DAFNE BENJUMEA DESDE LA HIERBA

Edición:
Txetxu González
txetxugonzalez@thalamusmagazine.com
Madrid/Sevilla
07/03/2022


Dafne Benjumea nace en 1993 en un pueblo de la campiña sevillana, rodeada de olivares. Ha vivido por allí y por allá. Fue editora de la revista Oculta Lit. Su primer libro es Desde la hierba, publicado por RIL Editores. A continuación, una muestra:

 

Diluvia el día en pequeños copos de sol
(brillos acelestados, pronombres caídos, salvajes
sobre la tierra). Se cubrió
el campo de azules y magentas,
no nieve no agua no mar en los verdes amazónicos
en hogar del zodiaco.
Se compone el himno:

            un ventanal lejano entre lo aéreo y lo fogoso
            un timbal de futuro (fraternal invierno)
            sedoso reverbera el cerezo abatido

El rasgo astral de primavera demora
su salida, animales alzan sus orejas,
nacen del vientre.

              Realmente                                                         

Diluvia la tierra en pequeñas dagas veloces dagas verdemar.
Alumbró la noche finas esmeraldas,
sí hierba sí árbol sí flor en hogar del zodiaco.
Se compone el himno:

             un aluvión de senderos en atlas descosido
             una apertura al origen (difuso verano)
             sensible reverbera la luna selvática

El rasgo astral de primavera se conmueve,
animales alzan sus orejas,
vibran el vientre.

¿Por qué?
¿por qué todas las revoluciones provienen del cielo?

Un lince o carpa o niña observa
cómo los mensajeros se descuelgan del cosmos.

Quieren saber
del bosque
sus secretos,
buscan del bosque
sus secretos,
alguna explicación de manos grandes,
blanco lechuza, gemido o redención,
resolver misericordiosamente (y en voz baja)
el conflicto de mil océanos.

Pudieron cambiar el sentido                                              y lastimar a sus reinas.
Pudieron entrar en silencio                                               y llevárselos a todos.
Pudieron permanecer para siempre                                «siempre».

Pues quieren tocar,
solo saber:

¿Por qué todas las revoluciones provienen del cielo?

Todos los días
llaman a las puertas del mundo.

Una anciana de piel durazno, caimán,
las abre [su presencia: el tiempo (o cómo mira el tiempo)]:

― ¿Qué queréis?
― la h.
― ¿Qué sabéis?
― la x.
¿Algo más?
― Que salgas a jugar.

Eléctricas
rugientes
ágiles
sus risitas.

Desaparecen sobre la sierra
como un brillo de su lago.

Y aquellos copos en el fluido entienden de fe.
Y el copo más luz que agua entrega
su cuerpo (transformaciones).
Unos ciervos que lo oyen, beben, dan fe.
Templados se asemejan a lo incierto, muy despacio
acarician las estrellas con sus astas,
ellos tan ellos que duermen.

Palpitan corazones o es el cielo.

[…]

***

El álamo alamea
el peral y sus hijillas (qué frutillas)
estos arbolitos por su nombre

Sus sombras no es nombre
no me cubren
entonces cogí la manzana
(lloraba y lloraba)

hendí incisiva
incisivos sobre la
fruta la humedad
de la fruta

el rabillo en la tierra
sus semillas en la tierra
y de ella nacieron
hectáreas de colores
(qué colores)

Pensé en la tilde de álamo
y luego pensé que álamo puede venir de alma
o al menos
se asemejan

Que por allí vienen los petirrojos
tan ninfos y orgullosos
que se comen las bayas que planté
y me dejan sola
sin hijillos

Entonces mi nombre se agranda
me cubre como sombra
como un campo de secano
como el sol
en el secano

Es mi vientre esta llanura

y digo
¿de qué manera decirte?

Ya en la urbe
me animo
me agito
nerviosa
y te observo

La cascada del grifo me convierte
en lo que soy
pues ¿quién soy?

Creí que bajo la luz mis árboles crecerían
que bajo la luz crecerían alto
que bajo la luz más fulgorosa se elevarían
pero
qué va
no crecen
yacen calcinados
sin pliegues
ni bifurcaciones secretas

Entonces mi corazón triste
tigre abuelo que palpa las alas de los buitres
y a la palabra antaño
se pregunta

 

A continuación, más de tres minutos de ‘Desde la hierba’.  Voz y realización del video a cargo de Verónica Durán:

 

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