MARINA HO La reinvención de la oscuridad

Imagen cortesía de ©Marina Ho.
Edición:
Txetxu González
txevinuesa@gmail.com
Madrid/París. 12/03/2018.

Marina Ho nace en 1979, pero esperará veintiocho años para despegar y consolidar su segundo nacimiento. Este estallido artístico, a través de la constante mutación y exploración, es el resultado de un viaje espiritual. Viniendo de una familia donde los libros y el arte siempre estuvieron presentes, ella trae consigo un bagaje multicultural que culminará más adelante con un íntimo y heurístico periplo. Marina tiende a la representación de figuras carnosas, cuerpos de voluntad interrogante, evocaciones solemnes y, al mismo tiempo, libres de cualquier sospecha de fingimiento o forzada sofistificación. Su trabajo nos conecta con una suerte de reencuentro interior necesario, nos interpela desde el magma hasta la corteza e invita a los sentidos numerables a un devenir abundante, sutil, insospechado. En THALAMUS estamos —una vez más— de celebración por poder contar con su genialidad. No nos hubiéramos perdonado inaugurar este rompehielos sin ella, amiga y referencia de tantos años y en tantas bregas. Los fantasmas de nuestro ‘primer número’ ya pueden descansar tranquilos.

 

Marina Ho en acción.
El color negro está asociado a la nada, a la profundidad, a los abismos. La oscuridad puede parecer inquietante para muchos, pero es al sumergirse en ella que descubrimos la inmensidad de los caminos que conducen a la luz. Ejercer esa suerte de introspección es fundamental. Para mí es sinónimo de la imagen que encarna la alegoría de la caverna de Platón, es ese camino de la ignorancia al conocimiento, de la desesperanza a la esperanza. A nivel personal, representa mi profundidad, mi intimidad, mis heridas, mi experiencia.

 

Imagen cortesía de ©Marina Ho.
Lo que mantiene mi creatividad viva y en funcionamiento es el desenlace, la conciencia, el conocimiento, la asunción de que nada es eterno ni adquirido porque cada momento es efímero. Crear para no morir.
Imagen cortesía de ©Marina Ho.
Lo que siento, lo que trato de expresar mientras trabajo son las emociones con las que convivo, pasando a menudo de la melancolía a cierto optimismo con respecto al futuro, buscando el momento de gracia, la poesía, los desconciertos que me son valiosos. Lo que realmente define mi trabajo es ese intento por expresar el momento fugaz que existe entre una emoción y otra, la inconstancia, lo escurridizo. Eso, y crear un ruptura en el tiempo.
Imagen cortesía de ©Marina Ho.
Como mujer, obviamente, lucho por la igualdad en el mundo del arte, pero tengo el privilegio de no experimentar ninguna discriminación en las galerías parisinas que me representan.
Imagen cortesía de ©Marina Ho.

Mi ‘vida ideal’ es la que ya vivo. Intento satisfacerme todos los días a pesar de mis exigencias.

Imagen cortesía de ©Marina Ho.

 

¿Proyectos futuros? Exponer en Japón, un país al que dedico un enorme interés en el campo artístico. También me gustaría exponer en Vietnam, mi país de origen, en Nueva York, así como mostrar mi trabajo en más países europeos. Por supuesto, también aspiro a seguir exponiendo en París con Beatrice Soulié y Jean Marie FELLI.

Imagen cortesía de ©Marina Ho.
Me gusta mucho el drama que contiene el Réquiem de Mozart, al que encuentro tanta profundidad como gracia.
Imagen cortesía de ©Marina Ho.
Esos personajes, figuras solitarias que aparecen en mis obras expresan lo resbaladizo, lo inasible, los sentimientos más humanos. Esos mismos sentimientos están presentes en mi trabajo y, a la vez, son mi principal fuente de inspiración. A través de los retratos, trato de revelar las sutilezas de los diferentes estados de ánimo.

 

Imagen cortesía de ©Marina Ho.

 

Aquí os dejamos ‘CHARCOAL FILM’, un pequeño film dirigido y realizado por Boris Beynet / Idbrandfilm.com sobre Marina, su obra y su proceso creativo. Deléitense:

©Txetxu González para THALAMUS MAGAZINE.