la V edición de Ucopoética, forma parte de la antología La Grieta, publicada por Bandaàparte Editores. Ha publicado La chica de amarillo (Esdrújula Ediciones) y Nosotros, tierra de nadie (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros). Ha antologado, junto con Jorge Villalobos, Algo se ha movido, 25 jóvenes poetas andaluces un libro que late al mismo ritmo que los temas tratados por los autores de su generación.

Adicto al Prozac (o no), de tanto interpretar a Woody Allen, el personaje terminó comiéndose a la persona. Perdido en mitad de la carretera busca inspiración en cualquier motel al que hubiera ido Carver. Intenta recuperar la memoria en tierra de nadie.

 

MEMORIA HISTÓRICA

En Polonia se ha prohibido
hablar de los campos de concentración
de los polacos en los campos
de los polacos vigilando los campos
de los polacos las palizas
todos los días a españoles
marcados con un triángulo rojo
del mismo color que la sangre
por el suelo cada mañana

se ha prohibido hablar de los campos
como si nunca hubieran existido
como si Auschwitz y Mauthausen
fueran una invención

como si Europa nunca hubiera sido
toda entera un cementerio

 

De Nosotros, tierra de nadie (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de
Granada)

 

 

 

LAS MADRES CANSADAS

 

Una patria Señor, una patria pequeña, como un patio o una grieta en un muro muy sólido.
Una patria para reemplazar a la que me arrancaron del alma de un sólo tirón.
MARÍA TERESA LEÓN

 

Quiero ser todas las madres
todas las mujeres que parieron
sobre este lugar a sus hijos
los que trabajaron el campo

quiero ser todas las madres
todas las mujeres que parieron a las trabajadoras
todas las mujeres que cantaron un himno
con la voz clara

ya no seremos pobres

quiero ser todas las madres
todas las mujeres que alumbraron soldados
que volvieron de la guerra que cantaron un himno
con la voz alta

no queremos más pistolas

quiero ser todas las madres
todas las mujeres que empuñaron un fusil
fotógrafas maestras reporteras
actrices músicas poetas

todas las madres
que ahora sirven de cultivo
para la tierra que sus hijos trabajan

quiero ser todas y cada una de las madres olvidadas
que yacen bajo las lápidas de este país

 

De Nosotros, tierra de nadie (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de
Granada)

 

 

POÉTICA II

 

A Ramón Repiso

A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir.
JAVIER EGEA

 

A pesar de tus ojos escribir
salir a la calle
decir algo que valga la pena

verte a lo lejos
sonriendo en un bar
escuchar tu voz
volver a casa sentarme
delante de un papel en blanco
escribir sentir el dolor
poco a poco las palabras
se colocan una detrás de otra
acaban pareciendo un poema
una herida abierta que sangra

esto debe ser la poesía me digo
esto es la poesía:

escribir en defensa propia

 

Escucha a continuación ‘POÉTICA II’ recitado por el propio JUAN DOMINGO AGUILAR.

 

De Nosotros, tierra de nadie (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de
Granada)

 

 

LAS BIBLIOTECAS SON COMO LOS TANATORIOS

Las bibliotecas son como los tanatorios
te encuentras con viejos conocidos preguntas
lo justo para que parezca que la conversación
te importa y que todo va como siempre bien
las cosas siempre tienen que ir bien si dices
que las cosas no van bien la conversación
se puede alargar más de lo recomendable

las bibliotecas son como los tanatorios
acaban apareciendo todos los que una vez
formaron parte de tu vida para dar el pésame
las bibliotecas son como los tanatorios
todo el mundo mira al suelo sin saber qué decir
esperando que llegue otro que ocupe el sitio vacío a su lado
todos caminan hacia la salida y vuelven
como si fueran a marcharse pero no quisieran

las bibliotecas son como los tanatorios
todos fuman en la puerta todos esperan en silencio
todavía estoy terminando un cigarro
pensando en las últimas palabras que me dijiste
antes de pedir que te dejara en paz que me dejes
es lo único que ha quedado de meses enteros sin dormir,
días llenos de planes al principio luego por la noche dudas
las bibliotecas son como los tanatorios
siempre escucho tu voz por los pasillos
como si fuera la primera vez que nos encontramos
después alguien se acerca me pregunta por ti
las bibliotecas son como los tanatorios
nadie quiere ir pero siempre están llenos

 

De La chica de amarillo (Esdrújula, 2018)

 

FRANCISCO CHAMORRO En las grandes máquinas de nada, el de la sensibilitá

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Badajoz. 08/11/2018.


FRANCISCO CHAMORRO por ROSA FERNÁNDEZ LEAL (www.rosafernandezleal.com)

Francisco José Chamorro Camisón (Fregenal de la Sierra, Badajoz, 1993). Desde 2014, mantiene el proyecto Gran Chamorro en Facebook. Ha estudiado Grado en Filosofía en la Universidad de Sevilla, con estancias también en la Universitat de València y la Faculdade de Letras da Universidade de Lisboa. En 2017, publicó Liberalismo político en Ediciones Hiperión (XX Premio Poesía Joven Antonio Carvajal).

 

2. Las cargas del juicio

En la medida en que apropiarse de las cosas
es el primer síntoma que provoca su pérdida
llegué a la conclusión de que soy un animal
de fábrica.

Número de taquilla: 88C.
Departamento: Exportación.
Clase social: ensayo en construcción.

Frente al deshuese ensayan la audición
cinco personas sin localizar el vientre.

Se escribe el poema en un parte de trabajo:

-POR LA TARDE: 1 PERSONA+FRAN CHAMORRO: VACIO DE EMBUTIDOS
-POR LA TARDE: 4 PERSONAS VACIO DE CARNE
-POR LA TARDE: 2 PERSONAS A GLP: VER CON ENCARGADO

Escribe alguien este poema.

Frente al deshuese ensayan la audición
cinco personas sin localizar la entraña.

No es por las horas extra,
ni por los años que pasan
tampoco por la temperatura
ni por las cajas de cartón.

Soy un animal de fábrica,
escribe alguien en este poema
sobre la factura de una paleta cocida.

Soy el precario, el necesitado, el de la sensibilidad
en las grandes máquinas de acero, el de la sensibilitá
en las grandes máquinas de nada.

Soy un animal de fábrica.

 

 

4. La condición del reconocimiento público: sus tres niveles

III

Por qué te sientes solo
si hay grandes aplicaciones para Android y Apple
donde puedes crear un perfil
para quedar con personas geniales,
espléndidas y de gran corazón.

Yo tengo un perfil en Tinder,
háztelo tú también y búscame,
cenaremos en algún restaurante del mundo y te contaré quién soy.
Te escucharé como te escucha el funcionario, el psicólogo,
el policía, el presidente del gobierno y su majestad majestuosa.

En las palabras descubrí lo inútil que resulta la estructura,
su intencionalidad, la escena que deja a la imagen sin luz.

En las palabras tracé con palabras mis aficiones,
antiguos trabajos, sitios habituales y sueños
para mostrar un perfil atractivo y con expectativas.

La soledad es el perfil donde todo se reconoce.

Escribí mensajes románticos, ya se sabe, ridículos,
quise recibir a todos con la habitación recogida y sin resaca,
pero en esos pisos que alquilábamos en el centro de la ciudad
con sus camas de noventa y sus sartenes en remojo
era imposible no reconocerse en el montón de la ropa sucia.

Los botellones que compré son un punto de encuentro,
Mercadona, Lidl, Día, Carrefour, tiendas pequeñas de ultramarinos,
supermercados 24 h y gasolineras, regresé a todos esos templos.

Los botellones que me bebí son ahora la única forma habitable:
quién sabe si fue Almirante con zumo de piña
quién sabe si fue Barceló con Coca-Cola Zero
quién sabe si fueron chupitos de Jägermeister
quién sabe si fueron gintonics sin limón ni tónica
quién sabe del porqué bebemos, así, con esa furia,
en masa, en bares, plazas, polígonos, habitaciones de hotel, salas de espera, pisos de
estudiantes, piscinas, polideportivos, desiertos, zonas de tránsito, barcos, aviones,
autobuses, gasolineras, estaciones de servicio, cuartos de baño, estudios de pintura, de
grabación, parques y playas.

Quién sabe del porqué estamos solos, abandonados,
si hay aplicaciones geniales, espléndidas y de gran alcance.

 

 

Sobre la temporalidad de un microondas

 

Su cuerpo desmembrado: maldita metralla.
Los periódicos: muertos de papel.
Lágrima de carbono: cielo azul.
Ciegos: los ojos del mundo.
Las paredes: obras de arte.
Un tupper: restos de una guerra.

IGNACIO MONTOTO, Espacios insostenibles/Mi memoria es un tobogán

 

04:15
04:14
04:13
04:12
04:11 digital no ya analógico
04:10
04:09
04:08 espacio sin nostalgia ni esperanza
04:07
04:06
04:05
04:04 espacio que moldea la temporalidad
04:03 para que así podamos seguir trabajando, amando,
04:02 más horas, más días, más tiempo
04:01
04:00 LA DESAPARICIÓN. Abro Instagram.
03:59 Caliento lentejas en el microondas durante cuatro minutos quince
03:58 segundos. Nadie habla de la dificultad que presenta calentar un tupper.
03:57 Esa pringue sobre el plástico sin intención de desaparecer.
03:56 Las paredes infinitas de plástico.
03:55 La escarcha del congelador.
03:54 Esa pringue sobre la carne sin intención de desaparecer.
03:53 Antes de comer me paso por la piscina. Me gusta
03:52 saludar a los nadadores que tienen más o menos
03:51 mi peso, los siento como iguales,
03:50 el peso es el dato que vertebra occidente.
03:49 Llega mi compañera de piso,
03:48 escucho sus problemas
03:47
03:46
03:45
03:44
03:43 Mi única intención es analizar los objetos, resaltar que jamás
03:42 se declararon neutrales, que son la cosificación del pasado.
03:41
03:39
03:38
03:37 Todo aquello que pretenda aspirar a la inmortalidad
03:36 carecerá de formato,
03:35 reducirá su presencia.
03:34 Un objeto sin características. Un mundo sin adjetivos.
03:33 .txt

Nota del editor: Los dos primeros poemas que se publican en esta selección pertenecen al libro ‘Liberalismo político’ (Hiperión, 2017). ‘Sobre la temporalidad de un microondas’ es un poema inédito.

 

JÈSSICA PUJOL La palabra dulce y descompuesta

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Santiago de Chile. 07/12/2018.


JÈSSICA PUJOL.

Jèssica Pujol Duran (Barcelona, 1982). Escribe y traduce poesía en catalán, inglés y español y ha publicado varias colecciones: Now Worry (2012); Every Bit of Light (2012); El país pintat (2015); Entrar es tan difícil salir (2016), Mare (2018) y, próximamente, ninó, (2019). Su obra, como ella, existe en la intersección de varios idiomas y lenguajes. Actualmente vive en Santiago de Chile. En Inglaterra dirige la revista de poesía latinoamericana Alba Londres (www.albalondres.com). 

 

El campo envolvente

 

 

The poem is a hormone.

Lisa Robertson, “The Seam”

 

 

 

I

 

no fue la primera escena

con árboles ladrillos avenidas

sino la trama que acontecía

lo que propició

la falta del símbolo

para nombrar objetos

asimilar acciones

el continuo

 

estar en desacuerdo

con el presente era una parte

silenciada de otro personaje

en calles parques cines

cafeterías fiestas

¿y qué hacer con la impresión

de lo no nombrado?

–preguntaba Lucía

 

¡no hay problema!

¡el cuerpo se encarga!

normalmente de noche

cuando el almacén de ángulos muertos

te deja la ropa empapada

en un estado de hipnagogia

paralizante las hormonas

han elaborado una vez más

la Ficción

 

sin detectar los easter eggs

del inconsciente la escritura

una traducción cuasi honesta

caía en absorbentes pañuelos de cocina

que nada que ver

(mejor envolver galletas de chocolate

chip que un solo rayo derretía

hasta la palabra dulce y descompuesta)

 

¿y quién se traga eso?

 

de hecho, prohibieron

llevarse comida del local

fuera del local

aunque por dentro

las lenguas tensas

en el paladar

buscaran morderlo todo

 

no era seguir órdenes

ni mejorar el sistema

ni ser la primera

ni clic en todos los enlaces

era toda la energía

de un cuerpo

dirigida a encontrar

un rincón donde respirar

 

desde un peluche unicornio blanco

hasta una bufanda

del mismo color que la tuya

desde un cementerio encerrados

hasta un autobús de dos plantas

vacío que te llevaba a casa

las correspondencias

recuerdos de una antigua

–quizás inexistente–

conexión entre cuerpos

salvavidas reafirmantes

de la futilidad de un presente

sádico y nada saludable

para las venas de las piernas

y la mente y los sentidos

 

que intercambiaban

sensaciones nuevas por sellos

en cartas

que todavía llegaban

a los buzones

una pequeña señal

como hilos anudados

como cuerda imaginaria

 

que atraviesa la textura

del campo envolvente

y cómo la tensaban mis manos

desde la primera escena

por árboles ladrillos avenidas

y calles parques cines

cafeterías fiestas

 

 

 

 

II.

 

 

qué palabra había hecho mía

y dañaba y había que cambiar

y cuál no todavía, pero debía

y cuál había que decir

o ya había dicho sin saber

qué consecuencias tendría

y si eran malas cómo

temblaba imaginándome

 

la experiencia de cambiar

de idioma

la experiencia de excavar

en el lenguaje

la experiencia de reconocer

lo impostado

 

que aquello que había hecho

mío –como mi sueño,

porque salía del interior–

quizás era de otro u otra u otros u otras

 

y así todo:

qué plástico

de mis labios

viajaba por canales

invisibles hasta el mar

para amontonarse con otros

en el gran océano plástico

de mis labios

micropartículas de colores

fluían con la corriente

creando remolinos

donde se posan las gaviotas

 

reconocer

que me bañaba en el contraste

de deshechos

por la noche

en la playa de Mataró

¿y qué plástico volvía para acariciarme la pierna?

¿acaso podía ser el mismo que había besado?

 

la cuerda que tensaba

me lo traía de nuevo

las correspondencias mágicas

también operaban allí

descompuestas

residuales

ese campo negro aumentaba

envolvente como la impresión

que almacenaba en los ángulos muertos

y juega a otro tiempo del verbo

con los recuerdos

que reviven para no verlo

 

como el pasto verde de Caldes

el agua de sus fuentes

cuando andaba más cerca

de los insectos

el diminutivo del cariño

estaba muy aquí

en este abrazo

 

rompimos algunas cadenas químicas

las hormonas se alzaron

contra el orden de producción

el amor la libertad

agarradas de la mano en la plaza

las sardanas

y desde ese otro lado

latíamos

frente a lo inesperado

Y ¡gracias a la vida!

 

cómo trotábamos

por el campo montados

en el caballo del óleo del comedor

que me ha dado tanto

la orquídea salvaje

los caracoles hirviendo

los zapateros y las ranas en el estanque

patinando por la belleza

en que confiábamos

demasiado

poco tiempo

 

porque caímos en la maleza

que señalaba la broma

más bien pesada

aunque más bien liviana

la carcajada

de que yo ya no estaba

en mi sujeto

ni en ningún idioma

temblaba imaginándome

cerca de los insectos

y ¿quién eras tú?

 

 

 

 

III.

 

 

cuando llamaste

estaba en blanco en el banco

calculando las fechas para viajar

otra vez, sí

con todas las criaturas del Hades

a otro país, sí

en otra lengua

y así acelerar, sí

la rotación de la tierra

la emisión de gases

y el tánatos

 

sin desesperación

la indignación diaria

propiciada por el diario

la renovación

de la suscripción

al pasado

 

vamos camaradas

a pintar de negro

las lágrimas de los ángeles

de la Inmaculada Concepción

lloro de solo imaginarlo

 

vamos a intoxicarnos

con el alquitrán como las aves marinas

en las playas de Galicia

y luego nos pegamos plumas rojas

para luchar contra el gallo negro traicionero

 

entre el cacareo del congreso

las personas tratan de resolver sus papeles

 

cuando llamaste

no distinguí tu voz

ni en qué idioma

debía responder

no nos conocemos

­–pensé–

los límites

aunque tanto

los hayamos cruzado

 

en el ring sagrado

esperé mi turno en fila

mientras el precio del oro subía

subían las participaciones

y las apuestas

y las opiniones en Twitter

el importe de mi visado

 

y tu voz

reinventada

no la entiende nadie

en el campo envolvente

las pantallas solo negocian

cómo expandir sus hipervínculos

unificando los idiomas

de la torre babélica

 

justo cuando reconocías

esa riqueza

de lenguas tensas

e ibas a morderlo todo

te sugieren no llevarte

fuera del local

envueltos en pañuelos de cocina

los caramelos del banco

 

justo cuando ibas a repetir

tu ritual dulce y descompuesto

las correspondencias

sus caminos enrevesados

su existencia paranoide

la mínima conexión

con los de casa

mi afecto en un pozo

 

o en alguna serie de policías

Collateral, Marcella, The Fall

You name it!

Allí, sí

o en cortos de gatos y perros

lamiéndose los hocicos, los bigotes

las patas entornadas soñando

sin parálisis corriendo

por el cielo, sí

 

o en otras gracias del presente

secuenciadas

para recuperarte

de la tragedia en gran formato

gigantografías del interior

que empapan

y así todo. ¡El cuerpo se encarga!

 

 

 

JAVIER FERNÁNDEZ Cantar y estremecer en voz baja

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Córdoba. 11/12/2018.


Javier Fernández.

Javier Fernández (Córdoba, 1971) es autor del poemario Canal (2016; XXIII premio de poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina”), el volumen de relatos La grieta (2007), la novela Cero absoluto (2005) y el libro objeto Casa abierta (2000). Está incluido en numerosas antologías de poesía y prosa, entre las que destaca Mutantes: Narrativa española de última generación (2007). Ha traducido a H. G. Wells, Robert E. Howard, J.M. Barrie y J. G. Ballard, entre otros. Es responsable del seminario de creación del certamen Ucopoética de la Universidad de Córdoba. Escribe sobre cómic en diversos medios impresos y digitales. Fundó las editoriales Plurabelle y Berenice, y en la actualidad codirige la colección Letras Populares de Cátedra.

 

47.

Mi hermana no puede evitar
estremecerse ante la imagen de su
madre frente a la tumba de Miguel.
Cuenta cómo limpia la lápida
con delicadeza, con fragilidad, con
mucho mimo. Pasa suavemente el
trapo húmedo, una y otra vez.
Coloca muy despacio las flores,
retrocede, mira, vuelve a colocarlas,
retrocede, mira otra vez. Dice que
no es una mujer limpiando una lápida,
sino una madre bañando a su hijo.

 

Podéis escuchar el poema recitado por el propio JAVIER FERNÁNDEZ aquí:

 

 

61.

Mi hermano Miguel murió el 5
de marzo de 1975, tres semanas
antes de su sexto cumpleaños.
La noche previa al accidente, le
preguntó a nuestra madre: «Si yo
no estoy el día de mi cumpleaños,
¿cómo vais a celebrarlo?».

 

Podéis escuchar el poema recitado por el propio JAVIER FERNÁNDEZ aquí:

 

 

62.

Mis padres estuvieron casados
veintinueve años, casi treinta.
Cuando mi madre supo que mi
padre le era infiel, le hizo jurar
sobre la fotografía de su hijo
muerto que los rumores eran
falsos. Convivieron un año más,
sin hablarse, hasta el día que mi
padre se fue de casa. Yo estaba
presente en el despacho, semanas
más tarde, el día que ella le arrojó
el anillo de matrimonio a la cara.
Mi padre esbozó entonces una
sonrisa, alzó lentamente las manos
y abrió los dedos para mostrar que
ya no llevaba puesto el suyo.

 

Podéis escuchar el poema recitado por el propio JAVIER FERNÁNDEZ aquí:

 

 

DEL PARAÍSO

Del paraíso en la jungla,
recuerdo, sobre todo, el olor
de los mangos podridos.

Del paraíso en el mar, la ola
que me arrastra violentamente
hasta el sucio fondo.

Del paraíso en la noche,
a mi padre mordiendo
la boca de aquella chiquilla

mientras yo canto, yo canto
en voz baja.

(Él y ella se esconden,
pero soy yo quien se esconde).

 

Podéis escuchar el poema recitado por el propio JAVIER FERNÁNDEZ aquí:

 

 

Nota del editor: el poema ‘47′ está incluido en Canal (Hiperión, 2016). El poema ‘61′ se ha publicado previamente en alguna plaquette. Los poemas ‘62′ y ‘DEL PARAÍSO’ son inéditos.

 

SARA TORRES Criatura que camina erguida

Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/Londres. 11/07/2018.


SARA TORRES por KATHERINE (2018).

Sara Torres. Tres libros de poesía: La otra genealogíaConjuros y cantos y Phantasmagoria. Una novela inédita escrita en un convento. Estudia el deseo desde la práctica y la reflexión. Se pregunta por los ritmos de la mente. Los desajustes en los ritmos. Nació lenta, busca conocer desde esa lentitud.

 

*
y el caracol con su pie único lo recorrería
la criatura que camina erguida sobre su única lengua
adherente al canto de la caña abierta
por donde bajó el aceite

sin desahogo

sólo a una retención
le sigue un ensanchamiento

de pronto lo tuvo entre sus manos
elástico manso
soltó la cola

¿qué parte debía perdurar?
a cuál dejar ir: ¿el torso o el apéndice?
así un cuerpo se divide
en haces de luz
sobre él junto a él empujando
hundidas sus rodillas en el limo
con su músculo singular lo transitaría

sin embargo, parece
que no ha de decirse sin tapujos

porque nada nunca se sabe
ahora tendrá que nombrar
lo denso y claro
por misterio
fingir un laberinto espesándose
rueda de seis púas
interrupción
donde no hubo tal

fue más bien un avance a la intemperie
una selva lechosa y húmeda
por la cual el caracol con su pie único
la criatura que camina erguida
sobre su única lengua

no dudará

 

**
y llegará pisando finas caracolas que cederán bajo su peso y al crujido

—porque no pudo ser ella todo silencio
aunque escondiera su respiración; apenas
un alambre curvado de perfil imposible—

llegará pisando finas caracolas, armaduras de cangrejo y la encontrará dormida
sobre montones de lavanda

—miente la historia, sabe que no dormía, la miraba con ojos oscuros
y abiertos. de nuez olorosa, segada—

avanzará aplastando sobre su vientre un tomate maduro, reventada piel dispersa, el jugo
verano bajando en riachuelos. inquirirá la palabra precisa para nombrar el color. porque
sólo ella tiene los nombres que a la otra le faltan. y quién es quién cuando empuja la
grupa contra la flor y la tierra seca

si les preguntas “¿cuánto queda?” no sabrán decir y aun así estarán gastando todo lo que
se produce. en su premio de exceso viven por encima del tiempo, sus recursos

por ejemplo: no sabe si es la última vez que conocerá al cuerpo en su estado vehemente
y por eso se arrodilla frente a ella y cantando la bendice.

 

***

contempla:

le ha lavado los lacrimales
lamiéndolos con cuidado
luego le ha hecho morder
la carne roja
de una ciruela ácida
ríe a carcajadas cuando por el sabor
contrae los labios

una pequeña rana amarilla
salta a la copa

 

::

mojada en lavanda
la lleva de la mano
al hogar de su familia

¿estores pesados protegen ventanas
contra el calor de julio?

todavía

no ocurrió
un cuerpo enamorado
alucina
los mapas del deseo

::

requiere el agua que rebosa
desde los hollares malaquita
de aquel dragón marino

 

 

A continuación, podéis disfrutar de la voz de Sara Torres y las imágenes/vídeos de la artista Marta Velasco que, por expreso deseo de la autora, aparecen en esta porción de eco y fuego para complementar sus textos:

 

MAITE MARTÍ VALLEJO El Superviviente

Maite Martí Vallejo (1979). Vive, se dispersa, sufre y conmueve desde Barcelona. Imposible no pensar en las hienas mientras la leemos. Tuvo un gato negro y una gata parda. Vivieron catorce años. Le dan miedo los caracoles y los ascensores. La próxima primavera publicará su primer poemario en Ril Editores (Sello Aérea) y desde ya les adelantamos que será uno de esos libros que dejan marca profunda.

 

Maite Martí Vallejo.

 

EL SUPERVIVIENTE

Había una vez un niño dispar.
Un gusano le hacía agujeros en el tronco.
Unos aviones lo bombardeaban.
Creció plagado de heridas y cicatrices.
Y era feo. Tenía la cara deformada y quería tenerla normal.
El alma ni viene ni se va.
Sorprende escribir mejor con los ojos cerrados.
De su futuro yo lo ignoraba todo.
Sus padres lo abandonaron en la calle y le atribuyo la edad que se plasma en los huesos.
El niño es su propio centinela; está flotando y es muy pequeño, pero está lleno de detalles.
Hace todo lo posible para no oír y no escuchar. El otorrino llegó a extraer de su oído más
de 20 bolitas de porexpan.
Se puede vivir en el misterio. Muchas personas serias han dado testimonio más allá de su
cuerpo.
Es posible experimentar el agua en el desierto y la paz durante un ataque cardíaco.
Aquel niño era un animal que buscaba un árbol para quedarse a vivir.
¿ Se se se pue e e de vi vi vir aquí?
Tartamudeó.
Cada día hay más tendencia a la tartamudez.
Es frecuente el empuje. El que repite sílabas respira con dificultad, comprime los labios,
expira con los pulmones vacíos, hace mímica, frunce las cejas, se coge la cabeza con las
manos.
¿Por qué has tardado tanto en contestar?
Repite la pregunta a media voz, levantando los ojos al cielo.
He buscado una cuerda pero como no la he encontrado voy a ver si tú puedes dejarme una.
Las frases hechas no sirven para tapar huecos.
La mejor manera de expresar el grado de tartamudez es contar las veces que tartamudea.
¿Se se se pue e e de vi vi vir aquí?
No quiero estar más
ostensiblemente
cruzando los brazos.
El niño pequeño molesta al grande porque le tira ramas viejas y le dice el viento que lo
despeine y le llama tonto.
Se suele preferir una respuesta positiva.
Presencia o ausencia aparecen en un lugar y un tiempo.
Recorremos el mundo fotografiando la piel del mundo.
Habitamos la corteza de una labor de hilo.
Un mal cierre puede echar a perder todo el trabajo. Se debe poner sumo cuidado en las
últimas vueltas para que nunca se suelten.
Eres un niño, un animal, un árbol, un soldado que sufrió heridas mortales durante la
Guerra.

Los recuerdos se ponen en tela de juicio.
¿Creéis que el niño se muere o solo se transforma?

 

©Txetxu González para THALAMUS MAGAZINE.

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