RUTH LLANA CANDOR DE LA RECOGIDA

Ruth Llana por Laura Rosal (Barcelona, julio de 2021).

Edición:
Txetxu González
txetxugonzalez@thalamusmagazine.com
Madrid/Pola de Siero/Wisconsin 27/09/2021.


Ruth Llana por Laura Rosal (Barcelona, julio de 2021).

Ruth Llana (Pola de Siero, 1990) es autora de tiembla (Premio «Federico García Lorca», Point de Lunettes, 2014); estructuras (Ejemplar Único, 2015), cuaderno pictórico realizado en colaboración con el artista plástico Gabriel Viñals; umbral (Malasangre, 2017); y La primavera del saguaro (Ultramarinos, 2021). Ha traducido al castellano el libro I love Artists / Me encantan los artistas (Kriller71, 2019) de la poeta sinoestadounidense Mei-mei Berssenbrugge y al inglés junto a Jesse Lee Kercheval el cuaderno poético Para las focas / For the Seals (Toad Press, 2019) del poeta uruguayo Juan Manuel Sánchez. Actualmente colabora como columnista para el suplemento de cultura del periódico La Nueva España y finaliza sus estudios de doctorado en la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos.

 

Ser yo como ser pan duro

El hombre sólo escapa a las leyes de este mundo por espacio de una centella. Instantes de detenimiento, de contemplación, de intuición pura, de vacío mental, de aceptación del vacío mental. En instantes así es capaz de lo sobrenatural. Quien por un momento soporta el vacío, o bien obtiene el pan sobrenatural, o bien cae. El riesgo es terrible, y hay que correrlo, e incluso exponerse a un momento sin esperanza. Pero no hay que arrojarse a él.

 Simone Weil, La gravedad y la gracia

 

Abro los ojos: sostengo un trozo de pan duro. No sé qué decir
           porque estoy perdidamente de yo.
           porque al masticar, el pan ocupa toda mi boca y me atraganto y balbuceo de terror.
           porque cuando mastico dejo de ser quien soy y doy paso a lo que está aquí, y quién
           ocupa el temor.

Sigo por este camino, por la última opción porque masticar es un momento terrible que
sostiene mi espacio.

En este espacio me observo: me senté y busqué una forma de alimentarme. La única forma de
mirarme es mirarme hacia el pasado porque ahora sólo sostengo el vacío de mí (hace tiempo
retrocedí ante el accidente de la primera persona)

Entonces, este es un ejercicio de renuncia: torcí una mano mordí el pan. escúchame
Entonces, este es un gesto de renuncia: tuercen una mano muerden el pan.
Entonces, masticar es un momento terrible que sostiene mi espacio en el tiempo.

            escúchame

Una centella de lo común de mí me expone al espacio de una gran certeza: pero no me arrojo,
estoy perdidamente de mí: perdidamente de mí me sobrecojo.

            toma mi mano:

Sin mí, no puedo ensayar la renuncia.

                                                                 ***

Lo que sucede con el pan duro al caer es un momento de plenitud y continuidad. El pan cae
con constancia en diferentes momentos al mismo tiempo, pero nunca cae dos veces de mí. El
pan me expone ante la figura de una gran certeza: son incapaz de arrojarme. Y el pan cae.


Si te hablo del pan, hay un espacio de intimidad que nos asume, toma nuestra forma. Estamos
ante el pan duro caído en la tierra y ya no somos uno, sino la duplicidad del error. Dos veces
hemos intentado la renuncia. Se multiplica el candor de la recogida: entonces y perdidamente,
de mí me sobrecojo.


Ante esta opción ser dos es un obstáculo para un último acto de amor, y te lo explico de esta

manera para que lo entiendas: el amor era el temor, una forma de recogida, la posesión de
nuestro error, y también la renuncia; solo en condición de uno se puede estar perdidamente
de sí.

                                                                 ***

                : Antes de que la piedra caiga como pan duro

Si la piedra cayera como pan duro, ¿estuve ante mí? ¿fui la que se ofrecía? ¿tomaste mi mano?

¿me sobrecogí ante tu carga? ¿fui capaz de un último acto de amor hacia ti?

Ahora que todo el peso de mí cae como pan duro y es perdidamente de mí que me sobrecojo,

no hay momentos excepcionales, no hay momentos de amor duro: lo que quiero decir desde

el lugar en el que me sobrecojo es que no soy un momento excepcional. Y ahora voy a
necesitar que me mires, sí, que te gires ante mí, que te sobrepongas, que habites conmigo la
ranura del error:

—No somos seres excepcionales, nada en lo que somos supone una excepción, hace tiempo
acepté un instante de contemplación y lo sostuve. Y ahora te pido que me mires:

Mírame ser capaz de lo sobrenatural.

Soy capaz de lo sobrenatural.

 

Escucha ‘Ser yo como ser pan duro’ en la voz de Ruth Llana: 

 

Y ahora, por expreso deseo de la autora, escucha esta canción: 

 

 

THALAMUS MAGAZINE // AÑO 2021
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