ROGER ROBINSON UN PARAÍSO PORTÁTIL

Edición:
Txetxu González
txetxugonzalez@thalamusmagazine.com
Madrid/Londres/Trinidad. 10/03/2022.


ROGER ROBINSON por NAOMI WODDIS.

Roger Robinson es un escritor, performer y músico que vive entre Londres y Trinidad. Ha publicado los poemarios Suitcase (2005), Suckle (2009) y The Butterfly Hotel (2013), y una colección de relatos. Un paraíso portátil, su obra más reciente, obtuvo el premio T.S. Eliot en 2019, y el premio Ondaajte en 2020. Robinson, además, es considerado una de las voces más influyentes del canon de escritores negros británicos contemporáneos. Como performer, se ha presentado en prestigiosos escenarios de Inglaterra, y de la mano del British Council, ha actuado en países como Vietnam, Filipinas, Argentina e India. Desde hace una década, Roger Robinson forma parte como cantante y letrista de la banda King Midas Sound.

Los poemas que vais a leer a continuación están incluidos en Un paraíso portátil, editado recientemente por Kriller 71 y traducido por Elisa Díaz Castelo y Adalber Salas Hernández. Toda la info y + aquí: https://kriller71ediciones.com/coleccion-poesia/un-paraiso-portatil/

 

 

Los ausentes

 

para las víctimas de Grenfell

 

Como si sus cuerpos se hicieran más ligeros,
diez de los sentados
en los bancos de adelante empezaron a flotar
y luego a acostarse como sobre
una cama. Después flotaron por la nave
como en una cinta transportadora de aire puro,
lentos como un cortejo fúnebre.
A lo largo de la congregación, algunos caían
de rodillas, orando.
Una mujer, meciéndose, murmuraba
¿Y qué pasa conmigo, Señor?
¿por qué yo no?

Los Elevados fluyen lento, tan lento,
a través de las puertas góticas
y hacia el cielo, los pinzones ligeros
vuelan a toda prisa, hábiles, esquivándolos.

Diez calles más allá,
un esposo intenta aferrarse a los pies
de su esposa flotante. Por momentos su fuerza
lo alza levemente sobre el suelo
y sus manos resbalan. Cae
de rodillas, apenas con su zapato
de tacón en el puño.

Se tapa y entorna los ojos
pues el sol recorta la silueta de aquel cuerpo.

Cien personas empiezan a flotar
desde las ventanas de un bloque de edificios;
de lejos podrían ser
el humo negro de llamas que se esparcen.

Un padre con su hijo en hombros;
hombres con galabiyas color arena; una mujer
con un copete a lo Elvis y gafas retro,
una hiyab índigo que ondea en el viento;
una artista con la cabeza cubierta de tela encerada.
Todos ingrávidos, estos superhéroes,
esta procesión voladora de la fe,
esta bandada de creyentes.

¿Fue nuestra fe la que los levantó
en el aire? Pues muchos creyentes, y yo entre ellos,
miramos hacia arriba. ¿Puede ser por actos de fe
o se trata de la pureza del alma?

Entre los cirros, flotando como una cabellera,
empiezan a parecer una ciudad aparte.
Alguien que los viera podría confundirlos
con recién llegados a la tierra.
Son la ciudad de los ausentes.
Nosotros, ahora, la ciudad de los encallados.

 

The missing

For the victims of the Grenfell Tower fire disaster

 

As if their bodies became lighter,
ten of those seated
in front pews began to float,
and then to lie down as if on
a bed. Then pass down the aisle,
as if on a conveyor belt of pure air,
slow as a funeral cortege,
past the congregants, some sinking
to their knees in prayer.
One woman, rocking back and forth,
muttered, What about me Lord,
why not me?

The Risen stream slowly, so slowly
out the gothic doors
and up to the sky, finches darting
deftly between them.

Ten streets away,
a husband tries to hold onto the feet
of his floating wife. At times her force
lifts him slightly off the ground,
his grip slipping. He falls
to his knees with just her high-
heeled shoe in his hand.

He shields and squints his eyes
as she is backlit by the sun.

A hundred people start floating
from the windows of a tower block;
from far enough away they could be
black smoke from spreading flames.

A father with his child on top his shoulders;
men in sandcoloured galiibeas; a woman
with an Elvis quiff and vintage glasses,
a deep indigo hijab flapping in the wind;
an artist in a wax-cloth headwrap:
all airborne, these superheroes,
this airborne pageantry of faith,
this flock of believers.

Was it our belief that made them rise?
For many believers, I amongst them,
are looking up. Could it be acts of faith,
or is it about the purity of the soul?

Amongst the cirrus clouds, floating like hair,
they begin to look like a separate city.
Someone looking on could mistake them
for new arrivants to earth.
They are the city of the missing.
We, now, the city of the stayed.

 

 

 

 

Anturio negro

(a partir de un hecho histórico que me relató el profesor
Oswald Glean Chase de la Howard University)

 

No podías ser más priápico;
nos confrontas con tu sexualidad
como enfrentaste a las convictas
francesas de piel blanca
a quienes se les dio una opción: tener sexo
con el esclavo negro más fuerte
y dar el hijo a la esclavitud
o pasar la vida encarceladas en Francia.
Tantas preguntas.
¿Quién compra esta flor y en
qué circunstancia u ocasión?
De seguro su erotismo eclipsa
cualquier otro sentimiento.
Vaya dislate se les planteaba,
¿y qué pensamientos acudieron a las mentes
de esas mujeres francesas?
¿Qué pensó el esclavo?
¿Y quién cuidaba de los bebés color arcilla?
¿Alguien se enamoró de los bebés,
el esclavo o las mujeres francesas?
Mira cómo tu reproducción está asegurada
por la piel negra, profunda y brillante
de tu hoja con forma de corazón,
al esparcir semillas o miembros.
Mira sus descendientes en Sangre Grande
y Arima: irritables, inteligentes y fuertes.
El legado del cultivo genético
meciéndose en la brisa.
Debes adaptarte a nuevos hábitats.
Debes producir nuevas flores.

 

Black anthurium

(From an historical fact told to me by Professor
Oswald Glean Chase of Howard University)

 

You couldnt be more priapic;
you confront us with your sexuality,
like you faced the convicted
white French women
who were given a choice: have sex
with the strongest black slave
and bear a child into slavery,
or be imprisoned for life back in France.
So many questions.
Who buys this flower and in
what circumstance or event?
Its eroticism surely overshadows
any other sentiment.
What a binary to be faced with,
and what thoughts rushed through the minds
of the French women?
What thoughts did the slave have
and who nursed the clay-skinned babies?
Did anyone fall in love with the babies,
the slave or the French women?
See how your reproduction is assured
by the deep black gleaming skin
of your heart-shaped leaf,
by spreading seed or cuttings.

 

 

 

 

Una joven con un perro y un paje

 

Bartholomew Dandridge, ca. 1725,
Óleo sobre lienzo, 48 x 48 pulgadas (121.9 x 121.9 cm)

 

En la pintura estás detrás del perro, accesorio
como las uvas que se fermentan y los duraznos
pudriéndose en la canasta que sostienes.
La miras en su vestido adornado de encaje,
no como un amigo de infancia sino como
una deidad a la que adoras. Pero algo
en tu actuar denota dolor;
quizás porque el perro y tú
tienen la misma correa; quizás porque no
es la primera vez que te sabes
menos importante que el perro.
Incluso el pintor es incapaz de ignorar
la tristeza mojada de tus ojos.
Intenta atenuarla iluminando
vivamente a la niña y al perro,
pero lo único que eso logra es convertirte
en una oscuridad en el trasfondo,
un presencia oscura y fantasmal
que atraviesa la historia con su marca ardiente.
Pero no puedo dejarte como un fantasma,
así que te llamaré Quamin de los akanes
y te vestiré en pulcro lino azul,
la colocaré a ella en la oscuridad detrás del perro,
una correa animal en torno a su cuello de alabastro.
Tú usarás un elegante sombrero adornado
con la pluma de un pavo real
y a ella la pondré a mirarte con reverencia.

Bartholomew Dandridge, ca. 1725. Óleo sobre lienzo, 48 x 48 pulgadas (121.9 x 121.9 cm).

 

A young girl with a dog and a page

 

Bartholomew Dandridge, ca. 1725,
Oil on canvas, 48 x 48 inches (121.9 x 121.9 cm)

 

 

In the painting youre behind the dog,
an accoutrement like the fermenting grapes
and rotting peaches in the basket that you hold.
You look at her in her lace-trimmed dress
not as a childhood friend, but like
a deity you worship. But theres something
in your acting that speaks of pain;
perhaps because you and the dog
have the same collar; perhaps, not
for the first time, you know you are
less important than the dog.
Even the painter cannot ignore
the wet sadness of your eyes.
He tries to tone it down by lighting
the girl and the dog brightly,
but all that does is make you
a darkness in the background,
a dark and ghostly presence
searing through history.
But I cannot leave you as a ghost,
so Ill name you Quamin from the Akans
and put you in fine blue linen,
place her unlit behind the dog,
an animal collar around her alabaster neck.
Youre in a fine hat with a peacock feather,
and Ill have her look at you, in awe.

 

 

 

 

Salvia cimarrona

 

A partir de Louise Glück

 

Cuando las fiebres sean interminables,
cuando los doctores con todo su saber
queden en silencio, cuando incluso tu familia,
nuclear y extendida, adelgace de la preocupación
y puedas escuchar en murmullos sus plegarias fervientes;

cuando ya no tengas suficiente
energía para incorporarte sin ayuda
y sentarte; tan débil
que temas no poder sobrevivir
el día; y que ya hayas hecho las paces
con la idea de la muerte, porque la vida
requiere un esfuerzo que ya eres incapaz de convocar;

cuando estés empapado en sudor
y no puedas dejar de temblar,
ignoras mi sabor amargo
mientras me bebes a sorbos, porque esta vez
lo único que quieres es vivir.

Antes de ser hervida como tu cura
lo absorbí todo:
noches de luna llena, temporadas de lluvia,
nutrientes de escarabajos pudriéndose,
tierra limosa, canto de pájaros, una lista para terminar con tu [sufrimiento.

Si quieres vivir, te dejaré vivir.
Ya estoy ahogando tu fiebre mientras bebes,
tu vida cuelga de mis hojas,
tu cuerpo de piel, grasa, sangre y huesos
todos más débiles ahora que mi tallo estrecho.

Bebe ahora, bebe más allá de las heces, hasta el coraje,
y en tu mente estaremos para siempre
unidos; mi sabor amargo que alguna vez juraste
que no podrías tolerar,
ahora lo beberás a sorbos, y el saber
terminará por recordarte
la vida, la dulce vida dulce.

 

 

Shandilay Bush

 

After Louise Glück

 

When the fevers will not end,
when the doctors with all their study
are silenced, when even your family,
close and extended, are lean with worry,
murmuring fervent prayers within earshot;

when you no longer have enough
energy to raise your body unaided
to sitting position; so weak that
you think that you may not make it past
this day; and youve made peace
with the idea of death, because life
takes an effort that you can no longer summon;

but when you are drenched in sweat
and you cant shake the shivers,
you ignore my bitter taste
as you sip, because by this time
all you want to do is live.

Before I was boiled as your cure
Id absorbed everything:
nights of full moons, rainy seasons,
nutrients from decomposing dung beetles,
loamy soil, bird song, a list to end your suffering.

I will let you live if you want to live.
I am already drowning your fever as you drink,
your life hanging by my leaves,
your body of fat, skin, blood and bone
all weaker now than my slender stalk.

Drink now, past the dregs to the grit,
and in your mind we are forever
bound; my bitter taste that you once
swore that you couldn’t stomach,
you will now sip, and the taste
will come to remind you
of life, of oh sweet sweet life.

 

 

Un paraíso portátil

 

Y si hablo del Paraíso,
entonces hablo de mi abuela,
quien me dijo que siempre
lo llevara conmigo, oculto, para que
nadie más lo supiera, sólo yo.
Así no podrán robártelo, decía.
Y si la vida te presiona
palpa sus crestas en tu bolsillo,
huele sus pinos en tu pañuelo,
tararea su himno en voz baja.
Y si tus penas son constantes y diarias,
búscate una habitación vacía –sea un hotel,
un hostal o una choza–, encuentra una lámpara
y vacía tu paraíso sobre un escritorio:
sus arenas blancas, colinas verdes y peces frescos.
Alúmbralo con esa luz como la esperanza fría
de la mañana y míralo hasta quedarte dormido.

 

 

A portable paradise

 

And if I speak of Paradise,
then Im speaking of my grandmother
who told me to carry it always
on my person, concealed, so
no one else would know but me.
That way they cant steal it, shed say.
And if life puts you under pressure,
trace its ridges in your pocket,
smell its piney scent on your handkerchief,
hum its anthem under your breath.
And if your stresses are sustained and daily,
get yourself to an empty room be it hotel,
hostel or hovel find a lamp
and empty your paradise onto a desk:
your white sands, green hills and fresh fish.
Shine the lamp on it like the fresh hope
of morning, and keep staring at it till you sleep.

 

 

 

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