VANESSA MARTINS TOCAR LA TIERRA Y SUS RÁICES

Entrevista y edición:
Txetxu González
txetxugonzalez@thalamusmagazine.com
Venezuela/San Lorenzo de El Escorial. 20/04/2022.


Vanessa Martins

Vanessa Martins (Venezuela, 1987), es licenciada en Comunicación Social Audiovisual en la Universidad Rafael Belloso Chacín (Maracaibo, Venezuela). Tras iniciar su carrera como fotógrafa, Vanessa indaga visualmente la práctica del autorretrato, dónde expone su cuerpo como ejercicio y propone una reflexión sobre las diversas capas que componen la identidad. Su primera exposición colectiva tuvo lugar en 2012, donde fue seleccionada para la muestra del Octavo Salón De Jóvenes Artistas en el Museo De Arte Contemporáneo de Maracaibo. En 2013 también participa en el Primer Salón Nacional de Fotografía Gaf, en el Museo De Arte Moderno Juan Astorga Anta (Mérida. Venezuela). Ese mismo año se muda a Madrid y realiza trabajos relacionados con el cuerpo. En 2014 se traslada a Barcelona y, un año después, exhibe su trabajo en Mondo Galería, en el marco del Festival a3bandas, una exposición centrada en el desnudo femenino. Ha participado en exposiciones colectivas en Venezuela, Madrid y Barcelona. En el 2015 es invitada al workshop The Modernism of Gaudi and the Surrealism of Dalí: Nude photography por Kim Weston, donde desarrolla un diálogo entre el cuerpo y el espacio ajeno. En el 2021 participa en la residencia y exposición Les femmes et la nature en Francia, que busca explorar los vínculos que existen entre la mujer y la naturaleza. Actualmente vive en San Lorenzo de El Escorial (sierra de Madrid), donde desarrolla su proyecto Corpore Terrae.

 

DURANTE EL TRABAJO, EN EL BOSQUE.

I. Comiendo un bocadillo/ durante el trabajo, en el bosque, /mientras una cierva mordisquea hierba en la nieve/ mirándonos el uno al otro, /masticando juntos. Estas líneas de Gary Snyder me evocan algunas de tus imágenes, como un intento de difuminarte con el paisaje con otros animales como pensamiento fenomenológico. Paul B. Preciado dice en su libro, Un apartamento en Urano, que somos la primera generación de toda la historia que vive la realidad virtual como una tercera naturaleza.  ¿Cuál es el diálogo que enmarca tu obra dentro de este nuevo hábitat?

Mi trabajo con el autorretrato es una búsqueda de la raíz. Mi presencia es efímera, mi experiencia con el lugar es corta, por tanto, es un ejercicio en donde intento crear situaciones performativas que me conducen a una interacción inverosímil con el medio natural. Estas nociones, de alguna forma, me permiten redescubrirme en ese contacto con la naturaleza.

Estas exploraciones nacen de cuestionamientos personales. La sensibilidad y el silencio abren ese espacio que me permite identificar los elementos en la naturaleza.

Cuando hablamos del nuevo hábitat y haces referencia a esa tercera naturaleza a la que nos enfrentamos, hablamos realmente de un territorio modificado en el que existe una dominación del hombre y no una integración primaria o democrática hacia la naturaleza. En mi obra, salgo de ese nuevo hábitat para poder comunicarme y tener un acercamiento a lo que es fundamental en la vida. Mis fotografías me ayudan a establecer un equilibrio en nuestra relación con la naturaleza.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

 

II. La fotografía parece una dimensión paralela canalizada a través del deseo, el de entender ciertos sistemas ocultos. En tu obra podemos apreciar esa importancia de la pequeñez y lo camuflado o ignorado. ¿Existe un conocimiento misterioso a través del objetivo que te lleva a conocer aquellos cambios sutiles que de otro modo no somos capaces de recibir?

Mis autorretratos me permiten prolongar el surgimiento de todas mis emociones, me permiten observarme para luego entenderme, es un proceso que me facilita la construcción de mi ser en el tránsito del tiempo, en la transformación.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

 

III. Leí en algún sitio que los chimpancés se sacrifican por los demás de manera altruista como fruto de la evolución, desde una mirada donde la coexistencia, la raíz de todo crecimiento, emerge de la generosidad y la solidaridad por el otro.

En tu trabajo percibimos esa necesidad de desplazamiento del ego hacia la encarnación, el hermanamiento con la vida silvestre. En algunas fotos la postura corporal como materia que ocupa (y, a veces, altera) el entorno, parece pedirle permiso a este instinto para ofrecerse y retomar el progreso desde una conciencia fraternal, sin jerarquizar nuestra especie por encima de otras.

¿Mi apreciación se acerca a lo que a veces intentas transmitir?

Así es. La naturaleza es todo y nosotros somos animales. Mi cuerpo actúa de acuerdo a lo que soy. Por ejemplo, cuando bailo, mi cuerpo se vuelve parte de la tierra y su forma cambia de acuerdo a ella, y es ahí donde me siento más libre, porque encarno lo que verdaderamente soy. Quiero tocar la tierra y sus raíces. Observo lo que me rodea y me encuentro con ella. Nuestro contacto con aquello que nos alimenta ha desaparecido con el tiempo. Mi obra denota una ausencia de palabras, frente a un entorno del cual nos hemos olvidado. Actúo a través de mis necesidades. Observo, pero solo veo aquello que siento y a partir de allí creo mi propio paisaje.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

Mi cuerpo desnudo es un árbol sin hojas que omite todo lo que habitualmente me cubre.

Nunca tengo claro el marco de creación. Trabajo a través de mis necesidades personales e intento darle lugar a esa sensibilidad. No puedo hacer si no siento. Facundo Cabral decía: ‘Todo lo que buscas fuera está dentro de ti, no hay mejor creador que tu cerebro ni mejor juez que tu conciencia’.

 

IV. En la obra que realizaste a lo largo de tu estancia en la residencia artística de Saint Gobain (Francia), duplicas las fotografías diferenciándolas por la aparición o no de una presencia/cuerpo disidente, creando cierta distancia respecto al espesor urbano. En una de las imágenes, esa figura entra/sale (de) o permanece en una cueva. Háblanos un poco más sobre de esas dinámicas de irrupción-regreso tan presentes en algunas de tus fotografías.

Cuando me autorretrato, antes de hacer la fotografía, tiendo hacer la foto del lugar y del espacio donde me poso. Este acto lo hacía de manera inconsciente y, con el tiempo, me he dado cuenta de que este espacio inhabitado es una representación tacita de mi permanente búsqueda del sentido de la existencia.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

 

V. ¿Cuánto de inspiración innata o cuánto de mirada que se educa, sensibiliza y rectifica con el paso de la experiencia hay cuando te enfrentas al proceso de captar desde tu propio imaginario?

La inspiración viene de mí misma, de excavar dentro de mí. Digamos que supe quitarme la tierra del alrededor y vi las raíces. Allí empecé a tambalearme y conocí mi sensibilidad, una sensibilidad que entonces odié porque no la entendía, pero de ahí nace la necesidad, de ahí nacen los autorretratos.

Para hacer hay que sentir, creo que no se educa, se siente.

Con el paso del tiempo el proceso se transforma.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

 

VI. A día de hoy, parece casi una utopía escoger cómo subsistir, sin embargo, en tus imágenes flota un nimbo de liberación. ¿Utilizas este canal de comunicación y creación para permitirte hacer y ser lo que a veces no nos deja la sociedad?

¿Qué es lo que no nos deja la sociedad? La sociedad califica el cuerpo desnudo como obsceno por planteamientos religiosos, humanistas y mitológicos. Hay que erradicar el concepto tradicional de desnudo y buscar su esencia más allá de los conceptos de belleza y género. Para crear solo necesito mi cámara y mi cuerpo.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

 

VII. Tenemos la mala costumbre de convertir lo extraordinario en ordinario. Parece que rescatas la singularidad de lo sencillo reformulándolo. Kate Zambreno en Mi libro madre, mi libro monstruo, dice que la fotografía es un testigo de algo que ya no existe. ¿Cuáles son tus referentes madre? ¿Y tus referentes monstruo?

Pienso que en lo ordinario también hay belleza, lo que sucede es que lo ordinario oculta la fragilidad. Estamos acostumbrados a que todo tiene que ser poco común. Parece que tenemos que sobresalir o destacar de una manera u otra pero, si miramos con atención, la belleza prevalece.

La fotografía tiene por objeto documentar un presente. La fotografía es relevante porque además documenta hechos históricos. Muchos fotógrafos han recorrido y recorren escenarios complejos y devastadores y, sin ellos, la historia no se hubiera contado de la misma manera. Sin embargo, a través del tiempo, esa historia pervive y se sigue descifrando.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

Obra seleccionada de VANESSA MARTINS.

Si por referentes madre te refieres a personas u obras que representan valores que me definen: Francesca Woodman, Facundo Cabral, Max Richter, Fina Miralles. La naturaleza es mi inspiración. El cuerpo es mi herramienta. La danza, mi libertad. Mis niñes, la inocencia. Mis padres, mi origen. Un libro, ‘El elogio de la sombra’ de Tanizaki. Una película, ‘Nostalghia’ de Andréi Tarkovski.

Difícil nombrar algún referente monstruo, porque creo que todo referente trae algo que ha sigo significativo e importante para una, independientemente de que tenga alguna connotación negativa.

 

VIII. En Agua Viva, Clarice Lispector decía: Mucho más allá del pensamiento tengo un fondo musical. ¿De qué partículas o reverberaciones está compuesto el tuyo? ¿Cuál es la canción o las canciones que te han salvado de tu último zarandeo emocional?

Siempre me salva Max Richter. Su música me hace entrar lo más profundo de mi ser, me hace identificar con cuidado y atención el momento en el que estoy. Me remueve mucho por dentro. Desde Sleep, que acompaña al sueño humano y donde explora la frontera entre la realidad y la inconsciencia; The Four Seasons que es un remake de las cuatro estaciones de Vivaldi; The Voices es alucinante, utiliza como paisaje sonoro voces donde invita personas de todo el mundo y la música son lecturas participativas de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Podría hablar durante horas y horas de toda la obra de Max.

Otra artista es Hania Rani. Sus composiciones te envuelven, te ayudan a evadirte, sus melodías están llenas de sensibilidad.

Os dejo algunas canciones:

Ólafur Arnalds – Partisans.
Brian Eno – Golden Hours.
Arthur Russell – This Is How We Walk On The Moon.
Julia Holter – Words I Heard.
Kevin Morby – Beautiful Strangers.
Gael Gaviota – Alma de lluvia.
Black Sea Dahu – Affection.
Lhasa de Sela – Con Toda Palabra.
Cat Power – Werewolf.
Meridian Brothers – El Pinchadiscos del Amor.
The Books – Smells like content.
Timber Timbre – Run from me.

Bueno, y mejor ya lo dejamos aquí (risas).

 

 

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