MARIA BELEÑA VENDRÁ LA MUERTE Y NO TENDRÁ TUS OJOS

Edición:
Maite Martí Vallejo
maitemartivallejo@thalamusmagazine.com
Barcelona/San Lorenzo de El Escorial  20/09/2021.


María Beleña nace el año en el que se despenaliza parcialmente el aborto en España. Ya le falta espacio, ya echa de menos la intimidad, la omisión, la calma del silencio. En un bosque no identificado la niña tala, esos afectos cambian su biodiversidad. Hoy piensa en el aún frente a un almendro ardido y en lo radical al insistir en su desaparición junto a Hegel, pensar que vamos a morir debería constituir nuestra conciencia.

Seis poemas inéditos que forman parte de vigilia. El poemario se divide en dos mundos, dos modos de conocimiento en base al símil de la línea, donde Platón en el libro VI de La República distingue otras esferas, la que imaginamos y la que creemos.

Pilar se encuentra dentro de ambos, el Mundo inteligible – El instinto, y el Mundo Sensible- La fe, donde el deseo de la omnipresencia, la multiplicidad e ilimitación de vivencias se agudiza ante la nostalgia, la censura, las pérdidas.

Se procrea con el lenguaje como mecanismo, pasatiempo y construcción de la memoria, donde coexisten el presente y el microcosmos en dirección a la asimilación del deterioro, con una motivación propia de la experiencia compartida y consciente, desde una lógica amoroso-emocional.

 

 

No hay nada más complicado para el hombre ocupado que vivir,
y, sin duda, la licencia de hacerlo es la más difícil.

SÉNECA

 

Las cabezas de veintidós arcanos mayores atraviesan una planicie. El puntero láser
determina. Devasta la ubicación. Reconozco esa frente de muchacha.  La punzada. Crear
contra recrear.

La madre no existe. 

Acomódate en aguas de pigmentos interiores cuando las canicas cojan velocidad y
colisionen hasta distanciarnos.

Tus repúblicas hacen mella. Aúpo un enorme trapo rescatado del río. Te clavas en mis
costillas. El peso es psicológico.

Diestra en la piedad atrae a seres dañados con un solo pelo a modo de machete.

Dices que la invisibilidad se desvía a un andén donde crecen azaleas y que ya no echas
de menos la carta que siempre falta en tu baraja. Quiero pensar que es la del mago. El
viejo sabio. 

Que tu credo obre bajo pipas de ceniza.

 

A continuación, escucha este poema recitado por la propia María Beleña: 

 

 

 

Hubo un amasijo de lenguas en la Torre de Babel. Un martes.

Expectativas en lo próximo desagradable donde cualquier estruendo espera reconocerse.
Prender pólvora nunca es cosa ordinaria.

Canjeas pezones anormalmente lácteos.                                                                                    (13)

Así nos correspondemos. Pica una zona inaccesible hasta que la calima nos fustiga con
sus bordes terrosos. Los días fracasan sobre nuestras nucas.

Arrancamos molares en vez de suplicios.                                                                                   (13)

En la silla mimbrera partíamos almendras con piedras conscientes del privilegio de su
sabor. La sacudida.

Anegamos el moisés con fondo de pira.                                                                                      (13)

Tu camisón fue un momento de rasgo. Entorno ese enfoque deshaciendo un terrón en mi
boca. Imagino que es un crucifijo.

Encauzas ciertas sucesiones demoniacas.                                                                                  (13)

Falta el paisaje en esta media sencillez tuya.

Mundo de pan.

 

A continuación, el videopoema Hubo un amasijo, creado por la propia María Beleña: 

 

 

Fueron tantas las punciones de chumbera que se hizo inevitable migrar.

Una niebla de libélulas fuerza la visión.

Ella en todo. De árbol a cactus.

Con el sudor de tus manos suavizabas mi pelo en una trenza. Toda mueca tiene un aire a
designio. Este espacio parece una lombriz. El cuerpo dispone. Se ajusta al mío. Estrecho.
Largo. Flexible. Con gran capacidad de enterramiento.

Cómo medita del subsuelo hacia la lumbre menguando almazara. Mandil. Boca. Se aleja
el reguero hasta cubrir un vergel.

El estetoscopio ubica algo parecido a la exclusividad. En cada derrumbe de tierra arada
hubo nacimiento. Quién se atreve a discriminar según la forma.

Todo esto puedo reducirlo a boa.

El caos recurre a estados proclives ante cualquier aridez manchega. Deber heredado.
Curto deudas conforme aprendo a beber agua del botijo. Mientras

la piel recién mudada se cuartea sobre la roca.

Parece que no pero la piedra camina*.

 

* árbol  >  cactus  > boa  >  roca

 

 

Alejada de la carne cuanta más carne una turba continúa en el bancal.

Una filosofía primeriza no trasciende. Está contigo o con la idea.

El rastro de la cosa deja de serlo cuando se propaga y piensa porque ya es otra.

Evocar lapsus linguae en despertares sin apetencia.

Remover se considera tiento en cuanto a verdad que emerge hasta comprender que el
amor maternal no depende. Lo contiene todo. Según Bergson intuición. Eternidad.

Objetos de múltiples expansiones sobresaltan imágenes de alternancias rápidas. Preludios
de seguidilla. Una guitarra. Panderetas. La joven de pololos brinca sobre el pajizo.

Es necesario suponer el alcance para seducir al animal más asustadizo. Arrastrarnos de
un punto a otro con la certeza de que abandonaremos algo.

Crecer somete un nuevo orden del que nunca nos habituaremos. En el reflejo del cobre
queda cansancio girando hasta volver a la lucidez de una úlcera. Asumes un tacto menos
de curación.

Me arrodillaré sin saber qué ofrezco.

 

 

Si el símbolo representa al mundo, ¿cómo puede limitarse si desea la imagen del infinito?

ANDREI TARKOVSKY

 

Remiendo el presente con la limitación de pasiones excesivamente dramatúrgicas.

Dibujo estos rasgos en grieta para aumentar las presas.

Creía en los pájaros que parecen consistir en escenas volátiles, radicales.

Una fotografía es perfecta porque no se mueve.

Se posa una avispa en el borde del vaso. El hormigueo de sus patas es una madre ingeniosa
en el dilema. En el resto de vidrio nada sobresale ni da vértigo.

En cuanto a ti. Mujer esférica. Presta a corromper lames una cortina de tripas. Dónde
acaba la sangre.

Transité entre tu ganado. Vi no. Cuerpos idénticos al mío. Consumidos. Tenderme hasta
perforar el carrillo y engarzarlo a tus vísceras. Ser tu res.

La vaina de esparto cae con los pétalos blancos. Deja que una mula custodie tu entereza.

 

A continuación, escucha este poema recitado por la propia María Beleña: 

 

 

 

El encuentro …

Pilar 1:                               [pugna contra carámbanos asomados en tejas]

Pilar2: Esa fragilidad tuya centra exhumaciones ajenas.                                        

Pilar1:                                          [zurce material dañino con su espinazo]                                      

Pilar2: Por el alcance de tu memoria crees en la ondulación. Friegas las panzas de los
cormoranes. Conforme se enrocan, reconoces. Suceda o no un posible despliegue, te
preguntas cómo incinerar el agua.

Pilar1 [en decúbito]:

Pilar2:  Flotas con el polen y un mundo se disipa.                                                     

Pilar1 :           [reza por la liebre y el consecutivo dislocamiento de rótulas]

Pilar2: Recoges broza en el cabaret Voltaire junto a Emmy Hennings. Buscáis
permanencias susceptibles al secreto. Según la magnitud congénita, las naturalezas contra
barracones defienden el canto de esquirlas. Disolvéis absenta. Habláis del desaparecido.
Desafiáis a una madre: Adelante retratos proyectados en horquillas como fusiles. Más
allá del miocardio, un porvenir os espera al final del pasillo. Estáis dispuestas a cosas
menores. Vuestro lomo en cruz. La conversión de niña a animal.

Pilar1:                          [se evapora el desplazamiento en torno a sí misma]

Pilar2:  Un alféizar por qué no una casta.

…era una despedida.

 

 

 

THALAMUS MAGAZINE // AÑO 2021
editorial@thalamusmagazine.com